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martes, 28 de julio de 2026

Santiago Peña Palacios, presidente del Paraguay, declara en su visita al Perú: “…El crimen organizado se combate con gobiernos organizados..”

 Santiago Peña Palacios, 

presidente del Paraguay, 

declara en su visita al Perú:


   “…El crimen organizado se combate con gobiernos organizados..”

Santiago Peña Palacios, Presidente del Paraguay (Foto Wikipedia)


domingo, 6 de octubre de 2019

AMÉRICA LATINA. La Era de lo imprevisible se instaló en América Latina. Protestas en Perú y Ecuador, intentos por eternizarse en el poder en Venezuela, Bolivia y Nicaragua, crisis económicas en Paraguay y Argentina, incendios devastadores para beneficio de los terratenientes en Bolivia y Brasil. La incertidumbre se apodera del continente.


AMÉRICA LATINA.
La Era de lo imprevisible se instaló en América Latina.
Protestas en Perú y Ecuador, intentos por eternizarse en el poder en Venezuela, Bolivia y Nicaragua, crisis económicas en Paraguay y Argentina, incendios devastadores para beneficio de los terratenientes en Bolivia y Brasil. La incertidumbre se apodera del continente. 




Incertidumbre. Literalmente: “Que no se puede prever o conocer de antemano lo que va a ocurrir”. Le podemos agregar “imprevisible” e “impensable” y tendremos la definición categórica de la Era en la que estamos viviendo. Es la pos-globalización que nos trajo el descontrol de un “orden” aparecido hace 30 años cuando cayó el Muro de Berlín. “Hay una aleatoriedad de las circunstancias, que cubren de una capa de incertidumbre todas las previsiones futuras”, dice el tecnólogo Albert García Pujadas. No se trata de optimismo versus pesimismo. Tampoco esperar lo mejor, para estar preparado para lo peor. “A diario nos topamos con signos contradictorios. Me refiero a que se producen acontecimientos, se toman decisiones o hay reacciones imprevistas, que a priori escapan de nuestro radar y de nuestra planificación, pero que están ahí y pueden cambiarlo todo y, además, hacerlo en poco tiempo. Sólo se cumple la lógica de lo imprevisible. Cada vez es mayor la sensación de que en política puede suceder cualquier cosa. Entender la complejidad del mundo se ha convertido en una tarea tan ardua como necesaria”, explica el filósofo vasco Daniel Innerarity. Y esa incertidumbre, sobre todo, provoca una erosión continua y perseverante de la democracia.
Desde el Brexit hasta Trump, el 2016 fue un muy mal año para las previsiones. Allí florecieron los extraordinarios acontecimientos políticos que dieron por el suelo con cualquier análisis basado en lo que hasta ese momento era lógico. La mayoría de los expertos apostaban que los británicos votarían por la permanencia en la Unión Europea, que un candidato como Trump no sobreviviría a las primarias, que el populismo y la extrema derecha no podían avanzar más de lo que lo habían hecho. El resultado es bien conocido: se impuso el Brexit, ganó Trump, Renzi perdió un importante referéndum constitucional, los austríacos estuvieron a punto de elegir a un presidente de extrema derecha, en Alemania los neonazis obtuvieron el 14% de los votos en las elecciones regionales. En Hungría y Polonia surgieron gobiernos autoritarios que mostraron la fragilidad de la democracia. Y Putin, desde Rusia, lanzó una guerra cibernética para recuperar su liderazgo geopolítico.
El presidente peruano, Martín Vizcarra, disolvió el Congreso y desató una nueva crisis institucional en el Perú (AFP)
En América Latina, parecía que acababan los procesos populistas que habían tenido epicentro en la Venezuela de Chávez. Lula, Cristina Kirchner y Correa cayeron en desgracia. El escándalo de las coimas pagadas por la empresa brasileña Odebrecht, para obtener contratos de todos los gobiernos de la región, demostraron que la corrupción no solo es estructural, sino que no tiene fronteras. Pero la rabia de muchos con lo que estaba sucediendo y el arraigo del “voto contra”, no mejoraron nada. Brasil comenzó un proceso de deterioro institucional que terminó con un presidente de extrema derecha. Argentina dejó el kirchnerismo para caer en su recurrente espiral de gastar más de lo que su economía genera y abrió el camino para un eventual regreso de los Kirchner (Cristina y Máximo). México se sacudió nuevamente de encima al inoxidable PRI para caer en otro populismo del que no sabemos por dónde va a decantar. Sólo Venezuela sigue su curso hacia el abismo de la mano de Nicolás Maduro, un hombre que dice hablar con pajaritos. Un camino por el que lo acompaña el ex guerrillero Daniel Ortega. En Colombia, cuando todo indicaba que se había terminado con el absurdo conflicto de medio siglo con las FARC, unos disidentes deciden volver armados a la selva. Y por allí cerca, por Caracas, entraron unos actores inéditos en la región como Irán, Rusia (sólo había tenido real influencia en Cuba durante la época soviética) y China.
