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martes, 26 de diciembre de 2017

Polémico indulto en Perú: ¿Cómo fueron las dos matanzas y dos secuestros por los que Alberto Fujimori cumplía una condena de 25 años de prisión?

Polémico indulto en Perú: ¿Cómo fueron las dos matanzas y dos secuestros por los que Alberto Fujimori cumplía una condena de 25 años de prisión?
Antes de ser condenado a 25 años de cárcel, el expresidente Alberto Fujimori había sido sentenciado por soborno y abuso de poder.
 "Homicidio calificado, secuestro agravado y lesiones graves" fue lo que declaró la Corte Suprema de Justicia de Perú en 2010 al ratificar la condena de 25 años de cárcel contra el expresidente Alberto Fujimori.
Un tribunal compuesto por tres jueces lo envió a prisión por ordenar a un escuadrón de la muerte, conocido como el Grupo Colina, llevar a cabo dos masacres.
Una en 1991, en el vecindario de Barrios Altos, en Lima, y la otra en la Universidad de la Cantuta, también en la capital, en 1992, que resultaron en la muerte de 25 personas. También se le condenó por su participación en los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer, ambos en 1992.
Su sentencia se dictó el 7 de abril de 2009. Era la primera vez que un exmandatario constitucional de América Latina era juzgado y sentenciado en su propio país por crímenes de lesa humanidad.
Fujimori alcanzó a cumplir la mitad de su condena, antes de recibir un polémico indulto el domingo del presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Los crímenes de los que se le acusaron sucedieron en el marco del conflicto interno de Perú en el que el gobierno realizó una campaña contra el insurgente grupo armado Sendero Luminoso.
Fujimori pidió perdón este martes por actos cometidos durante su gobierno: estos fueron los incidentes que se consideraron en su condena.
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Masacre de Barrios Altos
El 13 de noviembre de 1991, seis hombres enmascarados irrumpieron en una fiesta en un pequeño apartamento del distrito Barrios Altos, una zona de clase baja, aledaña al Palacio Presidencial.
Los hombres eran miembros del escuadrón de la muerte que llegó a conocerse como el Grupo Colina.

Jesús Sosa Saavedra fue el último miembro del Grupo Colina en ser arrestado, en 2008.
Según el testimonio de uno de los integrantes, el objetivo era capturar a sospechosos de Sendero Luminoso pero, a medida que se acercaba la hora del operativo, se dio cuenta de que el propósito era matarlos.
Los enmascarados dispararon contra los asistentes, matando a 15 personas —incluyendo un niño de 8 años— e hiriendo gravemente a cuatro.
Pero la masacre de Barrios Altos fue un error. Mala información de inteligencia hizo que el escuadrón confundiera la fiesta con una reunión secreta del grupo insurgente y matara a civiles inocentes.
El mismo testigo describió cómo él y sus compañeros del escuadrón bebieron cerveza y brindaron en la playa horas después de la matanza.

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Masacre de La Cantuta
En la madrugada del 18 de julio de 1992, miembros del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE), la mayoría miembros del Grupo Colina, forzaron su entrada en las residencias estudiantiles de la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle, conocida como La Cantuta.
El operativo era en respuesta a la explosión en el barrio de Miraflores, reivindicada dos días antes por Sendero Luminoso, uno de los ataques más mortales de una campaña de atentados con bomba de la organización insurgente, que dejó 25 muertos y más de 200 heridos.

En La Cantuta, las tropas ordenaron a los estudiantes abandonar sus habitaciones y los colocaron bocabajo en el piso. Nueve individuos fueron separados del grupo y llevados a la fuerza.
Entretanto, un grupo de soldados irrumpió en la residencia del profesor Hugo Muñoz Sánchez. Tras el registro de la propiedad, también se lo llevaron.
Según la Fiscalía que investigó el caso, los nueve estudiantes y el profesor fueron desaparecidos forzosamente y asesinados.
En fotos: las protestas -y celebraciones- por el polémico indulto al expresidente de Perú Alberto Fujimori
El Grupo Colina había quemado los cadáveres, por lo cual se había hecho difícil su identificación. En 1995, Fujimori declaró una amnistía que cobijó a los miembros del escuadrón.
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Secuestro del periodista Gustavo Gorriti
Gustavo Gorriti es un periodista que se destacó en los 80 reportando sobre el conflicto entre el gobierno y Sendero Luminoso, reconocido por su conocimiento de dicha organización.

