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jueves, 19 de abril de 2018

5 desafíos a los que se enfrenta Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro en la presidencia de Cuba- Aunque lleva mucho tiempo preparándose, su tarea no será fácil.


5 desafíos a los que se enfrenta Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro en la presidencia de Cuba- 
Aunque lleva mucho tiempo preparándose, su tarea no será fácil. 
Díaz-Canel fue elegido como presidente por los diputados de la Asamblea Nacional de Cuba el 19 de abril.

Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 58 años que desde 2013 se desempeñaba como primer vicepresidente de Cuba, fue elegido por mayoría como sucesor de Raúl Castro.
Se trata de un relevo histórico en la jefatura del Estado. Por primera vez en casi 60 años, un nuevo dirigente no perteneciente a la familia Castro ni a la generación que hizo triunfar la Revolución y condujo a la isla hacia el socialismo, toma las riendas del país.



Con el proceso de reformas económicas iniciado bajo la presidencia de Raúl Castro aparentemente encallado, el acercamiento a Estados Unidos paralizado y los analistas advirtiendo del deterioro de la economía, el nuevo líder cubano tiene ante sí desafíos mayúsculos.
Estos son los 5 mayores.

1. Falta de legitimidad y la sombra de la "Generación histórica"

La principal fuente de legitimidad en la política interna de Cuba había sido hasta ahora el hecho de haber participado en la lucha guerrillera contra el régimen de Fulgencio Batista.
Fidel Castro fue el líder de aquel movimiento armado y desde su victoria en 1959 se le aclamó oficialmente como el líder histórico de la revolución socialista.


Cuando debido a sus problemas de salud le cedió el poder a su hermano Raúl, provisionalmente en 2006 y definitivamente en 2008, éste pudo contar con el aval de haber tomado parte en aquella Revolución armada y de su parentesco con Fidel.
Pero, como indica Rafael Hernández, director de la revista cubana Temas, "la autoridad de Raúl o de Fidel no la va a heredar nadie".

Se trata, pues, de un relevo generacional no exento de problemas, en el que el nuevo máximo dirigente "tendrá que construir su propio consenso y su propio capital político".
Si en la época de Fidel era él quien concentraba el poder, Hernández cree que ahora se vivirá "un proceso de descentralización".
Según él, con Raúl Castro se impuso un estilo más colegiado de gobernar y Díaz-Canel "se caracteriza por su capacidad para trabajar en equipo".
Obligado a explicar más sus decisiones al resto de dirigentes y a ser más conciliador de lo que tuvieron que serlo los Castro, el nuevo presidente podría sufrir un problema de falta de autonomía y ver limitada su capacidad de maniobra para impulsar reformas.
De hecho, el adiós de Raúl Castro no es total.
Seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), reconocido en la Constitución como "la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado".
Junto a él, permanecerán en su Buró Político figuras como Ramiro Valdés o José Ramón Machado Ventura, compañeros de Raúl y Fidel en la llamada "Generación histórica", a la que Díaz-Canel elogia y promete lealtad.

Fidel y Raúl Castro contaban con el aval de que lideraron la lucha armada en la Sierra Maestra.
Rafael Rojas, intelectual cubano del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de Ciudad de México, cree que el Buro Político retiene "el poder real" y en él se "ha decidido acompañar el traspaso de la jefatura del Consejo de Estado, entre una generación y la otra, con un inmovilismo institucional e ideológico que reste ímpetu renovador al nuevo liderazgo".
Pronostica que Díaz-Canel formará "un gobierno muy, muy continuista, sobre todo en sus primeros años, porque el continuismo es una garantía de su legitimidad".
A quienes, como la oposición, reclaman que la salida del menor de los Castro traiga consigo una rápida transformación en la isla, su sucesor lanzó un mensaje claro al anunciar "continuidad de todo".

2. El perfeccionamiento de las reformas económicas

Durante la presidencia de Raúl Castro, la puesta en marcha de las medidas liberalizadoras avivó la actividad económica, la condonación de gran parte de la deuda externa negociada con los países del llamado Club de París alivió las cuentas estatales y el sector privado floreció.
Las reformas emprendidas por Castro abrieron la puerta a cosas hasta entonces vetadas a los habitantes de la isla, como abrir pequeños negocios privados, comprar y vender viviendas y autos, viajar al extranjero y alojarse en hoteles.
Pero últimamente las cosas parecen haberse torcido.
La economía vio cómo en 2016 se frenó su crecimiento de los últimos años.
El de ese año es el último dato de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) confirmado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y muestra un incremento del 0,5%, muy inferior al 4,4% de 2015.

