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lunes, 1 de julio de 2019

AMÉRICA: Las nuevas guerras que libra Colombia después de las FARC. Varios grupos rebeldes se disputan el territorio abandonado por la ex guerrilla tras la firma del acuerdo de paz. Siembran el terror en su batalla por el control de la coca y la minería ilegal


AMÉRICA: Las nuevas guerras que libra Colombia después de las FARC.
Varios grupos rebeldes se disputan el territorio abandonado por la ex guerrilla tras la firma del acuerdo de paz. Siembran el terror en su batalla por el control de la coca y la minería ilegal
Miembros del Frente Ernesto Che Guevara, del ELN, en el departamento del Choco. AFP
No les ha llegado todavía la paz. Ni la que firmó el Gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares ni la más reciente de Juan Manuel Santos con las FARC. Siguen en medio de un conflicto armado que nada tiene que ver con revoluciones populares ni ideologías. Se trata de la sempiterna pelea por controlar los negocios ilícitos.
Hastiados de quedar en medio del fuego cruzado, y conscientes de que la solución no será ni fácil ni pronta, los lugareños sólo aspiran a que "Caparrapos" y "Gaitanistas" no les involucren en sus disputas y libren sus batallas lejos de la población. Casi siempre se matan entre ellos pero también asesinan a ciudadanos inocentes por una vaga sospecha de ser colaborador del rival o estar en el sitio equivocado.
El caso de El Doce, pequeño corregimiento del municipio de Tarazá, inmerso en la región del Bajo Cauca, no es único. El acuerdo de paz con las FARC sacó a la guerrilla más antigua y poderosa de sus feudos y rebajó de manera significativa las cifras de atentados en buena parte de Colombia. Pero continuó el terror en las regiones donde proliferan los cultivos de coca y el narcotráfico, así como la minería ilegal de oro, que proporcionan ingentes beneficios.
La desmovilización de las FARC dio paso al fortalecimiento del ELN, el EPL y los Gaitanistas, (herederos de las AUC), además de la presencia activa de los Caparrapos, La Constru, Pachelis y Pachenkas, entre otras bandas. Sin olvidar la irrupción, cada día más potente, de las disidencias de las FARC, presentes en 16 departamentos y con la intención de seguir creciendo. Un informe de inteligencia de las Fuerzas Militares cifra en 2.296 sus combatientes y en 1.452 los integrantes de sus redes de apoyo.
Las distintas guerras que disputan para ocupar los territorios que abandonaron las FARC tienen sumidos a los pobladores en el miedo y la zozobra. De ahí que caseríos enteros hayan tenido que huir hacia las cabeceras municipales y continúen los asesinatos de líderes locales que consideran un obstáculo para sus fines. Ya van 317 muertos entre enero de 2018 y abril del presente ejercicio, según Medicina Legal, cifra que la ONU considera "alarmante". En cuanto a desplazados, la Defensoría del Pueblo registró, entre enero y mayo de este año, 8.223 víctimas y otras 14.773 personas confinadas, es decir, no abandonan el perímetro de sus localidades por temor a que les maten.
El desorbitado crecimiento de los cultivos de coca es una de las razones que esgrimen los expertos para ese desolador panorama, igual que la incapacidad del Estado colombiano para copar las zonas que dejaron las FARC y generar en ellas el desarrollo económico que prometieron.
CÓCTEL EXPLOSIVO
Lo que ocurre en el Bajo Cauca, que afecta a los departamentos de Antioquia y Córdoba, refleja la compleja realidad de esa otra Colombia. Los "Caparrapos" siempre trabajaron con los "Gaitanistas" hasta hace año y medio en que rompieron relaciones e iniciaron un sangriento conflicto que se lleva por medio a quien se cruce en su camino.
El botín en disputa son unas 15.000 hectáreas de coca, incontables laboratorios de cocaína, minas de oro y rutas de narcotráfico que van de Venezuela hasta el Pacífico y el Atlántico.
Los "Caparrapos" no sólo reclutan jóvenes nativos, también sellan alianzas con antiguos enemigos. Conforme a fuentes castrenses, establecieron alianzas con el ELN, los "Pachelis" de Medellín, que suministran sicarios y armas, y los narcos mexicanos.
En la orilla contraria los "Gaitanistas" contratan ex guerrilleros, ex militares, trajeron refuerzos propios de otras áreas y cuentan con el apoyo de otros cárteles de México a los que envían la droga.
Al explosivo cóctel se han incorporado las disidencias de los Frentes 18 y 36 de las FARC, interesados en los mismos dominios.
Al margen de imponer la ley del silencio, las bandas crean sus propias fronteras y someten a los pobladores a sus dictados, como pudo comprobar EL MUNDO en El Doce y en pueblos aledaños, así como en otras zonas de los departamentos de Chocó, Norte de Santander, Nariño, Putumayo, Bolívar, Cauca. En esos lugares los protagonistas y las alianzas a veces varían pero los métodos apenas cambian.
En Catatumbo, departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela, los principales actores son el ELN y el EPL. Antiguos amigos, llevan más de un año enzarzados en una guerra cruenta. Los primeros creían que podrían eliminar a sus rivales y quedarse con el control absoluto de la segunda mayor extensión de cultivos de coca del país. Pero el EPL no sólo ha resistido, sino que se expandió a regiones donde jamás había existido.
A una de ellas, norte del Cauca, llegaron pese a que el ELN se hizo fuerte y desde hace unos meses apareció la potente disidencia del Sexto Frente de las FARC, el otrora amo y señor de dicho feudo.
Al otro lado de la nación, en Chocó, también los elenos ganaron terreno. En el río San Juan intentan ampliar el reino a costa de los Gaitanistas, con quienes sostienen una sangrienta confrontación armada que genera todo tipo de tragedias entre los pobladores.
Para contrarrestar la oleada violenta, las fuerzas militares, que disponen de un menguante presupuesto, han puesto en marcha la Fuerza de Tarea Aquiles en el Bajo Cauca y reforzado otros cuerpos en las regiones más conflictivas. Pero el nuevo modelo de valorar resultados operacionales de cada brigada, diseñado por el equipo del comandante del ejército de Tierra, general Nicasio Martínez, ha levantado una polvareda de críticas al considerar que la presión excesiva a los oficiales puede degenerar en "falsos positivos", concepto que refiere los asesinatos de civiles a manos de militares para presentarles como bajas de guerrilleros y otros delincuentes en combate.
El general, blanco de los ataques, negó a este diario que promoviera delitos atroces. "Todo lo hacemos dentro del marco de la ley", manifestó. Y agregó que sólo pretende dinamizar la labor de sus hombres, empujarles a que actúen, ante el enorme desafío que representan el narcotráfico y las bandas ilegales.