El presidente de Ecuador decretó esta semana el "estado de excepción" para contener las protestas en las calles contra su plan de ajuste
Y esta imprevisibilidad latina llegó para quedarse, generando caos y desequilibrio institucional. Como lo que sucedió esta última semana en Perú. Allí, el presidente Martín Vizcarra venía buscando obsesiva e infructuosamente una manera legal de disolver el Congreso de mayoría fujimorista, hasta que solo encontró la manera inconstitucional de hacerlo. “¿Cómo entender su decisión de “disolver constitucionalmente” el Congreso ante la “negación fáctica” de una cuestión de confianza que no tiene especificación alguna en la ley ni en la Constitución?”, se pregunta el columnista Juan Paredes Castro en El Comercio de Lima. Y agrega: “Vizcarra, convertido en rehén popular del antifujimorismo, decidió acabar por la fuerza con la “intolerable” mayoría fujimorista congresal, como el fujimorismo, rehén popular del antiparlamentarismo de 1992, decidió también acabar con la “intolerable” representación legislativa de entonces. Hemos vuelto a ver en los últimos días cómo la Constitución es estirada como un chicle hasta adquirir formas monárquicas y cómo se esfuma irremediablemente el voto popular que delegó poder presidencial y parlamentario en el 2016”. Todo esto, como consecuencia de las denuncias de corrupción que se llevaron a los últimos cuatro presidentes y a la líder opositora Keiko Fujimori. 
Nicolás Maduro y Daniel Ortega mantienen secuestrado el poder en Venezuela y Nicaragua, mientras sus países se hunden en la miseria y miles de marchan al exilio. (EFE)
En Ecuador, el presidente Lenín Moreno, decretó el jueves el “estado de excepción” para contener las protestas de grupos sociales y transportistas que rechazan los recortes económicos que había anunciado dos días antes. En marzo, Moreno había recibido créditos por 10.200 millones de dólares de varias instituciones financieras internacionales, entre ellos, 4.200 millones del FMI con la condición de la reducción del gasto público, un incremento de ingresos y una reforma laboral que aliente la productividad. Los ecuatorianos llevaban esperando el “paquetazo” desde hace meses. Cuando llegó, la gente explotó en la calle. El primer día de manifestaciones dejó 35 heridos, entre ellos 21 policías, y 277 detenidos.
Las protestas, en Bolivia, de grupos de oposición que no aceptan la nueva candidatura presidencial de Evo Morales y la tensión provocada por los incendios forestales en la zona selvática del país podrían forzar un aplazamiento de las elecciones previstas para el 20 de octubre. “Lo mínimo que ya se está produciendo es un clima adverso para la votación, el aplazamiento electoral no ha sido planteado por nadie, pero no puede ocultarse que de ser algo impensable pasó a ser posible”, dice el analista Vicente Guardia. E Iván Arias, publicó en el diario opositor Página Siete una nota en la que sugiere que el oficialismo “podría aprovechar la actual tensión para posponer los comicios por un año, dándose supuestamente tiempo para recuperar los puntos que habría perdido por el desastre de los incendios”. Morales, quien gobierna desde 2006, pretende ganar un cuarto mandato consecutivo alentado por una exitosa gestión económica. Todo esto después de un muy polémico proceso en el que el propio presidente llamó a un referendo para reformar la constitución y perpetuarse en el poder. Perdió, pero maniobró para que el Tribunal Constitucional le dijera que igual se podría presentar para seguir gobernando, por lo menos, hasta 2024. Ahora, tiene a la gente en la calle tratando de pararlo. Santa Cruz de la Sierra, como siempre, a la cabeza de las protestas.

