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viernes, 7 de octubre de 2016

Juan Manuel Santos recibe el Nobel de la Paz para «llegar al fin de la guerra» en Colombia. El presidente cree que fue premiado para impulsar la reapertura del diálogo, tras el triunfo del «no» a los acuerdos de paz en el plebiscito.

Juan Manuel Santos recibe el Nobel de la Paz para «llegar al fin de la guerra» en Colombia.
El presidente cree que fue premiado para impulsar la reapertura del diálogo, tras el triunfo del «no» a los acuerdos de paz en el plebiscito.
Juan Manuel Santos celebra el Nobel de la Paz con sus colaboradores en las negociaciones con la guerrilla, este viernes en el Palacio de Nariño, Bogotá - Reuters
La paz es un largo camino que Juan Manuel Santos empezó a empedrar hace más de cuatro años. En ese tiempo, el presidente de Colombia vio cómo su proyecto pasaba por los cuatro estadios que, según Winston Churchill, conducen al logro de los grandes objetivos: sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo. El último término es el que suelen olvidar los poco memoriosos al citar a un hombre que de guerras (mundiales) sabía todo. Y es esa la palabra que ha inclinado la balanza a favor de Santos en Oslo al concederle el Nobel de la Paz: su esfuerzo, sin descanso, en busca de una paz con las FARC.
Al presidente Santos le sacaron de la cama para comunicarle una noticia con la que había soñado, probablemente, tantas veces como había imaginado una Colombia sin ejércitos de guerrilleros, con colombianos libres, sin secuestros ni torturas, con la selva limpia de minas antipersona y de narcotraficantes, y con los niños soldados con otro uniforme: el del colegio. El hombre escuchó el mensaje y le faltó tiempo para dar las gracias y recibirlo en nombre de «todos los colombianos… de los millones de víctimas que han sufrido por esta guerra».

Con inesperada y «gran emoción», con «humildad» pensó en voz alta: «El mensaje es perseverar y llegar al final de la guerra. Estamos muy cerca, solo necesitamos empujar un poquito más». Santos vivía su sueño a medio desperezar y entendía que «los dos grupos con los que estamos negociando recibirán esto como un estímulo del mundo entero… Hay personas que no han apoyado al Gobierno, estamos hablando con ellos… Espero que entiendan lo importante que es contribuir y aportar a este proceso de paz para que sea más fuerte y duradero».
La guerrilla terrorista más antigua del continente, la otra parte de esta negociación eterna que terminó su primera fase en las urnas y que tiene en lista de espera al Ejército Nacional de Liberación (ELN) reaccionó rápida al anuncio de Oslo. «El único premio al que aspiramos es el de la paz con justicia social para Colombia, sin paramilitarismos, sin retaliaciones ni mentiras», escribió en su cuenta de Twitter, quizás dolido por no compartir cartel de Nobel, Rodrigo Londoño, alias «Timochenko».
Hace menos de una semana, Santos rozó, con las balas de los votos, su objetivo de desarmar y reintegrar en la vida civil a las FARC. Falló frente a la voz del pueblo que, cuando conviene, resulta ser la voz de Dios y cuando no, la de la ignorancia.
El presidente al que sus adversarios reprochaban trabajar más para ganar el galardón que para conquistar la paz, la noche del plebiscito, tras conocer los resultados, dio por terminada su carrera al Nobel (equivocado) pero no la del proceso de paz.
Aturdido tras estrellarse contra el «no» de los colombianos y la indiferencia del 62 por ciento de los que podían ir a votar y no lo hicieron, Santos resurgió esta semana de su amargura para anunciar que insistiría «hasta el último minuto» en la senda que condujera al principio del fin de la violencia. Porque, en definitiva, eso era y es lo que representaban los acuerdos finales con las FARC.

