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miércoles, 26 de octubre de 2022

La palabra de 4 letras con la que un gato (hasta callejero) te hará caso. Se trata de una interjección que hunde sus raíces en la sabiduría popular Los gatos son animales independientes que muchas veces no nos prestan atención cuando se la reclamamos, aunque nos conozcan a la perfección e incluso aunque convivamos con ellos. Son mascotas que deciden cuándo hacer caso a los humanos y cuándo no, independientemente de que los llamemos por su nombre o no.

La palabra de 4 letras con la que un gato (hasta callejero) te hará caso.

Se trata de una interjección que hunde sus raíces en la sabiduría popular

¿Sabes cuál es el sonido para atraer a los gatos?

Los gatos son animales independientes que muchas veces no nos prestan atención cuando se la reclamamos, aunque nos conozcan a la perfección e incluso aunque convivamos con ellos. Son mascotas que deciden cuándo hacer caso a los humanos y cuándo no, independientemente de que los llamemos por su nombre o no.

Pero, si ni siquiera conoces al gato, ¿cómo hacer para que te atienda, para llamarlo y que se acerque? Pues hay una interjección de cuatro letras que se utiliza de manera coloquial para atraer a los gatos que tal vez creas que no sabes pero que seguro que has oído más de una vez. Sí, igual que hay una interjección para ahuyentar a los gatos, también hay una palabra concreta para llamarlos.

Una palabra con variantes

La palabra en cuestión tiene muchas variantes que dependen del lugar geográfico de España en el que sea utilizada. Esta interjección hunde sus raíces en la sabiduría popular y, durante décadas y décadas de existencia, ha visto cómo surgían numerosas variaciones de la misma palabra aunque todas ellas sirven de una forma u otra para atraer a los gatos.

Da igual cómo la pronuncies, puesto que muchas veces lo importante es la actitud que muestres ante el gato para que le transmitas tranquilidad y no te vea como un peligro o una amenaza.

La palabra en cuestión imita el sonido de un siseo suave que es, precisamente, lo que se utiliza para captar la atención del felino e intentar despertar su curiosidad y, al mismo tiempo, tranquilizarlo.

Así que lo mismo te valdrá para captar la atención de un gato que conozcas bien (aquí también es útil, por supuesto, llamarlo directamente por su nombre) como para atraer a un felino que acabas de encontrar en la calle.

Un sonido que llama la atención de los gatos

Este sonido, el siseo del que te hablamos, les llama poderosamente la atención y por eso es fácil que te atiendan. Si, además, lo haces en cuclillas, a su mismo nivel respecto del suelo, ganarás puntos porque los gatos te verán menos como una amenaza. Y ya si unes este siseo con un rápido movimiento de dedos al más puro estilo del gesto que internacionalmente se asocia con el dinero (frotar de manera suave el dedo pulgar contra los dedos índice y corazón), mejor que mejor.

La palabra en cuestión de la que te hablamos es miso y lo ideal es que la repitas unas cuantas veces en tono suave y relajado para conseguir que el gato confíe en ti. Según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), miso es una interjección coloquial que se utiliza para llamar al gato. Y es tal cual.

Si a ti no te suena como tal, quizás te resulte más familiar alguna de sus derivaciones, como misi (una de las formas más populares), misa o simplemente mis. Incluso hay quien dice misino y misi disfruta hasta de una canción infantil cuyo nombre es "Misi gatito" porque, probablemente, es una de las variaciones más conocidas.

 

FUENTE: https://www.levante-emv.com/vida-y-estilo/mascotas/2022/10/24/gatos-sonido-llamar-interjeccion-atraer-dv-77397280.html



viernes, 23 de noviembre de 2012

Alan García: No tengo ningún rencor hacia Alberto Fujimori



Alan García: No tengo ningún rencor hacia Alberto Fujimori


El exmandatario Alan García Pérez aseguró que no guarda ningún "rencor" hacia Alberto Fujimori y dijo que el perdón no tiene nada que ver con la solicitud del indulto humanitario. 

"A mí me quisieron difamar, injuriar y volví a trabajar por el pueblo peruano, lo que acaba bien está bien. Lo que yo no tengo es rencor, no tengo odio, no me conmueve el alma ningún deseo de venganza. No tengo ningún rencor, si a eso lo llaman perdonar llámenlo así", expresó en entrevista a RPP Noticias. 

García Pérez sostuvo que el perdón que pueda pedir el condenado exmandatario no tiene nada que con el indulto, decisión que deberá tomar el jefe de Estado, Ollanta Humala. 

