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sábado, 12 de octubre de 2019

¿A qué se debe el milagro económico peruano? Desde hace tres décadas, Perú, ese bello país andino cuna de la civilización inca, no deja de sufrir turbulencias políticas. Lo curioso es que ninguna de esas crisis institucionales, casi cíclicas, afecta a la buena marcha de la economía nacional, lo que despierta no pocas envidias en otros Estados latinoamericanos.


¿A qué se debe el milagro económico peruano?
Desde hace tres décadas, Perú, ese bello país andino cuna de la civilización inca, no deja de sufrir turbulencias políticas. Lo curioso es que ninguna de esas crisis institucionales, casi cíclicas, afecta a la buena marcha de la economía nacional, lo que despierta no pocas envidias en otros Estados latinoamericanos.
¿A qué se debe el milagro económico peruano?
Esa paradoja no pasó desapercibida para el escritor y premio Nobel de Literatura 2010, el peruano Mario Vargas Llosa, cuando señalaba en una tribuna de opinión recientemente publicada por el diario español El País que, pese a estos años de "desorden político, el país ha crecido económicamente; se han ensanchado las clases medias". Para Vargas Llosa, quien llegó a ser candidato presidencial en 1990 por el Frente Democrático (FREDEMO), "el Perú progresa en creación de riqueza y de oportunidades".

El escenario lo inauguró el presidente Alberto Fujimori, alias El Chino, llamado así por sus orígenes japoneses, quien  ganó por sorpresa, en segunda vuelta, a Vargas Llosa.
En agosto de 1990 decretó el Fujishock, una reestructuración absoluta de los precios, recomendada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso aumentó los niveles de pobreza y provocó una inflación galopante y la fuerte devaluación de la moneda nacional de entonces, el inti, que fue sustituida en 1991 por el nuevo sol, ahora llamado simplemente sol.
La contundencia de los cambios impresionó a los tecnócratas del FMI que apoyaron la inyección de préstamos, lo que redujo el déficit público y trajo estabilidad macroeconómica a corto y medio plazo.
Fujimori realizó una serie de reformas liberales, entre ellas las privatizaciones de monopolios estatales, como la venta a la española Telefónica de la Compañía Peruana de Teléfonos. Gran parte de las plusvalías de esas operaciones se las quedó él mismo en su bolsillo.

En el plano político no se anduvo por las ramas y en abril de 1992 disolvió el Congreso, intervino el poder judicial y tomó el control de los medios de comunicación. Fue el denominado autogolpe, gracias al cual se convirtió en un dictador, que, apoyado por su tenebroso ayudante Vladimiro Montesinos, acabó a sangre y fuego con los subversivos de Sendero Luminoso. Las Fuerzas Armadas se colocaron a su lado pues les dio carta blanca para actuar.
El autoritario Fujimori renovó su mandato en 1995 gracias a que la nueva Constitución de 1993 le permitía la reelección. Sediento de poder, El Chino acudió a un tercer mandato en 2000, gracias a una interpretación engañosa de la ley. La gente ya estaba cansada de él. El pucherazo, en la primera vuelta, frente a su adversario Alejandro Toledo fue muy evidente, pero, si no hubieran salido a la luz un enorme escándalo de corrupción política, hubiera continuado como presidente. Su apoyo popular colapsó y finalmente Fujimori dimitió vía fax desde Tokio, donde buscó asilo. Ahora cumple en Perú una condena de 25 años por todos sus crímenes.

Pese a todas estas sacudidas, la economía peruana creció entre 1991 y 2001, ambos años incluidos, el 44,6%, es decir, a un ritmo del 3,7% anual. Durante esa década, las reservas de divisas, que estaban exhaustas a comienzo del periodo, aumentaron considerablemente de volumen hasta llegar a los 10.000 millones de dólares. En 1998, el impacto en la agricultura de El Niño, la crisis financiera en Asia y la inestabilidad financiera brasileña sí lograron que el crecimiento se diera la vuelta y se situara en cotas negativas (-0,7%). Pero al año siguiente se recuperó y volvió el ritmo positivo.
Toledo, que empezó trabajando como limpiabotas, se convirtió en el primer indígena presidente de Perú. Gobernó de 2001 a 2006. Pese a sus humildes orígenes, adoptó una política neoliberal de apoyo el libre comercio. Ahora se encuentra retenido en California a la espera de que concluya un proceso de extradición tras haber sido acusado de corrupción por el caso Odebrecht.

