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martes, 10 de abril de 2012

La familia que nadie quiere recordar

La familia que nadie quiere recordar
Por:Miguel Gutiérrez R.
FUENTE: http://www.revistaideele.com/ideele/content/la-familia-que-nadie-quiere-recordar
César Vega Vega fue presidente de la Corte Superior de Lima en dos oportunidades.
Ex congresistas, policías de alto rango, ex ministros, un dirigente deportivo, un ex presidente de la Corte Superior y hasta un Presidente de la República han mantenido vínculos amicales, profesionales y empresariales con la familia Tupiño García, pero transcurridos los años, la memoria es frágil y la gratitud, escasa.

Desde 1974, año del que se tiene información documentaria, los hermanos Tupiño García fueron involucrados en investigaciones por narcotráfico. Artículos periodísticos y partes policiales y judiciales demuestran que René, Eva, Elena, Florencio, Amer, Elí, Reynaldo y Florencio Tupiño García padecieron cárcel, fueron investigados policialmente y procesados en varias ocasiones por el llamado “delito de tráfico ilícito de estupefacientes”.

En febrero de 1978, durante la llamada segunda fase del gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas, el general Francisco Morales Bermúdez, a cargo del régimen, cedió a las presiones de Washington para que diera un mayor impulso a la guerra contra las drogas que el país del Norte ya empezaba a librar extraterritorialmente. El decreto ley 22095 elevó las penas contra quienes elaborasen o traficasen droga, y obligó a las unidades policiales encargadas de combatirlo a demostrar golpes exitosos.

Lo que ocurrió el 8 de septiembre de ese año en un caserío de El Boquerón de Padre Abad fue considerado por el gobierno un golpe antinarcóticos exitoso. Un grupo de agentes de la Policía de la Dirección Nacional de Tráfico Ilícito de Drogas (Dintid) ingresaron sorpresivamente en un fundo desde donde, se suponía —por información de inteligencia—, operaba una organización de narcotraficantes. En la operación fueron detenidas 11 personas, colombianos y peruanos. Entre ellos, cuatro de los hermanos Tupiño.

David, Elí y Amer fueron conducidos con los demás sospechosos a la ciudad de Tingo María. René, el mayor de todos los hermanos, fue asesinado en el mismo lugar del operativo por los agentes policiales cuando, al parecer, ofreció resistencia.

René Tupiño García, natural de Naranjillo, Tingo María, ya presentaba un historial delictivo. Hasta antes de dicha operación policial tenía un proceso abierto por el delito de contrabando en un juzgado de instrucción de la provincia de Talara. También pesaba contra él una requisitoria y orden de captura por el delito de tráfico ilícito de estupefacientes dispuesta por el Segundo Tribunal Correccional de Piura en 1977. Curiosamente, documentos en nuestro poder señalan que había logrado evadir el primero pagando al Banco de la Nación 5 mil soles de oro por concepto de multa, y que en el segundo una suspensión de su detención a nivel nacional había sido dictada por un secretario del juez.
La importancia de René en el mundillo del narcotráfico era, según decían, comparable a la de Guillermo Porto Cárdenas Dávila, Mosca Loca, un reputado mafioso, natural de Bellavista, San Martín, que se convirtió en una figura mediática mayor cuando se descubrió el estrecho vínculo que mantenía con un parlamentario de las filas de Acción Popular —entonces partido de gobierno— pero, aún más, cuando se rumoreó que éste estaba dispuesto a pagar la deuda externa del país a condición de que “lo dejaran trabajar tranquilo”.

Pero la organización que había montado René Tupiño, aunque de bajo perfil, no fue menos importante, porque había logrado armar su propio espacio para comprar y exportar droga directamente a Colombia desde el Boquerón de Padre Abad, un cañón moldeado por el río que permite el paso aéreo y terrestre entre la llanura selvática y las montañas. Allí René había ubicado su fundo y granja.

Según aparece registrado en los medios de prensa y partes judiciales, los agentes de la Policía de Investigaciones confiscaron dos camiones, una avioneta Helio Super Courier, tres tractores, 71 kilos de droga y una pista de aterrizaje acondicionada al pie del fundo.

Los acontecimientos del Boquerón de Padre Abad fueron los más graves para la familia, por el tipo de bienes que los vinculaban a un probable negocio del narcotráfico, y principalmente porque, por primera vez, el apellido Tupiño era expuesto ante medios de prensa con cobertura nacional.

El encuentro con esta familia del magistrado de la Corte Superior de Lima, César Javier Vega Vega, se remonta a esa época. En los años 70, César Vega Vega, natural de Huanta, era ya un joven abogado formado en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Integraba la primera promoción de Derecho que egresó de esos claustros en 1971. En la nueva placa conmemorativa colocada allí hace unos años, Vega es parte de una larga lista de estudiantes a la cual pertenecen personajes que resaltarían luego por diversos motivos en las esferas política y judicial. Julio Biaggi Gómez, Fernando Moreno Dorado, César Osorio Aguilar, José Infantes Vargas, Víctor Mansilla Novella y Rolando Vergara Gotelli fueron algunos de sus compañeros que serían jueces, vocales y hasta presidentes de la Corte. Los compañeros José Carrasco Távara y Víctor Perleche Roggero llegarían a ocupar cargos en el Congreso y en el partido aprista, mientras que los abogados Mario Camacho Perla, Fausto Hoover Olivas Valverde y Daniel López Juárez se dedicarían, junto con Vega o por separado, a asesorar a ciudadanos con problemas por narcotráfico.

Por esos años de formación Vega era también parte del Buró de Conjunciones, un grupo de jóvenes apristas reclutados por Víctor Raúl Haya de la Torre para que asumieran posiciones dirigenciales en el partido de la estrella. Además de César Vega, integró este Buró el joven dirigente Alan García Pérez.
Presos. Francisco Camasca Tupiño (segundo.) y Marco Aliaga (cuarto). También estuvo detenido Daniel López.
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El abogado de la familia Tupiño era el doctor Pedro Duffó Barreto, un jurisconsulto muy relacionado que luego sería nombrado fiscal y más tarde director de una revista judicial que se reparte aún entre los magistrados del Poder Judicial. En su estudio jurídico, ubicado en la calle Camaná 615, y donde aún atiende, Duffó Barreto recibía a sus clientes, los Tupiño, que acudían a él para que los ayudara a resolver sus problemas con la justicia.

Dada la cantidad de procesos que debían enfrentar los Tupiño, el abogado Duffó tuvo que dejar a un lado la defensa de la familia y concentrarse solo en los aspectos penales de unos cuantos de sus miembros. Se vieron enfrentados con la viuda del hermano René muerto en el operativo policial de septiembre de 1978. María Rivera Tuanama consideraba que algunas propiedades y dinero le pertenecían. Ella reclamó como suyo un camión volquete y un terreno ubicado en Tingo María. El caso llegó hasta el Poder Judicial.

El joven abogado Vega, de apenas 29 años de edad, tomaría la posta de Duffó, llegando a establecer un trato con la familia que iría más allá de una relación habitual entre patrocinado y abogado.

La casa de Moncloa y el arte de ocultar
Gracias a documentos que obran en archivos públicos y privados, se ha podido conocer que entre los años 1979 y 1987 la familia Tupiño adquirió por lo menos 12 casas en La Molina, Surquillo, Miraflores, Surco, San Borja, Los Olivos, Comas y Cercado, además de terrenos en Tingo María y Piura.

Con seguridad, una de las casas de las que más recuerdos tiene la familia durante los primeros años ochenta es la residencia de la calle Manuel de Moncloa y Covarrubias 2530, en el Cercado de Lima. A mediados de los setenta, parte de los hermanos Tupiño iban y venían de la selva central a la capital. Como gran parte de los migrantes rurales, se instalaron en los nuevos enclaves periféricos al sur de Lima. A la casa de San Juan de Miraflores, perteneciente a una de las hermanas, Isabel Tupiño, llegaban sus hermanos para permanecer temporalmente. De un momento a otro, dado que el espacio de la vivienda resultó insuficiente para la familia, y en vista de que las finanzas parecían mejorar, en octubre de 1979 el grupo familiar optó por adquirir una casa en una parte céntrica de la ciudad.

Los problemas que venían enfrentando con la justicia desde mediados de los 70 les habían enseñado a ser más discretos en sus movimientos, pero también con los bienes que adquirían. La casa de Moncloa y Covarrubias no fue puesta a nombre de ninguno sino de Martha Vargas Pérez, una joven de Tingo María a quien Isabel Tupiño y Froilán Aliaga Sánchez incorporaron a la familia.