La exhumación de víctimas de La Cantuta se llevó a cabo en 2007, pero fue difícil identificar los cuerpos que habían sido incinerados.
También fue un crítico del gobierno fujimorista.
En 1992, publicó una serie de artículos en la revista Caretas donde vinculó al gobierno con organizaciones narcotraficantes, implicando en particular a Vladimiro Montesinos, el "hombre fuerte" de Fujimori y director del Servicio de Inteligencia del Ejército entre 1990 y 2000.
En reacción a los artículos, el 6 de abril, una unidad del ejército peruano lo arrestó en su casa y lo llevó a los sótanos del Servicio de Inteligencia.
El secuestro sucedió durante el llamado "fujimorazo" o autogolpe, una crisis constitucional en la que Fujimori disolvió el Congreso y detuvo a varias figuras de la oposición.
La esposa de Gorriti alertó a la prensa y a gobiernos extranjeros, incluyendo Estados Unidos. La presión internacional causó que el periodista fuera trasladado a un lugar de detención oficial y dos días después de su secuestro fue puesto en libertad.
Gorriti vivió en el exilio durante los 90, primero en EE.UU. y luego en Panamá.
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Secuestro del empresario Samuel Dyer
Gustavo Gorriti reportó ampliamente sobre Sendero Luminoso y fue un crítico del gobierno de Fujimori.
El 27 de julio de 1992, Dyer se encontraba en el Aeropuerto Internacional de Lima, dispuesto a viajar a Estados Unidos.
Sin orden judicial, fue impedido de abordar un avión por personal del SIN y llevado a las oficinas de migración donde le informaron que tenía una orden de captura.
De ahí fue trasladado violentamente a los calabozos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), donde permaneció privado de libertad y fue interrogado sobre su presunta colaboración con Sendero Luminoso.

La sede del Servicio de Inteligencia del Ejército estuvo protegida por policías antimotines en septiembre de 2000, cuando se aproximaba el fin de la Era Fujimori.
El empresario fue sometido a una investigación de cuatro días, sin justificación ni pruebas, hasta que no tuvieron forma de encontrar "vínculos terroristas".
La SIE lo sacó subrepticiamente de su sede y lo dejó en una calle y lo "hizo huir". Dyer se refugió temporalmente en la embajada de México, en Lima, y poco después salió a EE.UU. con su familia.
Varios militares recibieron duras condenas por su participación en estos delitos, incluyendo Julio Salazar Monroe, exjefe del SIN, y Juan Rivero, exjefe del SIE.
Fujimori fue encontrado culpable de ordenar las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, así como de avalar los secuestros de Gorriti y Dyer.

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-42485115


viernes, 9 de septiembre de 2016

Desenterrando la Verdad. Ministra Marisol Pérez Tello asegura que cúpula de Sendero Luminoso podría ser juzgada por otros casos similares a Soras.