Otros tres expresidentes también resultaron salpicados por las investigaciones judiciales de ese abultado dossier. Alan García (2006-2011) terminó suicidándose en abril de este año mientras que Ollanta Humala (2011-2016) pasó 10 meses entre rejas y ahora está esperando la fecha del juicio. El tercero en discordia, Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), tuvo que dimitir del cargo, asediado por las denuncias.
Sorprendentemente, en los últimos 20 años la economía de Perú se expandió un promedio del 5% frente al 2,7% regional. Y eso se produjo independientemente de la ideología de los dirigentes. La pobreza se redujo 30 puntos porcentuales entre 2005 y 2018, al pasar del 52% al 21%, una de las más bajas de América Latina.
En 2007, incluso, el crecimiento alcanzó el 8,9%, el más alto registrado en la región. En 2008 se situó en el 9,7%. La crisis global menguó la cifra en 2009 hasta el 0,9%, pero en 2010 recuperó su fuerza, con el 8,9%. En los últimos ejercicios la cifra está sufriendo una paulatina ralentización, pero se mantiene cerca del 3%, por encima de sus vecinos más próximos.
Los recientes zarandeos políticos tampoco afectarán demasiado la marcha de la economía. La última crisis institucional entre los poderes ejecutivo y legislativo, ocurrida hace apenas unos días, llegó a provocar que, durante unas horas, Perú tuviera dos presidentes, pero eso no ha sido suficiente como para alterar el rumbo fijado.
Entonces, ¿a qué se debe el milagro peruano?
A la existencia de un difícil equilibrio macroeconómico, tanto en el plano monetario como en el fiscal, una circunstancia que ha dado mucha firmeza a los cimientos de la economía nacional. El banco emisor peruano es fuerte y autónomo, y promueve sin interferencias unos niveles de inflación bajos y una gran estabilidad cambiaria.
Con estos buenos indicadores, la economía aguanta lo que le echen. Este equilibrio macroeconómico es respetado por todas las fuerzas políticas peruanas, independientemente de su ideología. Ese delicado contrapeso se ha convertido en la piedra angular de un consenso implícito. Nadie se ha atrevido a aumentar el gasto público ni a discutir la firma de nuevos convenios comerciales internacionales que contribuyen al fomento de la inversión extranjera, sobre todo, en el potente sector de la extracción de recursos mineros.

FUENTE: Por Francisco Herranz
https://mundo.sputniknews.com/firmas/201910081088914078-a-que-se-debe-el-milagro-economico-peruano/



domingo, 6 de octubre de 2019

Las dos caras del “milagro” económico portugués. Los avances no se pueden negar: Portugal ha crecido por encima de la media europea en los últimos años - 3.5% en el 2017 y 2.4% en el 2018- y la tasa de desempleo, que rondaba el 12% en las últimas elecciones, ha bajado hasta 6.3%.


