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martes, 22 de mayo de 2018

ESTADOS UNIDOS. No, el inglés no es el idioma oficial de Estados Unidos


ESTADOS UNIDOS
No, el inglés no es el idioma oficial de Estados Unidos
(CNN) - Aaron Schlossberg, un abogado en Nueva York, fue el protagonista de un video viral la semana pasada después de que fue grabado amenazando al personal de un restaurante por hablar en español con los clientes.
Puede ser una novedad para él que nada en la Constitución ni en ninguna ley federal respalde su comentario de que "deberían estar hablando en inglés" porque "esto es Estados Unidos".
Muchos países multilingües tienen un idioma oficial, pero Estados Unidos nunca lo ha hecho con el inglés. De hecho, EE.UU. no tienen un idioma oficial.
"Los Padres Fundadores no vieron la necesidad de declarar uno", dijo a CNN el Dr. Wayne Wright, profesor de lenguaje y alfabetización en la Universidad de Purdue.
"El inglés era casi el idioma dominante de los Estados Unidos en ese momento, por lo que realmente no era necesario protegerlo. Y no querían ofender a sus conciudadanos estadounidenses que ayudaron a luchar por la independencia".

La gente en este país ha estado hablando idiomas distintos del inglés desde antes de la fundación de la República.
De hecho, los idiomas comunes que se hablan en las 13 colonias incluyen holandés, francés y alemán, por no mencionar los muchos idiomas hablados por los nativos americanos.
Aún así, tratar de obligar a las personas en EE.UU. a hablar inglés no es algo nuevo.
A los esclavos africanos se les prohibió usar sus lenguas nativas (y al mismo tiempo se les prohibió aprender a leer y escribir en inglés) porque los dueños de esclavos temían que incitaran rebeliones.
Los niños indígenas se vieron obligados a asistir a internados donde fueron castigados por hablar en sus propios idiomas. Y muchas escuelas japonesas iniciadas por inmigrantes en Hawai fueron forzadas a cerrar durante la Segunda Guerra Mundial.
"Lo triste de los debates sobre el lenguaje es que raramente hablan del idioma en sí, sino de las personas que hablan esos idiomas", dijo Wright.
Eso también es evidente en el caso del abogado de Nueva York que amenazó con llamar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de los trabajadores del restaurante.
"Creo que no están documentados", dijo Schlossberg sobre los empleados. "Así que mi próxima llamada es a ICE para expulsar a cada uno de ellos de mi país".
Al amenazar con llamar a ICE, equiparó hablar español con inmigración ilegal, dijo Wright.
'El inglés no está bajo amenaza'
No hay duda de que el inglés es el idioma de facto de Estados Unidos.
Es el lenguaje de documentos gubernamentales, procedimientos judiciales y contratos comerciales. Los inmigrantes sienten una inmensa presión para aprenderlo. La mayoría de las personas en Estados Unidos solo hablan inglés. Pero eso no ha impedido que algunos legisladores intenten garantizar que el inglés se utilice por encima de todos los demás idiomas.
En 1981, el senador estadounidense S. I. Hayakawa de California presentó una enmienda para hacer justamente eso. Falló.
Desde entonces, otros legisladores han introducido versiones similares de esa enmienda, pero fue en vano.
El Senado lo intentó nuevamente en 2006, aprobando una enmienda a un proyecto de ley de inmigración integral que habría convertido al inglés en el idioma oficial. El proyecto nunca pasó en la Cámara.
"Hay suficientes representantes en ambos lados del pasillo que reconocen que es algo inútil", dijo Wright. "Número uno, el inglés no está bajo amenaza en Estados Unidos. Y número dos, es (un tema) divisivo".
Pero aunque los esfuerzos para elevar el inglés sobre otros idiomas han fallado a nivel nacional, han tenido cierto éxito a nivel estatal.
California, Massachusetts y Arizona, en algún momento de los últimos 20 años, implementaron leyes que eliminaron los programas de educación bilingüe y los reemplazaron con programas de inmersión de solo inglés.
Las leyes ordenaron que la mayoría de las escuelas públicas enseñaran a los estudiantes con barreras lingüísticas exclusivamente en inglés, en lugar de permitirles enseñar a los estudiantes en sus idiomas nativos, como lo habían hecho muchas escuelas durante décadas.
La ley de California estuvo vigente durante casi 20 años antes de que fuera derogada en 2016. En Massachusetts, estuvo en los el reglamento durante aproximadamente 15 años hasta que una nueva ley la derogó efectivamente en 2017. En Arizona, la ley todavía se aplica.
La Dra. Beatriz Arias, investigadora principal del Centro de Lingüística Aplicada, dijo que la ley de Arizona discrimina a las personas según el idioma que hablan, y el idioma que hablan las personas suele ser un indicador de su raza.
"Hay una ecuación política de la condición de ser estadounidense con hablar inglés", dijo Arias. "Las personas que no hablan inglés son tan estadounidenses como las que lo hacen".
Y a pesar de que EE.UU. se está volviendo cada vez más multilingüe, el inglés probablemente no vaya a desaparecer en el corto plazo. De hecho, son los idiomas de los inmigrantes los que tienen más probabilidades de desaparecer. A medida que los inmigrantes adquieren el inglés en sus esfuerzos por asimilarse, es menos probable que las siguientes generaciones hablen las lenguas nativas de sus padres o abuelos.
Mientras que la Dr. Arias dice que las medidas de California y Massachusetts para traer de vuelta los programas de educación bilingüe indican que el movimiento de solo inglés puede estar perdiendo importancia, las personas aún les dicen a los inmigrantes que "hablen inglés".
"El temperamento nacional se ha vuelto tan aislacionista que las personas se sienten con poder ahora para decir cosas como dijo ese abogado", dijo Arias, aludiendo a los comentarios recientes sobre inmigrantes hechos por el presidente Donald Trump.
"Cuando hay un permiso del más alto cargo en el país para hablar así, se pierde la comprensión de una variedad de idiomas y cómo eso enriquece a nuestra comunidad".

