Sarita Colonia: Un día
con La Sarita y su pueblo devoto en el Callao
Multitud. Devotos de Sarita Colonia esperaron hasta cerca de dos horas para poder dejar sus ofrendas en la capilla de Sarita Colonia en el cementerio chalaco. Un encuentro de fe. |
A cien años de su nacimiento. Miles de personas
llegaron ayer de todo el país al cementerio Baquijano y Carrillo para ofrecerle
flores y rezos a la santa popular. Se repartió ratuitamente comida y bebida a
los fieles en el lugar. Una muestra de la religiosidad que se vive fuera de las
iglesias.
Renato Arana Conde
En este camposanto chalaco, todos le deben algo a
la Sarita y eso se nota en las miles de personas que se congregaron
ayer en el cementerio Baquijano y Carrillo del Callao.Personas
de todas las edades y distritos populosos de la capital se reunieron para
celebrar el primer centenario de Sarita Colonia, adoptada como santa
popular.
Popular hoy en día, pero en vida era una mujer
desconocida que vino a Lima desde Huaraz a los diez años en 1924, junto
con su familia, para tratar la bronquitis de su madre Rosalía. En vida, a Sara
Colonia Zambrano no se le reconoció 'milagro' alguno.
Milagros como el que le atribuye Luz Palma (76),
chalaca que asegura que, gracias a la 'santita', su hijo José Antonio recuperó
la movilidad de sus piernas a los 3 años, en 1979.
"Ahora estoy aquí para que le devuelva su
trabajo a mi hijo. Lo han despedido recién el viernes", nos revela anciana
mientras forma parte de la cola de 300 personas que busca ingresar a
la capilla de Sarita Colonia en el Baquijano.
Luz Palma, más allá de ese milagro, dice conocer
poco de la biografía de Colonia. Como la mayoría, lo que sabe es que tras
la muerte de su madre, a los 16 la futura santa del pueblo trabajó en la casa
de una familia italiana, donde realizaba labores domésticas. De ese
periodo, se le conocen actos de bondad con el prójimo, como regalar ropa y
comida a las personas desvalidas.
Comida, precisamente, es lo que trae Pilar
Campos (38) desde Pisco hasta el primer puerto. Esta mujer, que lleva mal
tatuado el rostro de la santa popular sobre su seno derecho, carga con sus
robustos brazos una torta de forma rectangular, hecha de guindones y pecanas,
sobre la que se ha escrito con crema 'Feliz cumpleaños, Sarita Colonia'.
"Llegaré a la capilla, le ofreceré la torta y
se la repartiré a los fieles". Un vistazo al pastel pronostica que muchos
se quedarán sin probar bocado alguno, pero Campos asegura que, al igual que
Cristo con los panes y el pescado, inexplicablemente las porciones de pastel
jamás se agotan. De esta manera la pisqueña agradece a Colonia que su marido,
un buzo, se halla salvado de morir por una descompresión.
MUERTE Y MILAGROS
Pudo salvar al buzo, pero ni la misma Sarita
Colonia se salvó de la muerte el 20 de diciembre de 1940, por paludismo...
aunque la leyenda popular cuenta que la joven de 26 años se lanzó al mar para
no ser violada por unos malhechores del Callao. Su cuerpo terminó en una fosa
común del Baquijano, donde su padre la halló tiempo después y le colocó una
cruz para ubicarla.
Ahora, 73 años después, la Sarita es ubicada
en cualquier punto de este camposanto gris gracias a los vendedores
ambulantes que ofrecen efigies (a S/.1.00), cuadros (S/.15.00) y 'grutitas' con
su imagen (a solo S/.25.00). Pese a la efervescencia, para Rossana Ruíz Farfán,
el día está 'bajo'. "La gente aquí no viene a comprar, sino porque los
fieles les dan comida gratis", señala derrotada.
Es el caso de Ana Maldonado de El Agustino que
reparte gratuitamente, cada 1 de marzo, 200 porciones de sopa seca para los
hambrientos fieles, igual este sábado. Para Maldonado es su forma de saldar su
deuda divina, aunque prefiere mantener en reserva el 'favorcito' que le hizo la
'santa'.
Un favor fue el que inició toda la fiebre por Sarita
Colonia. Se cuenta que en los años setenta una mujer descubrió su tumba
abandonada y al ponerle flores le pidió a la difunta que un dinero que se le
debía le fuera devuelto... y a los pocos días su deseo se cumplió.
El boca a boca hizo el resto. Una leyenda, aún no
reconocida por la Iglesia Católica hasta hoy, había nacido así.
ENFOQUE
Ícono para todo un país
Carlos Páucar
Editor
Hay quienes aseguran que Sarita Colonia es
solamente un ícono religioso. Hay otros que creen que solo les pertenece a las
almas más temidas y marginales de Lima y el Callao. Pero a estas alturas ya se
sabe que la santa del pueblo es mucho más. La niña que nació en el caserío de
Belén en Huaraz, que creció con su padre carpintero en los Barrios Altos y se
hizo empleada doméstica en el Callao, se ha convertido en el símbolo del Perú
bullicioso y colorido de hoy en día. En este Perú de riesgos y posibilidades.
La Sarita ya no está solo tras las rejas, la
hallamos en las paredes de todos los barrios, con colores eléctricos y vivos. Y
está en los rincones de las casas de emprendedores y nuevos empresarios. Está
en las estampitas de colectivos y mototaxis, como si observara el sencillo de
los pasajes exprimidos al sueldo mínimo, que ya no alcanza. Está en los pechos
y hombros de criollos y andinos de ayer y hoy, y en sus hijos que ya se
integraron a la sociedad y la economía.
Pese a que la Iglesia no acepta sus milagros y
santidad, o quizás por eso, ha llegado a ser símbolo nacional de un país que ha
cambiado y sigue cambiando sin cesar en estas frenéticas décadas.
FUENTE: http://www.larepublica.pe/02-03-2014/un-dia-con-la-sarita-y-su-pueblo-devoto-en-el-callao
No hay comentarios.:
Publicar un comentario