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lunes, 19 de noviembre de 2018

Quien ganó más dinero ¿el Chapo Guzmán o Pablo Escobar? El primero está preso y el segundo está muerto. Pero en sus años de gloria hicieron inmensas fortunas con el negocio del narcotráfico.


Quien ganó más dinero ¿el Chapo Guzmán o Pablo Escobar?
El primero está preso y el segundo está muerto. Pero en sus años de gloria hicieron inmensas fortunas con el negocio del narcotráfico. 


Uno es mexicano y el otro colombiano. El primero enfrenta a la justicia y el segundo fue ajusticiado por sus enemigos. Ambos lideraron el negocio del narcotráfico en sus países y, en algún momento se cruzaron. Se trata del Chapo Guzmán y Pablo Escobarlos narcotraficantes que hicieron grandes fortunas con el negocio de las drogas.
Si algo tienen en común estos nefastos personajes es que fueron responsables de la muerte de muchas personas. A Escobar, en las cuentas más conservadoras, se le atribuyen 4.000 muertes directas. Algunos elevan esa cifra a 10.000. El Chapo, por su parte es el responsable, según las fuerzas policiales, de entre 2.000 y 3.000 personas.

La lista de hechos delictivos es grande y amplia, tanto como los millones de dólares que llegaron a tener en sus cuentas. En este punto lo conseguido por Escobar es extremadamente superior a la alcanzado por el Chapo.
Al colombiano se le calculaba una fortuna de 30.000 millones de dólares. Apareció siete años en la lista Forbes y fue considerado el séptimo hombre más rico del mundo. Controlaba el 80% del tráfico de droga mundial y su Cartel de Medellín ganaba 22 billones de dólares al año.
El Chapo apareció en la lista Forbes también, en el puesto 1.153, y se le consideró el décimo hombre más rico de México . Su fortuna supera los 1.000 millones de dólares y su Cartel de Sinaloa es el responsable del 25% del tráfico mundial de drogas. Su negocio fue de alrededor de 3.000 millones de dólares anuales.
El Chapo, que es el único narcotraficante vivo de este reportaje; pero algo si tiene claro, no quiere terminar como Escobar, muerto a tiros en el techo de una casa

FUENTE: https://larepublica.pe/economia/1356125-gano-dinero-forma-ilegal-chapo-guzman-o-pablo-escobar-narcotrafico-drogas



martes, 30 de mayo de 2017

Pablo Escobar, la maldición del general Noriega Al hombre fuerte de Panamá y al capo colombiano los unió el narcotráfico. Noriega lo negó hasta su muerte y Escobar intentó declarar en contra de su antiguo aliado.

Pablo Escobar, la maldición del general Noriega.
Al hombre fuerte de Panamá y al capo colombiano los unió el narcotráfico. Noriega lo negó hasta su muerte y Escobar intentó declarar en contra de su antiguo aliado.
Del dictador Manuel Antonio Noriega y el capo Pablo Escobar se podría decir que tenían algunas cosas en común: los dos surgieron de familias humildes y ambos se fueron enlazando en los caminos del narcotráfico adquiriendo un poder que en su momento no tuvo freno.   
Todo lo que se sabe ha salido de la boca de terceros, de testigos que quedaron implicados cuando en 1988 Noriega fue acusado por cargos de tráfico de drogas en un tribunal federal de EE.UU.

Así pues, la primera vez que el Cartel de Medellín y Noriega se contactaron fue en 1981, contó el exteniente coronel Luis del Cid en el juicio contra Noriega. En ese entonces Marta Nieves Ochoa, hermana de los Ochoa, había sido secuestrada por el M-19 y Noriega le pidió a su coronel Del Cid que contactara a los guerrilleros.
Comenzaba la década del ochenta cuando Pablo Escobar ya mandaba avionetas con droga a Panamá y Estados Unidos. En 1982 el capo habría pedido a su piloto personal Rodrigo Ortiz Hermida que le enseñara a Floyd Carlton, un aviador panameño muy cercano de Noriega, todas las movidas del envío de cocaína a los Estados Unidos. Según la fiscal Myles Malman, un mes después de la instrucción de Colombia salió un cargamento hacia Panamá.

Un año después, Escobar terminaría refugiándose en Panamá, luego de mandar a asesinar al ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla. “Mientras se escondían en Panamá, los capos descubrieron un nuevo socio en el negocio criminal, el dictador panameño Manuel Antonio Noriega. Debido a su posición de jefe de Estado, la situación geopolítica de Panamá y las facilidades que brinda su Canal, Noriega se encontraba en una posición ventajosa para facilitar sus actividades de contrabando de cocaína”, escribió Bruce Bagley.
El mismo Floyd Carlton, en su declaración durante el juicio contra Noriega, dio detalles de la salida del capo de Panamá. Según el piloto fue él mismo quien se encargó de llevar a Escobar a Managua, Nicaragua en mayo de 1984.
De la visita de Escobar a Panamá quedaron pistas: su hija Manuela nació en este país en 1984. Además, se dice que el narco colombiano llegó a tener cédula de identidad panameña. Su otro hijo, Juan Pablo, también ha contado su versión de los hechos. "Al general Noriega le entregó cinco millones de dólares para que le permitiera operar en Panamá, montar laboratorios y operaciones de lavado de dinero, no había recibos, eran relaciones de poder, de palabra, él hacía valer esos acuerdos por la vía de la fuerza", contó a EFE.

Pero como Noriega era un hombre de muchas caras, en ese entonces también colaboraba con la CIA. Y según Juan Pablo el general pensó en traicionar a su padre, quien no se andaba con amenazas vanas. Escobar amenazó de muerte a Noriega. "A uno le cuesta dimensionar el poder militar que tenía para que el propio Noriega terminara temiendo por su vida y devolviéndole parte del dinero", contó.
De la suerte de ese dinero hay otra versión. "Ocurrió en 1984, cuando (Noriega) ya era comandante de las Fuerzas de Defensa, y se vio impelido, por presiones de la DEA (agencia antidrogas de Estados Unidos), a destruir un laboratorio de cocaína en Darién, lo que destapó la ira del capo colombiano. En ello, la hábil intervención del presidente Fidel Castro apaciguó los fuegos y se reconciliaron. Por ello, Noriega hubo de devolver gran parte de los $4 millones que le había entregado Escobar por el laboratorio", publicó La Estrella de Panamá.
Estos negocios turbios entre las grandes cabezas del narcotráfico marcaron las dos naciones. El periódico panameño La Estrella dijo en su momento que “Noriega ejerce un control absoluto sobre el tráfico de la droga. Sin la presencia de Torrijos, crea estrechos vínculos con los capos del narcotráfico colombiano, a los que permite transitar por suelo panameño, alojarse en hoteles de lujo, a cambio de grandes beneficios, al punto de convertirse en socio de algunos de ellos”.

Noriega siempre negó haber visto en persona a Escobar. Sin embargo, el tradicional rotativo le sacó en cara al dictador no solo haber tenido relación con ‘el patrón del mal’ sino con Gonzalo Rodríguez Gacha y los hermanos Ochoa. A esto se suma su extradición a Francia en 2010 donde lo acusaban de blanquear en bancos franceses 3 millones de dólares provenientes del cártel de Medellín.
Por parte de Escobar, las cosas eran distintas. En 1991 cuando ya andaba el juicio contra Noriega se dijo que Escobar estaba dispuesto a declarar en contra del dictador. Esto no pasó, Escobar fue abatido y Noriega murió con la verdad en su conciencia.


FUENTE: http://www.semana.com/nacion/articulo/conexiones-entre-pablo-escobar-y-manuel-noriega/526937


miércoles, 10 de mayo de 2017

José Luis Perales ¿Le cantó 15 veces el mismo tema a Pablo Escobar en una fiesta?

