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lunes, 24 de enero de 2022

REPÚBLICA DOMINICANA... MACHISMO: El ácido del diablo, otra forma de violencia machista que se ceba con las dominicanas. El Código Penal de República Dominicana considera los ataques con una nueva y peligrosa mezcla de agentes corrosivos como acto de tortura o barbarie. El 14% de las víctimas que ingresó en 2021 en las unidades de quemados del país fueron rociadas con este químico, y el 98% de ellas eran mujeres

REPÚBLICA DOMINICANA... MACHISMO:  El ácido del diablo, otra forma de violencia machista que se ceba con las dominicanas.

Yocairi Amarante, superviviente de un ataque con ácido del diablo, muestra una foto de su aspecto antes de la agresión. KENNY CABRERA

El Código Penal de República Dominicana considera los ataques con una nueva y peligrosa mezcla de agentes corrosivos como acto de tortura o barbarie. El 14% de las víctimas que ingresó en 2021 en las unidades de quemados del país fueron rociadas con este químico, y el 98% de ellas eran mujeres

“¡No me dejen morir!”, gritaba Yanelis Arias (42 años) según los vecinos, tras ser rociada con ácido del diablo. El pasado 20 de abril un hombre tocó la puerta de su casa identificándose como mensajero de una floristería. La entrega real fue rociarle un líquido letal en la cara y el cuerpo. Arias es una de las 14 mujeres víctimas de agresiones por este corrosivo y que se suma a las estadísticas de poco más de 81 feminicidios durante el año 2021, de acuerdo a los datos ofrecidos para este artículo por la Fundación Vida Sin Violencia. En lo que va de enero se han registrado cuatro más.

Yanelis Arias deja tres hijos en la orfandad. La dominicana era residente en Estados Unidos, pero se encontraba de vacaciones en la casa familiar en Tenares, en el municipio de la provincia Hermanas Mirabal, al noreste de la República Dominicana. Esta provincia lleva el nombre de las heroínas dominicanas (Patria, Minerva y María Teresa Mirabal), en cuyo honor se celebra cada 25 de noviembre el Día Internacional de Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.

Es el ejemplo de Yomaira Aquino (26 años), quien fue atacada con ácido mientras dormía en su casa junto a sus dos hijos
 

El ácido del diablo ha destrozado la vida de 15 personas hasta el pasado 31 de diciembre, y 14 de ellas son mujeres, según los registros de la Unidad de Quemados Pearl F. Ort, del hospital Luis Eduardo Aybar de Santo Domingo. Los motivos registrados: “Violencia machista, celos, robo y envidia”.

La sustancia es una mezcla de distintos agentes que se convierte en un arma de alto poder corrosivo. Surge de la combinación de ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, ácido muriático y disolvente de pintura de vehículos, a los cuales se añade el denominado “plomerito” (sustancia para desatascar tuberías).

“Puede afectar los huesos y órganos vitales como el hígado y los riñones, así como causar ceguera y deformación permanente del rostro y otras partes del cuerpo”, explica el cirujano Eddy Bruno, director de la Unidad de Quemados Pearl F. Ort. Según el médico dominicano, llegan a urgencias de este centro entre 1.600 a 1.700 casos de quemaduras al año, de las que el 5% se debe a sustancias químicas. De ellas, un 4% son mujeres. “Casi todas llegan por una agresión por violencia de género”.

La tasa de mortalidad es baja, de acuerdo al galeno, quien afirma que en las supervivientes “quedan secuelas físicas y psicológicas para toda la vida”. El de Yanelis Arias está entre las estadísticas de esos “bajos índices de mortalidad”. Falleció a causa de un choque séptico provocado por las heridas. Hasta el momento, al cierre de este reportaje el 20 de enero de 2022, no se ha registrado ninguna nueva víctima por esta causa.

Violencia machista

La República Dominicana es el segundo país de América Latina y el Caribe, después de Honduras (4,7), con mayor incidencia de feminicidios en el 2020, de acuerdo a datos ofrecidos por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En el país caribeño, de cada 100 mujeres, 2,4 son asesinadas a causa de la violencia machista.

Según los datos de la Fundación Vida sin Violencia y a las estadísticas suministradas por la Procuraduría General de la República (PGR), de las 81 muertas durante el 2021, “62 fueron feminicidios íntimos”, es decir, cuando las víctimas han mantenido una relación de pareja con su verdugo.

