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domingo, 16 de julio de 2017

Cara de piña. Noriega servía a la CIA y al castrismo y recibió dinero secreto de ambos. A diferencia de otros dictadorzuelos, que murieron en la cama, pagó sus vilezas entre barrotes.

Cara de piña.
Noriega servía a la CIA y al castrismo y recibió dinero secreto de ambos. A diferencia de otros dictadorzuelos, que murieron en la cama, pagó sus vilezas entre barrotes.
POR: MARIO VARGAS LLOSA
4 JUN 2017 - 00:00 CEST
Manuel Antonio Noriega, uno de los más corrompidos y brutales dictadores que haya padecido América Latina, acaba de fallecer de un cáncer al cerebro en la ciudad de Panamá, donde estaba preso desde 2011, luego de haber cumplido 17 años de prisión en Estados Unidos y cinco en Francia, por crímenes contra los derechos humanos, colaboración con el narcotráfico, robos, torturas, lavado de dinero sucio y una larga lista de delitos más. Aunque pagó en parte su negro prontuario, es posible que sus hijas hereden una buena cantidad de millones esparcidos en cuentas secretas por el ancho mundo que la justicia de tres países no ha conseguido recuperar.
Todo es oscuro y turbio en la vida del célebre Cara de Piña —así apodado por las marcas de viruela de su rostro—, empezando por su nacimiento. Es seguro que nació en un barrio pobre de Panamá y que tenía orígenes colombianos, pero la fecha es incierta, pues él mismo la adulteró varias veces por razones misteriosas, de modo que podría haber tenido 83 u 85 años a la hora de su muerte. Lo seguro es que su siniestra carrera comenzó a la sombra de Omar Torrijos, el cacique golpista que en 1968 depuso por las armas al presidente panameño electo e inició su propia dictadura. Noriega fue su brazo derecho e hizo una carrera meteórica en la Guardia Nacional hasta autoimponerse las insignias de general. En 1983 tomó el poder sin necesidad de elecciones y comenzó su estrambótica odisea.
Servía a la CIA y al castrismo, recibiendo dinero secreto de ambas fuentes. Permitió a Estados Unidos establecer un centro de espionaje en el istmo, a la vez que era informante de la DEA, y simultáneamente trabajaba para el cartel de Medellín, que escondía su dinero en bancos panameños. Al mismo tiempo, hacía pingües negocios con Fidel Castro y Moscú, a quienes vendió 5.000 pasaportes panameños para que los usaran sus agentes secretos en sus correrías por el mundo. Llegó a hacerse popular en América Latina, cuando, blandiendo un machete y rugiendo: “¡Ni un paso atrás!”, encabezaba ruidosas manifestaciones antiimperialistas de sus Brigadas de la Dignidad.

“Los dictadores cuarteleros parecen de otra era; en América Latina proliferan los gobiernos civiles

Pero al mandar torturar y decapitar en 1985 al doctor Hugo Spadafora, célebre luchador por los derechos humanos, asesinato que provocó una conmoción en el mundo entero, comenzó a cambiar su suerte. Había jurado morir de pie, combatiendo; sin embargo, cuando la invasión de Estados Unidos, sin haber disparado un solo tiro, corrió a esconderse en la Nunciatura. Allí estuvo 12 días, sometido día y noche a una grotesca sinfonía de música heavy metal que él detestaba y con la que los ocupantes yanquis martirizaron sus oídos hasta que se entregó. Comenzó su larga peregrinación por los tribunales y las celdas de Estados Unidos, Francia y Panamá que ha terminado estos días con su muerte.

Entre la larga lista de dictadorzuelos que ha envilecido la historia de América Latina, la gran mayoría murieron en su cama, ricos y hasta respetados, después de haber bañado en sangre y vergüenza a sus países, y de haberlos saqueado hasta dejarlos exánimes. Cara de Piña, uno de los más abyectos, al menos pagó buena parte de sus vilezas entre barrotes, aunque, por desgracia, no se ha podido rescatar sino un fragmento de la fortuna que levantó con sus fechorías y que ahora podrán disfrutar en paz sus descendientes. Ya han comenzado a hacerlo, por lo demás. Aquí en París, los diarios de esta mañana señalan las magníficas clientas que eran las hijas del difunto en las tiendas de súper lujo de la Rue Saint Honoré.

