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martes, 25 de enero de 2022

¿Cuánto dura Ómicron en las superficies y en el aire? La irrupción de la nueva variante ha generado dudas respecto a los cuidados que las personas deben tener con sus superficies y si es necesario desinfectar constantemente, como se hacía al inicio de la pandemia. Poco después del inicio de la pandemia y en medio de las dudas que aún generaba el poder infectante del Sars-CoV-2, muchos científicos advirtieron sobre la necesidad de desinfectar constantemente superficies.

¿Cuánto dura Ómicron en las superficies y en el aire?

La irrupción de la nueva variante ha generado dudas respecto a los cuidados que las personas deben tener con sus superficies y si es necesario desinfectar constantemente, como se hacía al inicio de la pandemia.

Poco después del inicio de la pandemia y en medio de las dudas que aún generaba el poder infectante del Sars-CoV-2, muchos científicos advirtieron sobre la necesidad de desinfectar constantemente superficies.

¿Cuánto dura Ómicron en las superficies y en el aire?

Un estudio publicado en 2020 en New England Journal of Medicine, aplicó una cantidad estándar de virus en aerosol a diferentes superficies, y otra investigación, del mismo año, pero publicada en The Lancet, ubicó una gota que contenía una cantidad establecida de virus sobre una superficie.

En ambas investigaciones, las superficies donde se aplicó el virus se incubaron a temperatura ambiente. Se recolectaron muestras a diferentes intervalos de tiempo, que luego se usaron para calcular la cantidad de virus viable que parmanecían en diferentes superficies. Ambos estudios corrobaron que el Sars-CoV-2 puede detectarse en superficies durante un período de tiempo determinado, que dependía de varias variables.

Sin embargo, conforme avanzó la crisis sanitaria, mucha gente dejó de sanitizar superficies o limpiar alimentos y ropa, cuando se enteraron que el riesgo real de transmisión de Covid-19 estaba en el aire.

Pero, ¿la llegada de la contagiosa variante Ómicron podría reintroducir esta vieja práctica?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, su sigla en inglés), la transmisión respiratoria sigue siendo la principal forma de contagio del Covid, incluyendo la actual variante Ómicron. “Es posible que las personas se infecten a través del contacto con superficies u objetos contaminados (fómites), pero el riesgo generalmente se considera bajo”, dice la agencia.

Peter Chin-Hong, científico de la U. de California en San Francisco.

Dr. Peter Chin-Hong, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, aseguró que Ómicron no cambiará este escenario.

“No tengo motivos para esperar que Ómicron actúe de manera diferente a otras variantes respecto al riesgo de transmisión a través de superficies”, dijo el científico en una nota difundida por el sitio Newsnationnow.

De acuerdo a los CDC, el tiempo que pueda durar el virus en las superficies, dependerá de su tipo. Si es porosa, como el algodón, por ejemplo, “los estudios informan la incapacidad de detectar virus viables en cuestión de minutos u horas”, dice el CDC. Si no es porosa, como vidrio, acero inoxidable o plástico, los estudios han podido detectar el virus después de días o semanas.

Sin embargo, bajo “condiciones ambientales interiores típicas”, los estudios han encontrado una reducción del 99% en el coronavirus infeccioso en tres días o 72 horas. Esa línea de tiempo se acelera mucho cuando se tiene en cuenta la ventilación, como una ventana abierta.

No exagerar con la limpieza

Otra investigación realizada por el Centro de Virología y Biotecnología Vector de Rusia, muestra que Ómicron pierde su capacidad de infección más rápido en las baldosas de cerámica, en menos de 24 horas, según este estudio.

Un equipo de investigadores de la institución llevó a cabo experimentos en superficies de metal, plástico, cerámica y en agua destilada. “Se ha establecido que el virus dura menos en la cerámica, en menos de 24 horas se dejan de detectar virus activos”, señaló la entidad en un comunicado.

 

La capacidad de transmisión del patógeno en el medioambiente, enfatiza Vector, disminuye con el tiempo.

Los científicos concluyen así que Ómicron no se diferencia de otras variantes estudiadas antes, pero que aún así se pueden usar cualquier tipo de desinfectantes como un método eficaz para prevenir los contagios.

 

Se ha demostrado que las soluciones desinfectantes también funcionan contra el virus, pero los expertos no creen que la limpieza deba ser el enfoque principal. El riesgo de transmisión por fómites (enfermarse por una superficie que tiene partículas de virus) es muy bajo, dice el CDC, y el riesgo de transmisión respiratoria (enfermarse por respirar partículas de virus) es bastante alto, especialmente en ambientes interiores donde la gente no lleva mascarillas.