“Uno de los problemas que tenemos es que las agredidas no habían denunciado en el 89% de los episodios de este año, ”, asevera la Procuradora Fiscal, Ana Andrea Villa Camacho, que también preside la Dirección de Violencia de Género del Ministerio Público.

En el país no existe hasta la fecha ninguna institución o fundación específica para atender a los perjudicados por ácido del diablo.

Por su parte, la jueza Nancy Salcedo, que dirige la Comisión de Violencia de Género del Poder Judicial, justifica que ese 89% no denuncia “porque está pensando con el estómago”. “Se trata de un problema cultural, de una sociedad patriarcal y hasta un tema económico. En los juzgados nos encontramos con que las mujeres atacadas nos piden que liberemos al perpetrador porque ese hombre es quien mantiene a sus hijos. Dependen de ellos económicamente”, señala Salcedo, también asesora del Poder Judicial y jueza de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia.

Impunidad

En muchos de los casos se suma la impunidad debido a la falencia de un Sistema Judicial y Ministerio de Interior y Policía débil; también a la falta de información y de registro oficial de atacados y, sobre todo, a la falta de coordinación entre las instituciones públicas competentes en el área. No existe, por ejemplo, un protocolo de actuación de notificación del Sistema de Salud Pública cuando una mujer ingresa en un hospital con evidencias de violencia machista, con las demás autoridades, como son: Ministerio de Interior y Policía, Ministerio de la Mujer y del Poder Judicial. Se suman la incompetencia de los letrados de oficio, sobrecargados y sin preparación en materia de género, y el elevado precio de los abogados privados, entre otros escollos.

Es el ejemplo de Yomaira Aquino (26 años), quien fue atacada con ácido mientras dormía en su casa junto a sus dos hijos, durante la madrugada. No pudo ver a su victimario o victimaria, que entró por la puerta trasera de la vivienda de madera. Nunca recibió asesoría ni su situación se notificó a las autoridades cuando ingresó al hospital.

“Yo me enteré de lo que me había pasado cuando me dieron de alta, dos meses después. Estuve casi todo el tiempo inconsciente. Sospecho quiénes pudieron ser… Pero la Policía nunca presionó para que confesaran y a él [su marido] lo dejaron libre a los tres días. A ella [la amante del esposo], nunca la detuvieron. Los inspectores del cuerpo policial tampoco vinieron a mi casa, ni hubo investigaciones. Cuando me dieron el alta de la Unidad de Quemados, regresé a mi ciudad natal, a cuatro horas de la capital, y los viajes son muy costosos para seguir con el pleito. Tengo que centrarme ahora en recuperar lo que se pueda de mi rostro y mi salud”, explica la joven, madre de dos niños.

La misma queja elevó la familia de la fallecida Yanelis Arias a través de la Directora Ejecutiva de la Oficina para el Desarrollo de la Mujer de la Provincia Hermanas Mirabal, Linabel González, a los medios locales. “El Ministerio Público nunca se acercó al centro de salud” para entrevistar a la víctima durante los 14 días que estuvo ingresada y “consciente”, afirman.

El caso de Mirian Santana llegó ante los tribunales porque ella misma investigó y siguió el rastro de su atacante a través de las redes sociales. Su victimaria huyó hacia Chile luego de cometer el delito. Años después regresó al país de vacaciones y no existía ninguna alarma de búsqueda y captura. Santana se dio cuenta a través de Facebook de su vuelta al país, y movió “cielo y tierra” para sentarla en el banquillo de acusados ante el poder judicial. Fue condenada a 15 años de prisión.

A pesar de que el mayor porcentaje de delitos con ácido del diablo son contra mujeres y, pese a la gravedad de las lesiones, son pocas las condenas penales ejemplarizantes que se habían ejecutado hasta la fecha.

Yanelis Arias, antes del ataque con ácido del diablo. El caso de Arias, de 42 años, ha sido el más reciente (agosto de 2021) y el único mortal del año. Esta mujer fue atacada una mañana en su residencia vacacional de Salcedo, en la provincia Hermanas Mirabal, cuando llamó a la puerta alguien que se hizo pasar por repartidor de flores para cometer el acto criminal. Arias murió a causa de un choque séptico por las heridas infligidas después de debatirse entre la vida y la muerte durante 15 días.FACILITADA POR LA FAMILIA

En 2020, el ataque de Yocairi Amarante, de entonces de 19 años, marcó un antes y un después ante la indiferencia de las autoridades gracias a que ella misma hizo viral su historia en las redes sociales. La joven fue rociada por su expareja con el líquido corrosivo, desfigurándole el rostro y provocando la pérdida de su ojo derecho, así como la privación del 50% de la visión del izquierdo y otros daños graves e irreversibles. La presión de la sociedad, consternada por los hechos, exigió una sentencia contundente.