Me pregunto cómo terminará sus días Nicolás Maduro: ¿igual que Fidel Castro, bien arropado por su guardia pretoriana en el cuartel misérrimo en que habrá convertido Venezuela, o entre rejas como el general Videla, en Argentina, o como Fujimori en el Perú? La verdad es que probablemente ninguno de la larga fila de sátrapas que ha padecido América Latina haya llevado a cabo peores hazañas que el antiguo chofer de autobuses al que el comandante Chávez dejó como heredero (para que no le hiciera sombra). Ha sumido en la ruina más absoluta a uno de los países más ricos del continente, que ahora se muere literalmente de hambre, de falta de medicinas, de trabajo, de salud, tiene la más alta inflación y criminalidad en el mundo, está quebrado y es objeto de la repulsa y condena de todas las democracias del planeta. Antes sólo perseguía y encarcelaba a quienes se atrevían a criticarlo. Ahora también mata, y a mansalva. Sus colectivos chavistas, bandas de malhechores en motos y armados, han perpetrado ya más de sesenta asesinatos en las últimas semanas, ante la respuesta valerosa del pueblo venezolano que se ha volcado a las calles frente a la amenaza gubernamental de reemplazar el Congreso por una asamblea de sirvientes no electos sino nombrados a dedo, como lo hacían Mussolini y la URSS. Cada día que pasa con Maduro en el poder la agonía de Venezuela se agrava; pero todo parece indicar que el final de ese vía crucis está cerca. Y ojalá que los responsables de la hecatombe económica y social que ha producido el chavismo, empezando por Nicolás Maduro, reciban el castigo que merecen.

“¿Cómo terminará sus días Maduro? ¿Bien arropado por su guardia pretoriana o entre rejas?

Los dictadores salidos de los cuarteles, como Pinochet, Noriega o Videla, parecen ya de otra era, en una América Latina que, por fortuna, tiene ahora, de uno a otro confín, gobiernos civiles, nacidos de elecciones más o menos libres, y en la que hay largos consensos —que no existieron en el pasado— a favor de instituciones democráticas y de políticas de apertura económica, estímulo a las inversiones extranjeras e inserción en los mercados mundiales. Es verdad que en muchos casos se trata de democracias roídas por la corrupción y que a veces ceden a la tentación populista, pero, aun así, hay que tener en cuenta que una democracia mediocre y demagógica es mil veces preferible a una dictadura, como nos lo recuerdan a diario los venezolanos.

Por eso es muy interesante observar lo que pasa en Brasil. La extraordinaria movilización popular que ha enviado ya a la cárcel a buena parte de su élite política y a buen número de empresarios deshonestos no persigue “una revolución socialista”, sino perfeccionar la democracia, liberándola de los pillos que la estaban descomponiendo, destrozándola por dentro, con unas alianzas mafiosas que enriquecían a verdaderas pandillas de empresarios y políticos, buena parte de los cuales se hallan ya, gracias a jueces valientes y limpios, en los calabozos o a punto de entrar en ellos. Ese es un movimiento popular en la buena dirección; no quiere regresar al delirante populismo que ha congelado a Cuba en el tiempo y está bañando en sangre y miseria a Venezuela sino purificar un sistema al que estaban deshaciendo por dentro los ladrones de guante blanco y permitirle funcionar. Si lo consiguen, el enorme Brasil dejará de ser el eterno “país del futuro” que ha sido hasta ahora y comenzará a ser un presente en marcha, modelo para el resto de América Latina.

Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2017.
© Mario Vargas Llosa, 2017
FUENTE: https://elpais.com/elpais/2017/06/02/opinion/1496417579_129594.html


martes, 30 de mayo de 2017

Pablo Escobar, la maldición del general Noriega Al hombre fuerte de Panamá y al capo colombiano los unió el narcotráfico. Noriega lo negó hasta su muerte y Escobar intentó declarar en contra de su antiguo aliado.

Pablo Escobar, la maldición del general Noriega.
Al hombre fuerte de Panamá y al capo colombiano los unió el narcotráfico. Noriega lo negó hasta su muerte y Escobar intentó declarar en contra de su antiguo aliado.
Del dictador Manuel Antonio Noriega y el capo Pablo Escobar se podría decir que tenían algunas cosas en común: los dos surgieron de familias humildes y ambos se fueron enlazando en los caminos del narcotráfico adquiriendo un poder que en su momento no tuvo freno.   
Todo lo que se sabe ha salido de la boca de terceros, de testigos que quedaron implicados cuando en 1988 Noriega fue acusado por cargos de tráfico de drogas en un tribunal federal de EE.UU.

Así pues, la primera vez que el Cartel de Medellín y Noriega se contactaron fue en 1981, contó el exteniente coronel Luis del Cid en el juicio contra Noriega. En ese entonces Marta Nieves Ochoa, hermana de los Ochoa, había sido secuestrada por el M-19 y Noriega le pidió a su coronel Del Cid que contactara a los guerrilleros.
Comenzaba la década del ochenta cuando Pablo Escobar ya mandaba avionetas con droga a Panamá y Estados Unidos. En 1982 el capo habría pedido a su piloto personal Rodrigo Ortiz Hermida que le enseñara a Floyd Carlton, un aviador panameño muy cercano de Noriega, todas las movidas del envío de cocaína a los Estados Unidos. Según la fiscal Myles Malman, un mes después de la instrucción de Colombia salió un cargamento hacia Panamá.