Desenterrando la Verdad. 
Ministra Marisol Pérez Tello asegura que cúpula de Sendero Luminoso podría ser juzgada por otros casos similares a Soras.
“En el Perú hay más de 6,000 fosas pendientes de exhumación. Y seguramente en esas fosas se encontrarán situaciones similares a las de Soras”, asegura Pérez Tello.
Desde que se puso el fajín ministerial, Marisol Pérez Tello siente que los días deberían tener 28 horas. Aun así, se da tiempo para dictar clases de derecho en una universidad privada. Sus alumnos, asegura, son su “cable a tierra”. El resto del tiempo se dedica a los asuntos del ministerio. El martes 6 se reunió con Julia Príncipe para ajustar los detalles de su nombramiento oficial como presidenta del Consejo de Defensa Jurídica del Estado. Y hoy presentará al Congreso el pedido de facultades legislativas, que incluye la creación de una Autoridad Única de Transparencia y Acceso de Datos y declarar en emergencia el sistema penitenciario.
Ministra pidió perdón a víctimas de la violencia en el “Ojo que Llora”.
Terminadas las fotos con los gobernadores regionales en Palacio de Gobierno, la ministra Marisol Pérez Tello vuela hacia el Ministerio de Justicia para entrevistarse con CARETAS sobre la masacre de Soras perpetrada por Sendero Luminoso (SL) en 1984. Después de 34 años, el caso podría entrar a juicio, pero para evitar ser procesados Abimael Guzmán y la cúpula de SL han seguido el camino de Alberto Fujimori y cuestionado los criterios de lesa humanidad y autoría mediata (CARETAS 2551) . Como presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso, Pérez Tello fue una de las personas que impulsó la denuncia del caso en el 2013. “Soras nos está permitiendo conocer una verdad que además está haciendo que gente que iba a salir en libertad no lo haga”, acota.
Hurtado irá 23 años a prisión.
–Óscar Ramírez Durand (a) ‘Feliciano’ la acusa de tener motivaciones políticas para promover la denuncia por el caso Soras. ¿Cuál es su impresión?
–Ellos tomaron una decisión y deben asumir las consecuencias. Ciento diecisiete personas fueron asesinadas a pedradas y machetazos. A los terroristas hay que aplicarles la ley. Y lamentablemente la pena para un delito como ese es cadena perpetua. Si la pena fuera otra, será determinada por los jueces, pero hay que darles los insumos que necesitan para que hagan las investigaciones. En el Perú hay más de 6,000 fosas pendientes de exhumación. Y seguramente en esas fosas se encontrarán situaciones similares a las de Soras. No hay por qué tener miedo. Los terroristas asesinaron a mucha gente y tienen que estar presos, igual que Telmo Hurtado por Accomarca y cualquier militar que haya abusado de su poder para violar derechos humanos. Tengamos claro quiénes son las víctimas: campesinos, policías y militares. Los que no están deben ser incluidos en el Registro Único de Víctimas de la Violencia.
–¿Cómo va contribuir la Ley de Búsqueda de Desaparecidos en la exhumación de las fosas pendientes?
–La ley tiene un sentido práctico. No es solamente un tema humanitario que cambia el paradigma de la investigación fiscal y da inicio a la búsqueda del cuerpo. El cuerpo habla y brinda información que describe una conducta. Eso te da indicaciones sobre el autor material, que en el caso de Soras es Víctor Quispe Palomino. Guzmán y su cúpula saben que así como Soras pueden existir otros casos que irán surgiendo cuando comience el proceso de exhumaciones. Si seguíamos como estábamos íbamos a terminar ese proceso en treinta años.
–Su pedido de perdón a las víctimas de la violencia ha sido criticado por equiparar a militares, policías y terroristas.
–Hay que decir fuerte y claro que el enemigo común es el terrorismo, pero tampoco podemos violar derechos humanos para combatirlo. Los militares son los primeros defensores de los derechos humanos, no les gustan que los confundan con Telmo Hurtado. No es un héroe quien mata a un niño de tres años. No hay que meterlos a todos en el mismo saco, hay que individualizar responsabilidades. También hay que decir que para figurar en el Registro Único de Víctimas la persona no puede ser terrorista o no puedes estar siendo procesada. Si alguno está allí es porque hubo un problema de mala información y será retirado del registro.