En víspera del juicio contra sus tres agresores, el pasado 30 de septiembre, la procuradora general de la República, Míriam Germán Brito, instruyó a todos los fiscales del país para que los ataques con ácido del diablo, “otorguen el delito la calificación jurídica de acto de tortura y/o barbarie” y soliciten contra los involucrados la pena máxima establecida en la ley, tipificada en los artículos del 303 al 304 del Código Penal Dominicano. Son 30 años de cárcel.

Dos días después de las declaraciones públicas de la procuradora general, el Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional condenó a los dos autores materiales y al autor intelectual –la expareja– a 30 años de prisión, “por la causa de Yocairy Amarante”.

“El ácido del diablo es una forma de violencia extrema, feminicida, perversa, que no está tipificada de manera literal en el Código Penal actual como delito. Lo que el Ministerio Público hace es acogerse al artículo 303 de la Ley 24-97 (que rige los delitos de violencia contra la mujer e intrafamiliar)”, explica por su parte la procuradora fiscal del Distrito, Ana Andrea Villa Camacho.

Debido a la alta incidencia del uso de esta sustancia para dañar a personas, unos 3.500 casos registrados antes del 2010, el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) emitió una resolución que prohíbe de manera definitiva la venta de los químicos con los que se elabora esta mezcla corrosiva.

Pero en realidad, 12 años después, el producto letal es de fácil acceso en el país. De manera anónima, un distribuidor confesó a un medio local, que la botella del líquido corrosivo puede adquirirse por unos 400 pesos dominicanos, (siete euros). Ante las cámaras, el comerciante reconoció que puede llegar a vender hasta 20 frascos en un día. Mientras, los costes de fabricación ascienden a unos 250 pesos (cuatro euros) por envase. En la actualidad, en el país no hay cifras exactas del total de personas quemadas por ácido del diablo.

“Hoy tenemos menos pacientes que hace una década, pero vienen mucho más graves. Se suma que las agresiones ahora tienen un componente de sicariato”, señala el director de la Unidad de Quemados Pearl F. Ort, Eddy Bruno.

Las víctimas consultadas para este reportaje coinciden en que el coste económico para asistir a una persona agredida por esta sustancia tiene un precio muy alto, ya que se requieren múltiples cirugías, no solo de reconstrucción estética. A estos gastos sanitarios se suma la dificultad de que pierden poder adquisitivo debido a su aspecto físico, que no facilita la reintegración al mercado laboral de las supervivientes.

En el país no existe hasta la fecha ninguna institución o fundación específica para atender a los perjudicados por ácido del diablo. Las ayudas que reciben algunas son a través de personas independientes, autoridades públicas, ONG y fundaciones sociales muy orientadas a cirugías de reconstrucción, y muchas veces no se percatan de la necesidad también de apoyo psicológico especializado y protocolos de reintegración en el mercado laboral.

“Yo quiero reintegrarme a la vida laboral. Y te aseguro que es también el deseo de mis compañeras y compañeros, tener un trabajo estable. No se trata de vivir toda la vida de la caridad, se trata de derechos”, reclama Santana que, junto a un grupo de unas 10 damnificadas, donde también hay dos hombres atacados por sus parejas y/o exparejas, intentan aunar esfuerzos para crear una organización de víctimas de ácido del diablo, pero carecen de recursos y orientación.

 

FUENTE: https://elpais.com/planeta-futuro/2022-01-24/el-acido-del-diablo-otra-forma-de-violencia-machista-que-se-ceba-con-las-dominicanas.html

KENNY CABRERA  NATHALIA ROMERO

Santo Domingo (República Dominicana) - 23 ENE 2022 - 22:13Actualizado:23 ENE 2022 - 22:16 PET



martes, 27 de junio de 2017

AMÉRICA LATINA. Feminicidios: la guerra invisible que mata a 12 mujeres por día en América Latina.