Juan Manuel Santos cumplió en eso. Abrió las puertas de la Casa de Nariño (sede del Ejecutivo) y,después de seis años, estrechó manos con Álvaro Uribe, su antecesor en el cargo y principal abanderado del «no» en el plebiscito. El hombre fuerte del Centro Democrático aceptó estos días designar una delegación de su partido para colaborar con el Gobierno, y revisar y reconducir el proceso de paz. Uribe le demostró este viernes que tiene memoria, quizás algo de rencor, pero que no olvida, «Felicito el Nobel para el presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia».
Andrés Pastrana, el otro expresidente que defendió el «no» y se dejó la piel en uno de los seis procesos de paz de la historia de Colombia que nunca llegaron a buen puerto, fue más sobrio: «Felicito a Juan Manuel Santos por el Nobel de la Paz. Otra razón para avanzar en el acuerdo de unidad nacional».
Michelle Bachelet, en nombre de Chile, país facilitador en el proceso de paz, expresó su deseo de que con el galardón se de «el impulso final para el reencuentro en Colombia». Presidentes del continente y del resto del planeta felicitaban al hombre que, con torpeza, les invitó un par de semanas antes a Cartagena de Indias a celebrar un acuerdo que el pueblo no consumó. Pero ahora eso no importa.
Tenacidad
El hoy premio Nobel de la Paz, periodista y político de raza, está más convencido que nunca de que «la paz -en un país con más de doscientos mil muertos por la guerra- es posible». La tenacidad de Juan Manuel Santos es su seña de identidad y el desconsuelo, un estado del que, después de mucho sudor, sangre, lágrimas y esfuerzo, salió este viernes al recibir el galardón más importante que puede tener una persona de bien.

FUENTE: http://www.abc.es/internacional/abci-santos-recibe-nobel-para-llegar-guerra-colombia-201610072220_noticia.html



¿A quién le ganó Juan Manuel Santos el premio Nobel? Ningún vaticinio daba al presidente de Colombia como ganador del Nobel, luego del adverso plebiscito. Había 376 candidatos.

¿A quién le ganó Juan Manuel Santos el premio Nobel?
Ningún vaticinio daba al presidente de Colombia como ganador del Nobel, luego del adverso plebiscito. Había 376 candidatos. 
 Juan Manuel Santos. Foto: Archivo particular
Las circunstancias pueden cambiar del cielo a la tierra en un abrir y cerrar de ojos. Basta con acostarse a dormir para que la vida amanezca siendo otra. O que lo diga el presidente Juan Manuel Santos, quien este jueves hacía maromas para agilizar los diálogos con la oposición mientras que el viernes, de madrugada, estaba contestando una llamada telefónica en la que le notificaban ser el ganador del Premio Nobel de Paz. 

Pero si se devolviera el reloj veinticuatro horas antes, era fácil advertir que Santos no aparecía en la lista de los favoritos. Según la Fundación del Premio Nobel, este año había 376 candidatos, de los cuales 228 eran individuos y 148, organizaciones. 

Los resultados adversos del plebiscito hacían más viables otras candidaturas. Los cascos blancos de Siria (Defensa Civil Siria o Difaa al Medani Suri, en árabe), son un grupo de 2.500 personas de ese país que acuden al lugar donde ha ocurrido un bombardeo, intentando rescatar sobrevivientes, arriesgando la propia vida, de paso. La organización Right Livelihood Award, que es una especie de Nobel alternativo, ya reconoció la labor de este grupo de personas.

Los refugiados, las muertes que acaecen a diario en el mar Mediterráneo (más de tres mil personas han muerto ahogadas en lo que va de 2016), la guerra en Siria y las víctimas del terrorismo, han hecho surgir iniciativas civiles que hubiesen tenido todos los méritos para ganar un Nobel de paz.
El testimonio de Nadia Murad, una joven que pertenece a la minoría religiosa yazidí, de Irak, ha hecho posible visibilizar las violaciones y los vejámenes a los que son sometidas las mujeres por parte del Estado Islámico. Nadia es hoy por hoy un sinónimo de resistencia que bien hubiese podido acceder al Nobel. 

Los habitantes de las islas Griegas a las que todos los días llegan miles de refugiados venidos de las costas de Turquía –esos que no tienen de otra que ofrecerle la vida al mar, como en una ruleta rusa- han aparecido en el mapa como unos verdaderos salvadores que hacen creer otra vez en la bondad desinteresada del ser humano. 

Los griegos que viven en Lesbos, una isla del mar Egeo, la más cercana a Turquía, han tenido que lidiar con una crisis humanitaria que ni los mismos Gobiernos europeos han asumido: rescatar vidas, proporcionar alimento, dar posada, dar clases a los niños. Lo básico. Lo más grande, al mismo tiempo. En esta categoría de civiles también entraban rescatistas que lo han dejado todo por negarse a que haya más ahogados. También activistas como la rusa Svetlana Gannushkina, quien se ha convertido en un símbolo de lucha por los derechos de los refugiados.
Edwuard Snowden también sonaba como un posible Nobel de Paz. Quien fuera analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), es el hombre que podría haber encarnado una especie de héroe antisistema por haber puesto en jaque a Estados Unidos al revelar la manera metódica en que se espiaba a millones de ciudadanos en el mundo.