FUENTE: https://www.elmundo.es/internacional/2019/06/29/5d12096dfdddff7c338b45df.html

viernes, 20 de abril de 2018

¿Por qué la paz de Colombia le está saliendo cara a Ecuador?


¿Por qué la paz de Colombia le está saliendo cara a Ecuador?
En menos de un mes cinco ecuatorianos fueron secuestrados por un grupo disidente de las FARC, tres de ellos murieron en cautiverio.
Son "daños colaterales", pero de mucha seriedad.

El desarme de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su conversión a partido político, la aparición de las llamadas disidencias, el incremento en los cultivos de coca posterior a los acuerdos con la guerrilla y otras consecuencias del proceso de paz significaron para Ecuador una serie de efectos que no muchos esperaban.


La frontera colombo-ecuatoriana se encuentra militarizada en ambos lados, una pareja de ecuatorianos está secuestrada a manos del grupo disidente Frente Oliver Sinisterra y un equipo de prensa ecuatoriano murió en cautiverio tras pasar retenido 17 días.
Por si fuera poco, este miércoles Ecuador decidió renunciar a ser sede y garante de las negociaciones de paz entre Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en rechazo a las acciones de estos últimos.
Todo eso pasó en menos de un mes.



Para los expertos, lo que ocurre es una consecuencia "no deseada" del denominado posconflicto colombiano y advierten que esto podría repetirse en las otras fronteras de Colombia como Brasil, Panamá, Perú o Venezuela.
Además, indican que no va a ser muy fácil para los países organizar una respuesta conjunta a las bandas criminales que se mueven cada vez más hacia las áreas limítrofes.

Sin embargo, el gobierno colombiano señala que acciones como las ocurridas en las últimas semanas en la frontera ecuatoriana son actos de "bandas criminales" que deben ser "erradicadas" y separa estos hechos del proceso de paz y el posconflicto.
"Daños colaterales"
En los últimos 20 años la línea fronteriza ecuatoriana fue traspasada varias veces por las guerrillas colombianas y los secuestros no son algo nuevo. Autoridades ecuatorianas llegaron a señalar que su país no tenía frontera con Colombia, sino "frontera con las FARC".
En la zona operaba la Columna Móvil Daniel Aldana, uno de los bloques que se acogió al desarme en 2016 y del que se desprendió la disidencia que en la actualidad tiene en cautiverio a la pareja de ecuatorianos.



Ecuador se declaró en duelo ante la muerte de tres de los secuestrados.
En criterio del director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), Jorge Restrepo, el proceso de paz y la lucha antidroga están relacionados con estos hechos recientes.
"El desarme significó la intensificación de las disputas en territorio colombiano de ciertas zonas entre bandas criminales, pero el desplazamiento hacia Ecuador es una consecuencia no deseada, un daño colateral", indicó el experto a BBC Mundo.

Restrepo explica que en la zona limítrofe colombo-ecuatoriana se produjo una especie de efecto de rebote que incentivó el desplazamiento de actividades criminales a países vecinos.
"Después del fin del conflicto con las FARC, se aplicó una política antidrogas en la zona de frontera con Ecuador, Venezuela y Panamá que tiene impactos que empezamos a ver", explica el director del Cerac, con sede en Bogotá.
Por qué Ecuador
Diferentes analistas señalan que la crisis fronteriza que atraviesan Colombia y Ecuador tiene que ver directamente con el importante tráfico de cocaína existente en la zona.
"Ahora tenemos este conflicto porque es la zona con mayor cantidad de cultivos de coca, tráfico y comercio de droga", explicó Restrepo.