Venezuela sigue siendo “la peor de todas”. Ya no hay datos fiables para representar la hecatombe social, económica y política que vive el país bajo el régimen chavista de Maduro. La inflación y el desabastecimiento son de record universal. Más de cuatro millones de venezolanos ya salieron al exilio. Y como ocurrió en Cuba hace cincuenta años, las bandas criminales se están quedando con las casas de los que se fueron. El ex jefe guerrillero Daniel Ortega, que pasó de héroe por derrocar a la dictadura de Somoza a un autócrata que también busca perpetuarse en el poder, ya anunció que reformará la constitución para volver a presentarse en 2021. En abril del año pasado comenzaron las protestas contra su régimen que dejaron, al menos, 400 muertos. La crisis también es económica. Ortega y su mano derecha y esposa, Rosario Murillo, en un principio pudieron poner en práctica sus políticas populistas gracias al petróleo subsidiado de Venezuela. Una vez que Caracas ya no pudo mantener los envíos, la economía nicaragüense colapsó. La CEPAL estima que para 2019 tendrá el segundo peor desempeño de América Latina, con una caída de entre el 2% y el 5% del PBI. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES) estima que 417.000 personas han sido despedidas o suspendidas de sus empleos por la crisis y por las represalias del régimen contra las protestas. Decenas de miles huyen al exilio. En Costa Rica, hay 40.000 refugiados “nicas”.
El martes, en Asunción, el ministro de Hacienda, Benigno López, admitió que Paraguay entró en un periodo de recesión económica. El PBI cayó un 3 % en el segundo trimestre de 2019 con respecto al mismo periodo de 2018. Esta noticia hecha por tierra la supuesta bonanza creada por el gobierno de Mario Abdo Benítez. “Paraguay afronta una crisis en todos los ámbitos: institucional, económica y política, con una deuda pública enorme, un gobierno inoperante y un quiebre entre el Poder Ejecutivo y la sociedad”, explica el analista y doctor en derecho internacional, Hugo Ruíz Díaz. La crisis se desató en julio cuando se conocieron los detalles de un acuerdo secreto firmado con Brasil con nuevos términos para la contratación de energía de la central binacional Itaipú, muy favorables a los intereses brasileños. Tuvieron que renunciar los altos mandos de la Administración Nacional de Electricidad, el canciller y todo el equipo que negoció el acuerdo. Benítez estuvo al borde del juicio político y, finalmente, el 1 de agosto Brasilia y Asunción se vieron obligados a anular el convenio.
Fuertes recesiones en Paraguay y Argentina pusieron en problemas a los gobiernos de Mario Abdo y Mauricio Macri
Los incendios de la Amazonía desnudaron la presidencia de Jair Bolsonaro, tras nueve meses de relativa calma. El nivel de aceptación del ultraderechista bajó al 29% después de ganar las elecciones por más de 55%. La justicia está revisando el Lava Jato -el proceso para purgar la corrupción- y el ex presidente Lula está cada vez más cerca de salir de la cárcel. Bolsonaro se enfrentó al mundo al decir que nadie se podía meter en los asuntos internos del país ya que “la Amazonía no es del mundo, es brasileña”. Cuando en realidad, alberga el 50 % de la biodiversidad del planeta y es indispensable para combatir el cambio climático global. Para Bolsonaro, es un territorio a conquistar y expandir la frontera agropecuaria. Desde que asumió, el 1 de enero de este año, los incendios para deforestar y convertir las tierras en cultivables, tuvieron un aumento del 85% y se talaron los árboles en un área de 9.250 kilómetros cuadrados.
Argentina sigue sumida en su crisis permanente del pago de la deuda externa y una pobreza que alcanza al 35% de la población. Más de la mitad de los niños argentinos son pobres. El presidente Mauricio Macri tomó el gobierno después de 12 años de populismo kirchnerista y una economía en recesión. Luchó durante casi tres años, recortó los gastos y tuvo éxito en el ordenamiento institucional y el combate contra el narcotráfico. Pero cometió graves errores en el manejo de la economía. La pobreza y la inflación resucitaron al moribundo kirchnerismo y toda la oposición peronista se abroqueló tras la candidatura del ex Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, Alberto Fernández. Ganaron unas elecciones internas denominadas PASO y Fernández se perfila como el nuevo presidente. Su ascenso asustó a los inversionistas extranjeros y los mercados internacionales. Macri tuvo que “reperfilar” la deuda con el FMI y dejó al país muy cerca de un “default”.
Miles de bolivianos marcharon contra la re-reelección de Evo Morales, impedida por la Constitución (AFP)
Y ese declive gradual en la calidad de la democracia que golpea al mundo, como lo describen los profesores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt de Harvard en su best seller “How Democracies Die”, ya no necesita de tanques en las calles para terminar con las instituciones y las libertades individuales. Sus propios gobernantes, los que llegaron por las urnas y que no pueden adaptarse a este mundo de imprevisibilidad y caos, los que como muchos mandatarios latinoamericanos se mantienen en el poder en base a mentiras, son los que se ocupan de erosionar día a día nuestra ya pobre calidad de vida.