El Papa Francisco, su manera de acercar a los católicos con otras religiones, su insistencia por hablar de paz en conflictos que ya parecen no tener vuelta atrás, el perdón que ha pedido por delitos cometidos por sacerdotes, los símbolos que usa en su manera de vivir para enseñar que la Iglesia puede ser más austera y más dada a los pobres, también lo hacían un personaje fuerte para el galardón.

Pero el Nobel no fue un premio a una realidad, sino a un esfuerzo. Es un Nobel que tiene la función de rescatar una posibilidad que solo un día antes parecía irremediablemente perdida: el de llegar a un acuerdo de paz con las Farc, pese a la polarización interna. Es como un impulso para que a Colombia le cambien las circunstancias del cielo a la tierra.


FUENTE: http://www.semana.com/nacion/articulo/nobel-de-paz-a-quien-le-gano-juan-manuel-santos/498106

Felicitan líderes a Juan Manuel Santos por el Nobel de la Paz

Felicitan líderes a Juan Manuel Santos por el Nobel de la Paz

El Premio Nobel de la Paz de este año fue otorgado al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en imagen del 5 de septiembre. Foto Afp

Bogotá / Washington / Santiago / Ciudad del Vaticano. El presidente colombiano Juan Manuel Santos recibió este viernes felicitaciones de diversos líderes tras haber obtenido el Premio Nobel de la Paz por su participación en el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El ex presidente colombiano Álvaro Uribe, el secretario de Estado estadunidense John Kerry, la presidenta chilena Michelle Bachelet y el Vaticano celebraron el otorgamiento del premio.
Álvaro Uribe, predecesor y adversario político de Santos, lo felicitó y deseó que el premio contribuya a cambiar un pacto "dañino" con la guerrilla FARC.
"Felicito el Nobel para el presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia", tuiteó el actual senador Uribe, triunfador del plebiscito que el domingo rechazó el histórico pacto alcanzado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).
Desde su bastión en Rionegro, noroeste del país, Uribe se pronunció así sobre el galardón, que Santos era favorito a ganar, pero cuyas posibilidades se consideraban reducidas tras el revés electoral que dejó en la incertidumbre el futuro del proceso de paz.
El líder del derechista Centro Democrático se reunió con el presidente el miércoles, luego de no verse cara a cara por más de cinco años, en pos de encontrar una salida a la crisis. "Es mejor la paz para todos los colombianos que un acuerdo débil para la mitad de los ciudadanos", dijo Uribe a la salida del encuentro en la presidencial Casa de Nariño.
El 50.21 por ciento de los votantes no aprobó el pacto sellado con las FARC luego de casi cuatro años de negociaciones en Cuba, mientras 49.78 por ciento se pronunció a favor.
El ex mandatario (2002-2010) dijo que en la reunión con Santos se habían presentado "ajustes y proposiciones iniciales, que deberán introducirse a los textos de La Habana para buscar un nuevo acuerdo de paz, que vincule a la totalidad de los colombianos". Uribe, para quien el pacto encamina al país al "castrochavismo" de Cuba y Venezuela, reiteró sus "preocupaciones" por otorgar "impunidad total" y "elegibilidad política" a guerrilleros responsables de delitos atroces.
El secretario estadunidense de Estado, John Kerry, felicitó también al presidente de Colombia, y anunció que conversará con el ex presidente Álvaro Uribe.
"Extiendo mis mejores deseos en nombre de nuestro país al presidente Juan Manuel Santos por ganar el Premio Nobel por sus valientes esfuerzos para tratar de llevar la paz a Colombia", dijo Kerry a periodistas.
Asimismo, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, dijo que espera que el premio Nobel de la Paz otorgado al mandatario colombiano “sea el impulso final para el reencuentro de Colombia".
"Felicito al Presidente @juanmnsantos por el Nobel de la Paz, premio que espero sea el impulso final para el reencuentro en Colombia", dijo la mandataria chilena en su mensaje, el primero tras reactivar su cuenta de Twitter abierta en noviembre de 2015.
El diario vaticano L'Osservatore Romano aseguró que el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al presidente colombiano Juan Manuel Santos es un reconocimiento a la “voluntad de diálogo sobre cualquier otra cosa”.
En un artículo de publicado en primera plana en su edición vespertina, el periódico aseguró que los miembros del comité noruego miraron a esa voluntad para asignar el premio al “principal artífice” del acuerdo con las FARC.
“Una acción política, la de Santos, que siempre ha buscado –a través del diálogo- de poner fine a una de las más largas guerrillas de la historia contemporánea, que en 52 años ha provocado más de 200 mil muertos y millones de desplazados, marcando a profundidad la vida de generaciones de colombianos”, indicó.
