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jueves, 14 de marzo de 2024

Los trámites y documentos para viajar en avión con tu mascota al extranjero desde Perú: todo lo que necesitas saber Hoy en día es posible volar con nuestro perro o gato a diferentes destinos, del Perú y el extranjero. Sin embargo, es necesario tener en cuenta una serie de procesos y documentos. ¿Cómo hacerlo? Lo explicamos aquí. Para quienes aman a sus mascotas, no existe viaje posible sin ellas. En la actualidad, varias aerolíneas brindan la opción de volar a diferentes destinos con nuestros fieles compañeros, pero se requiere de una organización especial para evitar contratiempos.

Los trámites y documentos para viajar en avión con tu mascota al extranjero desde Perú: todo lo que necesitas saber

Hoy en día es posible volar con nuestro perro o gato a diferentes destinos, del Perú y el extranjero. Sin embargo, es necesario tener en cuenta una serie de procesos y documentos. ¿Cómo hacerlo? Lo explicamos aquí.

Para quienes aman a sus mascotas, no existe viaje posible sin ellas. En la actualidad, varias aerolíneas brindan la opción de volar a diferentes destinos con nuestros fieles compañeros, pero se requiere de una organización especial para evitar contratiempos.

Las aerolíneas y autoridades sanitarias exigen que las mascotas vayan en un kennel, ya sea para viajar en cabina o en bodega.

“Hay tres factores para tener en cuenta cada vez que se intenta viajar con una mascota”, nos dice Christian Suárez, gerente de la agencia especializada Pet Travel Perú (@pettravel.peru). El primero de ellos es la documentación sanitaria. “Para viajar dentro del territorio nacional, se necesita un certificado de buena salud y otro que indique que la mascota tiene todas sus vacunas, incluida la de la rabia”, nos dice el especialista. Pero la situación cambia cuando se trata de un vuelo al extranjero. “Para Estados Unidos y Europa, e incluso Asia, se solicita un certificado zoosanitario de exportación, que otorga el Senasa, y un microchip de identificación animal”, añade.

Para viajes internacionales, se recomienda llegar con cuatro horas de antelación para que se pueda revisar la documentación de nuestra mascota.

El segundo punto para tener en cuenta es la elección de la aerolínea. “Debemos seleccionar una que se adapte a nuestras necesidades. Por ejemplo, no todas permiten viajar a ciertos destinos con mascotas de soporte emocional [aquellas que brindan beneficios terapéuticos a personas diagnosticadas con trastornos psicológicos como ansiedad o depresión]”, explica Suárez. El tercer factor se relaciona con la normativa que establece la empresa aérea para este tipo de desplazamientos. “Aquí conoceremos el tamaño y peso permitidos para llevar a nuestra mascota en cabina o bodega, así como las condiciones que debe cumplir el kennel en el que transportaremos a nuestro compañero peludo”, comenta el especialista.

En servicios como Pet Travel Perú, facilitan la recopilación de toda la documentación necesaria y ofrecen asesoramiento específico según el destino al que se desea viajar. Cuentan además con el respaldo de cerca de 20 mil viajes de mascotas en los últimos tres años.

Para viajar al extranjero se necesitan certificados de vacunas, un certificado zoosanitario expedido por el Senasa y un microchip de identificación.

Huellas en el cielo

Como decíamos, existen una variedad de aerolíneas que permiten viajar con animales domésticos. En Latam Airlines, solo pueden viajar perritos o gatos a partir de los cuatro meses de edad. En cabina, las mascotas pequeñas deben ir en un kennel de 25 centímetros de alto, 28 de ancho y 40 de largo, que entre debajo del asiento delantero. En la bodega, un espacio especialmente acondicionado para estos casos, el peso máximo permitido es de 45 kilos (incluyendo el peso de la mascota y el kennel). “Para nosotros es importante que el cliente pueda estar informado antes de comprar su boleto. En nuestro centro de ayuda virtual están detallados punto por punto todos los requerimientos”, nos dice Mary Cielo Núñez, subgerenta de servicio al cliente de Latam.

La especialista recomienda llegar al aeropuerto con cuatro horas de antelación en caso de un vuelo internacional, ya que se debe considerar el tiempo extra que se tomará la aerolínea para verificar la documentación de la mascota. Cuando lleguemos a nuestro destino final, también es importante tener en cuenta que no nos devolverán a nuestro compañero de inmediato, en caso de que este viaje en bodega. “Cada país maneja sus procesos. En EE.UU. o Chile son estrictos con la revisión sanitaria. La demora dependerá de ello”, explica Mary Cielo.