El documento de la adquisición cuyo original reposa en el Archivo General de la Nación indica que el abogado que elaboró y redactó la minuta de compra de dicha casa fue César Vega Vega, en octubre de 1979. A nombre de Martha Vargas, compró al contado la casa por dos millones 800 mil soles de oro. En la información consignada, Vargas aparece como una comerciante de 23 años, aunque en aquella época no registraba ninguna actividad económica formal. Esta minuta de compra de la casa de Moncloa no fue de conocimiento público hasta febrero del 2003.
Vega rodeado de Eli y Amer Tupiño en quince años de una hija, en una casa en Surquillo, en febrero 1980
En enero de 1980 Vega es elegido juez suplente en el Poder Judicial, pero mantendrá la relación con la familia en los siguientes años. Los problemas legales que persisten, obligan a la familia a adquirir bienes a nombre de terceros para evitar tener problemas con las autoridades que los investigaban. En 1982 los Tupiño adquieren, entre otros bienes, un moderno auto europeo del año, un Renault fuego, con registro de placa 18FQ64. Por razones que se ignoran, el auto fue registrado a nombre de su abogado y ya magistrado del Poder Judicial César Vega Vega. Un documento demuestra que era Froilán Aliaga quien pagaba los tributos anuales del vehículo.

La pertenencia del auto provocó todo un problema que incluyó indirectamente a un ministro del primer gobierno aprista. Si bien estaba a nombre del Juez Vega, era usado por Néstor Avellaneda Tupiño, hijo de Isabel Tupiño García.

Néstor Avellaneda tenía 27 años y más de una requisitoria por tráfico de estupefacientes cuando comenzó a usar el Renault fuego. Desde 1978 tuvo que probar a varios juzgados que su conducta era tan honesta como lícitos sus ingresos. Juzgados de Pucallpa, Lima y Tingo María lo requerían para aclarar las denuncias por tráfico ilícito de estupefacientes. En algunos casos lo requerían por su nombre real o por el nombre de Juan Carlos Avellaneda Tupiño. A ninguno de ellos se presentó porque, felizmente para él y sus otros hermanos, las autoridades judiciales eran más benévolas que los policías que los perseguían.

En un escrito que firma como Juan Carlos Avellaneda Tupiño, pone en conocimiento del entonces presidente del Primer Tribunal Correccional, el 31 de agosto de 1982, que estaba conforme con la sentencia recaída en ausencia, es decir, una multa de 5 mil soles de oro y a una reparación civil de 25 mil.

“Habiéndose cumplido con la pena impuesta, por lo que ruega a su despacho ordenar que se oficie a la policía de investigaciones dejen sin efecto las requisitorias hechas por el tribunal, evitando así la constante presión policial por estar pendientes estas órdenes de captura”, refiere parte del documento enviado.

Néstor Avellaneda mostraba dificultades para mantener su nombre real. Desde mediados de 1980 está inscrito en el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil (Reniec) como Tupino en lugar de Tupiño, una ene en lugar de la eñe. Néstor ha comentado al autor de esta nota que el error proviene de los funcionarios del Reniec.

Pese a poseer un auto moderno como el Renault fuego, Néstor —obligado probablemente por la falta de liquidez—convenció a José Cuadrado Fernández, un vecino suyo, de que le prestase más de 7 mil dólares; a cambio, Néstor le entregaba en garantía el vehículo. Al cabo de un tiempo, Néstor pretendió recobrar el automóvil sin honrar la deuda; más bien, reclamó la pronta entrega bajo amenaza de reportarlo como robado.

De acuerdo con varias versiones recogidas por los testigos de la época, el impasse fue de conocimiento del tío de José Cuadrado, el diputado y ministro de Justicia del gobierno aprista Joffré Fernández Valdiviezo. Según estas mismas versiones, el funcionario aprista intercedió a favor de su sobrino. La advertencia de que no se metieran con su familiar sería de conocimiento directo del dueño del vehículo, el juez César Vega.

Luego de eso, el asunto quedó rápidamente zanjado: Néstor Avellaneda no pagó el préstamo y Vega traspasó el auto de marca europea a José Cuadrado en 1991, tal como aparece en el historial del vehículo, en los archivos de la Sunarp.

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Por la misma época, Vega estrecha sus vínculos con David Tupiño García, uno de los pocos hermanos profesionales que terminaría luego como empleado y después gerente de una agencia del Banco de la Nación. El 9 de enero de 1982 el juez Vega y el abogado y compañero de estudios, Daniel López, aceptan ser padrinos de bautizo de los hijos de su amigo y compañero David Tupiño García. César Vega y Daniel López firman como padrinos de David y William Tupiño Ballón, en la capilla de San Roque, Surco. Elí Tupiño García, también presente en la ceremonia junto con Vega, firma como padrino de Cristina Tupiño Ballón.

Sin embargo, esta relación de compadrazgo trae también problemas. El 7 de mayo de 1984 la situación legal de los Tupiño se complica una vez más. La Dirección de Narcóticos de la PIP, enterada de las actividades de la organización liderada por uno de los Tupiño, Marco Aliaga Tupiño, detiene al abogado Daniel López en su estudio de Camaná 921, en el Cercado de Lima.

La Policía procede a arrestar a Marco Aliaga Tupiño, hijo de Isabel Tupiño García y Froilán Aliaga, acusado de ser el cabecilla, y a su abogado, López, de ser el financista de una organización internacional que despachaba droga a Colombia desde un aeródromo construido en la zona de Repente, en Tingo María.

Uno de los detenidos, Félix Marín Gallardo, declara ante la fiscal lo siguiente: “El abogado tenía conocimiento de dicho embarque de PBC, por cuanto, como referí anteriormente, en su presencia se me contrató para construir la pista de aterrizaje y hasta en cuatro oportunidades viajó a Tingo María”, confesó.

Pese a las confesiones y evidencias presentadas por la Policía, Daniel López permaneció poco tiempo en el penal de Lurigancho. El abogado logró que las autoridades judiciales lo separaran del proceso. Mientras su cliente, el ‘narco’ Aliaga Tupiño,trasladado al penal de Cachiche, en Ica, no duró mucho tiempo en el mismo. El 17 de diciembre de 1984, seis meses después de ser intervenido, Marco Aliaga fugó de la prisión en plena luz del día.

Eran tiempos en los que los presos con dinero, sobre todo aquellos que tenían penas por narcotráfico, salían por la misma puerta de prisiones como Lurigancho. Su salida fue preparada con anticipación y contó con el apoyo de policías en actividad, como una investigación posterior dejó entrever.

Marco Aliaga fue conducido con reserva hasta la selva central, desde donde tomó una avioneta con destino a Colombia. En este país se convirtió en uno de los empleados peruanos más eficaces del llamado cártel de Cali, especialmente de Phanor Arizabaleta Arzayus, uno de los cuatro ‘capos’ más importantes en la cadena de mando de esta organización criminal, y hace menos de un año extraditado a los Estados Unidos.

El cártel le dio una nacionalidad y un nuevo nombre. Ya no se llamaría Aliaga Tupiño sino Faustino Rico Gutiérrez, un ganadero de Palmira. En realidad, su oficio sería el mismo: seguir coordinando el envío de droga del Perú al vecino país. De sus viajes a Huánuco en avioneta solo sabrían sus familiares, sus padres (Froilán Sánchez Aliaga e Isabel Tupiño), sus hermanos y amigos. Cuando, en 1989, fue acribillado por razones aún no esclarecidas, Phano Arizabaleta y el propio Miguel Rodríguez Orejuela fueron a llorarlo a la residencia donde lo velaban y a jurar venganza por haber tocado a uno de sus trabajadores más leales.

No fue el único hijo de Froilán Sánchez Aliaga en caer apresado. Julio Aliaga Tupiño fue detenido por narcotráfico en 1996 en Tingo María por enredarse con turistas extranjeros que venían a adquirir cocaína para su consumo. La familia acudió a César Vega para que los defendiera. Para entonces Vega laboraba en su estudio de Paseo de la República 111, frente al Palacio de Justicia. El autogolpe del 5 de abril 1992 cerró el Poder Judicial y varios magistrados, entre ellos el vocal superior César Vega, fueron separados de sus casos inconstitucionalmente.

Julio Aliaga fue acusado con las penas por narcotráfico más severas. En un primer momento, Vega, quien había retornado al ejercicio de la abogacía, se hizo cargo de su defensa. Tal como el mismo Aliaga ha confesado al autor de este artículo, César Vega lo visitó en su celda de Lurigancho en 1996 en más de una ocasión.

“A nivel policial estuvo César Vega. Posteriormente se hizo cargo Adriana Meza Ibañez y en la etapa del juicio oral estuvo Daniel López”, recuerda Julio Aliaga. La abogada Adriana Meza es, como el mismo magistrado señaló en una entrevista con un periodista, “su hermana”. En el expediente de Julio Aliaga aparecen escritos firmados por López y Meza donde señalan como dirección el estudio de Vega en Paseo de la República. Pese a tener una mínima responsabilidad en el hecho denunciado, Julio Aliaga fue condenado a 15 años de prisión con las nuevas leyes contra el narcotráfico impuestas por el gobierno de Fujimori.