No obstante, también subrayó que es justamente “a causa de tantas atrocidades y sufrimientos” que el proceso de paz resulta todavía “muy difícil”.
Esa fue la única reacción del Vaticano al reconocimiento, ya que ni el Papa ni la sala de prensa de la Santa Sede comentó la noticia. Incluso el mismo Francisco había evitado el domingo pasado hablar sobre quién merecía el premio cuando le hablaron de la candidatura de Santos.
El Premio Nobel de la Paz "homenajea el esfuerzo de mi amigo Juan Manuel Santos con las FARC y alienta a seguir buscando acuerdo de paz", tuiteó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
"Felicidades al ganador del Premo Nobel (...), desde un continente de paz a un país cuya paz está comenzando", escribió por su parte el presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean-Claude Juncker. La alta representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, dijo que la decisión del Comité Nobel "traza el camino hacia adelante". El rechazo al acuerdo en el plebiscito "no es motivo para rendirse", añadió.
El grupo de voluntarios sirio conocido como los Cascos Blancos, una de las organizaciones más sonadas para ganar este año el Nobel de la Paz, felicitó a Santos por haber recibido el premio. "Felicidades al pueblo y al presidente de Colombia. Les deseamos sinceramente la paz", señaló la organización en Twitter.
La primera ministra Erna Solberg escribió en Twitter: "Felicito a mi amigo Juan Manuel Santos por el Premio Nobel de la Paz. Un impulso para hacer avanzar el proceso de paz en Colombia".
Por su parte, el ministro del Exterior noruego, Børge Brende, señaló: "Espero que el Premio Nobel de la Paz lleve a que no olvidemos Colombia".
La canciller alemana afirmó Angela Merkel a través de su vocero, Steffen Seibert, que Santos "ha dado a toda la región una muy necesaria e imperiosa esperanza de poner fin a un derramamiento de sangre. El Nobel de la Paz da fuerza para seguir por este camino".
El presidente francés Francois Hollande indicó que la distinción saludó la "acción resuelta" de Santos para poner fin al conflicto con las FARC, uno de los más sangrientos de los últimos 50 años". Francia siempre estuvo a su lado y seguirá estándolo, para que el diálogo venza la confrontación y para que la valentía por la paz prevalezca", agregó el mandatario galo en un comunicado.
Una de las secuestradas de más alto perfil de las FARC en los últimos años, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, liberada en 2008, tiene ciudadanía francesa.
La "número dos" del Ejecutivo de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró que el galardón supone "un doble reconocimiento". "Por una parte, a los esfuerzos de paz (...) y, por otra, al pueblo colombiano por lo que ha vivido este tiempo".
El primer ministro belga Charles Muchel calificó el premio de "tributo para el pueblo colombiano que no abandonó".
El ex presidente de Costa Rica Ósccar Arias, quien ganó el Nobel en 1987 por participar en los procesos de paz en los conflictos armados de América Central de los años 80, dijo que la distinción a Santos tiene un paralelo con la suya. "El mensaje (del Comité Noruego) para el presidente Santos es que lo que ha venido haciendo es lo correcto y requiere nuevos bríos para continuar trabajando por la paz", dijo Arias a la cadena de radio Caracol.
La activista guatemalteca Rigoberta Menchú, quien recibió esa distinción en 1992 por su lucha por los derechos indígenas, dijo que el premio era "una fiesta, una gran alegría". Según la defensora de los derechos humanos, Colombia "entrará en las enciclopedias mundiales" por un esfuerzo de paz que hará que "ni un soldado más, ni un guerrillero más, ni un colombiano más" mueran en la guerra.
El activista argentino Adolfo Pérez Esquivel, que ganó el Nobel en 1980 por su lucha por los derechos humanos durante la última dictadura militar argentina (1976-1983), deseó que la distinción "fortalezca el derecho pendiente de Colombia a la paz". "El Premio Nobel es una herramienta al servicio de los pueblos y todos esperamos que esta designación ayude a encontrar la paz que el pueblo colombiano merece", escribió en las redes sociales.
La joven paquistaní Malala Yousafzai, que obtuvo el premio en 2014 por su lucha por el derecho a la educación de las niñas, afirmó: "En un año de tanta violencia, pérdida y desesperanza, el presidente Santos nos recuerda que debemos seguir trabajando en poner fin al sufrimiento y que no podemos renunciar nunca a la esperanza por la paz".


FUENTE: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/10/07/felicitan-lideres-a-santos-por-el-nobel-de-la-paz