José Luis Perales ¿Le cantó 15 veces el mismo tema a Pablo Escobar en una fiesta?
© Proporcionado por THX Medios S.A.
El músico Pablo Carbonell, líder de Los Toreros Muertos, publicó el año pasado sus memorias,El mundo de la tarántula. En esas páginas narró distintas anécdotas de su carrera. Una de las más atractivas involucra al español José Luis Perales y al narcotraficante colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria.
"Oí que José Luis Perales había estado en una fiesta de narcos y había tenido que cantar quince veces '¿Y cómo es él?'. Al principio le daban mil dólares cada vez, pero cuando ya la había cantado unas diez veces se negó a repetirla. Le pusieron una pistola en la mesa y tuvo que tocar la canción las veces que le apeteció al organizador de la fiesta o a la señorita que lo acompañaba", relata Carbonell en su libro, en alusión a Escobar.
La fuente del líder de Los Toreros Muertos fueron los hermanos Ochoa (Jorge Luis, Fabio y Juan David), socios de Escobar e importantes miembros del Cártel de Medellín. Esta anécdota llegó a oídos de Carbonell un día que su banda actuó en la fiesta de cumpleaños de uno de los benjamines del clan.
Un periodista de La Vanguardia.com se comunicó con José "Berry" Navarro, el manager de Perales, para conocer la versión del artista español sobre esta historia.
En un primer contacto, el representante del cantante negó a dicho medio la información que detalla Carbonell en su libro: "Llevo 40 años con Perales y no hay dinero en el mundo para que cante la misma canción ni cinco veces". Sin embargo, al ser consultado por segunda vez por La Vanguardia.com – tras haber conversado con Perales sobre el tema – manifestó: "Al hablar con Perales le he dicho que ponía la mano en el fuego por él, pero me ha contestado entre risas que no la ponga vaya a ser que me queme. Algo de eso pasó, pero es una cosa que se ha ido desvirtuando con los años y no es como se cuenta. Parece ser que hace no menos de 40 años participó en una fiesta privada donde cantaba él con más artistas -prefiere no dar nombres- y no tiene ni idea si Pablo Escobar estaba allí presente o ni siquiera si la casa era suya".
Berry debió constatar la anécdota con Perales ya que en los años en los cuales Escobar era el hombre más poderoso de Colombia, el artista español tenía otro representante, ya fallecido. "Alguien muy complicado", precisó el mánager del intérprete de ¿Y cómo es él?. "Hace muchísimos años en Colombia se pagaba muy bien por estas actuaciones, aunque más tarde se supo el motivo", añadió.
Ante la insistencia de La Vanguardia.com sobre la veracidad de la anécdota, Berry recalcó: "Perales nunca ha contado nada de aquella fiesta, ni si había tocado varias veces el mismo tema. Se ve que estas cosas han ido cambiando, pero a él le da igual lo que se diga porque no quiere generar más revuelo".
Por su parte, Carbonell no rectificó la información que publicó en su libro. "Lamento mucho si a Perales le ha molestado que contara la historia, pero en los años 80 algo así era bastante corriente. Pablo Escobar formaba parte de una oposición al gobierno y era considerado por mucha gente como un héroe. Recuerdo que en mi primera visita a Colombia la gente lo tenía en un altar. Luego la guerra provocó un derramamiento de sangre inocente altísimo y acabó en el pelotón de los villanos", recordó el líder de Los Toreros Muertos.

FUENTE: http://www.msn.com/es-pe/noticias/sociedad/jos%C3%A9-luis-perales-%C2%BFle-cant%C3%B3-15-veces-el-mismo-tema-a-pablo-escobar-en-una-fiesta/ar-BBAZ1QE?li=BBoJMgR#image=1


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Para el hijo de Pablo Escobar, la serie Narcos es "apología del delito". "Quiero que todos entiendan que no es 'cool' ser narcotraficante", explicó en entrevista con Efe el hijo mayor del jefe del Cartel de Medellín

Para el hijo de Pablo Escobar, la serie Narcos es "apología del delito".
"Quiero que todos entiendan que no es 'cool' ser narcotraficante", explicó en entrevista con Efe el hijo mayor del jefe del Cartel de Medellín
Juan Pablo Escobar espera que la edición en inglés de su libro "Pablo Escobar, mi padre" disminuya la percepción positiva que los jóvenes pueden haber recibido sobre el mundo de las drogas a través de producciones de Hollywood, series y telenovelas que, en su opinión, cometen "apología del delito", según lo difundido por RPP.
Su testimonio. "Quiero que todos entiendan que no es 'cool' ser narcotraficante", explicó en entrevista con Efe el hijo mayor del jefe del Cartel de Medellín, quien también es conocido como Sebastián Marroquín, nombre que adoptó tras la muerte de su padre.
Su libro. "La vida de Pablo Escobar no es digna de imitar en ningún momento", afirmó y señaló que ha dedicado los últimos ocho años de su vida a difundir este mensaje. Su libro es parte de este proceso. Tras estar el año pasado entre los más vendidos en español a nivel mundial, la editorial Thomas Dunne Books compró los derechos en inglés y desde el 30 de agosto se vende en Estados Unidos con el título "Pablo Escobar, my father".
Admiran a su padre. Aun así, explicó, todos los días le llegan mensajes a través de las redes sociales en los que jóvenes de zonas tan dispares como África, India o Europa del Este le dicen: "Yo quiero ser como tu papá". Incluso dice que le reclaman que él se hubiese cambiado el nombre. Es un fenómeno que le entristece y le desespera. Para él, es producto del mundo del espectáculo, desde Hollywood a los que cantan narcocorridos, que muestra el mundo de la droga como de una opulencia sin fin.
Es un negocio. No hay duda de que "Pablo Escobar es un negocio lucrativo. No voy a caer en el debate de si es figura pública o quién tiene derecho a lucrarse. Hay pastel para todo el mundo", afirmó. "El problema que yo tengo es con el mensaje dudoso (...) hay muchos lucrándose con lo que para mí es una apología del delito", señaló. Para Juan Pablo, series como "Narcos" de Netflix, la telenovela "El patrón del mal" y otras películas del Hollywood dejan a los jóvenes con la sensación de que "la vida de Pablo Escobar era una rumba (fiesta) constante".
Cuestiona las series. Para él, es una gran irresponsabilidad. Además dice no entender el porqué de lo que describe como "mentiras" en estas producciones. En su página de Facebook ha publicado una lista de "28 Fantasías de Narcos 2". "¿Para qué poner más picante en la vida de Pablo Escobar, más violencia, más muertos, más explosiones? ¿No les parece que la verdad ya es suficientemente picosa (jugosa)?", se preguntó Juan Pablo, que tenía 16 años cuando su padre cayó abatido en 1993.
Traiciones. En su libro, el ahora hombre de 39 años cuenta cómo su familia paterna le dio la espalda a él, su hermana y su madre. Incluso les acusa de robarles. El mundo de la mafia está lleno de traiciones, "pero la peor es la de la propia familia", lamentó. También relata cómo después de negociar con las familias colombianas de la mafia, que les cobraron los millonarios gastos de la guerra del narcotráfico que azotó a Colombia en las décadas de 1980 y 1990, Victoria Henao, la viuda de Escobar, y sus hijos se hicieron de nuevas identidades y se asentaron en Buenos Aires.
Su labor actual. Allí, Juan Pablo Escobar intentó rehacer su vida estudiando sus pasiones, el diseño y la arquitectura, pero la sombra del jefe del Cartel de Medellín le perseguía y otra traición le llevó a él y a su madre a la cárcel en Argentina. Cansado de esconderse, decidió "dar la cara", como él mismo describe la decisión de decir su verdad. En 2009, protagonizó el documental "Pecados de mi padre" y encontró una misión de vida: Resarcir a las víctimas de su padre en Colombia y educar a jóvenes y a sus padres sobre cómo es en verdad la vida en la mafia del narcotráfico.
Su mensaje. Ha dado charlas por México y Centroamérica y le gustaría ir a otras partes del mundo con su mensaje. Pero su mayor sueño es dejar de ser el hijo de... "Yo soy un pacifista y al final quisiera que el mundo me empiece a ver por mí mismo. Juan Pablo Escobar, Sebastián Marroquín, como me quieran o me quiera llamar. Pero que me vean a mí", pidió.