Por su parte, Kyle Johnson, analista en Colombia del International Crisis Group, una ONG con sede en Bruselas que se dedica a la prevención y resolución de conflictos, afirma que es la cocaína lo que le da poder, dinero y armas al grupo disidente que protagonizó los últimos hechos en territorio ecuatoriano.
"El tema es que el Frente Oliver Sinisterra es el (bloque) que tiene el pedazo de país con mayor cantidad de droga", indicó el experto a BBC Mundo.
Este fin de semana se publicó en Colombia el informe "Trayectorias y dinámicas territoriales de las disidencias de las FARC", realizado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), en el que registra que este grupo disidente hizo operaciones relacionadas a extorsiones, secuestro, amenazas, enfrentamientos, ataques contra la infraestructura, tráfico y porte de armas, fabricación y tráfico de cocaína en el departamento de Nariño (sudoeste) y en Ecuador.

El reporte establece que entre enero y marzo de 2018 el bloque disidente de las FARC realizó ocho acciones en territorio ecuatoriano, mientras que en 2017 no se produjo ninguna.
"Lo que muestra que estos grupos, puntualmente el Frente Oliver Sinisterra, continúa manejando algunas rutas al otro lado de la frontera que en su momento tuvo las FARC a través de la Columna Móvil Daniel Aldana", explica el informe de la FIP.


Restrepo añade que esta disidencia no debería catalogarse como guerrilla pues no realiza acciones contra el Estado colombiano, sino actividades criminales transnacionales y eso también explica su presencia en Ecuador.
"Yo no diría que es un grupo guerrillero. No ataca la fuerza pública del lado de Colombia, no le declara la guerra al Estado. De hecho, sus atentados son contra la fuerza pública ecuatoriana", concluye.
En enero de este año, el grupo realizó un atentado con explosivos que le costó la vida a tres policías.

Peligro para los vecinos
Ecuador es el único país en el que se han registrado acciones de las llamadas disidencias, lo que no significa que otros vecinos de Colombia estén libres de riesgos.
Colombia desplazó 57.000 soldados a la frontera con Ecuador.
Restrepo señala que Brasil, Panamá, Perú, Venezuela y naciones centroamericanas corren el riesgo de sufrir consecuencias similares: "El crimen transnacional florece en las zonas de frontera. Florece en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica, en la triple frontera entre Brasil, Bolivia y Paraguay, etc. Esas zonas son muy difíciles porque no es fácil la persecución. Mucho más cuando no hay coordinación entre los países".
Para Restrepo, lo que pasa ahora en Ecuador "pasará posiblemente en otras áreas limítrofes".
El analista indicó que, si las condiciones de seguridad mejoran en Colombia, las bandas criminales continuarán su desplazamiento a fronteras como ya se ha visto en los últimos años.
"Ecuador, al igual que Venezuela y Panamá, lograron durante muchos años estar relativamente aislados de la violencia armada, pero, a medida que la lucha contra las bandas criminales avance en Colombia, estos grupos se van a expandir hacia los países vecinos".
"Las bandas de crimen organizado tienen que buscar dónde ejercer sus actividades con mayor éxito. Eso significa ir a las fronteras", indicó el analista.

La postura colombiana
Los analistas consultados coinciden en que Colombia deberá tener un rol protagónico en la lucha contra bandas criminales transnacionales en sus fronteras y fuera de ellas.
El presidente Juan Manuel Santos recalcó este miércoles su voluntad de apoyar a Ecuador.
Por ello, por ejemplo, deberá coordinar y compartir información de inteligencia, además de coordinar acciones conjuntas con sus países vecinos para evitar que este desplazamiento de grupos a las áreas limítrofes multiplique hechos como los recién vividos en Ecuador.
Al respecto, la canciller María Angélica Holguín afirmó que su país no ha bajado los brazos en la lucha contra estas organizaciones después del desarme de las FARC y reiteró su apoyo a las autoridades ecuatorianas ante la reciente serie de secuestros y muertes.
"Como consecuencia del acuerdo de paz con las FARC, usamos todas nuestras capacidades para combatir a las organizaciones que persisten en el terrorismo, cualquiera que sea su origen", indicó.
El gobierno colombiano se niega a reconocer a las disidencias como un movimiento guerrillero y las califica como organizaciones criminales que deben ser combatidas sin posibilidad de diálogo de por medio.

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43821934

lunes, 9 de abril de 2018

Colombia: Capturado un exnegociador de paz de FARC requerido en EEUU por narcotráfico. Uno de los exnegociadores de paz de la ya disuelta guerrilla de las FARC, conocido como Jesús Santrich, podría ser extraditado a Estados Unidos tras ser capturado este lunes en Colombia bajo cargos de narcotráfico.


Colombia: Capturado un exnegociador de paz de FARC requerido en EEUU por narcotráfico.
Uno de los exnegociadores de paz de la ya disuelta guerrilla de las FARC, conocido como Jesús Santrich, podría ser extraditado a Estados Unidos tras ser capturado este lunes en Colombia bajo cargos de narcotráfico.
El excomandante y negociador de paz de las FARC conocido como Jesús Santrich, en La Habana el 5 de septiembre de 2014

El anuncio fue hecho por el presidente Juan Manuel Santos cinco días antes de recibir a su homólogo estadounidense Donald Trump, quien ha criticado el aumento de los narcocultivos en Colombia tras el acuerdo con el que fuera el grupo rebelde más poderoso del continente.