–Alfredo Crespo sostiene que la convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y lesa humanidad no se puede aplicar retroactivamente. ¿Es así?
Guzmán reconoció matanza de Soras.
–Sí puede aplicarse. Hay sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Perú que hablan de cosa juzgada fraudulenta. No puede eludirse la acción de la justicia y la prescriptibilidad de manera que se deniegue justicia. La prescripción no se ha hecho para eludir la acción de la justicia. En el caso de la cúpula de SL se abrieron procesos por varios temas, pero algunos hechos se descubrieron con posterioridad por los que deben rendir cuentas.
–Guzmán elude su responsabilidad como autor mediato. ¿Hay elementos para desbaratar su defensa?
–Si pueden probarse determinadas condiciones que apoyen la hipótesis de la autoría mediata, entonces no hay nada que discutir. En el caso de Soras considero que sí existen, y está dicho por el propio Guzmán. Puede cuestionarse la autoría mediata, pero no en el aire, sino en un caso concreto. Esto se va a abrir camino. Todo está documentado, los cuerpos están ahí. Hay un actor material clarísimo y actores que hacen suya esta masacre. No hay argumento procesal que aplique.
Palabra de ‘Feliciano’
Además de los escritos internos del Comité Central de SL en los cuales Abimael Guzmán resalta la masacre de Soras (“Hemos tenido también otros hechos como el de Soras, en el de Soras son también como ochenta y tantos creo, otro golpe demoledor”), existe una declaración consignada en el auto de apertura de instrucción del caso en la que el propio ‘Feliciano’ confirma la veracidad de esos documentos: “doy fe que es una transcripción de un informe hecho por Guzmán en el Comité Central, donde admite la autoría en la matanza efectuada en el distrito de Soras”. 
Víctimas de la masacre de Accomarca encontraron justicia 31 años después.
Pero los senderistas, además de cuestionar la autoría mediata y el criterio de lesa humanidad, también han apelado a otras estrategias legales. Morote solicitó ser excluido del proceso argumentando que lo ocurrido en Soras es cosa juzgada, pero la solicitud fue denegada por el primer juzgado de la Sala Penal Nacional por tratarse de hechos nuevos. Hoy está pendiente de resolución en la Corte Suprema. Guzmán, de otro lado, pretendió librarse del proceso alegando que la matanza de Soras es un delito continuado de lo ocurrido en Lucanamarca, caso sobre el cual ya existe una sentencia, pero su pedido no prosperó. Nada evitará que pasen al banquillo de los acusados.


FUENTE: http://caretas.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=1276&idSTo=0&idA=76679&NL=1#.V9LGYvnhCM8


martes, 23 de junio de 2015

El largo viaje del cuerpo de Gardel entre Medellín y Buenos Aires. Fue el último viaje de Gardel. Y fue largo, muy largo.