Para obtener una reducción de la pena, Isabel Tupiño y Froilán Aliaga hipotecaron la propiedad de Alonso de Molina 840, en Monterrico, una de las casas adquiridas con el dinero que enviaba periódicamente Marco Aliaga desde Colombia. Según la familia Aliaga, su madre, Isabel, recurrió nuevamente a Vega, quien entonces se desempeñaba como vocal en una de las salas penales.

Cuenta la familia que, pese a las promesas y el desembolso económico realizado por los padres, que a la postre les costó la pérdida de su residencia en Monterrico. Julio Aliaga siguió en prisión por unos años más.

Asesoría para recuperarlas
Si algo caracteriza a los Tupiño García, involucrados en casos por narcotráfico en los años 80 y 90, es su absoluta discreción. Salvo excepciones, los hermanos no tienen teléfonos asignados a su nombre, ni aparecen como propietarios de bienes, aunque sí los tienen. Por recomendación de sus asesores, los bienes fueron colocados a nombre de terceros o de amigos, con el objetivo de que no sean detectados por las autoridades que los investigaban y porque eran recurrentemente extorsionados por agentes de la llamada Pantera Rosa, como denominaban, por su color, al local donde funcionaba la División Antidrogas de la PIP.

Con el transcurso de los años, y luego de que los problemas judiciales cesaran, comenzaron a tomar posesión de ellas y a registrarlas, no sin ciertos problemas. Elí Tupiño debió apelar a la vía judicial para expulsar a posesionarios de dos casas. Para ello retomó el discreto apoyo legal de Vega para poder recuperar la casa de José de la Torre Ugarte 124, en Comas, adquirida a fines de 1979, pero puesta a nombre de la familia Schaus, sus amigos.

En los años 80, los padres de su esposa, Nelly Silva Hidalgo, quedaron a cargo del cuidado del inmueble, pero en 1996, terminado el vínculo matrimonial, Elí exige la desocupación. Elí Tupiño no aparece como demandante. Por eso, en enero de 1997 apela a Rosa de Andaluz viuda de Schaus, la cual entrega un poder al abogado César Vega para iniciar acción judicial de desalojo, tal como figura en registros públicos de Lima.

El proceso favorece inicialmente a la familia de la ex esposa. Sin embargo, la causa se reactiva el 2001. Para ese momento, Víctor Hilario Benítez era el abogado que reemplazaba a Vega, quien había sido reincorporado al Poder Judicial. El nuevo contexto ayudará a que, en el 2007, un juez diligente ordene el desalojo y entregue la casa a los testaferros de Tupiño. A la familia desalojada no le queda duda de que la mano de los amigos de Elí tuvo mucho que ver en el proceso.

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La residencia de Moncloa y Covarrubias 2530, que en 1979 fuera adquirida por Martha Vargas Pérez con el apoyo legal de Vega, es aún motivo de un juicio civil en el que el magistrado no parece estar muy aparte. Tras el fallecimiento de Isabel Tupiño, la familia presionó a Martha Vargas Pérez para que haga valer su condición de propietaria. La otra rama de la familia, los Aliaga Tupiño, hijos de Froilán Aliaga Sánchez, se resisten, por lo que entran a un juicio de desalojo que sigue abierto.

Por la parte de la familia figura otra vez Víctor Hilario Benítez, el abogado que actuara en reemplazo de Vega en 1996, para desocupar la casa de Comas perteneciente a Elí Tupiño. El año pasado, el juez que ve el caso ordenó dos desalojos, sin resultados. A la parte demandada no le queda duda de que la familia Tupiño sigue apelando a sus contactos en el Poder Judicial para retirarlos de una casa que habitan desde hace 30 años.

Resulta extraño que el magistrado Vega no recuerde la amistad con los Tupiño. Cuando fue entrevistado por el autor de esta nota, dijo recordar vagamente a esas personas. Ante la primera publicación sobre su relación, Vega sí recordó algunos de los Tupiño pero demandó que probaran con documentos que había patrocinado a esta familia. La historia aquí contada demuestra que, en efecto, Vega Vega no fue su abogado en el sentido formal.

La estrecha relación que mantiene el magistrado Vega con personas que fueron investigadas y procesadas por narcotráfico es descrita por un viejo abogado, testigo de esas andanzas: “Yo puedo defender al asesino del Papa, hasta a un ‘narco’, pero no me puedo meter en sus asuntos personales ni en sus finanzas. El abogado tiene la libertad hasta un límite, pero le tenían tanta confianza, le regalaban casas, terrenos”. Sin embargo, Vega dice que fue uno de los cientos de casos que tuvo.

Los apristas tampoco los recuerdan

Durante inicios y mediados de la década de 1980, opositores al APRA y al régimen aprista sugirieron sin mayor prueba un estrecho vínculo entre sus dirigentes y la familia Tupiño, envueltos en varias investigaciones y procesos por tráfico de drogas.

Con el afán de descalificarlos, señalaron incluso que la familia había apoyado económicamente la campaña del candidato Armando Villanueva del Campo en 1980. Las acusaciones se extendieron al joven político Alan García, quien por entonces asomaba como líder histórico del partido de la estrella en reemplazo del fallecido Haya de la Torre.

Medios de prensa afirmaron que los hermanos Tupiño habían sido defendidos por García cuando éste manejaba casos colectivos con el doctor César Vega en el jirón Carabaya 1180, a fines de los años 70.

Todo empezó con una información sin confirmar de la revista Caretas del 21 de enero de 1980. La breve nota, titulada “Níveos contrastes”, indicaba que “la Comisión de Disciplina del PAP estudiaba seriamente la posibilidad de sancionar al ex constituyente Alan García por la defensa de un narcotraficante por parte de su estudio de abogados”, y por “haber avalado las pretensiones” de éste para lograr “una precandidatura a una diputación”.

El personaje al que aludía la revista era David Tupiño, detenido e investigado junto con sus hermanos Elí y Amer por la droga y la avioneta halladas en el fundo familiar, en el Boquerón de Padre Abad, el 8 de septiembre de 1979. A este señalamiento se sumó la revista Marka, que incluso agregó que “los Tupiño, armandistas [por Armando Villanueva del Campo, el candidato aprista en las elecciones de 1980] hasta la médula”, eran defendidos con vehemencia por García en juzgados civiles.

David Tupiño y García, quien por entonces era secretario nacional de Organización del APRA y jefe de la campaña presidencial de su partido, enviaron cartas a la revista Caretas para negar todo lo dicho por la publicación sobre la relación entre ambos.

El político García escribió aquella vez: “Más allá de la libertad profesional, por mi reputación, por mi conducta política y en homenaje a mi pobreza no patrocino ni patrocinaré defensas en casos como el de Tráfico de Drogas. No conozco a la persona a la que se menciona. Y no ha existido precandidato con ese nombre en las elecciones internas de mi Partido”.

David Tupiño señaló a su vez: “No tengo filiación política alguna, no soy aprista… la maniobra con la que se pretende empañar la honorabilidad del Dr. García responde a una orquestada campaña de un tenebroso personaje que responde al nombre de Ernesto Delhonte López”.

El abogado Ernesto Delhonte patrocinaba a la familia de René Tupiño —muerto por agentes de la PIP en El Boquerón de Padre Abad— en un juicio civil por soles y en un embargo entablado a Froilán Aliaga Sánchez y Audencio Tupiño, cuya defensa corría justamente a cargo de César Vega, socio de Alan García en el bufete.

García negó con firmeza la relación que le atribuían con la familia Tupiño. Años después, en 1991, confesó ante los integrantes de la comisión investigadora del Congreso que lo indagaba por un inexplicable incremento de su patrimonio entre los años 1979 y 1985 —cinco casas adquiridas entre 1980 y 1984—, que le “costó mucha saliva y tinta” aclarar que nunca “defendió a un narcotraficante”.

Más allá de las rivalidades y gestos políticos, la historia que circuló por esos años, en el fondo, sí tuvo sustento. Documentos públicos confirman que conocidos dirigentes del APRA mantuvieron estrechas relaciones con los Tupiño.

Una escritura pública rescatada de los vetustos anaqueles del Archivo General de la Nación revela que el 16 marzo de 1981, dos de los hermanos Tupiño García, Eva y Elí, constituyeron una sociedad llamada Pesquera Mariscos del Sur, bautizada también como Marisursa. Según la escritura que da cuenta de la constitución de la sociedad, Marisursa se dedicaría a la “siembra, extracción y recolección, transformación y comercialización de productos hidrobiológicos principalmente a base de mariscos, crustáceos y otras especies que acuerde el directorio”.

En ese primer Directorio no aparecían solo los hermanos Tupiño García. Los otros directivos de Marisursa eran personas que se convertirían en importantes funcionarios delprimer gobierno de Alan García y del Partido Aprista Peruano, como Juan Francisco Pásara Gonzales, un ingeniero que durante el primer gobierno de García se convertiría en presidente del Consejo Directivo del Instituto Tecnológico Pesquero, y, durante la segunda gestión de García, en gerente general de la Beneficencia de Lima. Se le recuerda también porque como funcionario promovió activamente la venta de pescado congelado en los mercados de Lima.