De 51 años y con deficiencia visual, Seusis Pausivas Hernández, conocido como Jesús Santrich, está pedido por una corte de Nueva York con fines de extradición.
"Si cumplido el debido proceso - y con pruebas irrefutables- hay lugar a la extradición por delitos cometidos después de la firma del acuerdo (de paz), no me temblará la mano para autorizarla", afirmó Santos en un mensaje desde la sede de gobierno.

Según la fiscalía, Santrich es buscado por Interpol debido a su supuesta participación en el envío de diez toneladas de cocaína a Estados Unidos, tras el pacto que terminó con más de medio siglo de enfrentamiento armado.
Surgido de los acuerdos firmados con Santos a finales de 2016, el ahora partido político de la FARC advirtió que la detención de su exnegociador pone en grave riesgo los compromisos asumidos en La Habana.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anuncia en conferencia de prensa el arresto del exnegociador de paz de las FARC Jesús Santrich, el 9 de abril de 2018 en Bogotá 
El CTI, cuerpo policial de la fiscalía, "violentamente lo ha capturado. Este es el peor momento que pueda estar atravesando el proceso de paz", afirmó Iván Márquez, jefe negociador de las FARC.
Tanto él como Santrich forman parte de la lista de diez congresistas de la exguerrillla que deben asumir curules el próximo 20 de julio, como parte de lo convenido tras cuatro años de negociaciones en Cuba.
- "Montaje jurídico" -

Santos enfatizó en que el acuerdo, que permitió el desarme de unos 7.000 excombatientes, prevé que ningún exguerrillero sea entregado a Estados Unidos por narcotráfico siempre y cuando hayan renunciado a dicha actividad después de finales de 2016.
Sin embargo, Santrich está bajo sospecha de haber participado en el tráfico de drogas con posterioridad.

Estos hechos "constituyen el delito de conspiración para exportar cocaína a los Estados Unidos", agregó el fiscal general Néstor Humberto Martínez durante la misma declaración a la prensa.
El exnegociador de paz fue detenido en el noroccidente de Bogotá junto con otros tres hombres que, de momento, no han sido vinculados con la exguerrilla.
Para el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), se trata de "un montaje jurídico" que solo "genera desconfianza en todos" los excombatientes.
"Llamo al gobierno a que genere hechos que impidan que estas intenciones, que atentan directamente contra el proceso de paz, se consoliden", dijo Márquez.
El domingo la exguerrilla, que financió con el narcotráfico parte de su sublevación armada de 50 años, había lanzado una advertencia frente a la "situación de precariedad" que enfrentan los excombatientes que se concentran en más de 20 puntos del país.
Aunque ha insistido en su promesa de no volver a las armas, los incumplimientos del gobierno pueden "constituirse en factor de reciclaje de nuevas formas de violencia", dijo la FARC según un comunicado.
- Un polémico artista -
Antes del proceso de paz que terminó con el desarme y la transformación en partido de la guerrilla comunista, Jesús Santrich era prácticamente desconocido.
Aun así la FARC lo eligió como cabeza de lista para la Cámara (baja) de Representantes.
Es el hombre de confianza de Márquez y fue uno de los negociadores en Cuba, incluso participó directamente en la redacción de los acuerdos.
Se crió en un hogar de profesores, cursó estudios de Derecho, se formó como maestro en Ciencias Sociales y militó en las juventudes comunistas antes de levantarse en armas a los 21 años.
Desafiante, mordaz y activo usuario de Twitter, Santrich padece una aguda deficiencia visual que lo obliga a usar lentes oscuros, y casi siempre lleva una Kufiya (bufanda palestina) al cuello.
Artista aficionado, Santrich escribe y declama poesía, pinta en alto relieve y escribió un libro -"Relatos Tayronas"- sobre su experiencia con pueblos indígenas del norte de Colombia.

FUENTE: https://www.afp.com/es/noticias/208/capturado-un-exnegociador-de-paz-de-farc-requerido-en-eeuu-por-narcotrafico-doc-13v2vv2

martes, 27 de junio de 2017

Colombia: "Adiós a las armas", dice guerrilla FARC en un país que busca paz. "Los colombianos y el mundo entero saben que nuestra paz es real y es irreversible", indicó el presidente Juan Manuel Santos. Acto marca el final del grupo armado tras unos 53 años de guerra interna, la más antigua de América.

Colombia: "Adiós a las armas", dice guerrilla FARC en un país que busca paz.
"Los colombianos y el mundo entero saben que nuestra paz es real y es irreversible", indicó el presidente Juan Manuel Santos. Acto marca el final del grupo armado tras unos 53 años de guerra interna, la más antigua de América.
Colombia: "Adiós a las armas", dice guerrilla FARC en un país que busca paz