El ministro de Finanzas y Planificación, Ricardo Cabrisas, hizo balance de 2017 diciendo que había sido un año "tenso y complejo". Ante la Asamblea Nacional anunció que el PIB creció un 1,6% interanual.
El pasado marzo Castro animó a los cubanos a mirar al futuro "con total confianza" y reconoció "errores e insuficiencias" en la puesta en práctica de las reformas.
Carmelo Mesa Lago, catedrático de Economía en la Universidad de Pittsburgh, duda de que los datos oficiales cubanos sean fiables y sostiene que "Cuba vive la peor crisis desde el llamado Periodo Especial de la década de 1990, cuando se produjo la caída del socialismo real en Europa".
La situación actual, que no ha llegado a la gravedad de aquella, se debe, en gran parte, a los problemas de otro socio y aliado: Venezuela.


Los intercambios con este país, hasta hace poco el principal socio comercial de Cuba, han caído drásticamente.
El gobierno admite la necesidad de mejoras. Subraya el impacto negativo del embargo que Estados Unidos mantiene en vigor y de fenómenos meteorológicos adversos como el huracán Irma, que golpeó la isla el pasado verano.
Para muchos observadores fuera de la isla, el único camino posible pasa por liberalizar la economía nacional y favorecer la llegada de la inversión extranjera.

El reto, según Rafael Hernández, "es construir un nuevo modelo socialista y eficiente que restaure el nivel de vida que tenían los cubanos en la década de 1990".
La pregunta es si tal cosa será posible.
Para Mesa-Lago, en el plano económico, el nuevo presidente encara "un periodo de transición muy difícil".
El pasado marzo, Díaz-Canel afirmó que "la actualización del modelo económico y social es un proceso más complejo de lo que pensamos en un principio".

3. Dos monedas, muchos problemas

Cuba es especial por muchas razones. Una de ellas es que es uno de los pocos países del mundo con dos monedas en circulación.
Se trata del Peso Cubano o CUP, en la que el Estado paga los salarios de los trabajadores, y el CUC o Peso Cubano Convertible, equivalente a 25 CUP.
Economistas dentro y fuera del país advierten desde hace años de la necesidad de terminar con una anomalía que impide que las reformas económicas fructifiquen.
Aunque en Cuba servicios como la educación y la sanidad son gratuitos, los cubanos que trabajan para el Estado (aproximadamente el 75% de la población) perciben su salario en pesos cubanos, mientras que los productos que adquieren en tiendas y supermercados se venden en CUC, con lo que su poder adquisitivo se resiente enormemente.

El gobierno se ha fijado el objetivo de la unificación monetaria, pero tampoco esa es una misión sencilla.
"La doble moneda plantea problemas tremendos y la unificación no es algo que se pueda hacer de un golpe", señala Mesa-Lago.
Muchas empresas estatales llevan su contabilidad desde el supuesto de que un CUC vale casi lo mismo que un dólar estadounidense, pero en realidad este es su valor solo en las casas de cambio oficiales de Cuba. En el extranjero, el CUC no es objeto de intercambio.
Esto genera "enormes distorsiones" que impiden conocer la situación real de esas compañías y el valor de muchas exportaciones que se canalizan a través de ellas.
"Con la unificación, muchas quebrarían", afirma el economista cubano basado en Estados Unidos.
Otro efecto indeseado sería el de la inflación. Unificar dos monedas de valor tan diferente provocaría un aumento de los precios.
Otro rompecabezas que Díaz-Canel tendrá que resolver.

4. El reto pendiente de extender internet

Acceder a internet sigue sin ser fácil para los cubanos.
En primer lugar por su poca accesibilidad. En la mayor parte del país, la red solo está disponible en unos puntos Wifi de acceso públicos en la calle.
Y luego por el punitivo precio. Con un salario mensual que en la mayoría de los casos no supera los US$20 ó 30 mensuales, el dólar y medio que cuesta una hora de conexión supone un esfuerzo que pocos pueden permitirse.

Según el informe sobre la libertad en la red de la organización Freedom House de EE.UU., Cuba sigue siendo uno de los países del mundo con una más baja penetración de internet y el gobierno bloquea los sitios que considera inadecuados, entre ellos muchos de los promovidos por la oposición.
Se estima que apenas un 5% de los cubanos tiene internet en su casa.
En los últimos meses, la compañía estatal de comunicaciones, Etecsa, puso en marcha un plan con el que pretende extender internet en los hogares del país.
Los críticos señalan que el coste sigue siendo demasiado elevado y la velocidad de la conexión muy lenta.
El nuevo presidente de la isla se refirió al problema de la red el pasado febrero. "Se ha hecho mucho, pero no todo lo que necesitamos, ni de la manera más coherente".