Las dos caras del “milagro” económico portugués.
Los avances no se pueden negar: Portugal ha crecido por encima de la media europea en los últimos años - 3.5% en el 2017 y 2.4% en el 2018- y la tasa de desempleo, que rondaba el 12% en las últimas elecciones, ha bajado hasta 6.3%.
(Foto referencial: EFE)
Los números macroeconómicos del “superministro” socialista Mário Centeno han traspasado fronteras y han colocado a Portugal como un ejemplo de recuperación en Europa, pero no han tenido tanto éxito convenciendo a los portugueses: más de la mitad considera que la crisis aún no ha pasado.
Son las dos caras del milagro económico portugués que dejan cuatro años de gestión socialista y que este domingo se someterá al escrutinio de las urnas, donde los ciudadanos decidirán si conceden a António Costa mayoría absoluta o le fuerzan a pactar.
Revertir la austeridad y atraer inversión extranjera
En el 2015, cuando Costa dio la vuelta a su derrota electoral y llegó al Ejecutivo aupado por la izquierda, los socialistas encontraron un país bajo el yugo de la austeridad.
En estos cuatro años han logrado su "milagro": actualizaron salarios en la administración, descongelaron carreras, revalorizaron pensiones y redujeron los impuestos a los rendimientos del trabajo.
Además, con la presión de sus socios de izquierda, aumentaron el salario mínimo de forma progresiva desde los 505 euros del 2015 hasta los 600 euros actuales.
Lograron impulsar la demanda interna, pero gran parte del empuje llegó desde fuera de sus fronteras.
Atraídos por beneficios fiscales y permisos de residencia a cambio de inversiones -una estrategia implementada por la derecha y profundizada por los socialistas-, la presencia extranjera en el país ha crecido, especialmente en el sector inmobiliario, en el que los precios se han disparado.
El turismo extranjero ha vivido un "boom" y ha impulsado el crecimiento: Ya supone cerca del 15% del PBI y es responsable de un buen pellizco de los nuevos empleos.
El “milagro” portugués ha conquistado también a empresas internacionales, buena parte del sector tecnológico, una de las principales apuestas del Gobierno socialista. Una de ellas, Google, ha instalado un centro de operaciones en Lisboa que presta servicio a clientes de Europa, África y Oriente Medio.
Los números de Centeno
Todo ello ha permitido a Portugal presumir de los números macroeconómicos del ministro de Finanzas, Mário Centeno, que, pese a predicar que practica una política de izquierdas, se vio recompensado con la presidencia del ortodoxo Eurogrupo.
Los avances no se pueden negar: Portugal ha crecido por encima de la media europea en los últimos años - 3.5% en el 2017 y 2.4% en el 2018- y la tasa de desempleo, que rondaba el 12% en las últimas elecciones, ha bajado hasta 6.3%.
El déficit, una de las banderas empuñadas por los socialistas para defender su gestión, ha se reducido a mínimos: Superaba el 7% en el 2014 y cerró el 2018 en apenas el 0.4%.
El reconocimiento internacional es indudable: las tres principales agencias de calificación le retiraron del "bono basura" y han mejorado su nota; la prima de riesgo está a la par de España y publicaciones económicas de prestigio alaban al país.
Pero en territorio nacional los elogios son más cautos, y aunque se reconocen los progresos, hay analistas que cuestionan su impacto.
La otra cara
"En los sectores donde más se creció, y que fueron de cierta manera el soporte del crecimiento del conjunto de la economía, los salarios, los rendimientos y el valor añadido no son robustos. Por eso la economía mantiene señales de vulnerabilidad y precariedad", señala el investigador José Reis, coordinador del Observatorio sobre Crisis y Alternativas de la Universidad de Coimbra.
Un crecimiento basado en la demanda externa y en sectores como el turismo no fortalece la capacidad productiva de la economía, advierte.
También se cuestiona la estrategia de Centeno para reducir el déficit, basada en el crecimiento y en un férreo control del gasto.
Los números van en su contra: el peso de la inversión pública en el PBI se ha mantenido durante toda la legislatura por debajo del dato del 2015, último año de gobierno de los conservadores (2.2%).
La austeridad se ha traducido en problemas en sectores como la sanidad: el Servicio Nacional de Salud (SNS) contó en el 2018 sólo con el 4.3% del PBI, el porcentaje más bajo de los últimos 15 años.
En el mercado laboral también se apuntan sombras porque la mayor parte del empleo creado es precario: sólo alrededor de un tercio de los nuevos contratos son indefinidos, según el Observatorio sobre Crisis.
Y pese a la recuperación del sueldo de los funcionarios y a la subida del salario mínimo, en esta legislatura no se ha conseguido una revalorización salarial a gran escala.
Los portugueses, no tan convencidos
Estos peros se reflejan en la opinión de muchos portugueses de a pie, que no consideran que su situación haya mejorado lo suficiente como para dar por olvidada la crisis económica.
Un 53.5% cree que la crisis no se ha superado y su mayor preocupación es el empleo, según la última encuesta del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa.
El descontento se palpa en la conflictividad laboral. En la segunda mitad de la legislatura prácticamente todos los sectores del funcionariado salieron a la calle a exigir mejoras, aunque los más sangrantes fueron los conflictos en sanidad y educación.
La vivienda es un problema dramático en ciudades como Lisboa y Oporto, donde miles de portugueses se han visto forzados a abandonar el centro ahogados por la escalada de los precios.
Es otra de las cuentas pendientes de Costa. Su programa de "alquiler accesible", con exenciones fiscales a los propietarios a cambio de limitar los precios, apenas tiene impacto en el mercado. Es de adhesión "voluntaria" y los inquilinos consideran los valores demasiado altos.
Es el caso Carla, una lisboeta de clase media que tuvo que dejar el popular barrio de Alfama y trasladarse a Almada, al otro lado del río Tajo. “Como muchos otros, me fui con pena, pero no podía pagar esos precios”, lamenta.

FUENTE: https://gestion.pe/mundo/internacional/las-dos-caras-del-milagro-economico-portugues-noticia/

viernes, 16 de septiembre de 2016

China y el milagro económico, por ‘El Búho’.