"El uso de la palabra perdón no  tiene nada que ver con el indulto, que es un hecho objetivo que se da o no se da, y lo decidirá el presidente Humala. El perdón no está en la ley", aseveró. 

En otro momento, consideró que si bien Fujimori está sancionado, no se debería limitar su derecho a hablar. 

"Creo que es peor evitar que las personas hablen porque comienza a agigantárseles como si fueran enormes, frente a su verdadera realidad. Parece que se tuviera miedo de que digan algo", manifestó. 

Finalmente, García Pérez opinó que las condiciones carcelarias del expresidente son muy aceptables, "en relación a lo que tal vez  él hubiera hecho con otros".


FUENTE: http://www.rpp.com.pe/2012-11-22-alan-garcia-no-tengo-ningun-rencor-hacia-alberto-fujimori-noticia_542694.html



sábado, 28 de abril de 2012

El Congreso peruano: Mauricio Mulder, pido la palabra

El Congreso peruano: Mauricio Mulder, pido la palabra
El Parlamento es la suma de 130 individualidades que provienen de una veintena de listas diferentes y que han surgido desde todos los rincones del país.
Mauricio Mulder, Pido la palabra

Ha recrudecido, como es tradicional en el Perú desde la recuperación de la democracia, un clima de ataques hacia el Congreso. Todos sabemos que no hace falta esforzarse mucho para encontrar motivos, porque sucede siempre que aunque se trate de parlamentarios con experiencia, el ejercicio de la presidencia lleva a una suerte de aislamiento en lo que respecta a la percepción de la ciudadanía, y se cometen errores algo infantiles. Pero sucede también que cuando viene un proceso electoral, los que más criticaron al Congreso, los más ácidos comentaristas, los más acérrimos defensores de un cierre con fusilamiento previo, son los primeros en votar por cualquiera que sale con un marketing más o menos presentable, y terminan encaramándolo en un escaño.

Seamos claros. El Congreso es la suma de 130 individualidades que provienen de una veintena de listas diferentes y que han surgido desde todos los rincones del país, con todas sus diversidades educativas, culturales, raciales, etcétera. Es decir, se trata de personas que llegaron allí porque hubo partidos políticos que los pusieron en sus listas. En la mayoría de casos los jefes de esos partidos los conocieron uno o dos días antes del cierre de la inscripción, después de haber considerado más que nada dos cosas importantes: si “jala” votos y si “pone” para la campaña del partido. Nada de trayectorias políticas, nada de pensamientos ideológicos, cero en ver si tuvo juicios o no. Con el siempre rentable cuento de la renovación contra los políticos tradicionales, los nuevos congresistas llegan diciendo que no son políticos y que son independientes.

Incluso, para profundizar la inexperiencia y aligerar el peso político del Parlamento, se propone eliminar a los expertos y hacer que haya más elecciones en períodos intermedios y menos reelecciones de parlamentarios. Como los partidos –con la excepción justamente de los llamados tradicionales– son clubes electorales alrededor de un candidato, se acentuarán los males que estamos reseñando. No se solucionarán como algunos periodistas creen, porque equivaldría a decir que un periódico o un programa de TV, para que promueva “rostros nuevos”, debiera ser conducido por practicantes y no por los periodistas más experimentados.

Por eso hay que eliminar el voto preferencial y exigir legalmente a los partidos que coloquen candidatos con trayectoria conocida en la disciplina que van a desarrollar: la política. Porque se trata de una actividad complicada, especial y extremadamente cuestionada de la que los llamados “independientes” se desencantan muy rápido.

Lo mismo pasa cuando se es laxo con sotana de la moralidad en la escogencia de candidatos. Porque incluso tratándose de políticos con experiencia, si esta se adquirió con mañas y en busca de enriquecerse, entonces más vale un bisoño que cien experimentados. No basta no tener antecedentes. Es fundamental ser consecuente. Si se predica justicia social es ridículo aspirar a ser rico valiéndose de la política. Si se llega con la sensibilidad de saber que hay que crear empleo y reducir la pobreza, hay que evitar gobernar para enriquecerse usando el cuento de “atraer inversiones”.

También cabe que al Poder Judicial no le tiemble la mano para meter preso a un congresista, si así lo requiere la justicia, y si el hecho es un delito común ocurrido antes de ser elegido. Los casos anteriores NO TIENEN INMUNIDAD. ¿Por qué el Poder Judicial sigue solicitando –las pocas veces que lo hace– el levantamiento de inmunidad por crímenes cometidos antes de su elección? Solo una jueza fue valiente en dictar una captura, pero luego se chupó, anuló su acto. No sabemos por qué.

FUENTE: http://peru21.pe/2012/04/28/impresa/congreso-peruano-2021935