Como directivo también figura Manuel Casalino Grieve, responsable del Plan de Gobierno aprista durante la campaña electoral del 2006 y amigo entrañable del ex mandatario. Aparece también como fundador de la empresa Froilán Aliaga Sánchez, padre de Marcos Aliaga, que escapara a plena luz del día del penal de Cachiche y se convertiría en un importante empleado del cártel de Cali. Aun así, Elí Tupiño García sería el presidente y principal aportante económico de Marisursa, como indican los documentos públicos.

Por esos años y los siguientes, Elí Tupiño García no resolvía aún sus problemas con la justicia. Era requerido por diversos juzgados de Pucallpa, Iquitos y Huánuco. Junto con su sobrino Marcos Aliaga Tupiño, la Dirección de Investigaciones de Tráfico Ilícito de Drogas los consideraba personajes con un historial delictivo. Elí Tupiño es una persona misteriosa, inubicable. Tiene viajes no oficiales a Colombia y fue detenido en Tabatinga a mediados de los años ochenta pero liberado posteriormente. Su exclusión de un proceso por narcotráfico provocó la separación de un vocal y un fiscal.

El hermano


En octubre de 1983, en una nueva sesión del Directorio, se integra a Marisursa, como vicepresidente, Carlos García Pérez, hermano mayor del entonces candidato a la Presidencia de la República, Alan García. Con este nuevo acuerdo de Directorio Elí Tupiño se mantendría como Presidente de Marisursa. Solo el hermano del ex mandatario ocuparía un cargo cercano a Elí.

Casi dos años después, en mayo de 1985, otro aprista se incorpora al Directorio de Marisursa: Agustín Mantilla Campos, entonces secretario privado de Alan García pero que después ocuparía cargos claves dentro del gobierno aprista.

El abogado que elabora y autoriza la minuta de constitución de la empresa en 1981 era nada menos que César Vega Vega, quien en ese entonces ya había ingresado al Poder Judicial. Sin embargo, Vega no recuerda a los Tupiño y, menos, haberlos asesorado.

Misteriosa sociedad pesquera

Marisursa inició operaciones muy discretamente. Durante los primeros años de funcionamiento tampoco dio mayores señales de su existencia. El nombre de la empresa está ausente de las Páginas Amarillas de la desaparecida Compañía Peruana de Teléfonos. Solo en la edición de Páginas Blancas del año 1986 aparece, adjunto al nombre de Marisursa, un número de teléfono, y, como dirección, la calle Schell 343, en Miraflores. No existe ninguna mención a la actividad a la que se dedica; como si los directivos no tuvieran mucho interés en promocionar la empresa.

En la documentación del Ministerio de Pesquería, que hora reposa en los archivos del Ministerio de la Producción, no aparece expediente alguno que registre la existencia de dicha sociedad. No aparece tampoco registrada en la base de datos del Sistema de Información Pesquera. Los funcionarios del Ministerio de la Producción consultados indican que “no está dentro de las empresas congeladoras y otras que tienen Licencia de Operación. Tampoco se encuentra en los registros de la Sunat”.

Marisursa solo aparece mencionada en tres resoluciones emitidas por el entonces Ministerio de Pesquería. La primera es la resolución directoral 391 del 18 de agosto de 1989, donde el gobierno aclara que otorga “una concesión y no un permiso a Pesquera Mariscos del Sur, para que se dedique a la transformación de productos hidrobiológicos para el consumo humano directo y su almacenamiento industrial, ubicado en el distrito de San Andrés, provincia de Pisco, departamento de Ica”.

En la resolución de Pesquería se señala que “el almacenamiento contará con una capacidad de producción de 10.5 toneladas por día y 27 toneladas de almacenamiento”. Una segunda resolución directoral, la 021, del 17 de abril de 1996, declara la caducidad de los derechos otorgados a 31 empresas pesqueras, entre ellas Marisursa por “no haber cumplido con solicitar su regularización al ordenamiento jurídico vigente”.

Socios y amigos

Se sabe que algunos de los socios de Elí Tupiño García, como el ingeniero Francisco Pásara y Agustín Mantilla, estuvieron ligados al sector pesquero previamente, por lo que se entiende su incursión en un negocio al mismo tiempo que realizaban una función pública. Pese a ello, la relación de estos políticos con un personaje cuestionado no es explicada debidamente.

En las investigaciones del Congreso a Agustín Mantilla por sus presuntos vínculos con el narcotráfico y las millonarias cuentas halladas en un banco de los Estados Unidos, el ex ministro aprista obvió mencionar que como socio de Pesquera Mariscos del Sur tuvo ingresos por renta neta de cuarta categoría entre 1987 y 1989. Mantilla respondió con un lacónico “no” cuando fue preguntado por el presidente de la comisión congresal, Ernesto Herrera, si era o fue accionista de alguna empresa en los años 80.

Las relaciones

Varias fuentes consultadas cercanas a la familia coinciden en señalar que los Tupiño García se jactaban de tener buenas relaciones con varios personajes de la política y la Policía. A las casas de los Tupiño en Moncloa y Covarrubias 2530, enel Cercado de Lima, y Saint Sáenz 600, en San Borja, llegaban oficiales de la desaparecida Policía de Investigaciones del Perú (PIP), así como abogados y dirigentes ligados al Partido Aprista.

Desde la casa de Moncloa salían los carros que eran prestados por la familia para apoyar al partido en las elecciones presidenciales de 1980, según cuenta la propia familia Tupiño. “Las hijas de Isabel Tupiño salían con banderitas y gritaban la frase de la época en forma repetitiva: ‘El APRA nunca muere’”.

Las versiones de testigos señalan que entonces César Vega asistía a las reuniones familiares organizadas por Isabel Tupiño García, la hermana mayor. Incluso iba acompañado de su escolta, con el que contaba debido a su investidura como magistrado. El doctor Alan García y su familia también visitaron la casa de Moncloa y Covarrubias en más de una oportunidad. “Isabel Tupiño y Froilán Aliaga le tenían mucho cariño al doctor”, recuerda claramente uno de los sobrinos. “Causaba gracia cuando llegaba con su viejo Volvo: era muy grande para el carro.”

También frecuentaba la casa de los Tupiño, a inicios de los años 80, el oficial Fernando Reyes Roca, quien llegaría a ser teniente general de la Policía Técnica y director de la Dincote durante la gestión de Mantilla como ministro del Interior.

En los años 70, el hermano del general, Víctor Reyes Roca, fue alcalde de Naranjillo, Tingo María, la tierra de los Tupiño. Incluso se casaría con Julia García, tía de los Tupiño García. Es innegable que la familia de Tingo María tuvo alguna importancia para varios miembros del APRA en algún momento.

Algunos de los Tupiño, como David y Amer, fueron antiguos simpatizantes y militantes del partido. Es conocido en Naranjillo, Tingo María, que el Comité Local aprista de ese distrito estuvo integrado en un momento por los Tupiño. Lo que no se entiende y despierta suspicacias es por qué todos niegan hablar de esta relación a todas luces estrecha. A inicios de los años 90 la familia deja de ser acosada por la Policía Antidrogas y por el Poder Judicial por razones que se ignoran. Algunos de ellos murieron asesinados en Colombia o los Estados Unidos. Otros se encuentran aún en prisión. Y otros más mantienen un perfil bajo. Ahora que se han ido los viejos tiempos, ya nadie los recuerda ni los quieren recordar.

*Una primera versión corta de esta investigación fue publicada en el diario La República.

FUENTE: http://www.revistaideele.com/ideele/content/la-familia-que-nadie-quiere-recordar


domingo, 16 de octubre de 2011

Magistrado César Vega Vega ataca a organismos de derechos humanos: “Organismos que me cuestionan son caviares y totalitarios”

Magistrado César Vega Vega ataca a organismos de derechos humanos:

“Organismos que me cuestionan son caviares y totalitarios”


El juez César Vega Vega niega responsabilidad frente a las múltiples denuncias periodísticas en su contra, y acusa a los organismos que lo cuestionan de “caviares” y “totalitarios”. Evidentemente incómodo, Vega Vega contestó a nuestras interrogantes.

-Varias organizaciones como el IDL, la CNDH y el movimiento Manuela Ramos han cuestionado su desempeño, entre otros, por el nombramiento y cambio de 290 jueces en cuatro meses de gestión y en casos relevantes.
En principio, creo que el periodismo para que sea responsable y auténticamente serio tiene que ser objetivo y debe no solamente resaltar los gruesos errores sino también los méritos. En segundo lugar, los nombramientos que hice en la Corte Superior de Lima no fueron atendiendo a casos particulares de ninguna clase, sino debido a promociones, licencias, muertes, o a quienes habían ascendido al grado inmediato superior. De ninguna manera atienden a un orden subalterno, no es mi costumbre hacerlo.
Cuando ustedes hablan de 290, están refiriéndose a los 120 cambios que se hace al inicio de todo año judicial, porque somos 120 los magistrados de la Corte Superior de Lima. Que todos sean nombrados a diferentes lugares porque es una tradición, no es que sea arbitrario ni sujeto al capricho del Presidente. Los señores de las organizaciones que usted ha nombrado no representan a nadie sino a ellos mismos, porque a ellos nadie los eligió, todos son caviares y carecen de objetividad. Eso no lo voy a aceptar.