China y el milagro económico, por ‘El Búho’.
China y sus años de crecimiento económico.
Este Búho no puede dejar de sorprenderse ante algo que nunca vi en mi vida. Que un presidente peruano como PPK vaya en visita oficial a la República Popular China, un país que sigue siendo gobernado por el Partido Comunista. Cuando ingresé a San Marcos, a inicios de los 80, nos recibía en el Pabellón de Letras una gigantografía, que ocupaba los tres pisos del edificio, de la imagen del líder de la Revolución Cultural, Mao Tse Tung. China era la admiración de los grupos de izquierda más furibundamente radicales, donde se encontraban los cenáculos de Abimael Guzmán y el posterior Sendero Luminoso. Era un secreto a voces que China financiaba de manera muy reservada a partidos maoístas de América Latina.
Los dirigentes de izquierda que viajaban a recibir la ‘línea’ de la entonces ‘Banda de los cuatro’, que lideraba la esposa de Mao,Chiang Ching, y Lin Piao, debían hacer alucinantes conexiones: México, España, en tren hasta Turquía. Luego, en avión a Filipinas, hasta llegar a Pekín. Todo para no ser detectados por los servicios de inteligencia peruanos y norteamericanos. A diferencia de los partidos comunistas pro Moscú, que apoyaban a gobiernos militares ‘progresistas’ o socialistas, los maoístas solo creían en la ‘Guerra popular del campo a la ciudad’.
De allí, la frase de Mao que era recitada con devoción por los ultras: ‘El poder nace del fusil’. En los años de la Revolución Cultural, muchos miembros antiguos del partido fueron defenestrados y humillados por los jóvenes ultras que apoyaban a un Mao anciano y débil. Millones de chinos murieron en esas purgas. Uno de los líderes caídos se salvó de milagro, Deng Xiaoping. El menudo dirigente aprovechó su oportunidad y, al morir Mao, dio un golpe en el partido y detuvo a Chiang Ching y a ‘La banda de los cuatro’. Sobre el paradero del siniestro Lin Piao, un comunicado oficial informó que “al tratar de huir en un avión robado, la nave se estrelló en las montañas de Mongolia”, algo que nadie creyó.
Deng se propuso levantar la desastrosa economía a fines de los 70, pues unos años atrás, 45 millones de personas murieron a causa de la hambruna causada por el caótico ‘Gran salto adelante’ de Mao. Deng hizo una verdadera revolución económica, que asombró al mundo. Liquidó la economía planificada, adoptó una mixta y abrió las puertas al capital extranjero. Cuando la Coca-Cola ingresó a China, no solo se benefició la firma gringa, que capturó ese mercado virgen de la mayor población del planeta, sino que el capital extranjero permitió fortalecer la economía del país y crear una industria nacional.
Por esos años, Deng acuñó una frase que definía su total pragmatismo: ‘No importa de qué color sea el gato, sino que cace ratones’. Muchos comunistas ortodoxos se desencantaron, entre ellos las huestes de Abimael Guzmán, que colgaban perros muertos en los postes de luz con un cartelito que decía: ‘Muera el perro Deng’. Pero ese ‘perro’ fue el artífice de que hoy China sea la segunda economía mundial después de Estados Unidos. En el año 2013 se convirtió en la mayor potencia comercial mundial, superando a los gringos en el volumen de intercambios comerciales.
China ya se había convertido el 2009 en el mayor exportador mundial. Le arrebataron el segundo lugar a Japón en el ranking de las economías más poderosas y van tras Estados Unidos. Este crecimiento es contradictorio, por no decir polémico. Se sigue manteniendo la estructura de los viejos estados comunistas del Partido Único. Hay censuras en lo que son las redes sociales, Internet y hasta en películas de Hollywood. Los salarios de los millones de obreros son bajísimos, comparables con los de países pobres de Asia o África, y no de un país que es la segunda potencia mundial.
Además, no hay libre sindicalización y los riesgos de seguridad son tan altos que al año miles de trabajadores mueren por derrumbes, explosiones o inundaciones en minas, represas y fábricas. ¿Quiénes, entonces, se han beneficiado con el llamado ‘milagro chino’? Los líderes regionales y locales del Partido Comunista y una ‘clase’ de funcionarios de élite. Muchos con estudios en el extranjero, hijos de los viejos caudillos que acompañaron a Deng en su revolución económica. Se calcula que hay más de un millón de millonarios en el país. Son los costos del desarrollo y del ‘milagro’. Apago el televisor.

FUENTE: http://trome.pe/columnas/china-y-milagro-economico-buho-2101937?href=hsidebar

Carlos Alfredo Cardenas Borja ha compartido un vídeo contigo en YouTube.


Documental - China, el gigante asiático. El despertar del dragón
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https://www.youtube.com/watch?v=IUBkV_tfvmE