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domingo, 13 de mayo de 2018

Leopoldo López al premio Nobel de la Paz. Acabo de leer 'Preso pero Libre', libro autobiográfico en el que Leopoldo López narra sus vivencias en la cárcel militar de Ramo Verde.


Leopoldo López al premio Nobel de la Paz.
Acabo de leer 'Preso pero Libre', libro autobiográfico en el que Leopoldo López narra sus vivencias en la cárcel militar de Ramo Verde.
Foto: RPP
Acabo de leer ‘Preso pero Libre’, libro autobiográfico en el que Leopoldo López narra sus vivencias en la cárcel militar de Ramo Verde. A esa mazmorra lo enviaron magistrados serviles y pusilánimes con el chavismo, acusándolo –sin pruebas– de asesinato, incendio y terrorismo. La fiscal de la nación que avaló esa patraña, Lucía Ortega Díaz, es la misma que hoy arrepentida recorre el mundo reconociendo una farsa urdida por el gobierno de Maduro y el fiscal que sustentó los cargos, Franklin Neves, también ha confesado en Estados Unidos que fue obligado a acusar a un inocente. Sus dictámenes, que formarán parte del archivo de las infamias judiciales, fueron utilizados por jueces corruptos para sentenciarlo a catorce años de prisión.
En particular, me han sorprendido dos aspectos del relato de López:
Primero, su profunda convicción católica. Comenta, en efecto, que al inicio del cautiverio leyó la historia del jesuita vietnamita Nguyen Van Thuan, perseguido y encerrado durante diez años por el régimen comunista y que luego sostuvo que había enfrentado la adversidad “fortaleciendo el alma mediante la oración y relación con Dios”.
López siguió ese camino. Nos dice: “Despierto a las cinco de la mañana, tiendo la cama, monto un café y me siento a orar, a hablar con Dios, con Jesús, a ejercitar la oración como una conversación íntima […] Entrar en oración me ha dado mucha fuerza porque me ha ayudado a poner en contexto lo que significa estar preso por las convicciones, por la palabra. Y porque ha sido la ventana para salir de mi celda”.
Lo segundo que fluye del texto es la fortaleza de un político demócrata que decide no huir ni asilarse para demostrar que en Venezuela existe un Poder Judicial conformado por títeres del régimen, que encarcela a docenas de personas inocentes y no sanciona a quienes asesinan o torturan a nombre del Socialismo del Siglo XXI. A López no pudieron quebrarlo en ese calabozo del tribunal de justicia, sucio y pestilente; tampoco lo pudo hacer su celda en Ramo Verde, donde resistió maltratos y humillaciones, largos periodos de aislamiento, inspecciones de malandros encapuchados que ingresaron varias veces a su habitación para hurgar en libros y escritos, quemando con soplete imágenes de Ghandi, Martín Luther King, Mandela, Bolívar y de la Madre Teresa de Calcuta, (que conservaba en su pequeño templo de oraciones). Tampoco lo amedrentaron cuando lanzaron orines y excrementos a su celda o cuando cometieron la infamia de exigir que guardias bolivarianas obliguen a su esposa y a su madre a desnudarse para acceder a visitarlo.
Ahora que muchos ciudadanos postulan a Leopoldo López al Premio Nobel de la Paz, me sumo a esa cruzada que constituye un reconocimiento internacional a un valiente demócrata venezolano, a su esposa Lilian Tintori, a su honorable familia y compañeros de lucha, así como a quienes luchan por la paz, la democracia y los derechos humanos.

FUENTE: Luis Gonzales Posada
http://politico.pe/leopoldo-lopez-al-premio-nobel-de-la-paz/

domingo, 28 de mayo de 2017

‘Cien años de soledad’ cumplió la profecía de Melquíades. La metamorfosis de Gabo según Conrado Zuluaga: de escritor de libros poco exitosos a autor inmortal

‘Cien años de soledad’ cumplió la profecía de Melquíades.
La metamorfosis de Gabo según Conrado Zuluaga: de escritor de libros poco exitosos a autor inmortal
 
El escritor colombiano fue homenajeado hace diez años en Cartagena, durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española. (Foto: Ballesteros / EFE)

Y, por otro, tenía más cosas por contar, pero no encontraba ni el tono ni el modo de lograrlo: “Mi problema grande de novelista era que después de aquellos libros me sentía metido en un callejón sin salida, y estaba buscando por todos lados una brecha para escapar.
 Sentía que aún me quedaban muchos libros pendientes, pero no concebía un modo convincente y poético de escribirlos”.En los años previos a los 18 meses de encierro –el tiempo que le tomó para poner en algo más de 400 cuartillas la historia que había rumiado durante 20 años–, Gabriel García Márquez se enfrentó a dos asuntos cruciales que él mismo contó en diversas ocasiones. Por un lado, era el autor de cuatro libros publicados (‘La hojarasca’, ‘La mala hora’, ‘El coronel no tiene quien le escriba’ y ‘Los funerales de la Mamá Grande’), que vendían poco y su resonancia era muy escasa; de modo que, en la práctica, seguía siendo un desconocido.