5. La relación con Trump y Estados Unidos

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso el final del acercamiento iniciado por Barack Obama.
La economía de Cuba vive tiempos difíciles, pero no tanto como los del Periodo Especial, cuando cayó la URSS.
El nuevo presidente anuló algunas de las medidas más importantes de su antecesor. La restauración de las restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses ha privado de una de sus fuentes principales de ingresos al sector turístico, vital para la economía cubana.
Trump endureció además el embargo vigente desde hace décadas al poner trabas a todos los negocios con EE.UU. de las empresas gestionadas por Gaesa, el gran entramado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas.
Las nuevas normas dificultan que los nacionales de Estados Unidos pernocten en los hoteles de Gaesa o consuman en sus restaurantes.
Esta tanda de medidas consideradas hostiles por La Habana se produjo poco después de un turbio e inesperado incidente diplomático.
Tras denunciar que personal de su embajada en Cuba había sufrido problemas de salud derivados de supuestos ataques sónicos, Washington redujo al mínimo la actividad consular y aseguró que las autoridades cubanas no cumplieron su deber de proteger a los diplomáticos extranjeros.
Estados Unidos no presentó pruebas.
La expulsión el pasado octubre de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington confirmó el deterioro de las relaciones.
El gobierno cubano ha negado toda relación con los supuestos ataques sónicos.


El gobierno quiere unificar las dos monedas, pero los expertos advierten que no será nada sencillo.
Arturo López Levy, politólogo de la Universidad de Texas, cree que "si se mantiene la agresividad desde Washington, es probable que Cuba se coloque a la defensiva", lo que reduciría los incentivos de sus gobernantes para introducir cambios en el sistema.
Las relaciones con Estados Unidos han sido difíciles desde que el comunismo se impuso en la isla.

Con la visita de Obama a Cuba en 2016 se abrió paso un nuevo tono cordial entre ambos países que chocó con la negativa del Congreso de EE.UU., de mayoría republicana, a levantar el embargo.
Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano de Madrid, cree que entonces La Habana "cometió un error garrafal al no dar los pasos necesarios para impulsar" las reformas que hubieran permitido a Obama probar en su país que su política hacia la isla estaba dando el resultado que no dio medio siglo de bloqueo.
Díaz-Canel protestó recientemente contra la hostilidad del "imperio" estadounidense.
La vieja retórica del enfrentamiento se abre paso de nuevo.

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43622053



Cuba: quién es Miguel Díaz-Canel, el "discípulo predilecto" de Raúl Castro llamado a continuar con el castrismo. Para algunos es un reformista a la espera de su oportunidad para hacer los cambios que necesita la Revolución de Cuba. Para otros, un burócrata gris elegido a dedo para mantener a flote el retrógrado sistema político de la isla. ¿Quién es realmente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el hombre que sucederá a Raúl Castro en la jefatura del Estado cubano?


Cuba: quién es Miguel Díaz-Canel, el "discípulo predilecto" de Raúl Castro llamado a continuar con el castrismo.
Para algunos es un reformista a la espera de su oportunidad para hacer los cambios que necesita la Revolución de Cuba.
Para otros, un burócrata gris elegido a dedo para mantener a flote el retrógrado sistema político de la isla.
¿Quién es realmente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el hombre que sucederá a Raúl Castro en la jefatura del Estado cubano? 
Miguel Díaz-Canel es el nuevo presidente de Cuba y sucesor de Raúl Castro.
"Es una gran pregunta cuya respuesta solo dará el tiempo", responde en conversación con BBC Mundo el exembajador cubano Carlos Alzugaray.
Díaz-Canel, quien celebra su 58 cumpleaños este 20 de abril, debe asumir este jueves la responsabilidad de guiar al país en circunstancias inéditas.