FUENTE: http://www.mdzol.com/video/695185-para-el-hijo-de-pablo-escobar-la-serie-narcos-es-apologia-del-delito/#popupv73042v462


lunes, 19 de septiembre de 2016

Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar: "Tuve como niñeras a los peores criminales de Colombia"

Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar: "Tuve como niñeras a los peores criminales de Colombia"
© Image LaVanguardia.com PABLO ESCOBAR Y SU HIJOA JUAN PABLO EN UN CARRITO DE GOLF
Sebastián Marroquín (Medellín, Colombia; 1977) es conocido por ser el hijo mayor del narcotraficante más famoso de la historia de Colombia y puede que del mundo, Pablo Emilio Escobar Gaviria. Asegura que, con 16 años, tras la muerte de su padre en 1993, podría haber sido su sucesor. No son pocos los testimonios que afirman que se estaba preparando para ello.
Escobar cayó en diciembre de 1993 tras una persecución por la calles de Medellín. Oficialmente lo mató la policía, aunque otros dicen que lo liquidaron miembros de un cartel rival conchabados a los agentes. Su hijo está convencido de que, antes de que lo atraparan, se suicidó. Lo que es seguro es que Marroquín se enteró de la muerte de su padre por una periodista. En ese momento, en directo para todo el país, juró vengar la muerte del también conocido como El Patrón del Mal: “Voy a matar a todos esos hijosdeputa. Yo solo los mato”.
Asegura que esas palabras le costaron a él, a su madre y a su hermana el exilio a Argentina y tener que cambiarse de nombre. Lleva años repitiendo que cinco minutos después se arrepintió de sus amenazas y ahora es “un hombre de paz”. Pese a que sigue queriendo a su padre, reconoce que fue “un bandido” que hizo mucho daño a toda Colombia y a toda su familia.
Por eso, afirma, terminó tomando otro camino. Ahora vive en Argentina, es arquitecto e imparte conferencias sobre su padre por todo el mundo, “no para hacer defender de su figura, sino para que se aprenda de sus errores”, aclara. Esta es una de las razones por las que ha criticado series como Narcos, de Netflix.
23 años después de la muerte de Escobar, Marroquín está rentabilizando la figura del narco: ha protagonizado un documental, Los pecados de mi padre (2009); ha escrito un libro, Pablo Escobar. Mi Padre (Ed. Península; 2015); y ha puesto en marcha una marca de ropa llamada Escobar Henao, sus apellidos originales, y cuyo lema es In peace we trust(Creemos en la paz). “Mi padre se ha convertido en un personaje de mucha trascendencia a nivel mediático en todo el mundo”, explica.
Pregunta: Todo el mundo le conoce como el hijo de Pablo Escobar, pero ¿quién es Sebastián Marroquín?
Sebastián Marroquín: Es un colombiano como los más de 5 millones de desplazados por la violencia en Colombia que tuvo que cambiar de identidad para recuperar su derecho a la vida y a la educación. Soy arquitecto, empresario, un hombre de paz y padre de familia. Ese es Sebastián Marroquín.
P: ¿Cuánto de Juan Pablo Escobar hay en Sebastián?
SM: El cien por cien. En realidad no ha cambiado nada, simplemente cambió un nombre. Un documento. Un trámite. Mi cambio en el carnet de identidad no supuso una renuncia al parentesco ni al amor que siento por mi padre. Simplemente fue una herramienta que nos permitió salvar la vida.
P: Su madre y su hermana casi no aparecen en los medios de comunicación, se ha erigido usted en el portavoz de la familia ¿por qué?
SM: Es algo que yo elegí. Pude elegir otros caminos, como el del silencio absoluto o, peor aún, convertirme en Pablo Escobar 2.0. Me decidí por el de la arquitectura, el de la paz, el de buscar la reconciliación y el perdón de todas aquellas personas con las que mi padre tuvo conflictos. A eso he dedicado mi vida estos últimos años.
P: ¿Cuál es el mejor consejo que le dio su padre?
SM: "Valiente es el que no la prueba", cuando me habló de las drogas. Era muy consciente del veneno que vendía y no quería que yo, siendo su hijo, lo probara.
P: ¿Cómo le ha afectado crecer en un ambiente de narcotráfico?
SM: Me críe entre bandidos. Los peores criminales de Colombia fueron todos mis niñeras. Ahora soy un hombre de paz, creo que al estar tan cerca de eso me hizo más consciente de las consecuencias de sus acciones y del dolor que provocaban, a sí mismos, a nosotros y a muchos otros colombianos. Eso sirvió para tener, muy cerca, un espejo en el que veía justamente a las personas en las que yo no debía convertirme.
P: ¿Qué relación tiene con las drogas?
SM: De mucho respeto. Han hecho mucho daño a Colombia y a Latinoamérica en general. La prohibición de las drogas y no las sustancias es lo que nos ha traído guerras, corrupción y violación a los derechos humanos. Todo ello también impulsado por el mercado y por el poder. Esto no ha cambiado ni aún más de 20 años después de la muerte de mi padre. Todo está intacto, todo está idéntico y el negocio sigue funcionando a la perfección muy a pesar de los traficantes que van matando o que van capturando.
Los norteamericanos en algunos casos piensan que todo se puede resolver a punta de pistola, pero, el narcotráfico, es un drama de la humanidad que de ninguna manera se solucionará con armas ni con agencias antidroga superpoderosas. Eso, lo único que garantiza es el empeoramiento del problema.
P: En 2000, su madre y usted fueron detenidos en Argentina acusados de lavar dinero del narcotráfico. Aunque luego fueron absueltos, su madre pasó casi dos años en prisión ¿fue ese el momento más difícil desde la muerte de su padre?
SM: La verdad es que teníamos un buen callo ya, pero fue un momento duro porque ya llevábamos cinco años alejados de Colombia. Yo había terminado mis estudios, era profesional, tenía una vida absolutamente diferente y distante, no se parecía en nada a la vida del hijo de Pablo Escobar y, de repente, verte rodeado de policía, de la atención mediática pues te hace daño. En ese momento te preguntas: "¿Vale la pena portarme bien si de todas formas terminan metiéndote en la cárcel?". Parece que el premio por portarse bien es la cárcel. Te cuestionas muchas cosas.
P: Su padre amasó una inmensa fortuna y un gran patrimonio que tras su muerte pasó a manos del Estado. Muchas propiedades están en ruinas, aunque algunas como la famosa Hacienda Nápoles han sido cedidas a empresas para ser explotadas como un parque temático ¿Qué cree que debería hacerse con el patrimonio de su padre?
SM: Debería estar en manos de las víctimas y no de los políticos. Debería revisarse que ocurrió con esas propiedades que le quitaron a mi padre, porque te garantizo que ni una sola víctima de Pablo Escobar ha sido reparada con el dinero que confiscó el Estado colombiano y se quedó en manos de los políticos. 
Eso terminó deslegitimando la acción del Estado, porque terminó pareciendo una rapiña entre mafiosos. En esa guerra el bando ganador se quedó con todo el dinero del bando perdedor y no lo usó para reparar a las víctimas.
P: En Colombia parece que, mientras que a su hermana no la culpan por nada de lo hecho por su padre, con usted tienen sentimientos encontrados.
SM: Me parece justo porque, cuando muere mi padre, cometí el gravísimo error de amenazar al país para vengar su muerte. Por eso las personas me recuerdan por ese acto de desesperación ante la noticia de la muerte de mi padre y no recuerdan la segunda promesa que hice 10 minutos después: que me iba a educar y que contribuiría a la educación de mi familia y a la paz de mi país. Esto es lo que vengo haciendo desde hace años, pero hay quien sólo recuerda mis amenazas de hace dos décadas, pero no valora todo este tiempo de buen comportamiento.
P: ¿Podría haber llevado a cabo esa amenaza?
SM: No tenga ninguna duda que sí. Por eso creo que, con el tiempo, las personas han comprendido que, al igual que mi hermana, respondo por mis actos y no por los de mi padre.
Más allá de los sentimientos encontrados yo no hablo con promesas, sino con hechos consolidados. Cuando he salido a responder por los actos de mi padre ha sido en el marco de la búsqueda de la reconciliación. Me hago cargo de la responsabilidad moral de sus crímenes porque no hay nadie más que lo haga y creo que me corresponde a mí. Soy un hombre de paz y eso se puede verificar. Si no, estaría muerto.
La reconciliación no forma parte del vocabulario colombiano, no es parte de nuestra cultura.
P: Usted ha llegado a decir que la reconciliación no suele entrar dentro del vocabulario colombiano y asegura en el libro que consiguió salvar la vida gracias a que su madre y usted firmaron la paz con los otros carteles. Ahora Colombia afronta lo que parece el final de otra gran guerra interna, la firma del tratado de paz con las FARC. ¿Desde su experiencia cómo ve el proceso?
SM: De esta paz en concreto no puedo hablar porque no la conozco tan a fondo, pero de la que sí puedo hablar es de la que nosotros hicimos con todos los carteles de la droga de Colombia. Basándome en esa experiencia, creo que los colombianos somos capaces de hacer la paz. Hasta las personas más sanguinarias se cansan de la violencia y la guerra.