-Por ejemplo, en el tema de la controversia  entre la PUCP con el Arzobispado de Lima, se nombró al juez Manuel Soller, quien había firmado un comunicado de respaldo al abogado del Arzobispado, Walde Jáuregui. En este caso evidentemente hay un conflicto, ¿no?
El doctor Manuel Soller es un magistrado titular nombrado por el CNM, no por mí. Habría que estar previamente bien informado para hacer preguntas y lanzar críticas.

-¿Cuando se nombra a esta persona no se hace una evaluación de sus antecedentes?
La evaluación le corresponde hacer al CNM, no a mí. El doctor Soller es un respetable magistrado titular.

-Pero si la asignación en un caso específico…
No, en un caso específico no, en una adjudicatura que le corresponde. El doctor Soller es especialista en derecho comercial y estuvo siempre, conjuntamente con el doctor Lama, integrando la especialidad comercial.

-También hubo otros casos…
Dígame uno.

-…como el nombramiento del doctor Carlos Blas como su asesor.
El doctor Carlos Blas, antes que yo me integrara a la Corte Suprema Provisional, había sido secretario de siete señores vocales supremos, no es que sea nombrado por arbitrio mío. Carlos Blas tiene grado de maestría, doctorado, es catedrático universitario, yo no voy a estarme fijando en situaciones subalternas de ninguna especie, sino en la idoneidad y la capacidad de las personas. Que él después sea compadre de quien fuere, es responsabilidad de él.

-Usted no lo nombró…
Yo lo encontré en la Corte Superior de Lima, no lo llevé. Lo encontré allí nombrado por el doctor Cabanillas, no yo. Esos organismos, antes de lanzar críticas deberían informarse mejor y no estar enlodando el nombre de mi bien ganado prestigio, señorita.

-También hay cuestionamiento por su filiación aprista…
Si se refiere al tema de Carlos Roca, le voy a ahorrar la pregunta. Ese tema fue exhaustivamente investigado por la OCMA y se me absolvió de todo cargo. Si hay organismos que cuestionan, es problema de ellos. El doctor Roca es mi amigo hace 40 años, el hecho de ser Presidente no me libera de cumplir labores de orden de amistad, de elemental cortesía. No por ser Presidente, que es un cargo efímero y transitorio, voy a dejar de saludar a un amigo. Yo voy a su casa, no a un partido político, a saludarlo por su cumpleaños, una situación ajena a la política partidaria. Hace 36 años que soy juez y respetuoso de la Ley y no pertenezco a un partido político.

-Pero usted, con tanta experiencia, sabe que los jueces están prohibidos de participar en política y el señor Roca estaba lanzándose…
Pero eso no es política, un cumpleaños no es político, ¿quién le ha dicho a usted? ¿Usted cuando nace es política?

-Pero no hubiera sido mejor que se abstuviera de…
Un cumpleaños no es político, es un evento social por si no lo sabe. Yo voy a la casa del señor Roca donde vive hace más de 50 años. Mejor hubiera sido que consulte antes de hacer la pregunta porque revela que ignora todo y que me está preguntando por consigna.

-No, lo estoy llamado precisamente para hacerle la consulta, para que usted aclare estos temas…
Me revela que usted no sabe, señorita, bueno, sígame preguntando.

-Hubo un comunicado que usted suscribió “con conocimiento de”, como parte del Buró de Conjunciones Apristas.
Otra vez cae en un error porque yo no firmé ningún comunicado, que aparezca mi nombre y que diga “conocimiento”, no significa que yo haya firmado, que me demuestren que mi firma está en ese documento, eso es calumnioso.

 -¿Usted hizo algún reclamo por haberlo incluido en ese comunicado?
Por cierto que sí, consulté a las personas que firmaron y me dijeron que ninguno había puesto mi nombre, así que dije ‘a quién voy a reclamar’.

-Que pongan su nombre en un comunicado lo está comprometiendo…
No es tan fácil, señorita, los periódicos dicen cualquier cosa todos los días y nadie dice nada.

-Pero el comunicado fue publicado por el Partido Aprista…
Claro, si hubiera sido un comunicado ‘caviar’ me estaría felicitando, pero como es un comunicado de un partido democrático, entonces ha sido motivo de crítica.

-En el caso del respaldo a la jueza María Martínez cuando prohibió la investigación del fiscal Walter Milla en el caso BTR… ¿Por qué se prohibió esa investigación?
No lo sé, eso no lo prohibí. Yo felicité públicamente a la doctora Martínez porque estaba cumpliendo con valentía y honestidad su trabajo; mientras otros no hacían nada, la doctora asumió su labor con gran decisión, coraje y probidad, y yo la felicité.

-En ese momento también hubo la versión de que habían audios suyos con Alberto Químper…
No hay ninguno, demuéstreme usted cuál es, señorita. Descarto categóricamente que haya ningún audio con mi voz, no lo hay.

-Pero usted declaró que podía haber tenido conversaciones telefónicas o personales con alguno de ellos…
No, lo que dije es que con el doctor Químper, como abogado, ha ido a la Corte centenares de veces. Pero no he tenido ninguna conversación con él, no lo conozco.

-¿Por qué cree que estas organizaciones le estén haciendo este tipo de cuestionamientos?
Porque responden a un tinte político ‘caviar’, son totalitarios y simplemente ven los errores en aquellos que no tienen simpatía, porque ellos quisieran sentarse en el cargo y hacer lo que ellos quisieran. Conmigo no lo van a encontrar, porque no soy títere.

FUENTE: http://diario16.pe/entrevista/47/magistrado-caesar-vega-vega-ataca-a-organismos-de-derechos-humanos

sábado, 1 de octubre de 2011

"LAMENTABLE Y PENOSA LA DECISION DEL CONSEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA (CNM)"

"LAMENTABLE Y PENOSA DECISION DEL  CONSEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA (CNM)"

El legislador Heriberto Benitez Rivas (SN) lamento que el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) haya ratificado al cuestionado juez superior Cesar Vega Vega, cuya presencia afecta seriamente la independencia y autonomia que debe mantener el Poder Judicial (PJ) y porque ademas, ello representa una mala señal en la lucha contra la corrupcion y significa un peligro permanente para la recta administracion de justicia que reclama la poblacion.


"La mayoria de consejeros sufrio de una amnesia parcial y se "olvidaron" que cuando Cesar Vega se desempeñaba como juez supremo provisional, tuvo la osadia  y el atrevimiento de instalar una oficina legal en la azotea de su casa, donde se defendia a Luis Duthurburu Cubas, uno de los testaferros de Montesinos; y, ademas, en dicha vivienda, funcionaba un estudio de abogados a cargo del ex personero legal del APRA, Angel Romero (otro juez superior duramente cuestionado) sobre quien el propio Poder Judicial (PJ) pido su destitucion" recordo Benitez Rivas.

"Donde se ha visto que dentro de la casa de un juez superior funcione una oficina permanente de abogados y lo que mas grave es que ese "juez" llamado Cesar Vega era en ese momento vocal supremo provisional e integraba la vapuleada Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia (que presidia Robinson Gonzales Campos) donde llegaban todos los casos de corrupcion y las resoluciones eran para favorecer a los responsables; y, no solo eso, sino que ese mismo "juez" luego fue presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima y era quien designaba a todos los jueces, civiles y penales y se encargaba de conformar todos los tribunales de justicia de Lima o sea manejaba a su antojo a los magistrados de primera instancia, favoreciendo ciertos casos judiciales y recibiendo agasajos de la Universidad "Alas Peruanas" expreso Benitez Rivas.

"Esta vergonzosa resolucion del CNM termina favoreciendo a la corrupcion y afecta seriamente la lucha contra la impunidad que debemos realizar todas las autoridades en el vientre del Poder Judicial (PJ); que mensaje se le envia a los jueces honestos y honrados que administran justicia y la ciudadania que espera sanciones ejemplares para los malos magistrados" finalizo Benitez Rivas.

Lima, 01 de octubre del 2011.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Evaluarán a controvertido juez César Javier Vega Vega

Evaluarán a controvertido juez César Javier Vega Vega

El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) decidirá pasado mañana la permanencia del exPresidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Vega Vega, juez cuestionado por sus vínculos a personajes oscuros del Partido Aprista y su irregular actuación en el caso BTR.
 
Además de Vega Vega, el CNM, presidido por Gonzalo García Núñez, inició ayer la evaluación de 87 jueces y fiscales de diversas categorías, en la que se revisarán las principales sentencias o resoluciones que hayan emitido en los últimos siete años.
 