Un año después, Escobar terminaría refugiándose en Panamá, luego de mandar a asesinar al ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla. “Mientras se escondían en Panamá, los capos descubrieron un nuevo socio en el negocio criminal, el dictador panameño Manuel Antonio Noriega. Debido a su posición de jefe de Estado, la situación geopolítica de Panamá y las facilidades que brinda su Canal, Noriega se encontraba en una posición ventajosa para facilitar sus actividades de contrabando de cocaína”, escribió Bruce Bagley.
El mismo Floyd Carlton, en su declaración durante el juicio contra Noriega, dio detalles de la salida del capo de Panamá. Según el piloto fue él mismo quien se encargó de llevar a Escobar a Managua, Nicaragua en mayo de 1984.
De la visita de Escobar a Panamá quedaron pistas: su hija Manuela nació en este país en 1984. Además, se dice que el narco colombiano llegó a tener cédula de identidad panameña. Su otro hijo, Juan Pablo, también ha contado su versión de los hechos. "Al general Noriega le entregó cinco millones de dólares para que le permitiera operar en Panamá, montar laboratorios y operaciones de lavado de dinero, no había recibos, eran relaciones de poder, de palabra, él hacía valer esos acuerdos por la vía de la fuerza", contó a EFE.

Pero como Noriega era un hombre de muchas caras, en ese entonces también colaboraba con la CIA. Y según Juan Pablo el general pensó en traicionar a su padre, quien no se andaba con amenazas vanas. Escobar amenazó de muerte a Noriega. "A uno le cuesta dimensionar el poder militar que tenía para que el propio Noriega terminara temiendo por su vida y devolviéndole parte del dinero", contó.
De la suerte de ese dinero hay otra versión. "Ocurrió en 1984, cuando (Noriega) ya era comandante de las Fuerzas de Defensa, y se vio impelido, por presiones de la DEA (agencia antidrogas de Estados Unidos), a destruir un laboratorio de cocaína en Darién, lo que destapó la ira del capo colombiano. En ello, la hábil intervención del presidente Fidel Castro apaciguó los fuegos y se reconciliaron. Por ello, Noriega hubo de devolver gran parte de los $4 millones que le había entregado Escobar por el laboratorio", publicó La Estrella de Panamá.
Estos negocios turbios entre las grandes cabezas del narcotráfico marcaron las dos naciones. El periódico panameño La Estrella dijo en su momento que “Noriega ejerce un control absoluto sobre el tráfico de la droga. Sin la presencia de Torrijos, crea estrechos vínculos con los capos del narcotráfico colombiano, a los que permite transitar por suelo panameño, alojarse en hoteles de lujo, a cambio de grandes beneficios, al punto de convertirse en socio de algunos de ellos”.

Noriega siempre negó haber visto en persona a Escobar. Sin embargo, el tradicional rotativo le sacó en cara al dictador no solo haber tenido relación con ‘el patrón del mal’ sino con Gonzalo Rodríguez Gacha y los hermanos Ochoa. A esto se suma su extradición a Francia en 2010 donde lo acusaban de blanquear en bancos franceses 3 millones de dólares provenientes del cártel de Medellín.
Por parte de Escobar, las cosas eran distintas. En 1991 cuando ya andaba el juicio contra Noriega se dijo que Escobar estaba dispuesto a declarar en contra del dictador. Esto no pasó, Escobar fue abatido y Noriega murió con la verdad en su conciencia.


FUENTE: http://www.semana.com/nacion/articulo/conexiones-entre-pablo-escobar-y-manuel-noriega/526937


Murió el exdictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega

Murió el exdictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega
Casi seis años después de regresar a su país para pagar 60 años de condenas por casos que van desde asesinato hasta delitos ambientales, murió anoche Manuel Antonio Noriega, exgeneral y excomandante en jefe de las fenecidas Fuerzas de Defensa de Panamá.
Noriega, de 83 años, fue operado el 7 de marzo pasado en al Hospital Santo Tomás de la capital panameña para extirparle un tumor del cerebro, pero unas horas después sufrió una hemorragia cerebral que obligó a una nueva intervención, que no superó y lo dejó en terapia intensiva desde entonces.
El fallecimiento de Noriega “cierra un capítulo de la historia” del país centroamericano, declaró hoy el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela. “Muerte de Manuel A. Noriega cierra un capítulo de nuestra historia; sus hijas y sus familiares merecen un sepelio en paz”, expresó Varela en un mensaje en su cuenta de Twitter.
Noriega fue extraditado a Panamá el 11 de diciembre de 2011 tras cumplir más de 20 años en la cárcel en Estados Unidos y Francia por narcotráfico y blanqueo.
Cumplía más de 60 años de condena en la cárcel de El Renacer, a las afueras de la capital panameña, hasta el 28 de enero pasado, cuando la Justicia le otorgó un arresto domiciliario temporal para que cumpliera el pre y el postoperatorio fuera la celda.
En 2010, la Justicia panameña abrió una nueva causa penal en su contra por su presunta responsabilidad en la desaparición, en 1970, y posterior muerte del dirigente izquierdista Heliodoro Portugal, pero el juicio se suspendido hace un año por los problemas de salud que aquejan al exdictador.


FUENTE: http://agendapais.com/internacionales/murio-el-exdictador-de-panama-manuel-antonio-noriega/