El largo viaje del cuerpo de Gardel entre Medellín y Buenos Aires
 Fue el último viaje de Gardel. Y fue largo, muy largo.
Demasiado incluso para alguien ya sin vida, cuyo cuerpo iba en busca del descanso final.
Empezó con la interrupción de ese reposo en el cementerio de San Pedro, en Medellín, donde había sido enterrado el cuerpo carbonizado de Carlos Gardel tras el accidente aéreo en el que murió el 24 de junio de 1935, hace 80 años este miércoles.
Los diarios de la época ayudan a reconstruir la jornada en que el cuerpo fue removido del cementerio de San Pedro y las que le siguieron.
"A las seis de la tarde (del 18 de diciembre) fue exhumado el cadáver de Carlos Gardel", se lee en la edición del 19 de diciembre de 1935 del diario colombiano El Tiempo.
"El cadáver será embalado esta noche", continúa el periódico, "para poderlo despachar a (el puerto de) Buenaventura, en el primer tren del ferrocarril del Cauca".
La exhumación
El Colombiano, diario de Medellín, da cuenta del complejo trámite burocrático para sacar el cadáver de Gardel del cementerio local.
"Al acto precede una certificación del empleado que efectuó la inhumación; de varios médicos en que conste que el hecho no ofrece peligro; el pase de la junta de higiene; permiso especial del director departamental de higiene" (y sigue).
La noticia de la exhumación del cadáver de Gardel en la primera plana del diario El Tiempo.
"A las cinco y veinte minutos los obreros comenzaron a abrir la fosa. Una profunda emoción dominaba a los espectadores, quienes en silencio siguieron las diversas labores de apertura", dice el diario.
"El cadáver del infortunado artista se hallaba colocado en una artística caja metálica, que costeó el gobierno departamental", agrega El Heraldo de Antioquia del jueves 19 de diciembre.
"Fue descubierta apenas la tapa exterior, por lo cual no pudieron verse los restos, que se hallaban protegidos por una segunda envoltura metálica".
Antes de llevarlos, "se les colocó en una nueva caja de zinc, y ésta, a su vez, fue colocada en una de madera, para llenar los mayores requisitos higiénicos", explica el periódico.
La exhumación concluyó, cuentan las crónicas de la época, a las 23:30; el cuerpo fue trasladado a la estación de ferrocarril, esperando la partida del primer tren de la mañana.
Casi dos meses
"Hacia Buenos Aires. La travesía durará un mes", vaticinaba El Heraldo de Antioquia.
Fueron casi dos, y no todo el viaje sería en tren.
En su portada, el diario El Colombiano daba cuenta de una de las paradas que hacía la caravana con el cuerpo de Gardel en su camino hacia Buenaventura.
Por qué se demoró tanto el viaje
Para Luciano Londoño López, erudito colombiano de la historia del tango y sus protagonistas, lo que sucedió con el viaje del cuerpo de Gardel "sirvió para que se olvidara, en la Argentina, el negociado de las carnes".
Londoño López apunta el dedo acusador, en un artículo, al tratado Roca-Runciman, sobre el comercio de carnes con Estados Unidos y Reino Unido, que había sido profundamente cuestionado, y por el que se cree que murió Enzo Bordabehere, compañero del senador Lisandro de la Torre, en el Partido Demócrata Liberal.
Bordabehere recibió el 23 de julio de 1935, en el propio edificio del Senado, tres balazos que supuestamente estaban dirigidos a De La Torre, quien había criticado el acuerdo de carnes.
Londoño López dice que el presidente Agustín P. Justo urdió una trama junto al director del diario Crítica, Natalio Botana, para desviar la atención pública del tema, extendiendo lo más posible el viaje del cadáver de Gardel y acompañando el periplo con constantes artículos periodísticos.
Es una versión que también sostiene el historiador argentino Felipe Pigna.
"Se demoró ex profeso la vuelta de sus restos durante seis meses, buscando que la apoteosis tapara lo que por razones de Estado se debía olvidar", dice Pigna en su obra "Los mitos de la historia argentina 3", donde cita Helvio Botana, hijo del director de Crítica.
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El cuerpo de Gardel sí salió en tren de Medellín; y pasó por las poblaciones de Amagá y La Pintada, cuenta el académico Luciano Londoño López, en un artículo sobre este peculiar viaje.
Pero en La Pintada fue colocado en unas berlinas, que lo llevaron hasta la localidad también colombiana de Valparaíso.
"Las berlinas eran unas busetas pequeñas rústicas que trasportaban carga y pasajeros", cuenta en una nota otro colombiano estudioso de Gardel, Jaime Rico Salazar.
Allí, en Valparaíso, comenzó la parte más insólita del viaje.

Esta copia de la partida de defunción de Gardel se encuentra en el Patio del Tango, una bar dedicado a esa música en Medellín.
Por falta de carretera, "los 20 baúles, tres cajas con sombreros y el ataúd de Gardel" fueron cargados a lomo de mula y caballos, para pasar la compleja geografía montañosa de esa zona de Colombia, cuenta Rico Salazar.
"La subida al cerro de Caramanta tenía sus propias dificultades", resalta el autor.
Sintéticamente, el El Heraldo de Antioquia del jueves 20 de diciembre de 1935, registró el arribo a la población homónima: "El cadáver de Gardel llegó a Caramanta".
De allí viajó a Marmato y Supía.
En esa localidad aparece otra vez el registro periodístico de la época, en la pluma de Luis Gómez, quien a nombre de la empresa de transporte Expreso Ribón acompañaba los restos del cantante.
Su testimonio fue publicado por El Colombiano, el sábado 21 de diciembre de 1935.
Así daba cuenta El Heraldo de Antioquia del paso del féretro por Caramanta.
"Las autoridades civiles y la sociedad de esta simpática población, me solicitaron hacer una escala en Supía, con el fin de rendir un homenaje a los restos del tanguista Carlos Gardel, los cuales llevo hacia Buenos Aires", dice.
Lo hizo, y contó cómo frente a la capilla ardiente, "los habitantes de la ciudad desfilan en gruesos grupos ante los despojos del 'Rey del Tango'".
Desde Supía el cadáver volvió a viajar en berlina hasta Pereira, donde fue montado otra vez en tren hacia Buenaventura.
"El Ferrocarril de Antioquia, como homenaje al cantor, no cobró el valor de los fletes", cuenta Londoño López.
Los vapores
El 29 de diciembre de 1935 el cuerpo del "Morocho del Abasto" llegó al puerto de Buenaventura, donde fue embarcado en el vapor Santa Mónica.
Hizo escala en Panamá, donde cambió de embarcación, al Santa Rita que cruzó el canal y lo dejó en Nueva York el 7 de enero de 1936.
Y habían pasado 20 días desde la exhumación de los restos en Medellín.