Los Por primera vez en seis décadas no habrá un Castro en el poder.
La generación que protagonizó la insurrección contra Batista inicia su retirada y cede la posta a una menos avejentada de la que él es el máximo exponente.
 círculos políticos e intelectuales en el país se debaten entre quienes piden más reformas económicas y más apertura al exterior, y quienes abogan por mantener el control de la economía y la opinión pública para asegurar la estabilidad política.
Con cuál de estas visiones se alinea este hombre corpulento, canoso y de ojos azules es la incógnita que todos quieren despejar.
Su mirada vidriosa y su voz áspera, que le llega a los cubanos cada vez más a menudo a través de los noticieros oficiales, es de las pocas certezas que sobre él tienen los habitantes de la isla.
Miguel Díaz-Canel fue elegido este jueves presidente de Cuba por la Asamblea Nacional, en sustitución de Raúl Castro.
Raíces en Villa Clara

Descendiente de inmigrantes asturianos, casado en segundas nupcias con una profesora universitaria y padre de dos hijos de un matrimonio anterior, es oriundo de Placetas, en la provincia de Villa Clara.
Fue en esa provincia central donde forjó la mayor parte del crédito político que ha terminado por auparle a lo más alto de un extenso entramado estatal que ha recorrido casi en su totalidad desde su juventud.
Completados sus estudios en la Universidad de Las Villas y el servicio militar obligatorio, se incorporó como profesor a esa misma Universidad en 1985.
En 1987 se convirtió en dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas y daba el primer paso de su incipiente carrera política.

Fue entonces cuando el Departamento de Organización y Cuadros del Partido Comunista se fijó en este joven que admiraba a los Beatles pero se adscribía sin fisuras a la causa socialista.
Compañeros de aquellos años recuerdan el aprecio que le mostraban sus subordinados en las caminatas por el campo que se organizaban como parte del trabajo de adoctrinamiento de la juventud.
Díaz-Canel era un leal seguidor de la ortodoxia socialista y, sin embargo, no mostraba el talante autoritario al que estaban habituados.
Fue luego enviado en misión internacionalista a Nicaragua, por donde pasaron militares, médicos y otros profesionales cubanos desplazados por el gobierno en apoyo a la causa sandinista.
"Allí organizaba los comités de base de los jóvenes comunistas e hizo el trabajo político-ideológico que buscaba reforzar las posiciones afines al gobierno cubano y el sandinismo", recuerda Arturo López Levy, politólogo de la Universidad de Texas.
De vuelta en Cuba, se convirtió en 1993 en primer Secretario del Partido Comunista en su provincia natal.

Máximo responsable provincial en los duros años del Periodo Especial, cuando la caída de la URSS hizo desplomarse a la economía cubana, se ganó fama de gestor comprometido y dirigente más tolerante de lo acostumbrado.
"Progresista"
El también villaclareño Harold Cárdenas Lema, autor del blog "socialista y revolucionario" La Joven Cuba, rememora en conversación con BBC Mundo sus "políticas sociales progresistas, que lo hacían muy diferente de las de otros".
Otros lugareños recuerdan su celo en la persecución del mercado negro, al que muchos en la planificada economía de Cuba acuden en busca de los productos que escasean en el circuito comercial legal.
Uno de los hitos que más mencionan quienes, como Alzugaray, lo creen un hombre "moderno", fue su defensa del club El Mejunje, un local frecuentado por los miembros de la comunidad LGTB que escandalizaba a los sectores más intransigentes del oficialismo por los espectáculos con travestis y otras actividades que allí se organizaban.
Su fundador, el artista Ramón Silverio, recuerda cómo Díaz-Canel solía llevar a sus dos hijos pequeños a las actividades infantiles del club.
López Levy coincidió con él en su época de responsable ideológico juvenil.

Evoca a un político distinto.
"Ejerció en Santa Clara un liderazgo bastante raro para la época, andaba en bicicleta y en pantalones cortos por las calles", le cuenta a BBC Mundo.
"En una época de escasez se había construido una imagen de modestia, de cercanía a la gente. Fue una jugada política muy inteligente".
Pero, además de sus maneras desenfadadas, lo distinguía su capacidad de organización.
Es un ingeniero que piensa en términos de eficiencia, preguntándose qué sistema dará los mejores resultados"
"Es un ingeniero que piensa en términos de eficiencia, preguntándose qué sistema dará los mejores resultados".
Racionalista y metódico, se fue erigiendo en una especie de alto funcionario ejemplar bien considerado por sus superiores.
Fidel Castro, impresionado
López Levy cuenta que "impresionó a Fidel Castro porque fue capaz de organizar en pocas horas una gran movilización" con motivo de una visita del histórico dirigente a la provincia.
En 2003, al mismo tiempo que se le asignó dirigir a la provincia de Holguín, Raúl Castro promovió su candidatura al Buró Político del Partido Comunista.
Había nacido entre ambos una relación "de maestro y discípulo predilecto", como la describe Alzugaray, que se ha mantenido desde entonces.
Díaz-Canel entraba así en el núcleo duro del poder estatal en Cuba y en 2009 se le nombró ministro de Educación Superior.