Nosotros negociamos la paz en condiciones totalmente desiguales, totalmente desfavorables para nosotros, y aun así, en unas circunstancias tan adversas valoramos mucho la paz conseguida y llegamos a una conclusión que podría parecer un disparate, pero no lo es: la paz a cualquier precio, es barata.
Eso es lo que los colombianos no han logrado entender. El enorme significado, la dimensión y lo que implica para un país poder crecer vivir y desarrollarse en paz. Llevamos 50 años o más matándonos los unos a los otros. La reconciliación no forma parte del vocabulario colombiano, no es parte de nuestra cultura. Habrá miles de críticas, pero hacer la paz no es fácil. De cobardes es la guerra, de valientes es la paz.
Sobre su padre hay muchos mitos y leyendas como que tenía tantos escondites con dinero que hay una fortuna enterrada, las circunstancias de su muerte, las excentricidades que hacía con el dinero ¿con cuál se queda?
He escuchado de todo acerca de él. Las acusaciones más inverosímiles, las más dramáticas y ciertas también. Pero la que más me gusta es la de que está vivo. Debe estar con Elvis y seguro que le está diciendo: “Tócame una cancioncilla. Cántame una”.

FUENTE: https://www.msn.com/es-pe/noticias/mundo/sebasti%C3%A1n-marroqu%C3%ADn-hijo-de-pablo-escobar-tuve-como-ni%C3%B1eras-a-los-peores-criminales-de-colombia/ar-BBwjM2b


sábado, 8 de noviembre de 2014

Pablo Escobar: Su hijo dice que DEA le pidió vincular a Fujimori con narco

Pablo Escobar: Su hijo dice que DEA le pidió vincular a Fujimori con narco
Hijo de Pablo Escobar dice que la DEA le pidió vincular a Fujimori con su padre. (USI/EFE)
Juan Pablo Escobar, conocido también como Sebastián Marroquín, indicó que ese ofrecimiento fue a cambio de que los miembros de su familia obtuvieran visas para ir a EEUU.
El hijo del narcotraficante Pablo Escobar, Juan Pablo Escobar, aseguró que la DEA (Oficina antidrogas de Estados Unidos) intentó chantajear a su familia para que dijera públicamente que el ex presidente peruano Alberto Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos hicieron negocios ilícitos con su padre.
En una entrevista con EFE, el primogénito del mayor criminal de la historia de Colombia adelantó que esta es una de las revelaciones incluidas en su libro Pablo Escobar: Mi Padre, publicado por la editorial Planeta y que salió esta semana a la venta.
Ese ofrecimiento, según Escobar, fue a cambio de que la esposa y los dos hijos del que fuera jefe del cartel de Medellín obtuvieran visas para salir de Colombia tras la muerte del capo y pudieran vivir seguros en Estados Unidos.
“Pretendían que escribiéramos unos párrafos en un libro donde se acusara a Montesinos de actividades de narcotráfico y a Fujimori de haber tenido conversaciones con mi padre en agradecimiento por un supuesto financiamiento de su campaña política”, dijo el hijo del mafioso que busca en este libro evitar que vuelvan a ocurrir cosas tan dramáticas en su país.
En concreto la DEA pidió a la viuda e hijos de Escobar que dijeran que habían visto a Montesinos en la Hacienda Nápoles, la mansión del narcotraficante en Colombia, y que este había hablado por teléfono con Fujimori, entonces presidente de Perú, quien gobernó entre 1990 y 2000.
“Nosotros estábamos necesitados de visa y de poder abandonar el país para salvaguardar nuestras vidas, era una oferta muy generosa, ningún país nos quería recibir, pero nos pidieron mentir sobre personas que no conocíamos”, aclaró. Agregó que aquello le pareció tanto a él como a su madre “una falta de respeto”.
Juan Pablo o Sebastián Marroquín, el nombre que adoptó este hombre durante 20 años para sobrevivir, aclaró que años después su tío Roberto Escobar, alias ‘Osito’ y hermano del capo, escribió un libro en el que detallaba esa supuesta relación de Pablo con Montesinos y Fujimori, una historia que ocupó páginas en la prensa internacional. 

FUENTE: http://peru21.pe/politica/pablo-escobar-su-hijo-dice-que-dea-le-pidio-vincular-fujimori-narco-2203472

miércoles, 27 de agosto de 2014

John Jairo Velásquez Vásquez, Sicario de Pablo Escobar, alias Popeye, sale de prisión en Colombia