FUENTE: http://cnnespanol.cnn.com/2018/05/21/no-el-ingles-no-es-el-idioma-oficial-de-estados-unidos/


domingo, 17 de junio de 2012

"Lecciones del caso "Galarretagate"

José Cevasco Piedra (Ex oficial mayor del congreso)
"Lecciones del caso "Galarretagate""

Una de las cosas que aprendí del mundo parlamentario fue en primer lugar a observar las cosas de manera hemicíclica, es decir, tener una visión global de los escenarios y romper con la costumbre mecánica de ver las cosas de manera lineal.
El caso de la violación de la inmunidad parlamentaria del congresista Luis Galarreta se ha constituido en uno de los casos emblemáticos de los últimos años del cómo no hacer bien las cosas. Los errores cometidos por la Fiscalía, el Poder Judicial y el Congreso han sido elocuentes y merecen una reflexión en blanco y negro.

Los jueces y fiscales deben entender que la función de administrar justicia merece una aplicación ejemplar de la ley, y que sus decisiones tienen efectos también en el ámbito de la gobernabilidad.

La crisis generada en perjuicio del Congreso es un claro ejemplo de la falta de formación de los funcionarios judiciales en los aspectos parlamentarios y de gobierno. La ley debe aplicarse bien y sin anteojeras.

La aplicación de la ley tiene efectos en la estabilidad política y económica de la nación. La formación de jueces y fiscales debe tener una visión amplia y global con una perspectiva de país, saliendo de la esfera única del campo del estricto derecho. Hemos visto cómo las decisiones jurídicas han generado efectos negativos en las empresas, y con ello crisis sociales y, por qué no decirlo, crisis en la estabilidad política del país.

La interceptación telefónica anticonstitucional al congresista Galarreta es un clarísimo ejemplo de la falta de formación en materia de derecho parlamentario de algunos jueces y fiscales. Sin embargo, dicha acción no solo tiene un efecto en el sistema parlamentario. Las decisiones erradas han generado una cuasi crisis de Estado, cuestionando el accionar del Fiscal de la Nación y el Presidente del Poder Judicial, poniendo en grave riesgo las garantías constitucionales de los miembros del Poder Legislativo.

Adicionalmente, el Congreso y sus órganos administrativos debieron, sobre todas las cosas, proteger los derechos de sus parlamentarios, informando oportunamente y en paralelo a su Presidente y al congresista involucrado, con el fin de reafirmar la institucionalidad y la independencia del servicio parlamentario.

Es verdad que este tipo de casos no son cotidianos. Pero esto no es una excusa para que los profesionales que ejercen la justicia en el país no se encuentren adecuadamente preparados y conozcan hasta dónde se delimitan sus fueros. Aquí no vale: camino se hace al andar, pues está en juego la seriedad y la imagen de órganos gubernamentales vitales para el desarrollo y estabilidad del Estado. Capacitación e independencia es la clave.


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José Fco. Cevasco Piedra

Columna de opinión

LIMA








lunes, 9 de abril de 2012

"La crisis del Congreso y las Tecnologías de Información - I "

"La crisis del Congreso y las Tecnologías de Información - I "
Columna de opinión
LIMA - LA TECNOLOGÍA Y EL CONGRESO
José Cevasco Piedra
Hemos analizado en esta columna sobre las diversas razones que originan la crisis permanente que atraviesa el Congreso; entre ellas, la forma en que los partidos políticos elaboran sus listas de candidatos, la conducta errada de algunos parlamentarios, previa y posterior a su elección, así como los vacíos que actualmente tiene el Reglamento del Legislativo.

Sin embargo, hemos analizado muy poco de cómo el modelo de trabajo parlamentario no se ha ido acomodando a la revolución tecnológica iniciada en el Perú y el mundo décadas atrás, y que es un componente adicional que alimenta la crisis parlamentaria.

El enfoque con el cual se construyó la plataforma tecnológica en el Congreso consistió en acercar a esta institución a la población y a los medios de comunicación; sin embargo, muy pocos repararon en que la apertura informativa -que era la primera parte- generaría una segunda, que se denominó cultura participativa de la ciudadanía, la cual propició una demanda adicional que el Congreso no sabe cómo administrar.