La guerrilla FARC, la más antigua de América, proclamó este martes su "adiós a las armas" tras más de medio siglo de lucha armada en Colombia, en un acto en el cual el presidente Juan Manuel Santos aseguró que la paz es "irreversible".
"Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz", afirmó "Timochenko" en su intervención en un acto celebrado en la zona de Mesetas, localidad del departamento del Meta, que concluyó en medio de una ovación y con la liberación de mariposas amarillas de la obra del Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.
"Timochenko", vestido con una camisa guayabera azul y una gorra, aseguró que esa guerrilla entra hoy en una nueva etapa, en la legalidad, tras dejar las armas que durante más de medio siglo empuñaron contra el Estado colombiano.
"Este día no termina la existencia de las FARC, en realidad a lo que ponemos fin es a nuestro alzamiento armado de 53 años pues seguiremos existiendo como un movimiento de carácter legal y democrático que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales, sin armas y pacíficamente", resaltó.
"Timochenko" recordó que "la guerra interna nació del cierre de las vías legales" y que "la paz significa que la participación política estará abierta a todos".
El líder rebelde consideró además que la dejación de armas se cumplió de "conformidad con lo pactado" y aseguró que estas quedan en manos de la ONU, que procederá a su destrucción y a la posterior elaboración de tres monumentos que serán instalados en un sitio por determinar en Colombia, en La Habana y en Nueva York.
"Honramos así nuestra palabra y esperamos así, junto con todos ustedes, que el Estado cumpla la suya", afirmó Londoño, quien pidió que "a partir de hoy debe cesar toda persecución política en Colombia".

Juan Manuel Santos también dio por cerrado el conflicto armado de más de medio siglo con las FARC, en un acto en el que esa guerrilla completó de manera simbólica su proceso de dejación de armas.
"Hoy 27 de junio para mí y creo que para la inmensa mayoría de los colombianos es un día muy especial, un día que jamás olvidaremos, ¡el día en que las armas se cambiaron por las palabras!", manifestó el mandatario. Afirmó que la dejación de armas de las FARC) es "la mejor noticia para Colombia en los últimos 50 años".
"No somos más un pueblo enfrentado entre sí, no somos más una historia de dolor y de muerte en el planeta, somos un solo pueblo y una sola nación avanzando hacia el futuro dentro del cauce bendito de la democracia", afirmó Juan Manuel Santos.
El jefe de Estado añadió que el país está hoy emocionado al constatar "el fin de esta guerra absurda que no sólo duró más de cinco décadas", sino que dejó más de ocho millones de víctimas, entre ellas "más 220.000 compatriotas muertos".
"Lo que celebramos hoy los colombianos es que armas que alguna vez se levantaron para atacarnos entre nosotros serán guardadas y selladas en contenedores a cargo de las Naciones Unidas", agregó el presidente y Premio Nobel de Paz.

La declaración ocurrió en el mismo lugar donde esta guerrilla marxista, creada en 1964 tras una sublevación campesina, se consolidó e instaló su centro de operaciones.
En el acto participaron el jefe de la misión de Naciones Unidas, Jean Arnault, a cargo del proceso de desarme; representantes de los países garantes del acuerdo de paz, Noruega y Cuba; la cúpula de la guerrilla y representantes del Congreso y la Unión Europea, entre otros.
"Consideramos que el compromiso con la dejación de armas individuales adquirido por las FARC ha sido honrado", expresó Arnault, tras recordar que el lunes la ONU certificó la entrega de 7.132 armas individuales en las 26 zonas donde están concentrados los ahora excombatientes.
El conflicto armado colombiano, en el que también han participado otras guerrillas, paramilitares y agentes estatales, ha dejado 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 7,1 millones de desplazados.

DESTRUCCIÓN DE LAS ARMAS
Tanto el presidente como expertos ven al desarme como un "hito" del proceso de paz, porque representa el epílogo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) luego de su creación en 1964 tras una sublevación campesina.
"Significa el fin de la principal guerrilla armada en el hemisferio occidental. Significa el inicio de un postconflicto (...) y de un proceso difícil de reconciliación en el país", fuertemente dividido ante el acuerdo de paz, dijo a la AFP el analista Jorge Restrepo.
Hasta el 1 de agosto se dejará en manos de algunos guerrilleros un número no determinado de armas para asegurar las zonas de concentración, dijo la ONU. En esa fecha, la misión "habrá almacenado todo el armamento" y "extraído sus contenedores" de esos campamentos.
En paralelo, la ONU continuará ubicando más de 900 caletas o escondites de armas de las FARC. A la fecha ha verificado 77, "de las cuales ha sido extraído el armamento y destruido municiones, explosivos y armamento inestable".
Las armas de las FARC se destruirán el 1 de septiembre y serán fundidas para elaborar tres monumentos que serán colocados en la sede de la ONU en Nueva York, en Cuba y en Colombia.


FUENTE: http://diariocorreo.pe/mundo/colombia-guerrilleros-de-las-farc-termina-de-entregar-todas-sus-armas-758252/


viernes, 14 de octubre de 2016

Álvaro Uribe, el hombre que está bloqueando la paz en Colombia. Un libro de historia reciente sobre Colombia bien podría acreditar al expresidente Álvaro Uribe, quien gobernó de 2002 a 2010, con montar las bases para los acuerdos de paz con los grupos guerrilleros al liderar la ofensiva que los llevó a la mesa de negociación. Aun así, es confuso que Uribe haya surgido como el mayor obstáculo para negociar el fin de un conflicto armado de 52 años.