FUENTE: https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/10/06/la-era-de-lo-imprevisible-se-instalo-en-america-latina/
Por Gustavo Sierra
Especial para Infobae America


sábado, 10 de septiembre de 2016

La 'pequeña' guerrilla que ha puesto en aprietos al gobierno paraguayo. Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) aprovecha la debilidad institucional en regiones apartadas.

La 'pequeña' guerrilla que ha puesto en aprietos al gobierno paraguayo.
Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) aprovecha la debilidad institucional en regiones apartadas.
Foto: Jorge Adorno / Reuters
Por estos días, el departamento de Concepción se encuentra militarizado, mientras se adelantan nuevas capturas.
El 15 de agosto del 2013, durante su discurso de posesión como presidente de Paraguay, el empresario Horacio Cartes aseguró que ni criminales ni grupos armados “le iban a marcar la hoja de ruta” de su administración.
Sin embargo, el sentido de dicha alocución, polémica desde todo punto de vista por el momento de transición que vivía el país tras la destitución del exmandatario Fernando Lugo, volvió a tomar fuerza tres años después debido al recrudecimiento de la violencia, especialmente, por los hechos que se ha atribuido el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), grupo guerrillero de ese país.
El asesinato el pasado sábado 27 de agosto de ocho integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), unidad creada especialmente para combatir a este ‘pequeño’ grupo armado –en sus filas no figuran, según datos del Gobierno, más de 30 insurgentes, pero podrían ser 500–, no solo avivó la llama de la violencia que el Gobierno quería mantener en reserva, sino que, además, evidenció problemas de corrupción, narcotráfico, contrabando y violaciones a los derechos humanos que vienen en aumento.