John Jairo Velásquez Vásquez,
sicario de Pablo Escobar, alias Popeye, sale de prisión en Colombia
John Jairo Velásquez Vásquez "Popeye"
Popeye, el jefe de sicarios del extinto narcotraficante Pablo Escobar, confeso autor material de 300 asesinatos y coordinador de otros 3.000, salió la noche de este martes de prisión en Colombia, tras cumplir tres quintas partes de su condena y haber colaborado con la justicia.
John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, abandonó la cárcel de alta seguridad de Cómbita (Boyacá, centro), a unas tres horas de Bogotá, luego de que un juez le concediera la libertad condicional y de haber pagado los 9 millones de pesos (unos 4.500 dólares) de fianza, dijeron a la AFP fuentes policiales y judiciales.
"La caravana que salió de la prisión de Cómbita era la de Popeye. Ya Popeye está en libertad", señaló a la AFP una fuente del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
Alias Popeye, abandonó la prisión escoltado por una comitiva de varios vehículos sin que su imagen pudiera ser captada directamente por las cámaras de los medios que aguardaban su salida.
Con paradero desconocido, la caravana de vehículos estaba conformada por autos de la Defensoría del Pueblo, el Inpec y la Policía Nacional.
Velásquez, condenado a 30 años de cárcel por el asesinato en 1989 del aspirante presidencial Luis Carlos Galán, reconoció haber cometido 300 asesinatos y coordinado unos 3.000 mientras fue jefe de los sicarios del extinto Cartel de Medellín, que libró una guerra frontal contra el Estado luego de que Colombia aprobara un tratado de extradición con Estados Unidos en 1979.
A las órdenes del abatido "patrón" Escobar, alias Popeye no sólo estuvo involucrado en el homicidio a Galán, sino también en el secuestro del expresidente Andrés Pastrana (1998-2002), cuando postulaba a la alcaldía de Bogotá, y el del exvicepresidente Francisco Santos, cuando era jefe de redacción del diario El Tiempo.
"Yo sentía que estaba en una guerra justa contra la extradición y que en esa guerra todo se justificaba. Ahora veo las cosas dentro de otra perspectiva", dijo en septiembre de 2013 al reconocer sus crímenes en una entrevista con la revista Semana.
El Cártel de Medellín fue una de las más poderosas bandas dedicadas al narcotráfico en los años 1980 y 1990, controlando toda la cadena desde la siembra de la hoja de coca hasta la venta al menudeo en Estados Unidos. Su líder, abatido por la policía en 1993, llegó a ser mencionado por la revista estadounidense Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo.
El juez Primero de Ejecución de Penas de Tunja, Yesid Rodríguez, ordenó la libertad condicional de Velásquez el viernes, tras lo cual la Fiscalía efectuó una búsqueda en todos los juzgados de Colombia para determinar si había algún proceso pendiente que le impidiera recuperar su libertad, lo cual fue descartado.
Según el expediente judicial al que tuvo acceso la AFP, Velásquez, de 52 años, obtuvo "la libertad condicional (...) por un período de prueba de 52 meses y 22,7 días".
El sicario, que ha relatado una y mil veces a los medios crímenes escalofriantes, como el de su propia novia a la que mató por orden de Escobar, estaba privado de libertad desde el 8 de octubre de 1992.
Además de su condena por el crimen de Galán, a Velásquez se le sentenció en un segundo proceso por narcotráfico a 12 años de prisión en 2008. Sin embargo, el juez Rodríguez decidió "conceder redención de pena" por la acumulación de días de trabajo y estudio.
"En Colombia la gente nunca paga la pena completa. Si el preso trabaja o estudia por cada día que pase preso se le descuenta uno", dijo a la AFP el abogado penalista de la Universidad Javeriana, Fabio Humar.
Además, Velásquez colaboró con la justicia para esclarecer otros crímenes.
"Ha aportado a la verdad en estos años", dijo el senador Carlos Galán, uno de los hijos del político asesinado, aludiendo a su colaboración para condenar al exsenador liberal y exministro Alberto Santofimio por la muerte de su padre.
Alias Popeye solicitó más temprano este martes "de puño y letra" a la Defensoría del Pueblo garantizar su vida. "Por favor me brinde la policía seguridad desde la puerta del penal", escribió en una carta.
Andrés Villamizar, director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), negó no obstante que este cuerpo, que protege a expresidentes y otras personas cuyas vidas corren riesgo por sus funciones, le vaya asignar posteriormente guardaespaldas a Velásquez.
Sin embargo, Villamizar, sobrino de Galán e hijo de Maruja Pachón, secuestrada por Velásquez, escribió en Twitter: "Mi familia y yo somos víctimas directas de alias Popeye. Pero si alguien en Colombia ha pagado, es él".


FUENTE: http://www.eluniverso.com/noticias/2014/08/26/nota/3562181/sicario-pablo-escobar-alias-popeye-es-liberado-prision-colombia

viernes, 20 de septiembre de 2013

¡Popeye sale de la cárcel!. El único sobreviviente de los grandes sicarios de Pablo Escobar queda en libertad esta semana. (INFORME ESPECIAL)

¡Popeye sale de la cárcel!
El único sobreviviente de los grandes sicarios de Pablo Escobar queda en libertad esta semana.
(INFORME ESPECIAL)

Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, pasó 23 años detenido por cuenta de los crímenes que cometió. Los últimos 11 estuvo en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita.

Foto: León Darío Peláez / Semana

SEMANA: ¿Cuántos años pasó en la cárcel?
Popeye: Veintitrés.
SEMANA: ¿Y qué siente de salir libre?
P.: Mire. Yo soy creyente. Yo siempre he creído
que el destino de uno está en las manos de Dios. Así que entiendo los problemas que me esperan en la libertad, pero sé que nada depende de mí, sino de él.
SEMANA: Ya que habla de los peligros que le esperan en la libertad, ¿cuántas personas ha matado usted?
P.: Yo personalmente creo que alrededor de 300. Pero he participado y coordinado alrededor de 3.000 muertes.
SEMANA: ¿Y eso le parece normal?
P.: En este momento no. Pero cuando lo hacía sí. Yo sentía que estaba en una guerra justa contra la extradición y que en esa guerra todo se justificaba. Ahora veo las cosas dentro de otra perspectiva y me parece increíble lo que hice y lo que ha sido mi vida.
SEMANA: Hablemos de los protagonistas de la violencia que usted conoció. Comencemos por Pablo Escobar.
P.: Pablo Escobar era un genio, tal vez un genio del mal, pero en todo caso un genio. Tenía una mente privilegiada y un detector de mentiras en el cerebro. Si usted decía algo que no era verdad, inmediatamente lo captaba. Y eso podía costarle a uno la vida. Inspiraba una lealtad infinita en todos los que creíamos en él. Yo llegué a creer que era inmortal. El día más triste de mi vida fue el día que lo mataron.
Pablo Escobar:  cuadros y joyas, pero ni un peso en efectivo”
SEMANA: ¿Escobar era un asesino?
P.: No, él no era un asesino. Yo creo que él no mató a más de 20 personas en toda su vida. Él ante todo era un líder, un organizador de bandidos y un gran secuestrador.
SEMANA: Pero usted sí mató a muchas personas por órdenes de él. Hablemos de algunas. ¿Cómo fue cuando él dio la orden de asesinar policías en Medellín a 2 millones por cabeza?
P.: Eso fue una reacción cuando la Policía le mató a su cuñado, Mario Henao. Él y Gustavo Gaviria habían sido los verdaderos fundadores del cartel de Medellín. Fueron los primeros en importar la pasta y en organizar la exportación. Era muy cercano a él y era el hermano de su esposa María Victoria.
SEMANA: ¿Y qué pasó?
P.: Pues una vez estábamos en una finca en Monte Loro. El patrón tenía sus aberraciones y le gustaba mucho el lesbianismo. Había organizado una sesión con el equipo de básquetbol femenino departamental y estábamos en eso cuando llegaron los helicópteros artillados de la Policía y empezaron a disparar. El patrón, siempre tranquilo, dijo calmadamente: “Nos vamos”. Jorge Luis Ochoa también arrancó. Pero Mario dijo: “Yo quiero correr fresco, me voy a echar un duchazo”. Se metió en la ducha y el techo era de zinc y lo acribillaron desde arriba. 
SEMANA: ¿Y qué tiene eso que ver con los policías?
P.: Que el patrón quería tanto a Mario que se derrumbó cuando se enteró de la muerte. Al otro día nos citó y nos dijo: “Vamos a matar policías. Eso es mas útil que matar jueces porque finalmente son ellos los que nos llevan donde los jueces”. Y nos dio la tarifa: 2 millones por policía, tres por sargento, diez por teniente, 30 por mayor, 50 por coronel y 100 por general.
SEMANA: ¿Y usted a cuántos mató?
P.: Yo directamente a unos 25. Pero yo dirigía casi todos los operativos y yo creo que en total matamos unos 540.
SEMANA: ¿Usted es consciente de que las personas que lean esto van a creer que usted es un psicópata?
P.: Le respondo lo que le dije hace un momento. Hoy eso me parece una barbaridad. Pero cuando uno está en medio de una guerra, esas cosas le parecen justificadas. 
SEMANA: En la serie de Pablo Escobar hay un capítulo en que él le ordena matar a su novia. ¿Eso fue verdad?
P.: Es uno de los episodios más dolorosos de mi vida. Ella se llamaba Wendy Chavarriaga. Era una mujer muy hermosa, podía ser una reina de belleza. Ella había sido novia del patrón, pero quedó embarazada y para él la familia era sagrada. Un hijo fuera del matrimonio era impensable. Entonces la hizo abortar a la fuerza y a partir de ese momento ella decidió vengarse. Como yo la había conocido, nos encontramos una vez en una discoteca, comenzamos a salir y nos enamoramos. Como al patrón había que informarlo de todo, le pedí permiso para ennoviarme con ella, me lo dio, pero me dijo que tuviera cuidado.
Andrés Pastrana “Mostró gran entereza mientras creía que éramos del M-19. Cuando supo que era el cartel, se derrumbó”.
SEMANA: Entonces, ¿por qué la mató?
P.: Resulta que ella en su obsesión de vengarse del patrón por haberle hecho perder el niño se volvió informante del bloque de búsqueda. Y el patrón, que tenía su servicio de inteligencia por todas partes, llegó a grabarle una conversación en la cual ella estaba hablando con un tipo que tenía contactos con la DEA. El patrón me llamó, me puso el casete y me dio la orden. “Popeye, vaya y mátela”. Como las órdenes no se discutían, me tocó. Usted no sabe lo que es matar a una persona a la cual uno adora.
SEMANA: Pero usted también tuvo que participar en asesinatos de amigos suyos. ¿Cómo fue el episodio de los Galeano y los Moncada?
P.: Cuando estábamos en la cárcel de La Catedral se había establecido un acuerdo. El patrón pagaba cárcel para que todos los otros pudieran traquetear, siempre y cuando le pagaran a él una cuota fija mensual de lo que daba el negocio. Los jefes del cartel de Medellín cuando estábamos en la cárcel eran Quico Moncada y Fernando Galeano. Y el compromiso es que tenían que girarle al patrón 500.000 dólares mensuales. El problema es que se les subió el poder a la cabeza y una vez mandaron un cheque de 50 millones de pesos. 
 