AMÉRICA LATINA.
Feminicidios: la guerra invisible que mata a 12 mujeres por día en América Latina.
El acceso de las víctimas a la justicia es una de las grandes tareas pendientes de la región, como demuestra el caso de Irinea Buendía, quien libró una lucha de años hasta poder demostrar que su hija no se había suicidado, sino que la mató su marido. 

Cada dos horas, una mujer muere en Latinoamérica por el simple hecho de serlo. El feminicidio es la expresión más dramática de la violencia de género, un flagelo muy presente en nuestra sociedad. De los ataques de ácido en Colombia, a la lucha del movimiento #NiUnaMenos, te presentamos el panorama en los diferentes países de la región y las historias de sobrevivientes y luchadoras.
"Lo que no se nombra no existe" (Marcela Lagarde, antropóloga mexicana que introdujo el concepto de 'feminicidio' al español)

   2014: La Real Academia Española incorpora en el diccionario la              palabra feminicidio: " Asesinato de una mujer por razón de su sexo".

El cuerpo sin vida de Yuliana Samboní, una niña colombiana de 7 años, fue hallado en diciembre pasadobajo el jacuzzi de Rafael Uribe, un arquitecto bogotano de 38 años que confesó haberla secuestrado, torturado y asesinado. Dos meses antes, Lucía Pérez, una joven de 16 años, fue drogada, violada y empalada hasta la muerte en Mar del Plata (Argentina). La historia de los feminicidios, las muertes de mujeres por el simple hecho de serlo en América Latina, se podría contar a través de asesinatos especialmente brutales como estos que cada poco tiempo conmocionan el continente.
Sin embargo, las cifras muestran que esta es una realidad mucho más frecuente de los casos que llegan a los titulares y generan protestas. América Latina es una de las regiones del mundo con más feminicidios: 12 al día, según la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal) que no contabilizó los datos de uno de los países con más violencia de género, Brasil, por la falta de disponibilidad de esa información; eso significa que al menos cada dos horas una mujer es asesinada.
En Univision Noticias recabamos los datos sobre feminicidios, oficiales e independientes, disponibles en 18 países de América Latina en 2016 o, en su defecto, en el año más reciente con cifras registradas.

Feminicidios en América Latina

ARGENTINA
Número de feminicidios
290 durante 2016. Ese año hubo 1.3 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
Existe una norma que considera agravantes el homicidio de una mujer o de una persona trans por su condición de género y cuando el asesino es el cónyuge.
Cuáles son las penas
Cadena perpetua para los feminicidios. En el caso del homicidio común, entre 8 y 25 años.

BOLIVIA
Número de feminicidios
104 durante 2016. Ese año hubo 2 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia (Ley 348) reconoce 16 formas de violencia y establece nuevos tipos penales: feminicidio, acoso sexual, violencia familiar o doméstica, esterilización forzada, incumplimiento de deberes, padecimientos sexuales, actos sexuales abusivos y actividades económicas familiares.
Cuáles son las penas
El feminicidio está sancionado con la pena máxima que contempla la legislación boliviana: 30 años sin derecho a indulto.

BRASIL
Número de feminicidios
4,762 durante 2013. Ese año hubo 4.5 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley Maria da Penha, de agosto de 2016, tipifica las penas de violencia de género e intrafamiliar. La Ley del Feminicidio (Ley 13.104/2015) clasifica el feminicidio como un crimen hediondo y estipula agravantes cuando ocurre en situaciones específicas de vulnerabilidad (embarazo de la víctima o que el crimen se produzca en la presencia de hijos).
Cuáles son las penas
La Ley del Feminicidio impone penas de entre 12 y 30 años de prisión.

CHILE
Número de feminicidios
34 durante 2016. Ese año hubo 0.4 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
Según la Ley de Femicidio de 2010, si la víctima del delito es o ha sido la cónyuge o conviviente de su autor, se considera femicidio. Sin embargo, la ley no tiene alcance en los femicidios en los que no hay vínculo de convivencia entre el asesino y la víctima.
Cuáles son las penas
El delito de femicidio tiene la misma sanción que el de parricidio: desde 15 años y un día hasta presidio perpetuo calificado. 

COSTA RICA
Número de feminicidios
24 durante 2016. Ese año hubo un feminicidio por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley de Penalización de Violencia contra la Mujer se aprobó en 2007 para proteger a las mujeres mayores de edad de la violencia. Además, sanciona sus manifestaciones físicas, sicológicas, sexuales y patrimoniales.
Cuáles son las penas
La pena por feminicidio va entre 20 y 35 años de cárcel.