Álvaro Uribe, el hombre que está bloqueando la paz en Colombia.
Un libro de historia reciente sobre Colombia bien podría acreditar al expresidente Álvaro Uribe, quien gobernó de 2002 a 2010, con montar las bases para los acuerdos de paz con los grupos guerrilleros al liderar la ofensiva que los llevó a la mesa de negociación. Aun así, es confuso que Uribe haya surgido como el mayor obstáculo para negociar el fin de un conflicto armado de 52 años.
No es demasiado tarde para Uribe, quien mantiene su popularidad entre los colombianos, para empezar a comportarse como un hombre de Estado y no como un aguafiestas. Las decisiones que tome en las próximas semanas bien pueden determinar si el acuerdo de paz que su sucesor, Juan Manuel Santos, trabajó con las Farc puede terminar de manera permanente con el derramamiento de sangre o si se perderá otra oportunidad. El fracaso del acuerdo sería una tragedia y, muy probablemente, arruinaría el legado de Uribe, en especial porque no ha ofrecido una alternativa viable.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia aceptaron en agosto deponer las armas y participar en el proceso político después de más de cuatro años de negociaciones con el gobierno de Santos.
Los votantes colombianos rechazaron, por un margen muy estrecho, este acuerdo en un plebiscito a inicios de octubre, muchos de ellos bajo la influencia de una campaña excesiva y engañosa dirigida por Uribe. Él y sus aliados acusaron a Santos de ofrecer un manto de amnistía a los marxistas criminales de guerra, de quienes advirtió que podían terminar apropiándose del poder en el país. También aseguró, sin prueba alguna, que el acuerdo afectaría al sector privado. El político que supervisó la campaña del No de Uribe, Juan Carlos Vélez, en una entrevista incluso admitió que claramente habían evitado explicar el contenido del acuerdo y que mejor se enfocaron “en el mensaje de indignación”.
Esta semana, Santos anunció que su gobierno empezaría muy pronto las pláticas de paz con el segundo grupo rebelde más grande del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Ecuador.
Para encarrilar de nuevo los esfuerzos del acuerdo de paz con las Farc, y para que las negociaciones con el ELN sean exitosas, Uribe necesita ser constructivo. Después del plebiscito, Uribe hizo una serie de peticiones poco realistas sobre el acuerdo con las Farc, como deshacerse del sistema de justicia transicional y del tribunal especial al corazón del acuerdo. El tribunal ofrecería amnistía a los combatientes de mayor rango y castigaría con benevolencia a los guerrilleros que confesaran crímenes graves.
Si Uribe tiene una mejor idea, a partir de la que pueda trabajarse, debería de enviar una delegación a La Habana, donde actualmente están los líderes de las Farc, para buscar compromisos acerca de los asuntos de justicia y participación política.
Si todas las partes están dispuestas a negociar de buena fe, se puede lograr un acuerdo de paz final antes de que acabe este año. En los días recientes, miles de colombianos que apoyan el acuerdo de paz han salido a las calles para convocar a la clase política a que trabaje en conjunto para conseguir pronto una solución.
Si la lucha se extiende más allá de este año, es muy probable que la ayuda internacional para implementar el acuerdo empiece a esfumarse. Por ejemplo, las Naciones Unidas han comenzado a mandar equipos de observadores, quienes tendrán que monitorear que el acuerdo se cumpla y para recibir las armas de los rebeldes. No podemos esperar que esos equipos se queden indefinidamente hasta que haya un avance político.
Mientras que el gobierno de Santos y las Farc han dicho que están comprometidos con mantener el cese el fuego que ha durado casi un año, hay más posibilidades de que mientras más dure el impasse pueda haber más nuevos sucesos de violencia. El volver al combate —lo cual no puede descartarse— podría ser catastrófico. Si eso pasara, Uribe sería a quien tendríamos que culpar.

FUENTE:
Por 
http://www.nytimes.com/es/2016/10/14/alvaro-uribe-el-hombre-que-esta-bloqueando-la-paz-en-colombia/

viernes, 7 de octubre de 2016

Juan Manuel Santos recibe el Nobel de la Paz para «llegar al fin de la guerra» en Colombia. El presidente cree que fue premiado para impulsar la reapertura del diálogo, tras el triunfo del «no» a los acuerdos de paz en el plebiscito.

Juan Manuel Santos recibe el Nobel de la Paz para «llegar al fin de la guerra» en Colombia.
El presidente cree que fue premiado para impulsar la reapertura del diálogo, tras el triunfo del «no» a los acuerdos de paz en el plebiscito.
Juan Manuel Santos celebra el Nobel de la Paz con sus colaboradores en las negociaciones con la guerrilla, este viernes en el Palacio de Nariño, Bogotá - Reuters
La paz es un largo camino que Juan Manuel Santos empezó a empedrar hace más de cuatro años. En ese tiempo, el presidente de Colombia vio cómo su proyecto pasaba por los cuatro estadios que, según Winston Churchill, conducen al logro de los grandes objetivos: sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo. El último término es el que suelen olvidar los poco memoriosos al citar a un hombre que de guerras (mundiales) sabía todo. Y es esa la palabra que ha inclinado la balanza a favor de Santos en Oslo al concederle el Nobel de la Paz: su esfuerzo, sin descanso, en busca de una paz con las FARC.
Al presidente Santos le sacaron de la cama para comunicarle una noticia con la que había soñado, probablemente, tantas veces como había imaginado una Colombia sin ejércitos de guerrilleros, con colombianos libres, sin secuestros ni torturas, con la selva limpia de minas antipersona y de narcotraficantes, y con los niños soldados con otro uniforme: el del colegio. El hombre escuchó el mensaje y le faltó tiempo para dar las gracias y recibirlo en nombre de «todos los colombianos… de los millones de víctimas que han sufrido por esta guerra».