En la ciudad estadounidense fue velado por más de una semana en una casa funeraria y el 17 de enero fue nuevamente embarcado en otro vapor, el Panamerican (o Pan América, dependiendo de la fuente) hacia Buenos Aires.
A la capital argentina llegó el 5 de febrero de 1936, tras hacer escala en Río de Janeiro y Montevideo.
Un pequeño recuadro publicado ese mismo día por The New York Times pintaba el efecto de su llegada.
"Estaciones de radio llevaban su voz a cada pueblo y a través de las solitarias pampas que sus tangos hicieron famosas alrededor del mundo".
En Buenos Aires
Según el diario estadounidense en el puerto lo esperaban 20.000 personas.
El diario estadounidense New York Times también se hacía eco de la llegada del cuerpo del cantante a Buenos Aires.
Pero para el argentino El Litoral, eran 40.000, especialmente -aclara el diario- mujeres.
"En los alrededores del desembarcaderose destaca entre la concurrencia el elemento femenino, la mayor parte de las cuales ostentan ramos de flores para rendir así tributo, cuando sean desembarcados los restos de Gardel".
Según el relato del periódico, el barco atracó en el puerto de Buenos Aires al mediodía.
"En las calles (...) se había apostado cerca del portón principal la carroza fúnebre, de estilo sencillo, tirada por 6 caballos, seguida por otra destinada a las ofrendas florales".
El cuerpo viajaba en la popa, a donde se dirigió el público a ver bajar el féretro.
"La operación se llevó a cabo lentamente, en medio de un silencio impresionante y sollozos de muchas de las mujeres que lo presenciaron", dice El Litoral.
El diario cuenta que la caja que traía el ataúd, "se hallaba recubierta por el poncho que usaba Gardel para sus viajes y que tiene grabado en uno de sus ángulos el nombre y el apellido del artista muerto".
Tras una serie de trámites, comenzó la procesión hacia el Luna Park, que en esa época, como explicaba el New York Times, era "el estadio cubierto más grande de Sudamérica".
Mientras avanzaba la carroza fúnebre, de acuerdo con el relato del diario El Litoral, el público que la seguía "comenzó a entonar las canciones más difundidas de Gardel, que eran coreadas por los presentes".
Dentro del Luna Park, la capilla ardiente había sido levantada en el ring (el estadio nació como escenario para combates de boxeo).
El diario estadounidense New York Times también se hacía eco de la llegada del cuerpo del cantante a Buenos Aires.
Allí pasó la noche Gardel, antes de ser trasladado, en procesión, al cementerio de la Chacarita, donde fue enterrado en el Panteón de los Artistas.
Pero en diciembre de 1936 las autoridades resolvieron darle una doble parcela en el mismo cementerio, cuenta Simon Collier en el libro "La vida, música y época de Carlos Gardel".
Así, casi un año después, los restos de Gardel volvieron a exhumarse, para trasladarlos a algunos metros del Pantéon de los Artistas.
Frente a miles de personas el cuerpo de Gardel fue depositado en el mausoleo que tiene su estatua el 7 de noviembre de 1937.
La fantasía hecha ficción
No es mucho más lo que se sabe a ciencia cierta de este extenso viaje del cuerpo del gran cantor del tango argentino.
En el Patio del Tango de Medellín, un anciano cumpleañero contó que el cadáver de Gardel había pasado por su pueblo.
Hay quienes dicen que el tramo colombiano se hizo en secreto, pero eso lo desmiente Luciano Londoño López y la evidencia de los diarios de la época.
En el Patio del Tango, mítico reducto milonguero de Medellín, a BBC Mundo le contaron, por ejemplo, la siguiente historia.
Un hombre muy mayor, de más de 90 años, fue a celebrar especialmente un cumpleaños a ese local desde su pueblo en el interior antioqueño.
En un momento de la fiesta, comenzó a rememorar y contó que por su pueblo había pasado el cadáver de Gardel a lomo de mula.
Y que en un traspiés de uno de los animales, se soltó el ataúd, que fue a parar al fondo de su casa.
"Eso es lo hermoso de toda esta tragedia. Las leyendas. Cómo el pueblo se apoderó del cadáver de Gardel", le dijo a BBC Mundo el director de cine Carlos Palau, que este miércoles preestrena una película sobre el trayecto del cadáver de Gardel entre Medellín y Buenaventura.
La cinta se llama "La caravana de Gardel", igual que la novela de Fernando Cruz Kronfly en la que está basada.
La ficción que se hace realidad
Tanto la novela como la película buscan compensar con ficción los huecos que la realidad deja en la historia de esa travesía.
Cruz Kronfly se imagina los diálogos, devenires y percances de los hombres que tuvieron que cargar el cuerpo del "Zorzal Criollo".
Así narra el escritor, por ejemplo, parte del trayecto en mulas, dándole al animal que va a la cabeza un nombre de gran resonancia histórica: "Bolívar iba adelante, trepando las rocas cercanas a Valparaíso a través de un sendero de tierra y piedras, por lo que el cofre con la imagen de Gardel se balanceaba encima de la barbacoa".
Cruz Kronfly se imagina cómo habrían sido los detalles del viaje del cuerpo del cantante a través de la geografía del occidente colombiano.
Tal vez esa imagen se condice con lo que ocurrió en la realidad, tanto como tal vez sea cierto que tanto vaivén hizo que el cadáver cayera en el fondo de la casa del hombre que festejó su aniversario en la milonga de Medellín.
Pero no sólo ancianos cumpleañeros, escritores y directores de cine han puesto su granito de creatividad y fantasía al viaje del cadáver de Gardel.
Palau le contó a BBC Mundo que al visitar Riosucio se encontró con una placa, al lado de la catedral, donde dice que ahí se veló a Gardel.
"Después descubrí", contó el cineasta, "que la placa era muchísimo más reciente, puesta por un alcalde que hizo creer a la población (que hubo) un supuesto velorio".
Una imagen promocional de la película La Caravana de Gardel.
FUENTE:
Natalio Cosoy
BBC Mundo, Bogotá
(@nataliocosoy)
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150615_cultura_gardel_80_aniversario_muerte_viaje_cadaver_nc