Esos dos asuntos críticos quedan despejados con ‘Cien años de soledad’. El “modo convincente y poético” lo encontró cuando se dio cuenta de que para contar esa historia tumultuosa, que lo rondaba desde sus 17 años, debía usar el mismo tono de su abuela y poner la misma cara de palo de ella cuando, en su infancia, le contaba unas historias tremendas con una naturalidad que descartaba cualquier duda. Así, podría contar él las historias que se creía, pero necesitaba que el lector también las creyera. La misma cara de palo de Kafka en ‘La metamorfosis’, la misma cara de palo de Rulfo en ‘Pedro Páramo’: “Aquella noche –confiesa García Márquez en su columna ‘Breves nostalgias de Juan Rulfo’, cuando leyó la novela del escritor mexicano– no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí ‘La metamorfosis’ de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá, casi diez años atrás, había sufrido una conmoción semejante”. 

Con esa cara de palo se podían contar las historias truculentas de los gitanos y las demostraciones asombrosas de sus inventos inútiles, también los esfuerzos de un hombre empecinado en doblar el oro, y quien por pura especulación astronómica descubre, en un rincón del mundo, que la tierra es redonda como una naranja; y, por supuesto, que un niño de 6 años sea conducido a una carpa de circo para conocer el hielo, y que al tocar el bloque transparente exclame: “Está hirviendo”.

El otro asunto, el de la reducida venta de sus libros y, por tanto, la escasa divulgación y resonancia de sus publicaciones, en otras palabras, el reconocimiento de su talento por el público, vendría por otro lado. En una de sus columnas, ‘Desventuras de un escritor de libros’ (‘El Espectador’, ‘Magazín Dominical’, 7 de agosto de 1966), García Márquez adelanta una revisión rigurosa de los avatares del escritor. Y anota que a pesar de tantas circunstancias adversas (el escritor se gana solo el 10 por ciento del precio de venta, vive de otros oficios o escribe argumentos cinematográficos con seudónimo, recibe subsidios de ricos generosos o del Estado que coartan la libertad), este sigue aferrado a su oficio “aun con los zapatos rotos y aunque sus libros no se vendan”, porque “se es escritor simplemente como se es judío o se es negro”. Y García Márquez, que por esos días (agosto de 1966) había terminado ‘Cien años de soledad’ después de afrontar muchas penalidades y limitaciones, comenta: “No creo que sean muchos los lectores que al terminar la lectura de un libro se pregunten cuántas horas de angustias y de calamidades domésticas le han costado al autor esas 200 páginas y cuánto ha recibido por su trabajo”.

Desde entonces fue consciente de que todo libro debe empezar a promocionarse desde antes de su aparición, debe generar una expectativa –como sucede con cualquier otro producto–; al fin y al cabo, un manuscrito transformado por un editor en un libro para la venta es una mercancía. Y eso fue lo que ocurrió con ‘Cien años de soledad’. 

Un año antes de la aparición de la novela, el domingo primero de mayo de 1966, el diario ‘El Espectador’ publicó el primer capítulo. Lo anunció el sábado 30 de abril: “ ‘Cien años de soledad’ de García Márquez, mañana en el ‘Magazín’ ”. Y al día siguiente, en efecto, el primer capítulo, con dibujos de Osuna, ocupó las páginas 8, 9 y 10 del dominical. En agosto, la revista ‘Mundo Nuevo’, que creó Emir Rodríguez Monegal en París, publicó un fragmento que le envió Carlos Fuentes. Al año siguiente, en enero, la revista peruana ‘Amaru’ publicó el fragmento de Remedios la Bella subiendo al cielo. En febrero, ‘Eco’, la revista de la Librería Buchholz, en Bogotá, publicó otro fragmento de la novela. 