Con inesperada y «gran emoción», con «humildad» pensó en voz alta: «El mensaje es perseverar y llegar al final de la guerra. Estamos muy cerca, solo necesitamos empujar un poquito más». Santos vivía su sueño a medio desperezar y entendía que «los dos grupos con los que estamos negociando recibirán esto como un estímulo del mundo entero… Hay personas que no han apoyado al Gobierno, estamos hablando con ellos… Espero que entiendan lo importante que es contribuir y aportar a este proceso de paz para que sea más fuerte y duradero».
La guerrilla terrorista más antigua del continente, la otra parte de esta negociación eterna que terminó su primera fase en las urnas y que tiene en lista de espera al Ejército Nacional de Liberación (ELN) reaccionó rápida al anuncio de Oslo. «El único premio al que aspiramos es el de la paz con justicia social para Colombia, sin paramilitarismos, sin retaliaciones ni mentiras», escribió en su cuenta de Twitter, quizás dolido por no compartir cartel de Nobel, Rodrigo Londoño, alias «Timochenko».
Hace menos de una semana, Santos rozó, con las balas de los votos, su objetivo de desarmar y reintegrar en la vida civil a las FARC. Falló frente a la voz del pueblo que, cuando conviene, resulta ser la voz de Dios y cuando no, la de la ignorancia.
El presidente al que sus adversarios reprochaban trabajar más para ganar el galardón que para conquistar la paz, la noche del plebiscito, tras conocer los resultados, dio por terminada su carrera al Nobel (equivocado) pero no la del proceso de paz.
Aturdido tras estrellarse contra el «no» de los colombianos y la indiferencia del 62 por ciento de los que podían ir a votar y no lo hicieron, Santos resurgió esta semana de su amargura para anunciar que insistiría «hasta el último minuto» en la senda que condujera al principio del fin de la violencia. Porque, en definitiva, eso era y es lo que representaban los acuerdos finales con las FARC.

Juan Manuel Santos cumplió en eso. Abrió las puertas de la Casa de Nariño (sede del Ejecutivo) y,después de seis años, estrechó manos con Álvaro Uribe, su antecesor en el cargo y principal abanderado del «no» en el plebiscito. El hombre fuerte del Centro Democrático aceptó estos días designar una delegación de su partido para colaborar con el Gobierno, y revisar y reconducir el proceso de paz. Uribe le demostró este viernes que tiene memoria, quizás algo de rencor, pero que no olvida, «Felicito el Nobel para el presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia».
Andrés Pastrana, el otro expresidente que defendió el «no» y se dejó la piel en uno de los seis procesos de paz de la historia de Colombia que nunca llegaron a buen puerto, fue más sobrio: «Felicito a Juan Manuel Santos por el Nobel de la Paz. Otra razón para avanzar en el acuerdo de unidad nacional».
Michelle Bachelet, en nombre de Chile, país facilitador en el proceso de paz, expresó su deseo de que con el galardón se de «el impulso final para el reencuentro en Colombia». Presidentes del continente y del resto del planeta felicitaban al hombre que, con torpeza, les invitó un par de semanas antes a Cartagena de Indias a celebrar un acuerdo que el pueblo no consumó. Pero ahora eso no importa.
Tenacidad
El hoy premio Nobel de la Paz, periodista y político de raza, está más convencido que nunca de que «la paz -en un país con más de doscientos mil muertos por la guerra- es posible». La tenacidad de Juan Manuel Santos es su seña de identidad y el desconsuelo, un estado del que, después de mucho sudor, sangre, lágrimas y esfuerzo, salió este viernes al recibir el galardón más importante que puede tener una persona de bien.

FUENTE: http://www.abc.es/internacional/abci-santos-recibe-nobel-para-llegar-guerra-colombia-201610072220_noticia.html



Un merecido Nobel para Santos. El presidente ha llevado el proceso de paz más lejos de lo que ha conseguido ninguna otra figura colombiana.

Un merecido Nobel para Santos.
El presidente ha llevado el proceso de paz más lejos de lo que ha conseguido ninguna otra figura colombiana.
Santos saluda el aplauso recibido tras conocerse el Premio Nobel de la Paz. /  (REUTERS)
La concesión del Premio Nobel de la Paz 2016 al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, es el merecidísimo reconocimiento internacional a este político que ha apostado su carrera política y prestigio personal a lograr el fin de la guerra civil más larga de América Latina.
Santos ha llevado el proceso de paz más lejos de lo que ha conseguido ninguna otra figura colombiana. Una vez conseguido el alto el fuego definitivo de la guerrilla y firmado con ella el acuerdo, Santos lo sometió a referéndum y tras conocer el rechazo, lejos de arrojar la toalla y considerarlo una derrota personal, asumió el resultado adverso como un mandato popular para seguir trabajando. El compromiso de Santos con la paz está fuera de duda y su determinación y demostrada capacidad negociadora permiten ser optimistas sobre el futuro del proceso. Resultan ridículas las acusaciones que algunos le lanzan de querer firmar la paz en contra del pueblo. Santos no necesita demostrar a nadie su respeto por la democracia. Y conviene tener muy presente que los colombianos no han dicho no a la paz, sino a esta propuesta concreta.
La candidatura de Santos ha sido apoyada por entidades españolas como el Centro Internacional de Toledo para la Paz. Contrasta el reconocimiento que el presidente ha tenido fuera de nuestras fronteras tanto con la ausencia de galardones españoles como con las críticas vertidas en España por quienes utilizan el prisma vasco como medida única de todo lo que sucede en el mundo. España, como no puede ser de otra manera, y como ha hecho desde siempre (recuérdense los acuerdos de paz de Centroamérica en los años ochenta), tiene la obligación ineludible de apoyar con todas sus energías los procesos de paz en América Latina. Una tierra con la que tenemos vínculos y responsabilidades especiales. Sabotear el proceso de paz colombiano y al presidente Santos, como pretenden algunos, demuestra poca claridad de ideas y nulo sentido político.