La evaluación requerirá la opinión de los colegios de abogados y público en general sobre su desempeño público, privado y familiar.
 
MAGISTRADO APRISTA
El juez César Vega Vega ha sido duramente cuestionado debido a su cercanía con el Partido Aprista Peruano durante la campaña electoral, por acusaciones de soborno, así como por haber intervenido en la investigación sobre el “chuponeo” telefónico y caso Business Track.
 
Cabe recordar que en marzo del año 2009 se difundió un video en el que Vega Vega participó abiertamente en una reunión partidaria del Apra en la que se celebró el cumpleaños del exembajador del Perú en Italia, Carlos Roca Cáceres.
 
Pese a que la Ley prohíbe la militancia de jueces en partidos políticos, en el video se observa la entusiasta participación de Vega entre los líderes apristas e incluso festejando el anuncio de la candidatura de Roca a la secretaría general del Apra.
 
ESPIONAJE TELEFÓNICO
De otro lado, la actuación de Vega Vega también se cubrió con un manto de dudas, especialmente en lo relacionado con el juicio a la empresa Business Track (BTR), acusada de la operación de espionaje telefónico más grande del país.
 
En febrero de 2009, César Vega respaldó a la jueza titular provisional del 34 Juzgado Penal de Lima, María Martínez Gutiérrez, quien ordenó paralizar la investigación iniciada por el fiscal Walter Milla y un equipo especial de la Dirección Antidrogas.
 
Esto provocó la protesta de la Fiscal Gladys Echaíz, quien se quejó incluso ante el Presidente de la Corte Suprema, Javier Villa Stein; sin embargo, el magistrado César Vega ofreció una conferencia de prensa para respaldar a la jueza Martínez.
 
Esto se aunó a las especulaciones de que el exMinistro aprista Rómulo León Alegría, principal implicado en el caso ‘petroaudios’, habría pedido ayuda al entonces Titular de la Corte Superior de Justicia de Lima.
 
En octubre de 2009 trascendió en el Poder Judicial que entre los audios incautados existían algunos en los que se escuchaba al entonces Presidente de la Corte Superior de Lima, sosteniendo amenas conversaciones con el exdirectivo de Perupetro, Alberto Químper, uno de los principales implicados en el caso ‘petroaudios’.
 
El propio Vega reconoció que se reunió en dos oportunidades con el popular ‘Don Bieto’, aunque dijo no recordar si fueron conversaciones personales o telefónicas.
 
VINCULADO EN SUPUESTO SOBORNO
En setiembre del año pasado, la exsecretaria judicial Margareth Huamán acusó al juez César Vega de un supuesto soborno a la jueza María Teresa Cabrera para beneficiar al futbolista Paolo Guerrero en el proceso que lo enfrentaba con la periodista Magaly Medina.
 
Vega Vega negó la acusación porque no conocía a la familia del futbolista y atribuyó la acusación a un supuesto desequilibrio emocional y psiquiátrico de la exsecretaria del 27 Juzgado Penal de Lima.

FUENTE: http://diario16.pe/noticia/9882-evaluaraan-a-controvertido-juez-caesar-vega-vega

http://www.youtube.com/watch?v=2bmfX1dn1lA


http://www.youtube.com/watch?v=2bmfX1dn1lA

CESAR JAVIER VEGA VEGA, NIEGA LA EXISTENCIA DE ESTE VIDEO Y MAS GRAVE AUN NIEGA LA RESPECTIVA CONDECORACION AL ABOGADO URIEL ARAMAYO
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cardenasborja ha compartido un vídeo contigo en YouTube:
Cesar Javier Vega Vega: Videos compromete a Presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima.
La Universidad Privada Alas Peruanas no sólo habría financiado viajes al extranjero sino almuerzos y agasajos a magistrados del Poder Judicial. (Edición 12 de noviembre de 2009) (Fuente 24 Horas - Panamericana Television)
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martes, 7 de septiembre de 2010

Ocma investigará a jueza Cabrera

Ocma investigará a jueza Cabrera (**)
Investigación incluye al presidente de la Corte superior de Lima, César Vega Vega, por supuestas irregularidades en sentencia a Magaly Medina.

María Teresa Cabrera deberá aclarar serias denuncias, junto a Vega Vega.

DETALLE:

José Guerrero, padre del delantero del Hamburgo, aseguró que demandará a Margareth Huamán. “No permitiremos que nuestro honor y buen nombre sean mancillados e iremos hasta las últimas consecuencias”, dijo el padre de Paolo.


La Oficina de Control de la Magistratura (Ocma) del Poder judicial dispuso abrir investigación preliminar contra la doctora María Teresa Cabrera Vega, jueza del Vigésimo Séptimo Juzgado Penal para Reos Libres de Lima y el presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega, a fin de establecer la existencia o no de indicios sobre las presuntas irregularidades denunciadas por la señorita Margareth Huamán Ponce, quien acusó a la magistrada de recibir dinero para sentenciar a la periodista Magaly Medina.
Sin embargo, no sólo investigarán a la jueza Cabrera y a Vega Vega por el caso Paolo Guerrero, sino que existen dos casos más donde habrían cometido irregularidades.
Según la Ocma, la magistrada Cabrera condenó con la mínima pena (de 4 años de prisión suspendida) a Miguel Alvarado Ortega por delito de estafa en perjuicio de Arturo Wertheman Rivas, cuando las pruebas indicaban que había indicios para una pena mayor.
También señalan el caso de Jorge Bazán Aguilar, acusado por delito de tráfico ilícito de Drogas en agravio del Estado.
Éste fue absuelto por la jueza Cabrera argumentando que no había pruebas suficientes sobre la participación dolosa del encausado.
La ex secretaria judicial Margareth Huamán reiteró que la jueza Cabrera recibió un soborno de la familia del jugador Paolo Guerrero para mandar a prisión a Magaly Medina poco antes de la Navidad del 2008.
“Se compró un auto Yaris después de la sentencia pero no lo llevaba al Poder judicial para evitar suspicacias y comenzó a vestirse con ropa y carteras de marca”, aseguró Huamán.
Se defiende
Como canallada calificó la jueza María Teresa Cabrera la acusación, de parte de su ex secretaria, de haber recibido varios sobornos de la familia de Guerrero para meter a la cárcel a la periodista Magaly Medina el año 2008.
“Me siento indignada, soy un ser humano que merece respeto. Soy mujer, madre de familia, hija y mi actitud y comportamiento siempre han sido impecables en todos los casos. Esta bajeza, canallada, no la voy a tolerar”, dijo en una radio capitalina.


(**) (FUENTE: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=69673)

lunes, 6 de septiembre de 2010

Presidente de la Corte de Lima y jueza del caso Magaly Medina serán investigados por la OCMA

Presidente de la Corte de Lima y jueza del caso Magaly Medina serán investigados por la OCMA (**)
Los magistrados César Vega Vega y María Teresa Cabrera Vega fueron acusados por ex secretaria del Poder Judicial de haber recibido dinero por parte de la familia de Paolo Guerrero para favorecerlo en el juicio que afrontó contra la conductora de “Magaly TeVe”
Lunes 06 de septiembre de 2010 - 05:21 pm

Tras la denuncia hecha por la ex secretaria judicial Margareth Huamán Ponce, en la que acusó a la titular del 27 Juzgado Penal de Lima, María Teresa Cabrera, y al presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Vega Vega, de haber aceptado un soborno, la Oficina de Control de la Magistratura decidió abrir una investigación preliminar contra ellos.

Según Huamán Ponce, la magistrada recibió una cantidad fuerte de dinero por parte del padre del futbolista Paolo Guerrero, José Guerrero, en la casa de Vega Vega para que favoreciera al delantero del Hamburgo en el proceso de difamación que le entabló a la periodista Magaly Medina.

El jefe de la OCMA, Enrique Mendoza Ramírez, quien dispuso esta medida, estableció que la investigación preliminar contra Cabrera Vega y Vega Vega se realice en un plazo máximo de 30 días, como lo establece el artículo 85 del Reglamento de Organización y Funciones de la Oficina de Control de la Magistratura.
RESOLUCION DE OCMA QUE DISPONE LA INVESTIGACION DE CESAR JAVIER VEGA VERA y MARIA TERESA CABRERA VEGA:


EL TREMENDO JUEZ CÉSAR VEGA.

EL TREMENDO JUEZ CÉSAR VEGA.

(Fuente: www.corruptosalacarcel.blogspot.com)

El viernes 03 de septiembre del 2010, en el programa televisivo "El Francotirador", se divulgó una grave denuncia formulada por Margaret Huamán Ponce, secretaria del 27° Juzgado Penal de Lima contra la jueza María Cabrera por actos de corrupción sucedidos en el desarrollo del proceso penal donde arbitrariamente condenaron a la periodista Magaly Medina y a su productor Ney Guerrero (2008), por una supuesta difamación cometida en agravio de un conocido deportista, quien fue descubierto en un restaurant ubicado en el distrito de San Isidro, en plena concentración de la selección de fútbol para el partido con Brasil durante las eliminatorias del Mundial (FIFA). En dicha causa judicial, la jueza María Cabrera les impuso una sospechosa pena efectiva de prisión, disponiéndose la reclusión de ambos, en los penales de "Santa Mónica" y "San Jorge", ubicados en la provincia y departamento de Lima (PERÚ).