Ernesto Schoo, miembro del consejo editorial de ‘Primera Plana’, el semanario argentino cuyo jefe de redacción era Tomás Eloy Martínez, entrevistó a García Márquez en México y el reportaje se publicó unos días antes de la aparición de la novela: ‘Los viajes de Simbad García Márquez’. Ocho meses atrás se había publicado ‘Los nuestros’, el libro de Luis Harss con diez entrevistas a otros tantos escritores latinoamericanos, señalados desde entonces como lo mejor y más prometedor de la literatura que se gestaba por entonces en América Latina. García Márquez fue el último en ser incluido, porque durante su visita previa a México, Harss oyó hablar de él, por Fuentes, y este le facilitó los libros del escritor colombiano. Harss regresó a Buenos Aires y en su primera entrevista con Paco Porrúa –también su editor– le dijo que había un escritor más para su libro, un tal García Márquez.

Por su parte, Fuentes, Cortázar, Vargas Llosa, Germán Vargas y Cepeda Samudio también comentaron alborozados sus lecturas. Fuentes hablaba de la maravillosa novela que García Márquez aún no había terminado, pero de la cual había leído sus primeras 80 páginas y las calificaba de magistrales. En abril, unas semanas antes de su aparición, Germán Vargas afirmaba en el artículo ‘Un libro que hará ruido’: “Gabriel García Márquez, a los 40 años, está corrigiendo las pruebas de una novela que este año dará mucho que hablar. Hay razones suficientes para creer que ‘Cien años de soledad’ –tal es el título– será la mejor novela colombiana escrita en el último cuarto de siglo y, desde luego, la mejor del autor”. Y Cepeda Samudio, según Álvaro Medina, exclamó al concluir la lectura de la copia mecanografiada: “No joda, el Gabo acaba de jalarse una cipote novela”.

Cortázar, ya publicada la novela, le escribió a Porrúa, en agosto, dándole las gracias por el envío del libro y a renglón seguido le comentaba: “Los más viejos ya nos podemos morir, hay capitán para rato”. En septiembre, Vargas Llosa publicó el artículo ‘Cien años de soledad: el Amadís en América’. En la biografía ‘Gabriel García Márquez. Una vida’, Gerald Martin afirma que el público estaba perplejo: “La gente apenas podía expresar su asombro. No había precedentes de lo que estaba ocurriendo”. 

Hasta en la ensimismada Bogotá se conoció el éxito de ‘Cien años de soledad’. En la revista Eco aparece el primero de julio un artículo, hoy ya clásico, de Ernesto Volkening: ‘Anotando al margen de Cien años de soledad’. Pero como lo señala Martin en su biografía: “La verdad es que nunca se apreciaría tanto a García Márquez en su país natal como en otras partes de América Latina”.

Pero, tal vez, el episodio más elocuente, de los muchos que se sucedieron entonces, es el vivido por el escritor y Mercedes, su esposa, a los pocos días de llegar a Buenos Aires, adonde habían arribado el 16 de agosto, diez semanas después de la aparición de la primera edición. Una noche, García Márquez y Mercedes, acompañados por Tomás Eloy Martínez, asistieron al estreno de una obra de teatro. En un breve texto, ‘El día que empezó todo’, Tomás Eloy cuenta: “Mercedes y él se adelantaron hacia la platea, desconcertados por tantas pieles tempranas y plumas resplandecientes. La sala estaba en penumbra, pero a ellos, no sé por qué, un reflector les seguía los pasos. Iban a sentarse cuando alguien, un desconocido, gritó: ‘¡Bravo!’ y prorrumpió en aplausos. Una mujer le hizo coro: ‘¡Por su novela!’, dijo. La sala entera se puso de pie. En ese preciso instante vi que la fama bajaba del cielo, envuelta en un deslumbrante aleteo de sábanas, como Remedios la Bella, y dejaba caer sobre García Márquez uno de esos vientos de luz que son inmunes a los estragos de los años”.

Se cumplía así la premonición de Melquíades cuando finalizó la escritura de sus manuscritos –redactados en sánscrito, “que era su lengua materna”–, pues al concluir esa labor, el gitano exclamó: “He alcanzado la inmortalidad”.

CONRADO ZULUAGA
Especial para EL TIEMPO
© Conrado Zuluaga, 2017

FUENTE: http://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/cien-anos-de-soledad-cumple-50-anos-92936


viernes, 7 de octubre de 2016

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos gana el premio Nobel de la Paz 2016. El galardón premia los esfuerzos del mandatario en el proceso de paz con las FARC