Estos atentados conmocionaron al país, pero no hay que olvidar que el año pasado, en julio, en otros dos atentados fueron asesinados ocho policías. De hecho, en los tres años de gobierno de Cartes han sido asesinadas 40 personas por el EPP, de un total de 100 que se cuentan desde principios del 2000”, dijo a EL TIEMPO Rafael Filizzola, exministro paraguayo del Interior.
Y es que la concentración del EPP en algunos distritos del noroeste del país, especialmente en el departamento de Concepción (donde actualmente tienen secuestrados a un policía y a dos colonos cristianos menonitas), se debe, según expertos, a la falta de presencia institucional y al aumento del narcotráfico y contrabando con el vecino Brasil.
"En realidad, el narcotráfico es la principal amenaza en el país por la cantidad de dinero que tienen, por la gente que corrompen. En este caso venimos denunciando desde hace tiempo el problema de la narcopolitica, que se ha ido fortaleciendo y hace presencia no solo a nivel de policías, militares, fiscales y jueces, sino incluso al más alto nivel político. Esto significa además la presencia de organizaciones muy peligrosas del Brasil, como el PCC y el Comando Vermelho que operan el narcotráfico en el país",  afirmó Filizzola.
“Finalmente, y no menos relevante, el tráfico de cigarrillos que van de contrabando desde Paraguay al resto de la región, en gran parte provienen de las fábricas del presidente Cartes, con lo que durante este gobierno, por supuesto, resulta difícil que la Policía tome medidas”, agrega el funcionario.
De hecho, el Gobierno no provee información que explique cómo es posible que teniendo a disposición recursos como los estatales, sean vencidos en inteligencia por un grupo insurgente en el que la gran mayoría de sus integrantes son campesinos.
El Estado casi no tiene gravitación ni presencia en esa vasta región que colinda con selvas. Por ende, es apta para el narcotráfico, negocio que engendra guerrillas para protegerse”, le explicó a este periódico el politólogo y periodista Claudio Fantini.
“Que se haya perpetrado una emboscada de la envergadura de la que masacró a los militares el fin de semana, evidencia que puede haber un fortalecimiento y una declaración de guerra de mayor escala. Eso podría estar relacionado con dos hechos coyunturales: la desarticulación de las Farc y el aislamiento del régimen chavista de Venezuela”, agrega Fantini.
Si bien se trata de una insurgencia de baja intensidad, su origen se remonta a la década del 90, cuando apareció el movimiento Patria Libre, del cual el EPP, en la siguiente década, pasó a ser su brazo armado. Desde entonces, este movimiento ha perpetrado secuestros de hacendados y civiles, así como algunos atentados que suman varias decenas de muertos.
"Pero uno de sus crímenes tuvo fuerte repercusión: el secuestro y asesinato de Celicilia Cubas, la hija del ex presidente Raúl Cubas Grau. La raptaron en el 2004 y apareció muerta al año siguiente. Tras la captura en el 2004 de su líder y fundador, Osmar Martínez, muerto en el 2015 en una cárcel de Asunción donde pagaba una condena de 35 años, se supo que al EPP lo habían adiestrado agentes de las Farc", explica el politólogo Fantini.
De hecho, en abril del 2010, la fiscal antisecuestro de Paraguay, Sandra Quiñónez, le dijo a EL TIEMPO que estaban comprobados los vínculos de ambas organizaciones. “Tenemos pruebas de que las Farc han enviado asesores (a Paraguay) y se comprobó que reciben ganancias fruto de secuestros y extorsiones en este país”, aseguró Quiñónez.
Pero Cartes trata de defenderse. La semana pasada, a través de un breve comunicado, se declaró “responsable del derramamiento de sangre de los héroes de Concepción”, el lugar del norte de Paraguay donde se produjo el ataque.
Además prometió “resultados contundentes” en los dos años que le quedan de mandato, al tiempo que dijo que el “dolor es inmenso” tras el atentado.
Organizaciones internacionales de derechos humanos están muy preocupados por esas nuevas medidas que está tomando el gobierno. "Todas estas acciones han afectado a las organizaciones campesinas. El temor, la desconfianza, incluso se han presentado casos muy parecidos a a los 'falsos positivos' en Colombia. Las Fuerzas de Tarea Conjunta en conjunto con la Fiscalía violan los derechos de los campesinos haciendo allanamientos irregulares con la excusa de buscar personas que, supuestamente, sirven como apoyo logístico del EPP. Están creando dificultades a los campesinos de esas zonas. Regiones que han sido olvidadas por las políticas públicas de ese país", afirmó también para este medio Vidal Acevedo, miembro de la organización Servicio Paz y Justicia en América Latina (SERPAJ AL).
Al preguntarle a Fantini si el EPP podría llegar a desestabilizar al país, él explica que "el EPP nunca ha tenido fuerza para poner en peligro al Estado paraguayo. Pero podría serlo si regiones como la del departamento Concepción sigue siendo tierra de nadie, con feudos ricos, campesinos pobres y Estado ausente. Sobre todo, podría convertirse en una organización militar poderosa, si se convierte en el receptáculo del negocio del narcotráfico que está perdiendo a ese instrumento tan util que les resultó la Farc".
Así las cosas, queda esperar a que el Gobierno logre explicarle al país de manera concreta por qué no ha combatido efectivamente a este grupo insurgente mientras intenta recuperar los niveles de aceptación que gozó en el 2013.

ANDRÉS RUIZ
Redacción Internacional
En Twitter: @ruizandress
FUENTE: http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/guerrilla-pone-en-aprietos-a-paraguay/16691935