Las mascotas de un mayor peso y tamaño suelen ir en bodegas, un espacio acondicionado para que únicamente viajen animales domésticos.

En Latam, la solicitud para este tipo de viajes se puede hacer hasta con 48 horas de anticipación. Cada pasajero puede llevar hasta un máximo de dos mascotas. Por seguridad, solo reciben hasta seis animalitos en cabina. El precio del boleto dependerá de la ruta, pero es menor que para una persona. Para un vuelo doméstico Lima-Cusco, por ejemplo, puede costar en promedio 45 dólares el tramo. El proceso parece complicado, pero todo valdrá la pena cuando tengamos a nuestra mascota a nuestro lado para disfrutar de nuestro viaje soñado. 

Además…

Animales de asistencia

Si necesitas viajar con un animal de servicio o de apoyo emocional en cabina, podrás hacerlo sin costo adicional, siempre y cuando se cumplan las condiciones exigidas en cada caso, informa la web de Latam.

Los animales de servicio son perros certificados individualmente para realizar una tarea durante el viaje en beneficio de su dueño con discapacidad o condición de salud, ya sea como perros guías o de alerta médica.

El día de tu vuelo, se realizará una revisión de la documentación de viaje en el ‘counter’ del aeropuerto, como los certificados de salud, médicos y de entrenamiento. No se permitirá el embarque de ningún animal que no cumpla con todos los requisitos.

 

FUENTE: https://elcomercio.pe/somos/historias/viajar-con-tu-mascota-esto-es-lo-que-debes-saber-si-quieres-viajar-en-avion-con-tu-mascota-al-extranjero-todo-lo-que-necesitas-saber-guia-vijaes-historias-ec-latam-noticia/



lunes, 19 de noviembre de 2018

Así fueron las primeras manifestaciones de xenofobia en el Perú. En el Perú, la xenofobia ha hecho ver su rostro intolerante en algunos periodos de nuestra vida republicana, como respuesta a la inmigración. El saldo histórico ha sido siempre la vergüenza colectiva, como recuerdan estas tristes crónicas del miedo al extranjero.


Así fueron las primeras manifestaciones de xenofobia en el Perú.
En el Perú, la xenofobia ha hecho ver su rostro intolerante en algunos periodos de nuestra vida republicana, como respuesta a la inmigración. El saldo histórico ha sido siempre la vergüenza colectiva, como recuerdan estas tristes crónicas del miedo al extranjero.
Atropellos a los japoneses en Perú durante la II Guerra Mundial. En la foto, saqueo a la fábrica de gaseosas del señor Tanaka.

La comunidad china en el Perú sabe mucho de lo que es ser víctima de la xenofobia. En una época en que el trabajo sobraba en el país, ellos fueron traídos desde Cantón, Macao y Hong Kong, en penosos viajes en barco de cuatros meses, para ocuparse de las labores agrícolas que ya no podían hacer los afroperuanos, recientemente liberados de la esclavitud. En 1849, miles comenzaron a llegar con contratos de trabajo y unos sueldos de hambre que, aun así, no fueron respetados. En cambio, se los hizo trabajar en condiciones de semi esclavitud, hasta que la comunidad fue creciendo y con ella los primeros brotes de xenofobia.
Ciudadanos japoneses son trasladados a campos de reubicación de California durante la Segunda Guerra Mundial. Perú aportó a estos campos, expulsando a 1.771 nipones del territorio nacional.
Quince años después del arribo de los primeros barcos con ‘culíes’ al Callao, los diarios limeños se ocupaban ya del ‘problema chino’, como un asunto de urgencia para la ciudad, algo que merecía la atención completa de las autoridades. El problema en cuestión para ellos era que los foráneos habían dejado los campos y se habían instalado en las urbes. Su presencia era cotidiana. La Prensa y El Comercio daban cuenta del crecimiento de la comunidad china en Lima, a veces con un tono apocalíptico que hoy nos sonaría muy conocido. Y no faltaban personajes de la época, como Clemente Palma, representante de una tendencia de la época llamada racismo científico, que manifestaba que los chinos eran una “raza inferior y gastadísima”.
Para muchos limeños, el recién llegado era visto como alguien que venía a quitarles el trabajo, a aprovecharse de sus servicios; era sospechoso de portar enfermedades como la malaria y de llevar una vida disipada, atrapados en el consumo de opio. Y un dato extra interesante: los primeros chinos llegados al Perú eran exclusivamente varones, lo que alimentó leyendas y otro tipo de recelos entre los locales, que cuidaban a sus mujeres de ser vistas más de la cuenta.
Como recuerda el historiador Antonio Zapata en su libro Desiguales desde siempre, el Barrio Chino fue saqueado e incendiado en “algunas trágicas oportunidades”. Hubo episodios de violencia en las haciendas de Lima y del resto de país, con enfrentamientos que dejaban hasta centenares de muertos, como el que ocurrió en el Valle de Cañete, en 1881. Ese mismo año, mientras los chilenos ingresaban a Lima, tras su victoria en la Batalla de Miraflores, una turba de peruanos entró al Barrio Chino de Capón y causó saqueos, incendios, violaciones y asesinatos. Se acusaba a los migrantes de la China de ser colaboracionistas de los sureños. Poco importó que la colonia china fuera una de las que más aportó para la Colecta Nacional que se hizo ese año, para costear la defensa del país del verdadero invasor extranjero.
La vergüenza de los japoneses deportados 
La historia de la xenofobia en el país también le ha reservado a la comunidad japonesa un capítulo de ignominia. Ellos empezaron a llegar en abril de 1899, luego de la firma de un Tratado de Paz, Amistad, Límites, Comercio y Navegación con el Imperio del Japón y el Perú en 1873. Como lo recuerda la web de la Asociación Peruano Japonesa, nuestro país se convirtió así en el primero de América Latina en establecer relaciones diplomáticas con el Japón. Nada de eso, sin embargo, valió mucho en los años siguientes, como se verá.