Francisco Santos “Escobar dio la orden de ejecutarlo cuando nos dijeron que nos iban a recluir en la cárcel de Itagüí. De milagro se salvó ”.
El patrón dijo: “Popeye, devuelva ese cheque, yo no estoy pa’ recibir limosnas”. Y por esos días accidentalmente aparecieron en una caleta de Moncada 23 millones de dólares. Los encontró el Titi y se los llevó al patrón. Al ver él que le estaban poniendo conejo con millones de dólares y que solo le estaban girando 50 millones de pesos al mes, tomó la decisión: hay que ejecutarlos.
SEMANA: Pero esa fue la masacre que obligó al gobierno a tratar de sacarlos de La Catedral.
P.: Sí, eso fue muy duro. El patrón los citó a La Catedral, pero como habían sido los compañeros de lucha de toda la vida, no se atrevió a ponerles la cara. La sentencia de muerte se las comunicó Roberto, su hermano. Y las órdenes de matarlos nos las dieron a mí y a Otto.
SEMANA: ¿Y usted qué tan amigo era de ellos?
P.: Más amigos no podían ser. Para que usted se dé cuenta, un día Quico Moncada me dijo: “Pope, en el doblemuro de este apartamento hay 15 millones de dólares. Si algo me llega a pasar a mí, esa plata es tuya”.
SEMANA: ¿Y a usted le tocó matarlo?
P.: Sí, yo maté a Quico y Otto mató a Fernando. En el mundo de los bandidos las órdenes no se discuten. Uno se aprieta el corazón, hace lo que le dicen y sigue pa’ delante.
Rodrigo Lara “El ministro era un gran orador y Escobar, corto de palabra. En el debate en el Congreso se sintió humillado y derrotado, y lo mandó asesinar”.
SEMANA: ¿Y cómo reaccionó Quico Moncada cuando vio que lo iba a ejecutar su mejor amigo?
P.: En el mundo nuestro uno siempre está listo para esas cosas. Cuando uno es bandido, la muerte le puede llegar en cualquier momento. Uno tiene una preparación para eso diferente que el resto de la gente. Yo esposé a Quico y lo bajé al sótano. Él era muy varón y lo único que me dijo era que si podía leerle algunos salmos de la Biblia antes de disparar. Conseguí la Biblia y le leí todo lo que me pidió y después de eso le metí un tiro.
SEMANA: ¿Y qué tan cierta es la leyenda de que después de eso los quemaron vivos o se los dieron de comer a los perros?
P.: Eso es mentira. Nosotros somos sicarios profesionales, no caníbales. La verdad es que hicimos una hoguera enorme para quemar los cadáveres. Eso duró toda la noche y se veía desde Medellín. Quemar cadáveres toma mucho tiempo y después de toda la noche quedaban algunos restos. Esos los picamos con una maceta y los echamos en ácido. No quedó nada.
SEMANA: Pero hubo mucho más de dos muertos en ese episodio.
P.: Es que mientras matábamos a Quico y a Fernando en La Catedral, el patrón dio la orden de matar a los hermanos de ellos que estaban por fuera. Entonces el Arete, el Chopo y unos muchachos nuestros los citaron en diferentes partes de la ciudad y mientras matábamos a los que teníamos en la cárcel, ellos mataban a los de fuera. El que se nos escapó fue don Berna, que era el jefe de escoltas de Galeano. 
Enrique Parejo “Como el asesino lo hirió, pero no lo mató, Escobar solo le pagó 200.000 dólares de los 500.000 que le había ofrecido”.
SEMANA: Se ve que la vida costaba poco en ese mundo, era muy fácil morir o que les ordenaran a ustedes matar a alguien.
P.: Era mas fácil de lo que usted cree. Por ejemplo, al doctor Guillermo Cano el patrón mandó matarlo cuando leyó un titular en El Espectador que decía: “Se les aguó la fiesta a los mafiosos”. Acababan de reestablecer la extradición y eso fue exactamente lo que sentíamos. Cuando leyó esa frase, ahí mismo dio la orden.
SEMANA: Ya que hablamos de eso, hay asesinatos del cartel de Medellín que siguen en el misterio.
P.: Para nosotros en la guerra todo tenía una justificación. Por ejemplo, al periodista Jorge Enrique Pulido el patrón mandó matarlo solamente porque entrevistó en televisión a la mamá de Rodrigo Lara. Al jefe de la Policía de Medellín, el coronel Valdemar Franklin Quintero, solamente porque paró en un retén a su esposa María Victoria y a su hija Manuela, y retuvo a la niña dos horas. Al exgobernador de Antioquia Antonio Roldán Betancourt lo habíamos matado unos días antes por accidente. Él tenía un Mercedes Blanco igual al del coronel Franklin Quintero. Cuando pasó frente a nosotros por equivocación lo volamos. En esa época todos los días había un muerto. 
SEMANA: El primer magnicidio que el cartel cometió fue el de Rodrigo Lara. ¿No pensaron que eso iba a cambiar para siempre sus vidas? 
P.: Es que el ministro Lara le montó al patrón el debate para quitarle la inmunidad parlamentaria. Él era un gran orador y el patrón era corto de expresión y se sintió humillado y derrotado en ese debate. Como Lara había denunciado ante el mundo entero a Pablo Escobar como narcotraficante y estaba decidido a acabarlo, el patrón decidió adelantársele. 
Enrique Low Murtra “Escobar mandó un sicario en una moto a asesinarlo. Después de eso ordenó matar al sicario”
SEMANA: A Lara lo reemplazó Enrique Parejo González y también atentaron contra él en Budapest. ¿Cómo hicieron para entrar a la cortina de hierro?
P.: Cuando al patrón se le metía algo en la cabeza, no tenía fronteras. Él consiguió un profesor universitario de izquierda en Colombia, cuyo nombre no les voy a dar. Le ofreció 500.000 dólares por matar a Parejo, que estaba de embajador en Hungría, porque había firmado extradiciones. El hombre al que se le encargó esa vuelta nunca había disparado una pistola, pero aceptó el encargo.