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos gana el premio Nobel de la Paz 2016.
El galardón premia los esfuerzos del mandatario en el proceso de paz con las FARC
Juan Manuel Santos junto a su esposa, María Clemencia Rodríguez, este viernes en la Casa de Nariño de Bogotá. AFP | QUALITY
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos en el proceso de paz acordado con la guerrilla de las FARC. El Comité Noruego del Nobel ha destacado del mandatario la "fortaleza" necesaria para afrontar la "tarea" del proceso de paz abierto con la insurgencia más antigua de América Latina tras más de 50 años de conflicto. "Colombianos, este premio es de ustedes. Lo recibo, en especial, en nombre de las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido", ha dicho el mandatario dos horas después de que se anunciara el galardón en la Casa de Nariño, su residencia oficial, acompañado de su esposa María Clemencia de Santos.
"Pese al voto en el referéndum", ha manifestado la presidenta del comité, Kaci Kullmann Fiveen, con relación al rechazo en el plebiscito del domingo a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y la guerrilla, Santos ha contribuido siempre "al final del conflicto". La convocatoria electoral, con un voto negativo del 50,21% de los electores y una abstención del 62%, se celebró el pasado 2 de octubre. "Debemos reconciliarnos y unirnos para culminar este proceso, y comenzar a construir una paz estable y duradera", ha declarado el presidente en referencia a la polarización que se vive en el país desde que comenzaran las negociaciones. La división se ha ido incrementando a medida que se desarrollaba la campaña del referéndum. Tras el rechazo en las urnas, la figura del expresidente Álvaro Uribe, principal opositor al proceso a través de su partido el Centro Democrático, ha recobrado mucha fortaleza. Casi dos horas después de que se conociera el anuncio, el líder opositor ha lanzado un tuit en el que felicita al líder de Colombia por el galardón, pero con reservas: "Felicito el Nobel para el Presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia".
Rodrigo Londoño, alias Timochenko, líder de las FARC, se ha adelantado a la comparecencia oficial con un mensaje en su cuenta de Twitter, el canal oficial de la insurgencia desde que se rechazaran los acuerdos en el plebiscito: "El único premio al que aspiramos es de la #PazConJusticiaSocial para #Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras #PazALaCalle". La guerrilla y cinco víctimas del conflicto armado colombiano estaban nominadas con el presidente Santos para el galardón, aunque finalmente solo ha recaído en el mandatario.
El fallo, anunciado a las 11 de la mañana, hora peninsular española, y 4.20 de la madrugada, hora de Colombia, ha pillado al país americano aún dormido. El galardón no se esperaba. Han pasado cinco días desde que los colombianos decidieron rechazar los acuerdos de paz y parecía razón suficiente para que la candidatura quedara relegada al olvido.  "El referéndum", ha continuado la noruega Kullmann Fiveen, "no fue un voto contra la paz. Los que votaron no, no rechazaron el deseo de paz sino un acuerdo específico de paz". Para la organización del Nobel, "el resultado ha generado una gran incertidumbre sobre el futuro de Colombia. Hay un riesgo real de que el proceso de paz se paralice y de que estalle de nuevo la guerra civil, lo que hace todavía más importante que todas la partes, encabezadas por el presidente de Santos y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, mantengan el respeto al alto el fuego".
Santos, consciente de la falta de respaldo en su país, pese al unánime apoyo internacional que se manifestó en la ceremonia de la firma del acuerdo final en Cartagena el pasado 26 de septiembre, ha remarcado su intención de "perservar" en la búsqueda de la paz. "Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos. A esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días".
Además, el comité se mostró convencido de que Santos "ha acercado de forma significativa hacia una solución pacífica el sangriento conflicto" en su país y que ha sentado las bases para el desarme verificable de las FARC y un "proceso histórico de reconciliación y hermanamiento nacional". "Sus esfuerzos para promover la paz cumplen por tanto los criterios y el espíritu de la voluntad de Alfred Nobel", aseguró el comité. El premio, argumentó el jurado, trata de animar "a todos aquellos que tratan de lograr la paz, la reconciliación y la justicia en Colombia".
El conflicto de Colombia, que con 52 años es el más largo del continente americano, ha causado la muerte de 220.000 personas, el desplazamiento de más de seis millones de personas y la desaparición de otras 45.000. Los cuatro años de negociaciones en La Habana, con Noruega como país facilitador, culminaron el 24 de agosto en un acuerdo de paz, que fue solemnemente firmado en Cartagena de Indias el 26 de septiembre por Santos y el jefe de la guerrilla. Lo firmado, que ocupa 297 folios, fue sometido a referéndum el 2 de octubre.
La respuesta en la calle
Pese al más de 60% de abstención en el plebiscito, los colombianos han decidido ejercer presión en las calles desde el pasado miércoles, un día después de que el presidente Santos anunciara que, por el momento, prorrogaba el cese bilateral al fuego, que se creía indefinido, hasta el próximo 31 de octubre. Una gran marcha en 14 ciudades, que solo en Bogotá consiguió reunir a unas 100.000 personas, salió a reclamar "acuerdos ya". En el centro de la capital, en la plaza Bolívar, un grupo de ciudadanos acampa desde la noche de la manifestación pidiendo que los gobernantes no se levanten de la mesa en lo que ya se conoce como el Campamento por la Paz. "Recibimos la sorpresa con alegría y optimismo este mensaje de esperanza y solidaridad que nos ofrece la comunidad europea", ha dicho una de sus representantes. "Invitamos a todos y todas a que se acerquen a la plaza de Bolívar a construir la paz".
El Comité Noruego señaló además que el galardón es "un homenaje al pueblo colombiano que, a pesar de todos los abusos sufridos, no ha perdido la esperanza de lograr una paz justa y a todas las partes que han contribuido a este proceso de paz". En esta ocasión se habían presentado 376 candidaturas, de las que 148 eran organizaciones y 228 eran personas. Se trata de una cifra récord, que supera a las 278 recibidas en 2014.
Desde que se entregó por primera vez en 1901 se han concedido 96 galardones a un total de 129 premiados. En 2015, el Nobel de la Paz recayó en el Cuarteto Nacional de Diálogo de Túnez por su "contribución a construir una democracia plural" en el país tras la revolución de 2011. El Cuarteto estaba integrado por dos sindicatos, un colegio de abogados y la Liga Tunecina para la Defensa de los Derechos Humanos.