COLOMBIA
Número de feminicidios
731 entre enero y octubre de 2016.
Lo que dice la ley
La Ley Rosa Elvira Cely de 2015 tipifica el asesinato de mujeres por razones de género como feminicidio y endurece las penas por este crimen y todos los relacionados con la violencia machista.
Cuáles son las penas
Entre 20 y 41 años de prisión en los casos de feminicidio y entre 41 y 50 años en los casos de feminicidio agravado.

ECUADOR
Número de feminicidios
73 durante 2016. Ese año hubo un feminicidio por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
El Código Orgánico Integral Penal (COIP) recoge el delito de feminicidio en el artículo 141. Define feminicidio como dar muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su condición de género.
Cuáles son las penas
26 años de cárcel.

EL SALVADOR
Número de feminicidios
318 durante 2016. Ese año hubo 10 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley Especial Integral para una vida libre de violencia para las mujeres se aprobó en el año 2011 y reconoce el feminicidio como delito.
Cuáles son las penas
Penaliza el feminicidio con entre 20 y 50 años de prisión.

GUATEMALA
Número de feminicidios
196 durante 2016. Ese año hubo 2.3 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer, de 2008, introdujo el delito de femicidio, el asesinato de mujeres por su condición de ser mujeres, y estableció la creación de tribunales especializados en feminicidio.
Cuáles son las penas
De 25 a 50 años de cárcel. No permite la reducción de la pena por ningún motivo.

HONDURAS
Número de feminicidios
388 entre enero y octubre de 2016.
Lo que dice la ley
El Código Penal en su artículo 118-A reconoce la figura del femicidio en el caso de los hombres que den muerte a una mujer por razones de género, con odio y desprecio por su condición de ser mujer.
Cuáles son las penas
De 30 a 40 años de reclusión.

MÉXICO
Número de feminicidios
2,555 durante 2015. Ese año hubo 4 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de 2007 definió por primera vez la violencia feminicida.
Cuáles son las penas
De 20 a 60 años de prisión. La condena se agrava si entre el asesino y la víctima existió una relación sentimental, afectiva o de confianza, de parentesco, laboral, docente o cualquiera que implique subordinación o superioridad.

NICARAGUA
Número de feminicidios
49 durante 2016. Ese año hubo 1.6 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
En febrero de 2012 se aprobó la Ley Especial contra la violencia hacia la mujer (Ley 779), que reconocía el feminicidio y mejoraba la atención a las víctimas de violencia. Sin embargo, en julio de 2014, el presidente Daniel Ortega emitió un decreto que despojó de todo su espíritu a la ley: solo se considera femicidio cuando el crimen se da en el marco de las relaciones interpersonales de pareja.
Cuáles son las penas
La ley contemplaba penas que oscilaban entre los 15 y 25 años de prisión. Con la reforma de Ortega, bajaron las penas.

PANAMÁ
Número de feminicidios
29 durante 2016. Ese año hubo 1.5 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La Ley 82 de 2013 adopta medidas de prevención contra la violencia en las mujeres y reforma el Código Penal para tipificar el femicidio y sancionar los hechos de violencia contra la mujer.
Cuáles son las penas
Quien mate a una mujer pareja, subordinada, por venganza, violada o embarazada paga entre 25 y 30 años de prisión.

PARAGUAY
Número de feminicidios
37 durante 2016. Ese año hubo un feminicidio por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
El legislativo aprobó en diciembre de 2016 una nueva Ley de Protección Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres que reconoce como feminicidios las muertes por violencia de género.
Cuáles son las penas
Las penas contempladas para los casos de feminicidio son de hasta 30 años de cárcel.

PERÚ
Número de feminicidios
124 durante 2016. Ese año hubo un feminicidio por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La figura legal de feminicidio se estableció en 2011. En 2013 se promulgó una ley para penalizar el feminicidio y en 2015 se dictó una ley para prevenir, erradicar y sancionar toda forma de violencia contra las mujeres.
Cuáles son las penas
Pena no menor de 15 años al que mata a una mujer por su condición de tal y hasta 25 años en casos de feminicidio agravado (si la víctima era menor de edad, estaba embarazada, estaba bajo cuidado del atacante, fue violada o mutilada previamente, era discapacitada o víctima de trata de personas).