Le metimos la pistola desde Madrid encaletada en un carro, pero como no tenía puntería, le disparó varias veces, y aunque lo hirió, no lo mató. Cuando regresó a Colombia para cobrar su plata, el patrón le dijo: “Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”. Y como Parejo estaba vivo, le pagó solo 200.000 dólares.
SEMANA: Y ¿por qué mataron a Enrique Low Murtra una semana antes de la eliminación de la extradición en la Constituyente?
P.: Ese es el asesinato más arriesgado que hizo el cartel de Medellín en toda su historia. Teníamos cuadrada la votación en la Constituyente para prohibir la extradición en la nueva Constitución. Habíamos sobornado a un poco de constituyentes y muchos otros estaban de acuerdo aunque no nos habían recibido la plata. Pero faltando unos pocos días le dijeron al patrón que Low Murtra estaba dando clases en la Universidad de La Salle y para él, todo el que había firmado una extradición, tenía que morir. 
 
Luis Carlos Galán “Cuando quedó claro que iba a ser elegido presidente, sabíamos que nos extraditaría. Por eso primero intentamos nosotros asesinarlo en Medellín y cuando eso fracasó, el Mexicano coordinó lo de Soacha”
Low Murtra era un hombre sencillo y no tenía ni escolta, ni carro y tomaba taxi. Asesinarlo era una locura porque podía presentarse una reacción nacional que cambiara la votación contra la extradición. Pero él era un duro y calculaba sus riesgos y, una vez tomada una decisión, no le temblaba la mano. Mandó a un muchacho a asesinarlo en una moto y luego, para que no quedaran testigos, dio la orden de matar al muchacho y enterrarlo con moto y todo. 

Apenas explotó la noticia, llegó Alberto Villamizar escandalizado gritando: “Pablo, por Dios, estás loco. Cómo se te ocurrió matar a Low Murtra”. Villamizar había sido el negociador, pues teníamos secuestrada a su señora Maruja Pachón y a Francisco Santos, y él había contribuido a la liberación y a crear un ambiente a favor de la eliminación de la extradición. Cuando le reclamó al patrón, este se hizo el indignado y le dijo: “Usted a mí me respeta, doctor Villamizar. Yo no he mandado matar a nadie. Low Murtra firmó extradiciones y cualquier familiar de uno de los extraditados pudo haber ordenado ese asesinato con solo 20 millones de pesos. A mí no me va a echar usted ese muerto”. Villamizar le creyó y la votación prosiguió sin mayores obstáculos.
SEMANA: ¿Por qué volaron el avión de Avianca?
P.: Porque teníamos información de que ahí iba a volar César Gaviria, que era candidato a la Presidencia en ese momento en reemplazo de Galán. A Galán lo matamos porque vimos que iba a llegar a la Presidencia y nos iba a extraditar. Nos preocupaba que a Gaviria le diera por lo mismo.
SEMANA: Hablemos de la toma del Palacio de Justicia por el M-19. ¿Cómo participaron ustedes?
P.: Ya que habla del M-19 quiero aclarar algunas cosas. Cuando ese movimiento secuestró a Martha Nieves, la hermana de los Ochoa, nosotros inmediatamente secuestramos a varias cabezas, los apretamos y tuvieron que liberarla. El patrón, una vez que los derrotó, les cogió respeto y de ahí en adelante hubo una relación muy estrecha con Iván Marino Ospina y cordial con Carlos Pizarro.
Nosotros les dimos 2 millones de dólares para financiar la toma para que nos quemaran los expedientes. Eso pasó, pero lo que quiero aclarar es que todos los asesinatos que se le atribuyen al patrón son verdad, menos los de la izquierda. Él no tuvo nada que ver con la muerte de Pizarro. A él lo mató Carlos Castaño con la colaboración del DAS. Tampoco tuvo que ver con la muerte de Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo. Eso fue una alianza de la extrema derecha y el Mexicano. 
SEMANA: ¿Cómo fue lo de la extradición de Lehder? 
P.: Carlos Lehder, que era aliado nuestro, se enloqueció con la política y le dio paludismo cerebral. Creyó que iba a ser presidente y empezó a decir boberías por todas partes. Un día estábamos en una rumba en la hacienda Nápoles con unas prostitutas y él era el que guardaba la cocaína en su alcoba. En esa periquera estaba encerrado con su pareja, cuando uno de nuestros muchachos le golpeó en la puerta para pedirle un poco de coca.
 
Avión de Avianca“Como César Gaviria iba a ser el sucesor de Galán, tocaba eliminarlo. Cuando Escobar se enteró de que iba a volar a Cali en ese avión, ordenó ponerle una bomba”
Lehder le abrió con un revólver y ahí mismo le pegó un tiro en la frente. Se armó un gran revuelo y cuando el patrón vio eso, decidió cortar por lo sano. Tenía que escoger entre matar a Lehder o entregárselo a las autoridades. Como la Policía, que estaba con nosotros, nos decía que la estaban presionando por no dar resultados, se decidió entregar a Lehder como trofeo. Yo y el Chopo lo llevamos en moto a una finca en Guarne e inmediatamente después le contamos a la Policía dónde estaba. 
SEMANA: Cuéntenos cómo fue lo de La Catedral. ¿Cómo se construyó esa cárcel?
P.: Cuando negociábamos con el gobierno los decretos para nuestra entrega, en un momento dado nos dijeron que teníamos que ser recluidos en la cárcel de Itagüí como los Ochoa. El patrón dijo que él tenía demasiados enemigos y problemas de seguridad diferentes a los de todo el mundo.