FUENTE: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/07/actualidad/1475828983_681895.html


martes, 4 de octubre de 2016

Colombia, descartada para el Nobel de la Paz tras la victoria del 'no'. Era la favorita para hacerse con el galardón este año.

Colombia, descartada para el Nobel de la Paz tras la victoria del 'no'.
Era la favorita para hacerse con el galardón este año.
Firma del acuerdo de paz en Colombia. EFE
Colombia ha quedado descartada como candidata al premio Nobel de la Paz 2016 tras el triunfo del 'no' en el plebiscito celebrado este domingo para que la ciudadanía se pronunciara sobre el acuerdo de paz suscrito por el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
"Colombia está fuera de cualquier lista creíble", ha dicho el presidente del Instituto de Investigación para la Paz, Kristian Berg Harpviken, en una rueda de prensa celebrada este lunes en la capital noruega.
El país iberoamericano era el favorito para hacerse con el galardón de las paz en los premios Nobel 2016, gracias al acuerdo de paz que el Gobierno y las FARC firmaron el pasado 26 de septiembre después de cuatro años de negociaciones para poner fin a la guerra más longeva del hemisferio occidental.
El Nobel de la Paz ha premiado históricamente los proceso de paz, como el de Irlanda del Norte en 1998, el de israelíes y palestinos en 1994 y el de Vietnam en 1973, pero nunca en contra de la voluntad popular expresada a través de las urnas.


FUENTE: http://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/detalle/4430676/nobel-paz-2016-colombia-queda-descartada-plebiscito/


martes, 17 de septiembre de 2013

MARIO VARGAS LLOSA: "LA SOCIEDAD ESTÁ HECHA DE GENTE DIGNA QUE NUNCA LLEGA A LOS PERIÓDICOS"

MARIO VARGAS LLOSA:
"LA SOCIEDAD ESTÁ HECHA DE GENTE DIGNA QUE NUNCA LLEGA A LOS PERIÓDICOS"
El novelista peruano Mario Vargas Llosa admitió que en su última novela, El héroe discreto, presenta una visión más optimista de la vida que en sus anteriores entregas, según se lee en entrevista que concedió al diario Clarín de Argentina.
"La sociedad no sólo está hecha de hijos de puta, ladrones, pillos o traficantes sino también de gente digna, los seres discretos, esos que nunca llegan a los periódicos pero que son gente respetable, con convicciones", aseveró el premio Nobel.
Su novela, en venta en el Perú desde el pasado jueves, tiene como una de sus principales historias la de Felícito Yanaqué, modesto empresario de transporte que se niega a pagar cupos en la pujante Piura de la actualidad.

Andina
FUENTE: http://diario16.pe/noticia/37853-vargas-llosa-la-sociedad-esta-hecha-gente-digna-que-nunca-llega-periodicos

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mario Vargas LLosa recibe Premio Nobel de Literatura

Mario Vargas Llosa recibe Premio Nobel de Literatura 2010




http://www.youtube.com/watch?v=c7aSsCseZ5Q

YouTube

El escritor peruano Mario Vargas LLosa recibe Premio Nobel de Literatura 2010