REPÚBLICA DOMINICANA
Número de feminicidios
88 durante 2016. Ese año hubo 1.7 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
República Dominicana no tiene una legislación vigente que regule la violencia de género. En 2016, el Senado aprobó la Ley Orgánica para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, que reconoce penas de 30 a 40 años para feminicidios. Sin embargo, la normativa no ha sido promulgada ni publicada por el Ejecutivo, por lo que aún no está en funcionamiento.
Cuáles son las penas
No hay penas específicas para feminicidio.

URUGUAY
Número de feminicidios
24 durante 2016. Ese año hubo 1.4 feminicidios por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
La ley uruguaya no reconoce la figura del feminicidio como tal. Sin embargo, en 2016 se aprobó una ley de violencia de género que creó tribunales especializados en la materia y un Observatorio de la Violencia de Género. Desde hace ya varios años, existen unidades policiales especializadas en comisarías de todo el país, así como protocolos específicos que los agentes deben respetar.
Cuáles son las penas
Al no estar tipificado como delito, no hay penas específicas para los feminicidios. En la práctica, que la víctima sea una mujer se considera un agravante del crimen, pero no un delito específico.

VENEZUELA
Número de feminicidios
169 durante 2016. Ese año hubo un feminicidio por cada 100,000 mujeres.
Lo que dice la ley
En noviembre de 2014 se hizo una reforma de la Ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en la que se incluyó el delito del femicidio.
Cuáles son las penas
De 15 a 30 años de cárcel.