Inicialmente no le aceptaron ese argumento y tomó la decisión de ejecutar a Pacho Santos. Cuando eso se filtró, se volvieron más flexibles y, como a él lo quería todo el mundo en Envigado y los políticos de allá eran nuestros, compró los terrenos donde se construyó la cárcel y la mandó diseñar él mismo. Nos reuníamos con los ingenieros y los arquitectos y sobre los planos les decíamos cómo tenía que ser la distribución, dónde tenían que estar cada una de nuestras celdas, etcétera. 
SEMANA: ¿Y ustedes enterraron armas ahí cuando estaban construyendo la cárcel?
P.: No era necesario. Pues como todos los guardias eran nuestros, porque tenían que ser de Envigado, las armas de ellos eran las nuestras. Era una situación ideal para reconstruir el cartel de Medellín. Un anillo del Ejército nos protegía y los guardias dentro de la cárcel eran nuestros.
SEMANA: Pero entonces Pacho Santos se salvó de milagro.
P.: Sí, pero el patrón decidió ejecutar a Marina Montoya, la hermana del secretario general de la Presidencia, don Germán Montoya. Durante la negociación para liberar a su hijo que teníamos secuestrado, se había llegado a un acuerdo para iniciar una negociación sobre cómo tratar los problemas jurídicos del cartel de Medellín. El patrón sintió que le estaban dando largas a ese asunto y cambió la decisión de Pacho por la de Marina.
SEMANA: ¿Y cómo se escaparon de La Catedral?
P.: Cuando mandamos a hacer la cárcel habíamos dejado en un muro unos ladrillos con yeso pero sin cemento. De manera que si algún día teníamos que irnos, esos ladrillos los quitaba uno con la mano sin mayor problema y quedaba un hueco. Cuando llegó el Ejército a cambiarnos de cárcel con el viceministro Mendoza y con el director del Inpec, el patrón ordenó retenerlos y engañó a todo el país mientras sacábamos los ladrillos del muro y nos íbamos. 
Popeye en su celda “Lo que yo he vivido no lo ha vivido nadie. Fui sicario de Pablo Escobar. He sido amigo o enemigo de todos los muertos de las guerras recientes”.
SEMANA: Hay otra leyenda de que a Escobar le gustaban mucho las mujeres, pero que después de que habían estado con él, con frecuencia las mataba para que no pudieran dar información sobre su ubicación.
P.: Eso es mentira. Son inventos que el bloque de búsqueda le metió a Germán Castro Caycedo. Al patrón sí le gustaban mucho las mujeres, pero él era un caballero con ellas. Cuando eran informantes las mataba, pero eso es otra cosa.
SEMANA: ¿Quién fundó los Pepes?
P.: Los Pepes lo fundaron Fidel Castaño, Carlos Castaño y don Berna. Después ellos invitaron al cartel de Cali, a Guillo Ángel, a Rodolfo Ospina y a otros. 
SEMANA: Pero esos habían sido aliados de ustedes.
P.: Sí, pero de los de Cali nos abrimos por problemas con Pacho Herrera. De los Castaño también nos abrimos cuando asesinaron a Pizarro y a Jaramillo. Guillo Ángel, que era de los nuestros aunque no participaba en los asesinatos, no quiso pagar la cuota de dinero que el patrón les exigía a todos los miembros del cartel de Medellín para la guerra. Entonces fue declarado objetivo militar. Y Rodolfo Ospina, que era nieto del expresidente Mariano Ospina Pérez, había sido aliado nuestro, pero nos estaba jugando sucio con la DEA.
SEMANA: Pero ustedes atentaron contra él.
P.: Sí, tratamos de matarlo saliendo de una discoteca y le echamos bala con todos los fierros. Pero ese hombre resultó un superteso para manejar carro y no entiendo cómo se nos pudo escapar. En todo caso, después se entregó a la Fiscalía y a la DEA como testigo contra nosotros. Fuimos a Bogotá a matarlo y como no lo encontramos, matamos a su hermano Mariano, que no tenía nada que ver. Rodolfo quedó libre y creo que hoy está en Estados Unidos como testigo protegido.
SEMANA: Usted dijo al comienzo que Escobar más que asesino era secuestrador. ¿Qué quiere decir?
P.: Como estábamos enfrentados simultáneamente al gobierno de Colombia, al de Estados Unidos, al cartel de Cali y a los Castaño, se necesitaba mucha plata para financiar todas esas guerras. Como traquetear se volvía difícil, el patrón decidió que la fuente de financiación iba a ser los secuestros. Secuestramos a nuestra propia gente, a la clase dirigente antioqueña y al que fuera. Llegamos incluso a hacerles seguimiento a la señora de Julio Mario Santo Domingo en Nueva York y a Lina Botero en Bogotá. Pero cuando todo estaba listo, el patrón desactivó esos dos operativos. El riesgo era demasiado grande y él conocía sus límites. 
SEMANA: Entonces, ¿Escobar no murió rico?
P.: Él murió sin un peso. Tenía edificios, fincas, diamantes y cuadros, pero cero liquidez.
SEMANA: Cuéntenos episodios de su vida como criminal que no han sido revelados.
P.: Uy, son tantos. Por ejemplo, yo secuestré personalmente al doctor Andrés Pastrana. Entré a su oficina cuando era candidato a la Alcaldía. Le puse un revolver enfrente y bajé con él las escaleras con el cañón contra su cabeza. Él estuvo valiente y tranquilizó a toda la gente en el edificio que estaba horrorizada. Jaime Garzón, que también estaba ahí, al ver que era un secuestro, pidió que también nos lo lleváramos. Uno de mis hombres le pegó una patada y le dijo que el asunto no era con él. Y sobre ese secuestro hay más cuentos.
SEMANA: ¿Como cuáles?
P.: Cuando yo le estaba haciendo el seguimiento al doctor Pastrana, yo no conocía casi Bogotá, pero me fui al norte y entré a un restaurante. Cuál no sería mi sorpresa cuando vi en una de las mesas al doctor Mauricio Gómez, el hijo de Álvaro Gómez. Él no tenía escolta, mientras que Andrés Pastrana tenía varios. Entonces llamé al patrón y le pregunté si cambiábamos de personaje. Él me dijo: “No sea bruto, Pope. A mí solo me sirven los que quieren ser presidentes”.
SEMANA: ¿Y cómo le fue a usted con Pastrana?
P.: La verdad, él estuvo muy controlado mientras creía que éramos un comando del M-19. Lo metí en un baúl de un carro, y el hombre, tranquilo. Después lo metimos en un helicóptero y seguía controlado. Pero él en un momento dado se dio cuenta de que lo estaba engañando. Yo soy muy bruto y él es muy inteligente. Entonces me frenteó y me pidió que le dijera quiénes éramos. Cuando le dije que estaba retenido por orden de Pablo Escobar, se derrumbó. Ahí se le acabaron las fuerzas.
SEMANA: ¿Y cómo fue que se salvó?
P.: La tropa estaba peinando la zona y accidentalmente llegaron a él. Él, otra vez en control de la situación, logró que un policía se prestara como voluntario para canjearse por él. Así fue que se nos fue.
SEMANA: Pero ese mismo día ustedes mataron al procurador Carlos Mauro Hoyos.
P.: Sí, yo había encabezado el operativo contra él en la carretera de Las Palmas. En la balacera se había encunetado el carro y el procurador había quedado levemente herido de bala en un pie. Cojeando lo saqué de ahí y llamé al patrón. Él me dijo que como acababa de ser liberado el doctor Pastrana, podíamos perder credibilidad si no actuábamos con energía. Me ordenó hacerle un juicio por traición a la patria, ya que tenía contactos con la DEA, y ejecutarlo. Yo seguí las órdenes, le dije que era su juez y que por traición a la patria estaba sentenciado a muerte. Él protestó indignado y empezó a gritar: “¿Cuándo traicioné a la patria?”. Y ahí lo maté.
SEMANA: Pero usted se reunió recientemente con Pastrana y me imagino que intercambiaron opiniones sobre todo esto.
P.: Sí, pero hay un tema que por delicadeza no me atreví a tocar. Fue el relacionado con su suegro, el doctor Eduardo Puyana. Ahí hay un cuento complicado que nunca se ha contado.
SEMANA: ¿Ustedes tuvieron que ver en ese asesinato?
P.: Directamente no, pero indirectamente sí. Yo era el jefe del brazo armado del cartel en Bogotá, pero cuando mi foto comenzó a aparecer en la televisión con los carteles de ‘Se busca’, me tocó regresar a Medellín y esconderme. En ese momento, el patrón nombró un nuevo equipo para reemplazarme. Esa gente secuestró al doctor Puyana por cuenta propia en circunstancias que yo no conozco y lo acabaron matando. Cuando el patrón se enteró, se puso furioso, pues él creía que el manejo de los secuestros de la clase alta lo podía dirigir solamente él y que no podía haber ruedas sueltas. Les ordenó a esos muchachos venir a Medellín y al llegar, fueron ejecutados todos.
SEMANA: Cada respuesta suya es más macabra que la anterior. Sorprende la tranquilidad con la que usted enfrenta su nueva vida al salir de la cárcel. ¿Qué le gustaría hacer en el futuro?
P.: Me gustaría usar mi experiencia para contribuir en el posconflicto. Lo que yo he vivido no lo ha vivido nadie. Fui sicario de Pablo Escobar. Fui compañero de celda de los peores enemigos de Pablo Escobar. He sido amigo o enemigo de todos los muertos de las guerras recientes de Colombia. Todo eso me da un conocimiento y unas experiencias que creo se pueden canalizar hacia algo constructivo. Quiero enseñarles a los jóvenes de Colombia que no tienen por qué vender sus vidas por un Mercedes-Benz o por los cucos de una reina de belleza, como hice yo. Ojalá que me den esa oportunidad.

FUENTE: http://www.semana.com/nacion/articulo/popeye-sale-de-la-carcel/357585-3