FUENTE:
Editorial http://elpais.com/elpais/2016/10/07/opinion/1475864106_147732.html


¿A quién le ganó Juan Manuel Santos el premio Nobel? Ningún vaticinio daba al presidente de Colombia como ganador del Nobel, luego del adverso plebiscito. Había 376 candidatos.

¿A quién le ganó Juan Manuel Santos el premio Nobel?
Ningún vaticinio daba al presidente de Colombia como ganador del Nobel, luego del adverso plebiscito. Había 376 candidatos. 
 Juan Manuel Santos. Foto: Archivo particular
Las circunstancias pueden cambiar del cielo a la tierra en un abrir y cerrar de ojos. Basta con acostarse a dormir para que la vida amanezca siendo otra. O que lo diga el presidente Juan Manuel Santos, quien este jueves hacía maromas para agilizar los diálogos con la oposición mientras que el viernes, de madrugada, estaba contestando una llamada telefónica en la que le notificaban ser el ganador del Premio Nobel de Paz. 

Pero si se devolviera el reloj veinticuatro horas antes, era fácil advertir que Santos no aparecía en la lista de los favoritos. Según la Fundación del Premio Nobel, este año había 376 candidatos, de los cuales 228 eran individuos y 148, organizaciones. 

Los resultados adversos del plebiscito hacían más viables otras candidaturas. Los cascos blancos de Siria (Defensa Civil Siria o Difaa al Medani Suri, en árabe), son un grupo de 2.500 personas de ese país que acuden al lugar donde ha ocurrido un bombardeo, intentando rescatar sobrevivientes, arriesgando la propia vida, de paso. La organización Right Livelihood Award, que es una especie de Nobel alternativo, ya reconoció la labor de este grupo de personas.

Los refugiados, las muertes que acaecen a diario en el mar Mediterráneo (más de tres mil personas han muerto ahogadas en lo que va de 2016), la guerra en Siria y las víctimas del terrorismo, han hecho surgir iniciativas civiles que hubiesen tenido todos los méritos para ganar un Nobel de paz.
El testimonio de Nadia Murad, una joven que pertenece a la minoría religiosa yazidí, de Irak, ha hecho posible visibilizar las violaciones y los vejámenes a los que son sometidas las mujeres por parte del Estado Islámico. Nadia es hoy por hoy un sinónimo de resistencia que bien hubiese podido acceder al Nobel. 

Los habitantes de las islas Griegas a las que todos los días llegan miles de refugiados venidos de las costas de Turquía –esos que no tienen de otra que ofrecerle la vida al mar, como en una ruleta rusa- han aparecido en el mapa como unos verdaderos salvadores que hacen creer otra vez en la bondad desinteresada del ser humano. 

Los griegos que viven en Lesbos, una isla del mar Egeo, la más cercana a Turquía, han tenido que lidiar con una crisis humanitaria que ni los mismos Gobiernos europeos han asumido: rescatar vidas, proporcionar alimento, dar posada, dar clases a los niños. Lo básico. Lo más grande, al mismo tiempo. En esta categoría de civiles también entraban rescatistas que lo han dejado todo por negarse a que haya más ahogados. También activistas como la rusa Svetlana Gannushkina, quien se ha convertido en un símbolo de lucha por los derechos de los refugiados.
Edwuard Snowden también sonaba como un posible Nobel de Paz. Quien fuera analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), es el hombre que podría haber encarnado una especie de héroe antisistema por haber puesto en jaque a Estados Unidos al revelar la manera metódica en que se espiaba a millones de ciudadanos en el mundo.

El Papa Francisco, su manera de acercar a los católicos con otras religiones, su insistencia por hablar de paz en conflictos que ya parecen no tener vuelta atrás, el perdón que ha pedido por delitos cometidos por sacerdotes, los símbolos que usa en su manera de vivir para enseñar que la Iglesia puede ser más austera y más dada a los pobres, también lo hacían un personaje fuerte para el galardón.

Pero el Nobel no fue un premio a una realidad, sino a un esfuerzo. Es un Nobel que tiene la función de rescatar una posibilidad que solo un día antes parecía irremediablemente perdida: el de llegar a un acuerdo de paz con las Farc, pese a la polarización interna. Es como un impulso para que a Colombia le cambien las circunstancias del cielo a la tierra.


FUENTE: http://www.semana.com/nacion/articulo/nobel-de-paz-a-quien-le-gano-juan-manuel-santos/498106