De las 32 entidades mexicanas, Chihuahua (donde está Ciudad Juárez), es la única que no reconoce el feminicidio como delito. 
La violencia de género es una realidad que han vivido las mujeres históricamente, pero la tipificación del delito, la incorporación de la palabra feminicidio (o femicidio) a nuestras leyes, es mucho más reciente. En total, 16 países latinoamericanos tienen legislaciones que lo condenan, la mayoría aprobadas en los últimos diez años.
Frente a ellos, tres naciones no tipifican el delito: Cuba, donde los crímenes de género no tienen nombre ni pena específica y la prensa no habla de ellos; República Dominicana, uno de los países con índices más altos de violencia hacia las mujeres que tiene desde el año pasado una ley a la espera de ser promulgada; y Uruguay, donde el Estado sí que cuenta esos asesinatos pero la ley no reconoce la figura del feminicidio como tal.
Reconocer el término y castigar a los autores con penas específicas es una respuesta política de los países para reconocer que la vida de las mujeres importa.
"Cuando un Estado no investiga y no sanciona es como que no pasa nada", le dice a Univision Noticias la abogada mexicana Karla Micheel Salas. "Cuando llevamos al Código Penal el delito de feminicidio, cambia en alguna medida la percepción, e incluso para los propios jueces cuando están juzgando casos de feminicidio. Hay un mayor cuidado por parte de las autoridades para no dejar en libertad a un feminicida, porque no solo estamos hablando de un delito cualquiera sino también de una violación a los derechos humanos", añade.
La abogada litigó en el primer caso de feminicidio que fue discutido en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2008, donde se responsabilizó al Estado mexicano por los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez. Fue en el caso conocido como "Campo Algodonero", por el que se juzgó la muerte de ocho jóvenes de las cientos que desaparecieron en esa ciudad del norte de México desde los años 90. 
Sin embargo, en México, como ocurre en otros países de la región, es difícil encontrar cifras únicas actualizadas de feminicidios, una labor que tratan de suplir organizaciones no gubernamentales, académicas y periodistas. Quienes se encargan de reunir datos sostienen que cualquier número que se dé es un subregistro, ya que detrás de los números consolidados suelen haber muchos más casos.
Aunque quizás la mayor paradoja al respecto es la de Chihuahua, el estado al que pertenece Ciudad Juárez. El lugar que puso la palabra feminicidio en el mapa latinoamericano es la única entidad mexicana que no ha tipificado todavía ese delito.
A la dificultad para encontrar datos oficiales de muertes de mujeres por cuestión de género, se añade la brecha que existe en la definición de "feminicidio" en diferentes países de la región. Por ejemplo, están los casos de Chile y Nicaragua donde sólo se reconoce cuando el asesinato de la mujer se produce en el marco de las relaciones interpersonales de pareja, algo que sucede en la mayoría de los casos, pero no en todos. Es decir, si la muerte de Yuliana Samboní se hubiera producido en uno de esos países, no se hubiera considerado un feminicidio, ya que la pequeña no tenía una relación con su secuestrador.
Pero además de la legislación, también es importante que los Estados pongan en marcha políticas públicas que garanticen el acceso de las víctimas a la justicia.
"En muchos casos, encontramos que los agresores o los asesinos habían sido antes denunciados e incluso algunos de ellos estaban con medidas precautorias de no acercarse a la mujer y, sin embargo, llegan a cometer ese delito casi quedando en impunidad", apunta Nieves Rico, directora de la División de Asuntos de Género de la Cepal.
De eso da fe Lucía Sandoval, una sobreviviente de la violencia de género que protagonizó en Paraguay una historia de superación digna de película de Hollywood. La mujer estuvo a punto de ser asesinada por su pareja tras denunciarle por malos tratos. Durante un forcejeo, sobrevivió a un disparo que terminó matándolo a él.
Pese a estar confirmado que no fue ella quien apretó el gatillo, Sandoval tuvo que pasar cuatro años en la cárcel, un tiempo que aprovechó para estudiar derecho. Ahora ayuda a otras víctimas. La mujer considera al Estado paraguayo responsable de lo que le pasó porque, pese a que pidió ayuda a las autoridades, se sintió ignorada por la justicia que incluso le entregó una orden de alejamiento para que ella misma se la entregara a su entonces marido.
La falta de acceso a la justicia "es un problema muy grave y severo en todos los países de la región y todos los gobiernos tienen deuda en este sentido", afirma la directora de la Cepal.
En América Latina, el feminicidio es solo la expresión más dramática de la violencia de género que está presente en el día a día de las mujeres latinoamericanas, pero que esconde toda una serie de prácticas arraigadas en una cultura machista.
"Lo que está atrás es esta cultura de discriminación, de misoginia, donde lo que están demostrando estos criminales es que el cuerpo de las mujeres les pertenece, que las mujeres en sí mismas les pertenecen y cuando las asesinan no solo les privan de la vida, sino les quitan todo símbolo de humanidad, que no puedan ser ni reconocibles", apunta la abogada mexicana Karla Micheel Salas.
Eso puede explicar la brutalidad en algunos casos de feminicidio y en las agresiones más atroces como los ataques de ácido en Colombia, un país que ha llegado a estar a la cabeza mundial de este tipo de crímenes.
Algunas mujeres que sobrevivieron a ellos se han unido para acompañarse en el proceso de reconstrucción de sus rostros, luchar juntas para cambiar las leyes de su país y hasta el proceso con el que se hacen los productos que suelen usar los agresores en estos ataques. Pero también para concienciar a la sociedad del flagelo de esta violencia.
Y es que no hay nada más clave que la educación y la prevención para acabar con esta epidemia que está matando a tantas mujeres.
Por eso, las mujeres en muchos países están sumando fuerzas para pedir que se acabe la violencia en su contra. Primero fueron las madres de Ciudad Juárez que buscaban justicia ante la desaparición y muerte de sus hijas. Ahora el relevo lo ha tomado el movimiento "Ni Una Menos" que, impulsado desde Argentina, pide el fin de la muerte de mujeres por el hecho de serlo.



FUENTE: http://www.univision.com/noticias/america-latina/feminicidios-la-guerra-invisible-que-mata-a-12-mujeres-por-dia-en-america-latina  


martes, 15 de marzo de 2016

Jalisco no puede contra los feminicidios.