“Nunca antes había limpiado mis compras en ningún momento durante la pandemia... y no espero hacerlo, nunca, durante las oleadas de Covid”, dijo Chin-Hong. “El aire es el problema y deberíamos concentrarnos en eso en lugar de distraernos con las superficies”.

De acuerdo con una investigación de la Universidad de Bristol, la variante Ómicron de Covid-19 puede permanecer en el aire por varios minutos. Es decir, si alguien sin mascarilla estornuda puede dejar el virus libre por más de 15 minutos.

La capacidad de infección en los primeros segundos que el aerosol con el virus permanece en el aire presenta una drástica caída, bajando en un promedio de 54% en los primeros cinco segundos, de acuerdo a la investigación. Esto se debe a una baja deliberada de la humedad relativa (HR) durante las pruebas, la cual simularía la salida del virus del cuerpo hacia el ambiente.

“Curiosamente, aunque la pérdida inicial de infectividad a baja HR es casi instantánea, la infectividad del virus permanece más estable y solo disminuye un promedio del 19% durante los siguientes cinco minutos”, señaló Jonathan Reid, profesor de la Universidad de Bristol y quien dirigió la investigación.

La supervivencia del resto de partículas disminuye con el tiempo hasta que sea indistinguible después de 20 minutos.

Sin embargo, esos cinco minutos son los suficientemente potentes como para infectar a una persona.

¿Puede el virus sobrevivir en el aire incluso después de que una persona infectada haya salido de una habitación? La investigación sugiere que la respuesta es sí: las partículas pueden permanecer desde minutos hasta horas, dice el CDC. Todo depende del flujo de aire en la habitación, la temperatura, la humedad entre otros factores.

La Dra. Kirsten Bibbins-Domingo, presidenta del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la UCSF dijo en una entrevista con CapRadio, que cuando entra en una habitación, no se pone nerviosa por saber quién estuvo antes que ella. “Pero me pongo nerviosa cada vez que estoy dentro de una habitación que no está tan bien ventilada, incluso por personas que están al otro lado de la habitación, o personas que podrían estar mucho más lejos de mí de lo que generalmente sospecharía. Porque el aire que hay allí simplemente no circula de la manera que realmente está diseñada para mantenerme a salvo. Esas partículas virales están como suspendidas en el aire”, advirtió.

 

FUENTE: Patricio Lazcano

https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/cuanto-dura-omicron-en-las-superficies-y-en-el-aire/YGJOAMRKGJH3XEPJQOQR6THU3Y/?utm_source=imperdibles&utm_medium=latercera&utm_campaign=editorial



Habrá otra variante del coronavirus. El mundo debe estar preparado. Cada vez que surge una nueva variante del coronavirus, el mundo sigue un patrón similar. Los científicos divulgan sus hallazgos y se desata el pánico. No se toman suficientes medidas entre cada ola para la prevención o preparación ante la próxima.

Habrá otra variante del coronavirus. El mundo debe estar preparado.

Cada vez que surge una nueva variante del coronavirus, el mundo sigue un patrón similar. Los científicos divulgan sus hallazgos y se desata el pánico. No se toman suficientes medidas entre cada ola para la prevención o preparación ante la próxima.

Danielle Chenette

La variante ómicron tomó a gran parte del mundo por sorpresa. No debido a su existencia —así se comportan los virus—, sino debido a lo contagiosa que es y a la rapidez con la que se propaga. Los países trataron de establecer políticas sobre la marcha que debieron haberse implementado desde hace mucho, como garantizar que haya suficientes pruebas disponibles.

Ahora que nos acercamos al tercer año de la pandemia de COVID-19, ya es tiempo de que el mundo aprenda de los errores del pasado. Esto comienza con reconocer que las variantes alfa, delta y ómicron no son amenazas nuevas. Todas siguen derivándose del coronavirus. En lugar de arrojar a nuestras sociedades al caos cada vez que surge una nueva variante, tenemos que reconocer que el virus aún no está bajo control y que las naciones necesitan crear mejores estrategias de preparación, detección y respuesta a las futuras olas. Se puede hacer buen uso de todos los conocimientos adquiridos sobre cómo responder a una variante tan letal como la delta o tan contagiosa como la ómicron.

El SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la COVID-19, seguirá cambiando y produciendo nuevas variantes. Esto es verdad, sobre todo mientras siga habiendo grupos numerosos de personas no vacunadas en todo el mundo que pueden contraer el virus con facilidad y servir de huéspedes para que este se reproduzca y mute en su interior. Gracias a esto, es imposible que un solo país acabe con la pandemia por su cuenta.

Para mitigar el impacto de las variantes futuras, el mundo debe establecer y reforzar los sistemas de monitoreo y vigilancia del virus que puedan identificar las nuevas variantes con rapidez, de modo que los líderes puedan reaccionar a tiempo.

El proceso es el siguiente: los científicos suelen obtener muestras del virus de personas infectadas y secuencian esas muestras. Esto les ayuda a detectar cambios significativos en el virus. Los repuntes de casos en ciertas áreas también sirven para alertarlos a inspeccionar más a fondo. Cuando los investigadores encuentran algo importante, pueden avisar a sus colegas para que se hagan más estudios al respecto.

Las redes de laboratorios a nivel mundial deben estar equipadas para analizar las propiedades de cualquier variante nueva y así evaluar su posible impacto en la disponibilidad de pruebas, la efectividad de las vacunas y los tratamientos.

Los científicos en Sudáfrica y Botsuana que ya están realizando esta clase de vigilancia sistemática del coronavirus fueron capaces de advertir de inmediato a sus redes de investigación y al resto del mundo sobre ómicron. De ahora en adelante, estos hallazgos también deben activar una respuesta colectiva eficaz. Cuando se identifiquen variantes de preocupación, debe haber un consenso global sobre cómo deben reaccionar los países en conjunto para mitigar cualquier efecto nocivo para la salud y la economía. Las restricciones de viaje no han logrado limitar la propagación de ninguna de las variantes.

Asimismo, todos los países deben reforzar su infraestructura para las pruebas de coronavirus. Las pruebas rápidas que pueden realizarse en casa deben ser fáciles y baratas de conseguir para reducir las cadenas de transmisión, sobre todo durante las olas de contagios. Tener la capacidad de hacerse una prueba en casa les da a las personas el poder de saber su estatus de infección y evitar propagar el virus si dan positivo.

Lo más importante es ampliar la escala de las campañas de vacunación a nivel mundial para aplacar la continua circulación del virus. Esto no solo limitará la aparición de variantes en el futuro, sino que también ayudará a disminuir los estragos del virus en la población, pues menos personas se enfermarán. En materia de vacunación y protección, se les debe dar mayor prioridad a ciertos grupos, como las personas con sistemas inmunitarios debilitados como consecuencia de un tratamiento para padecimientos como el cáncer o el VIH/sida. Las personas que tienen dificultades para evitar una infección de coronavirus no solo enfrentan el riesgo de padecer una enfermedad más grave debido al virus, sino que una infección a largo plazo también le da una oportunidad al virus de mutar con mayor libertad y tal vez crear una nueva variante.

Durante las olas de contagios, los países deben ampliar el acceso a medidas que puedan disminuir el riesgo de infección, como los cubrebocas. La mascarilla correcta, colocada de manera adecuada y constante en espacios públicos cerrados, en cierta medida, puede proteger a la gente de todas las variantes. Ahora que hay medicamentos disponibles para tratar las infecciones, los jefes de Estado y las empresas farmacéuticas deben garantizar que haya suficientes suministros y que estén a disposición de todos. Esto debe incluir a los habitantes de países en vías de desarrollo. Los medicamentos como el Paxlovid, fabricado por Pfizer, se pueden tomar vía oral, lo cual le permite a la gente quedarse en casa y lejos de los hospitales. El acceso a este tipo de fármacos es de suma importancia en los países donde las tasas de vacunación son bajas y las personas están menos protegidas.

El mundo tuvo suerte con ómicron. Quién sabe qué habría sucedido si esta variante tan contagiosa hubiera provocado una enfermedad tan grave como la que causa la delta. La próxima vez, quizá no tengamos tanta suerte. El mundo jamás puede volver a darse el lujo de estar tan poco preparado.

John Nkengasong

Es el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África.

John Nkengasong es el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, una institución de la Unión Africana. A principios de 2020, fue nombrado uno de los enviados especiales del director general de la Organización Mundial de la Salud en materia de preparación y respuesta a la COVID-19.

 

FUENTE: https://www.nytimes.com/es/2022/01/24/espanol/opinion/covid-variantes-omicron.html