La secretaria del 27° Juzgado Penal de Lima señaló que el padre del integrante de la selección peruana de fútbol habría entregado cierta cantidad de dinero (envuelta en papel higiénico) a la jueza María Cabrera, quien guardó dicha suma en su cartera y que tal situación habría ocurrido en la vivienda del actual presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Vega, luego que asistieran a la misa celebrada por el fallecimiento de su madre, en la Iglesia del Colegio La Salle; la jueza reconoció que acudió a la ceremonia religiosa, en compañía de Margaret Huamán y que los padres del futbolista Paolo Guerrero la saludaron. Además, se informó que cuando llegaron a la casa no dejaban ingresar a la denunciante y que la propia jueza tuvo que realizar una gestión especial para que la dejaran entrar.

Por otro lado, se presume que el pago habría sido por el éxito de la causa que logró la abusiva detención de la periodista de espectáculos y al parecer habrían sido varias entregas; los familiares buscaban dicha medida como castigo, por el supuesto daño causado al jugador y el interés del actual titular de la Corte Superior de Justicia de Lima habría sido el desvió parcial del tema que comprometía seriamente a su amigo y compañero Rómulo León, quien a su vez, también, es cercano a otros letrados con influencia partidaria-palaciega dentro del Poder Judicial (PJ). Hoy se conoce que existe una relación muy cercana entre los padres del jugador de fútbol y el tremendo juez César Vega.

Estamos ante una situación gravísima, que pone en peligro la recta administración de justicia y demostraría los niveles de corrupción que existen en el vientre del Poder Judicial (PJ), agravándose el tema ya que estaría directamente involucrado el titular de la Corte Superior de Justicia de Lima y una jueza penal (por intereses partidarios y pecuniarios), quienes deberían ser investigados, exhaustivamente, por el Ministerio Público (MP) respecto a un probable delito contra la administración pública. La Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) podría separarlos del cargo mientras duren las pesquisas administrativas; ulteriormente, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) podría destituirlos. Ítem más, el Fiscal Provincial Penal de Lima podría formalizar la denuncia y ambos magistrados podrían ser recluidos en prisión.

El presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima (2009-2010).



Está circunstancia alarmante obliga a nuestro BLOG a rememorar algunas pinceladas sobre la cuestionada trayectoria del tremendo juez César Vega, quien tiene serios antecedentes sobre los cuales siempre ha salido bien librado por una férrea protección partidaria, ya que pertenece al llamado Buró de Conjunciones del APRA, según se comenta dentro del Poder Judicial (PJ), lo cual se demostró con el video del cumpleaños del dirigente Carlos Roca, ex candidato a la Alcaldía de Lima. Toda la población recuerda que el cuestionado juez César Vega (quien se desempeñaba como vocal supremo provisional) instaló una oficina profesional en la azotea de su casa, donde laboraba su colega Ángel Romero, quien defendió a uno de los principales testaferros de Vladimiro Montesinos (2001); en las mañanas, actuaba como personero legal del APRA, cuidando los votos de Alan García y en las tardes se trasladaba al Penal "San Jorge" para visitar a su patrocinado, Luis Duthurburu Cubas.


Posteriormente, el diario "La República" descubrió que aquella oficina legal, instalada en la azotea de la casa del tremendo juez César Vega seguía funcionando "normalmente" y atendiendo litigantes, lo cual resulta inaceptable, ya que actualmente se desempeña como presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, controlando a todos los jueces de primera instancia y vocales superiores de la Capital, lo cual le permite ciertos privilegios y ventajas para obtener resultados favorables. Todo esto fue denunciado públicamente pero las autoridades aún no aplican ninguna sanción, por la protección-partidaria de la que goza el tremendo juez César Vega y por sus amistades cercanas a Palacio de Gobierno, como Genaro Vélez Castro, letrado del hijo del jefe de Estado.


Igualmente, en la página 2 del diario 16 (06 de septiembre del 2010) podemos observar que el padre del querellante afirma que hay una mano de venganza contra el presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Vega y la jueza María Cabrera, llegando a decir que cuenta con un pool de abogados listos para interponer una demanda de difamación contra Margaret Huamán, secretaria del 27° Juzgado Penal de Lima; lo interesante sería conocer quiénes son esos letrados que están a su servicio, tal vez sean los que laboran en la oficina que funciona en la azotea de la casa del tremendo juez César Vega y que gozarán de todas las "garantías" para obtener fallos o resoluciones favorables, sobre todo si existe una relación amical y cercana entre los parientes directos del futbolista y el presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, quien tiene una fuerte influencia en algunos jueces de primera instancia y vocales superiores. No olvidemos que el tremendo juez César Vega puede cambiar magistrados, dar licencias o permisos especiales, poner supernumerarios para ciertas actuaciones o diligencias, conformar tribunales o variar los ya existentes.


Finalmente, basta revisar el lamentable desempeño jurisdiccional del tremendo juez César Vega en la Sala Penal Suprema y la pésima organización administrativa en la Corte Superior de Justicia de Lima (2009-2010), la amistad y cercanía con procesados por graves delitos de corrupción como Rómulo León, Alberto Quimper y Agustín Mantilla, el manejo de los juzgados y conformación de tribunales superiores de justicia, la colocación de jueces supernumerarios, el funcionamiento irregular de una oficina legal en la azotea de su casa, entre otros hechos, para concluir que una persona con esas características debería ser inmediatamente destituida del Poder Judicial (PJ).



_______________________________



PS: Ahora bien, a esta escandalosa denuncia de la secretaria del 27° Juzgado Penal de Lima que probaría un evidente acto de corrupción, se suma el rumor que circuló por los pasos perdidos del Palacio de Justicia sobre la abusiva detención de la periodista Magaly Medida y su productor Ney Guerrero (2008). Por esos días, se comentaba la probable intervención de un influyente vocal de la Corte Superior de Justicia de Lima, amigo del tremendo juez César Vega, para que se aplique una detención efectiva, ya que una persona cercana a su familia, había sufrido un "ampay" que ocasionó serios conflictos internos.

La presencia de los padres del querellante en casa del tremendo juez César Vega y la relación amical de éste con el influyente vocal superior demostraría que hay coordinaciones para determinados casos, que podrían, incluso, darnos una pista sobre la existencia de una red ligada a la corrupción que estaría laborando en el vientre del Poder Judicial (PJ), que, además, contaría con otros agentes ligados al propio Palacio de Gobierno. Es más, lo curioso o anecdótico del asunto, desapercibido por muchos, fue que a los pocos días de la condena efectiva contra Magaly Medina y Ney Guerrero, aparece en escena el abogado de aquel magistrado influyente, amigo del tremendo juez César Vega, y asume sorpresivamente la defensa de la jueza María Cabrera, hoy denunciada por un probable acto de corrupción. No sabemos si hubo algún contrato de trabajo profesional, si hubo honorarios profesionales y quién los canceló o si la tarea legal fue ad honorem; tampoco se sabe como se escogió al defensor, ni quien lo recomendó.

Adicionalmente, esta hipótesis se reforzó, cuando algunos jueces honestos, nos informaron haber sido testigos que aquel influyente vocal de la Corte Superior de Justicia de Lima, amigo del tremendo juez César Vega, personalmente, pedía firmas de respaldo y exigía apoyo para la postulación de su abogado y a la vez defensor de la jueza María Cabrera, al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Aquel candidato, hoy consejero electo en representación de los abogados del país, inexplicablemente, ha incorporado a su oficina profesional a dos ex vocales de la Corte Suprema de Justicia involucrados en probables hechos de corrupción, ligados a Alberto Quimper, socio de Rómulo León, amigo del tremendo juez César Vega y por consiguiente cercano al vocal superior influyente.



Lima, septiembre del 2010.

jueves, 12 de agosto de 2010

Choque de Poderes: MInistro de Justicia, Víctor García Toma, inicia ofensiva

Choque de Poderes
Justicia :::: El ministro de Justicia, Víctor García Toma, inicia ofensiva para que grandes casos relacionados con el narcotráfico no se hundan en el Poder Judicial.

García Toma ordenó denunciar penalmente a los jueces que pretendieron terminar con el proceso

El ministro de Justicia salió al frente para tocar un nervio central. Su cuestionamiento a decisiones judiciales que pretenden echarse abajo inmensos casos relacionados con el narcotráfico fue directo al plexo del Poder Judicial.