Dicha demanda llega por varias vías. La primera es en forma directa al Congreso, la segunda es a través de los medios de información, en forma directa desde la radio, televisión, prensa escrita e internet. La tercera llega a través de las redes sociales.
Como vemos, la demanda hacia el Congreso supera totalmente a la oferta de soluciones que este brinda con un modelo que, basándose en los aspectos tradicionales de la democracia representativa, va quedando obsoleto.

Adicionalmente a ello, la población va dejando de utilizar al "representante congresal" porque la tecnología le permite dirigirse también en forma directa al Poder Ejecutivo, pero con la diferencia de que este poder del Estado usa la tecnología para que el ciudadano haga sus trámites reduciendo las distancias geográficas e informativas, desde la comodidad de una computadora.
¿Cómo el Congreso puede mejorar sus ofertas de soluciones ante la avalancha de las demandas insatisfechas que tiene de la población ocasionada por la aplicación de las tecnologías de información?

Creo que el Congreso debe establecer un espacio de discusión, fuera de sus instalaciones, por un periodo de un año, sin que intervengan los congresistas, donde especialistas NO TEÓRICOS y la ciudadanía, intercambien ideas sobre las reformas que debe tener el trabajo parlamentario, de cara al siglo XXI, lleno de modernidad.

Ahí no solo se debe debatir sobre el rol del congresista, sino sobre sus sistemas de trabajo en comisiones y en el pleno, sobre la distribución del tiempo que se usa en la funciones de Representación, Control Político, Fiscalización y de la elaboración de las leyes, así como del nuevo rol del Servicio Parlamentario, que desde ya debe reformarse desde sus orígenes.

Creo que, más allá de que el actual Congreso realice ferias artesanales y otras actividades menores para realzar su imagen, es necesario que se analice a profundidad el nuevo rol que debe tener ante una sociedad donde la tecnología se está convirtiendo en la herramienta básica de vida e información y participación de las nuevas generaciones.

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José Fco. Cevasco Piedra

viernes, 2 de marzo de 2012

"Menos leyes y más fiscalización"

José Fco. Cevasco Piedra
"Menos leyes y más fiscalización"
Columna de opinión
LIMA - 
Me irrita la falta de previsión de las autoridades; tuvo que suceder un nuevo incendio en Mesa Redonda para que la Municipalidad de Lima empiece a supervisar y clausurar los locales de dicho emporio comercial. Tuvieron que fugarse 17 presos de la cárcel de Challapalca para que el presidente de la República dicte un decreto supremo autorizando al Inpe para contratar mil empleados y con ello reforzar el resguardo de los penales.

 
¿Acaso el desorden en Mesa Redonda y la inseguridad carcelaria no eran conocidos por nuestras autoridades? Hace mucho aprendí que hay que castigar al negligente y no al ignorante.


Estos hechos, que son en principio responsabilidad de la alcaldesa de Lima y del jefe del Inpe, no escapan a la responsabilidad del Congreso.

Cuando la población elige a los congresistas, lo hace con la esperanza que éstos sepan fiscalizar los asuntos de interés público, lo cual no significa la creación de comisiones investigadoras ni mucho menos iniciar una "cacería de brujas" en contra de los funcionarios del gobierno saliente.

En el Perú estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes manejen las instituciones "mirando el espejo retrovisor", es decir que una vez que llegan al poder se dedican a mirar hacia atrás cuando su deber es mirar hacia adelante para no estrellarse con la realidad.

La función de fiscalización del Congreso tiene como objetivo revisar, inspeccionar y examinar el funcionamiento de las entidades del Estado para salvaguardar la integridad de la población.

El Congreso, en las actuales circunstancias que vive el país, debe replantear su estrategia de trabajo y enfatizar las acciones de fiscalización y control del funcionamiento de las entidades públicas y de los servicios que brinda a la ciudadanía.

La época en la que el Parlamento tenía el monopolio de ser el generador de normas ya acabó. Tenemos leyes hasta de sobra.

La era donde el parlamentario tenía que estar dentro de sus paredes sesionando por largas horas y presentando el mayor número de proyectos de ley, cual competencia para el Récord Guinness, ya terminó.

Lo que el país necesita en estos tiempos es que sus parlamentarios fiscalicen y que gestionen ante el Poder Ejecutivo las demandas que realizan las autoridades municipales para que las zonas alejadas de la capital cuenten con las obras básicas en aspectos de salud, educación, infraestructura vial y comunicaciones.

No olvidemos que la ley más importante que aprueba cada año el Congreso es el Presupuesto General de la República, y es el Parlamento el llamado para hacerle el seguimiento de su correcto, eficaz y eficiente cumplimiento.

El trabajo parlamentario y las normas que lo rigen deben adecuarse a las necesidades que tiene la sociedad. Replantear las prioridades del Congreso es una tarea inmediata; menos leyes y más fiscalización es mi propuesta.
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José Fco. Cevasco Piedra