viernes, 27 de agosto de 2010

Restos de la ex agente de Inteligencia Mariella Barreto fueron exhumados

Restos de la ex agente de Inteligencia Mariella Barreto fueron exhumados
Nuevas pruebas encontradas por la Fiscalía determinaron que la ex agente del SIE habría estado viva cuando empezaron a mutilar su cuerpo
Los restos mortales de la ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) Mariella Barreto fueron exhumados esta mañana luego de que la jueza Magaly Báscones, titular del primer Juzgado Anticorrupción de Lima, lo ordenara.

La pesquisa judicial se realizó en el cementerio Jardines de la Paz, en el distrito de La Molina, en marco del juicio que se le sigue al ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos, el ex comandante general del Ejército Nicolás Hermoza Ríos, los jefes de inteligencia del Ejército y agentes del grupo Colina.

Báscones dispuso esta diligencia con el fin de encontrar evidencias forenses que esclarezcan las circunstancias de la muerte de Barreto así como la realización de una prueba de ADN.

Según la Fiscalía, la ex agente fue asesinada porque “ponía en riesgo la perpetuidad en el poder de Alberto Fujimori y su séquito” al revelar a la prensa información sobre violaciones de derechos humanos.

RESTOS EN LA MORGUE
Un grupo de peritos del Instituto de Medicina Legal y del equipo peruano de antropología forense participaron en el retiro de los restos de Barreto, que fueron trasladados a la Morgue Central de Lima para los exámenes requeridos.

Como se recuerda, la ex agente salió de su domicilio el 22 de marzo de 1997, rumbo al Hospital Militar, pero o volvió más. Lugo su cuerpo descuartizado fue hallado en el kilómetro 25,5 de la carretera a Canta.