“Hay un titiritero que hace que en esas salas se resuelvan temas de trascendental importancia”, denunció a CARETAS.
“Aprovecharon además la semana de Fiestas Patrias, cuando los más lúcidos están interesados sobre todo en los anuncios presidenciales. Han querido pasar piola”.
Se refiere a los fallos relacionados con los procesos de los Sánchez Paredes y Luis Valdez.
La ofensiva comenzó el jueves 5, cuando el ministro convocó a una conferencia de prensa acompañado de los procuradores antidrogas, Sonia Medina; del Ministerio de Justicia, Daniel Figallo y de la Fiscalía, Aurelio Bazán Lora.

El caso de Orlando Sánchez Paredes, con riesgo de ser archivado, está en la mira del Ejecutivo.

García Toma descalificó el fallo de los vocales Carlos Ventura Cueva, Hermilio Vigo Zevallos y Demetrio Ramírez Descalzi, de la Cuarta Sala Penal para Reos en Cárcel, que ordenaron archivar el megaproceso seguido contra Orlando Sánchez Paredes y Belisario Esteves Ostolaza por lavado de dinero (CARETAS 2140).

El ministro ironizó manifestando que los tres vocales “confundieron a los Sánchez Paredes con la familia Ingalls”, al darles un “tratamiento de ficción”, y anunció que el procurador Bazán Lora interpuso denuncia penal contra dichos magistrados por los presuntos delitos de prevaricato, abuso de autoridad y avocamiento indebido ante la Fiscalía Suprema de Control Interno.
“Además de denunciar penalmente a los jueces”, anunció a esta revista, “ofreceremos cada cierto tiempo conferencias de prensa para dar a conocer los avances del proceso. Queremos que el caso se ventile. Si la prensa le quita los reflectores de encima, muere”.

Comunicado publicado en tres diarios defiende el fallo que pretende archivar el proceso.

PIMENTEL EN LA MIRA
El ministro también mostró su preocupación por el dictamen del juez supranacional Omar Pimentel, quien ordenó la excarcelación del ex alcalde de Pucallpa, Luis Valdez, procesado también por lavado de dinero del narcotráfico.
Aseguró que los procuradores investigarían al funcionario del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) que evaluó la salud de Valdez y emitió un informe médico que sirvió para su liberación por “problemas de salud”.

“Le pedí a (el jefe del INPE, Orlando) Rodríguez Rabanal que inicie una rápida investigación sobre el informe del médico Pedro Huellas. Es un documento blandengue. Para empezar, ¿es posible que un hombre senil, como lo califican, sea candidato a la alcaldía?”.

Jueces Omar Pimentel, quien ordenó la excarcelación del ex alcalde de Pucallpa, Luis Valdez; y Carlos Ventura Cueva, que emitió fallo a favor de Orlando Sánchez Paredes.

El ministro explicó al diario La República que “hemos salido públicamente porque estamos enfrentándonos a un enemigo muy peligroso. Se requiere un conjunto de fuerzas para salvar al país de ser atrapados por el fenómeno del narcotráfico, pues ya conocemos experiencias como la colombiana hace algunos años y la reciente en México. La impresión que uno tiene es que las sentencias expedidas a finales de julio vienen con su aguinaldo, pero también porque los antecedentes de los jueces no son los más idóneos”.
En referencia al juez supranacional Omar Pimentel, quien liberó a Valdez, dijo que “es el mismo que resolverá el caso Sánchez Paredes. Y hasta la fecha no ha salido a dar la cara. El Poder Judicial ha mejorado, pero todavía está en rojo. No pasa el examen”.

COMUNICADO DE GUERRA
Los vocales respondieron con sendas cartas enviadas a CARETAS y al diario La República (ver Nos Escriben y Contestamos). Orlando Sánchez Paredes hizo lo propio con un aviso a página completa el domingo último en tres diarios de Lima.

El comunicado a la “opinión pública” está muy bien escrito y plantea sus argumentos con claridad. Sin embargo, defiende un fallo que, para el ministro García Toma, sigue siendo una “barbaridad jurídica”.

El gerente general de Compañía Minera Santa Rosa (Comarsa) alegó que “la Fiscalía demoró más de 800 días en tramitar la investigación, pese a que oportunamente se había solicitado por escrito presentado a la Fiscalía de la Nación, con fecha 17 y 30 de setiembre del 2008, la designación de un conjunto de fiscales adjuntos que se dediquen a agilizar y analizar el caso”.

César Vega Vega retó a procurador Figallo a revelar quiénes integran supuesta red, pero al mismo tiempo removió a magistrados y los reemplazó con Cecilia Alva y Erla Hayakawa.


Fuentes del Ministerio Público recordaron que dichas solicitudes fueron denegadas porque la megainvestigación les fue encargada, en enero de ese mismo año, al fiscal contra el crimen organizado Eduardo Castañeda y al Equipo Especial de Investigación (EEI) de la Dirandro, a cargo del coronel PNP Carlos Morán Soto.

Orlando Sánchez Paredes afirmó también que “se amplió la investigación siete veces, pese a que el propio Ministerio Público, con fecha 3 de marzo del 2009, había ordenado una quinta ampliación por 180 días señalando expresamente que se trataba de la última ampliación”.

Pero en setiembre, el fiscal Jorge Chávez Cotrina solicitó una nueva prórroga a pedido del propio César Nakazaki, abogado de Sánchez Paredes, que requería presentar nueva documentación. Entre enero del 2008 y marzo del 2010, los Sánchez Paredes presentaron casi un millón de folios, lo que retrasó aún más las pesquisas.

Sánchez añadió que “jamás hubo un comportamiento obstruccionista por parte de mi persona o de mis abogados, como lo prueba el hecho de que nunca se me sancionó o apercibió por algún acto de defensa”.

Presidente del Poder Judicial Javier Villa Stein exigió que las sentencias fueran públicas.


Pero numerosos abogados de los procesados interpusieron un total de 30 hábeas corpus a lo largo de dos años. Entre los demandados, por supuestos delitos contra la fe pública y falsedad genérica, figuran la procuradora Medina, el director de la Policía, general Miguel Hidalgo; el coronel Morán, así como el comandante PNP Marcos del Águila y el mayor Jorge Luna, miembros del EEI.

Afirma también que “el fiscal demandado y la Procuraduría nunca cuestionaron y/o recusaron a los miembros de la Cuarta Sala Penal (ni por escrito ni en el informe oral), pese a que conocían con la debida anticipación que dicho colegiado tenía un precedente judicial que declaró fundada una demanda de hábeas corpus respecto a otras personas (sus cuatro hijos) en la misma investigación seguida por lavado de dinero”.

El dato es falso.
El fiscal Jorge Chávez Cotrina y la procuradora Sonia Medina sí apelaron el fallo ante las instancias pertinentes, tal y como lo publicó CARETAS 2115.

Sostiene, finalmente, que “la sentencia judicial (a su favor) fue emitida a los precedentes sentados por el Tribunal Constitucional en los casos Samuel Gleiser, que constituye doctrina constitucional obligatoria, y (Humberto) Abanto Verástegui, entre otras importantes sentencias”.
Sin embargo, dichos fallos no tienen carácter vinculante y eso lo sabe muy bien García Toma, que se desempeñó como miembro y presidente del TC entre el 2002 y el 2007.

“Gran parte de las citas sobre la jurisprudencia del TC son sesgadas”, explicó a CARETAS. “No corresponden a la realidad de los hechos ni son aplicables al caso concreto de los Sánchez Paredes. Prueba de eso es que el doctor Abanto (ex abogado de Sánchez) acaba de sacar un extenso artículo donde descarta la relación con su caso”.

¿UNA RED?
El lunes 9, el procurador Daniel Figallo volvió a la carga. “Apreciamos que en el tratamiento de las salas y juzgados habría una suerte de red que permitiría la conducción de los casos a través de unos jueces y una salas específicas para lograr la impunidad”, dijo a Ideele Radio. “Lo que tenemos es la sospecha de que funcionarios, secretarios, notificadores, jueces y vocales pueden estar involucrados. Yo no podría decir en este momento que el presidente de la Corte Superior de Lima, ni menos el presidente del Poder Judicial están involucrados (…) Pero la investigación está destinada a dar un reporte preciso de cuáles son las sospechas y cómo se fundamentan a hechos concretos”, aseguró.

Esa misma tarde, uno de los aludidos, el vocal César Vega Vega, presidente de la Corte Superior de Lima, retó al impetuoso Figallo a decir quiénes integran dicha red. Pero algún reconocimiento hubo al remover a los vocales Hermilio Vigo y Demetrio Ramírez, de la Cuarta Sala Penal para Reos en Cárcel. En su lugar colocó a las magistradas Erla Hayakawa Riojas y Cecilia Alva Rodríguez, a quienes pidió “proceder con ética y responsabilidad”.
Mientras tanto, el gobierno al que representa García Toma parece por fin convencido de que se enfrenta a una situación en la que la impunidad con el narcotráfico, cuyos tentáculos se extienden sin parar, vendrá a morderle la cola más temprano que tarde.