Fiel a su proceder meticuloso, al poco de tomar posesión, organizó una serie de reuniones con cuadros estudiantiles para conocer la situación de su nueva área de responsabilidad.
Luis Carlos Battista era uno entre la quincena de jóvenes que se reunía con el nuevo ministro en la Universidad de la Habana.
"Recuerdo a un hombre serio, pero no frío, que estaba al tanto de lo que ocurría en las universidades extranjeras", le dice a BBC Mundo.
Mostraba especial interés por "las condiciones materiales y el trabajo político-ideológico".
Harold Cárdenas también tomó parte en esos encuentros y notó algo que cree que puede ser un problema.
"Díaz-Canel pertenece a la generación de mis padres, que creció bloqueada por Estados Unidos y tiene una actitud negativa hacia ese país".
En 2013, al ser nombrado primer Vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, se convirtió en el sucesor "in pectore" de Raúl Castro.

Este elogió de él que "no era un advenedizo" y su "firmeza ideológica".
"Distanciarse de Raúl Castro le hubiera puesto en riesgo", explica López Levy. Desde entonces ha evitado impulsar una agenda propia y ha mantenido un perfil bajo que dificulta pronosticar cuál será su política.
Cautela
Puede que Díaz-Canel aprendiera la lección de Carlos Lage, Roberto Robaina o Felipe Pérez-Roque, otros dirigentes defenestrados inesperadamente por tomar iniciativas que los Castro vieron como desleales.
La cautela, casi timidez, que lo caracteriza según quienes lo han tratado quizá lo ayudaron a sobrevivir en la cúpula.
Raúl Castro se comprometió que dejaría la presidencia al culminar su segundo mandato.
Un veterano periodista cubano que prefiere no dar su nombre afirma que "lo único que ha podido hacer hasta ahora es lo mismo que todos los demás, obedecer".
Alejándose del perfil aperturista que dibujó en su etapa de dirigente provincial, en sus últimas declaraciones ha subrayado su total adscripción a los postulados clásicos del comunismo en Cuba y prometido persistir en "la marcha triunfante de la Revolución".
"En los últimos tiempos muestra una dureza ideológica algo preocupante", señala Alzugaray.
Para Antonio Rodiles, activista anticastrista, Díaz-Canel "es una persona gris y apagada que repite como un robot lo que se ha repetido en Cuba en los últimos 60 años".

Según él, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la reducción en el número de gobiernos en manos de la izquierda en Latinoamérica, el gobierno cubano se siente "arrinconado" y solo se plantea "resistir".
Rafael Rojas, del Centro de Investigación y Docencia Económica de Ciudad de México, lo achaca a que, sin ser un Castro, "el continuismo es la garantía de su legitimidad".
Este experto cree que, en sus primeros años al menos, Díaz-Canel cumplirá sus promesas de "continuidad".
Muchos en Cuba se preguntan si Díaz-Canel avanzará en las reformas iniciadas por Raúl Castro
En un video filtrado hace algunos meses cargaba contra algunos medios cubanos, acusándolos de practicar "estereotipos probados de guerra cultural", lo que desalentó a quienes esperan que sea el gobernante que pilote los cambios que muchos demandan en el país.
Algunos observadores han visto en la filtración un intento de desprestigiarlo por parte de sus propios compañeros de filas.
Más que en sus palabras, algunos prefieren fijarse en sus gestos

Díaz-Canel acostumbra a acudir a sus reuniones con una tableta y se deja ver en público con su mujer, algo inusual entre la vieja dirigencia cubana, reacia a las nuevas tecnologías y a la exposición pública de su vida privada.
López Levy cree que él, en realidad, es partidario de "aplicar con más premura" las reformas ya aprobadas y que "se le está subestimando al presentarlo como alguien en manos del sector más reaccionario".
Para muchos en Cuba y entre la numerosa colonia cubana en el exterior, esos cambios no solo son necesarios sino insuficientes.
Díaz-Canel tendrá que pilotar la nave entre presiones contradictorias.
La capacidad de trabajar en equipo que se le reconoce deberá ser uno de los recursos que explote.
Porque, como dice Alzugaray, "a Fidel se le perdonaba todo, a Raúl casi todo, pero a él no se le va a perdonar tanto".

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43663157