Una mujer, en Estados Unidos, señala con el dedo un letrero: “Japoneses, sigan su camino, este es un barrio de personas blancas”. 1920.
Las primeras fricciones empezaron en la década del treinta del siglo XX, cuando los comercios japoneses crecieron en tamaño y ello empezó a preocupar a la competencia local. La Unión Revolucionaria, el partido nacionalista del dictador Luis Sánchez Cerro, era quien más vociferaba en contra de los extranjeros. Una propaganda de su partido muestra la caricatura de un ciudadano japonés de tamaño descomunal que barre con su escoba a comerciantes peruanos. Detrás de él se ve un edificio con el rótulo ‘industria peruana’, que ha sido invadido por un grupo de asiáticos con sonrisa burlona.
Afiche del Partido Unión Revolucionaria, de Sánchez Cerro: “Sigue la escoba japonesa barriendo a los peruanos de la industria y el comercio”, reza el slogan.
El sentimiento antijaponés llegó a su página más negra en 1941, tras el ataque nipón a Pearl Harbor, durante la Segunda Guerra Mundial. El Gobierno peruano dispuso la inamovilidad de los fondos de las sociedades y personas jurídicas japonesas. Posteriormente, se emprendió una política de deportaciones de ciudadanos japoneses a Estados Unidos, que eran recluidos en los llamados ‘campos de reubicación’, que se situaban en California y Texas. Esto fue parte de una política continental, un acuerdo entre EE.UU. y Sudamérica. No deja de llamar la atención que de los trece países latinoamericanos que expulsaron a estos, el Perú haya sido el más entusiasta (1.771 personas), aportando más de la mitad del total regional. Todo eso a pesar de que estaba vigente el tratado de amistad de 1873.
Así de vacía quedó esta tienda japonesa, luego del ataque de una turba en Lima, en los años cuarenta.
Las relaciones se empezaron a restablecer en 1953 y doce años después el Estado peruano les ofreció un terreno de 10.000 m2 que fue parte de la compensación que se les dio por haberles expropiado dos escuelas en Lima. Sobre ese terreno se levantó, en 1967, el Centro Cultural Peruano Japonés, en Jesús María, símbolo de la renovación de la amistad entre dos pueblos que se vio manchada por el miedo y la intolerancia. 
FUENTE: Oscar García
https://elcomercio.pe/somos/historias/venezuela-primeras-manifestaciones-xenofobia-peru-noticia-550242?foto=5

viernes, 21 de junio de 2013

“…El burro no es peruano, es extranjero, e incluso algunos circulan por ahí con título de doctor...”

“…El burro no es peruano,
es extranjero, e incluso algunos circulan por ahí con título de doctor...”
 “…El burro no es peruano,
es extranjero, e incluso algunos circulan por ahí con título de doctor...”
“…El burro no es peruano,
es extranjero, e incluso algunos circulan por ahí con título de doctor...”

(Frase propiedad de Alan Garcia Perez, ex presidente peruano)
(Fuente: Canal N, 02 de setiembre 2010)