Jalisco no puede contra los feminicidios.
De 560 mujeres asesinadas, sólo 111 casos han sido investigados como feminicidio.
Marcha el pasado 25 de julio. /   / Facebook
La noche del 9 de septiembre de 2015 Betsabé García, de 29 años, escuchó que alguien llamaba a la puerta de su casa. Cuando abrió, su expareja, José Alberto Servín, se abalanzó sobre ella, le golpeó en la cabeza, la estrelló contra la pared, la tumbó en el suelo y comenzó a patearla. En ese momento sacó un cuchillo y se lo enterró en el pecho varias veces. Después le cortó las venas, la amarró con un alambre y la insultó hasta su último aliento. Mientras su padre torturaba a su madre, los cinco hijos de la pareja, de entre 10 y 3 años, observaban en la misma estancia horrorizados. José Alberto logró escapar y desde entonces se encuentra prófugo. La organización feminista Cladem ha documentado en los últimos meses otros cuatro casos de mujeres asesinadas con similar saña en Tlajomulco de Zúñiga, uno de los ocho municipios que desde el mes de febrero se encuentran dentro de la alerta de violencia contra las mujeres en Jalisco, un mecanismo de carácter estatal para enfrentar y erradicar la violencia contra las mujeres en algunos territorios de la entidad mexicana.
En lo que va de año, 21 mujeres han sido asesinadas en todo el Estado. El año pasado, la cifra alcanzó las 150, pero tan solo 54 muertes fueron investigadas como feminicidios. Según los datos del Instituto Jaliciense de Ciencias Forenses desde 2012, año en que la entidad tipificó el delito de feminicidio, ha habido 560 casos de homicidios contra mujeres, de los cuales sólo 111 han sido investigados como feminicidio y las condenas no rebasan las siete. “Un número muy reducido de sentencias, necesitamos sensibilizar a los demás poderes”, reconoce el gobernador, Aristóteles Sandoval.
“Del 100% de las muertes, el 80% son feminicidios y el otro 20% no, pero en la Fiscalía se consigna al revés”, concluye Alejandra Cartagena, vicecoordinadora de Cladem México. Antes de declarar la alerta de violencia contra las mujeres, una iniciativa del gobernador, el Ejecutivo encargó un informe a un grupo interdisciplinar para determinar la necesidad de poner en marcha el mecanismo. “El grupo detectó un alto número de casos de homicidio en donde a pesar de identificarse una relación emocional o de parentesco entre la víctima y el victimario, no se consignó como feminicidio (...) derivado de ello se advierte la urgente necesidad de revisar a profundidad el protocolo del delito de feminicidio con perspectiva de género”, puntualiza el documento.
Betsabé García había denunciado en dos ocasiones a su pareja. En la primera le dijeron que no procedía porque no “iba golpeada”. La segunda vez, seis años después, sus lesiones no eran lo suficientemente graves. Desde febrero de 2015 la entidad cuenta con un Centro de Justicia para las mujeres, que se dedica a dar atención integral a aquellas que han sido víctimas de delitos relacionados con la violencia de género. Cada día, según datos del Instituto Jaliciense de las Mujeres, el centro ofrece atención a 200 personas. El propio gobernador, Aristóteles Sandoval, admite que “el crecimiento que ha tenido, hace necesario que se destine más personal”.
La alerta de violencia contra las mujeres, un mecanismo similar al de la alerta de género aplicado en el Estado de México y algunos municipios de Morelos, viene acompañada de un presupuesto de 25 millones de pesos (1,5 millones de dólares). “Incluimos a todas las secretarías para que cada una asumiera sus objetivos y pudiéramos elaborar una política integral con estrategias en salud, educación, en la fiscalía... Empoderar a la mujer requiere un proceso”, dice Sandoval, quien califica la alerta como una “medida preventiva” y reitera que ocupan el lugar número 20, de 32 entidades, en muertes de mujeres.
“La alerta no es preventiva, sólo se da cuando un delito de alto impacto de índole común se comete en el Estado. No influye únicamente el incremento de feminicidios, sino la violencia sistemática y estructural: acoso, desapariciones, violencia doméstica [8.481 denuncias en 2015]”, responde Alejandra Cartagena.
Desde enero de 2012 hasta febrero de 2016, 4.313 mujeres han desaparecido en el Estado, la mayoría menores de edad. Los datos de la Fiscalía de Jalisco fueron obtenidos mediante el mecanismo de transparencia por la reportera Elda Magaly Arroyo.

MUNICIPIOS CON LA ALERTA ACTIVADA
Los municipios en los que se ha activado la alerta de genero son Ameca, El Salto, Guadalajara, Puerto Vallarta, San Pedro Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá y Zapopan

Desde enero de 2012 hasta febrero de 2016, 4.313 mujeres han desaparecido en el Estado

HOMICIDIOS DE MUJERES
Según el Instituto Jaliciense de Ciencias Forenses entre 2012 y el 4 de diciembre de 2015 hubo 560 homicidios de mujeres.
El 44,6% fue por arma de fuego.
El 18,64% con arma punzo cortante.
El 15,35% por golpes.
El 8,77% por estrangulación. 
El resto por quemaduras y otros.


FUENTE: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/14/mexico/1457992557_002236.html