jueves, 29 de septiembre de 2011

Asesinato de Walter Oyarce: Esta Vez Sin Perdón - La tragedia del Estadio Monumental tiene como responsables a jóvenes acomodados que se confunden con el lumpen de las barras bravas.

Asesinato de Walter Oyarce: Esta Vez Sin Perdón

La tragedia del Estadio Monumental tiene como responsables a jóvenes acomodados que se confunden con el lumpen de las barras bravas.
Asesinato de Walter Oyarce: La tragedia del estadio Monumental tiene como responsables a jóvenes acomodados confundidos con el lumpen de las barras bravas. Además, testigo presencial señala al "Cholo Payet" como uno de los culpables.
Cuando el clásico acabó, comenzó la tragedia. Walter Oyarce Domínguez (23), estudiante de ingeniería industrial en la Universidad San Ignacio, de La Molina, ex alumno del Liceo Naval e hincha de Alianza Lima fue arrojado desde un palco del sector sur del Estadio Monumental. Cayó 10 metros hacia las graderías. El cuerpo inerte se desangró. Un policía reaccionó. Paramédicos. Camilla. Politraumatismo. Ambulancia. Hospital de Ate. Desde allí se anunció la muerte que ha conmocionado al país.


Sábado 24, 7:40 pm. El estudiante Walter Oyarce a los pocos minutos de caer desde una altura de 10 metros. Aún respiraba

El principal sospechoso, David Sánchez-Manrique Pancorvo, ‘Loco David’, 36, fue arrestado por la Policía la noche del martes 27, apenas arribó el vuelo de LAN que lo trajo desde Miami. ‘Loco David’ viajó a esa ciudad a las 10:19 del sábado 24, apenas 2 horas después del asesinato de Oyarce.
Su abogado, Roberto Destua, declaró que Sánchez-Manrique se fue a Miami para “pensar con la cabeza fría”, pero todo indica que su plan inicial era refugiarse en EE.UU. y burlar a las autoridades peruanas. Volvió luego de que la Fiscalía anunciara que solicitaría a la Interpol su captura internacional.
Trinchera norte había advertido que no iba a aceptar banderolas de los aliancistas. En el palco C-128 estaba Walter Oyarce.

“El ‘Loco David’ era borracho, pero no era el clásico barra brava. Él viene de una familia con plata”, relató un ‘tribunero’ que, además, lo describe como “figurita”. Siempre quiso llamar la atención. Destacar. Y vaya que lo hizo.
Sánchez-Manrique estudió en el Colegio Santa María de Surco (ver Recuadro) y luego cursó Administración en la Universidad del Pacífico.
David Sánchez-Manrique llegó de Miami el martes 27 y fue capturado en el Aeropuerto Jorge Chávez. Al lado, Giancarlo Díaz, ‘Ratón’, se entregó a la Policía poco antes.


Es hijo del notario David Sánchez-Manrique Tavella. Desde diciembre del 2009 es apoderado de la Constructora e Inmobiliaria Casa Grande S.A.C. y de la empresa Centro Cívico Entertainment S.A.C, según SUNARP. También es copropietario de la discoteca Onuba, ubicada en el sótano del Primavera Park Plaza, en San Borja. Vive con sus padres en La Planicie, exclusiva zona de La Molina.
La prensa reveló que tiene deudas por concepto de tarjetas de crédito de S/. 560,779 y que ha viajado por el mundo desde los 12 años. Su novia tiene una agencia de viajes en Miraflores y su cuñado es subgerente en LAN-Perú, lo que ayudaría a explicar la facilidad que tuvo para volar a Miami, el sábado 24.
Es, en suma, un ‘chico bien’, al igual que los otros hinchas de la U que han sido señalados como los que atacaron el palco de Oyarce, provocando su caída mortal. Dos de ellos, Giancarlo Díaz Meyzán, ‘Ratón’, administrador de empresas, y el universitario Marco Chimoy Asenjo ya acudieron a la Dirincri a rendir sus declaraciones. Ninguno de ellos luce como los típicos miembros de las desadaptadas barras bravas. Al contrario, y esa es la dolorosa verdad.
Huella del caos. El martes 27, el presidente de la Comisión de Fiscalización del Congreso, Martín Belaunde, inspeccionó el Estadio Monumental y halló botellas de licor y cerveza.

La terrible muerte de Oyarce fue producto de una pelea entre “blanquiñosos” en los exclusivos palcos del Monumental. Un sector donde la violencia usa tarjeta de crédito. Donde la educación privilegiada y el fenotipo suele ser un pasaporte a un apasionado primitivismo con ínfulas de impunidad. Los agresores no viven en la miseria, sino en estratos acomodados. A pesar del estatus, y lejos de guardar valores, buscan mimetizarse con el lumpen. Y muestran un desprecio hacia las autoridades, como el ‘Loco David’ que escapó del Monumental como Pedro por su casa y se marchó a Miami esa misma noche.
Así son los miembros de estas ‘barras VIP’. Vienen de arriba abajo y son capaces de desatar el infierno si les da la gana, tal como el sábado 24.


Oyarce celebra en el límite con el palco C-130, donde se observa sentado a un niño con gorra.

FUERA DE LA CANCHA

El clásico comenzó a las 5:30 pm de ese día. Pero otro partido se jugaba en las tribunas. Nicolás Galarreta y otros socios de Alianza Lima estaban en el palco E-112 del sector sur, próximos a la tribuna de Occidente. Sobre ellos se encuentra solo la azotea. A las 5 de la tarde vieron que unos 15 fanáticos de la “U” tomaron el techo y empezaron a tirar hielo y basura sobre los espectadores de la tribuna Sur. De pronto aparecieron por los pasillos. Venían a atacarlos. “A mí me metieron un palazo en la cabeza”, relata Galarreta. Nos empezaron a patear. Aliancistas de los palcos contiguos salieron a defendernos. Ellos se volvieron minoría y se fueron corriendo. En su huida golpearon y zarandearon a una mujer policía. Ella cogió su teléfono celular y pidió refuerzos. A los 10 minutos apareció un fiscal y 8 efectivos”.
“Les informamos de lo sucedido”, continúa Galarreta. “El fiscal nos dice que lo acompañemos a la comisaría. ‘¡Pero si todavía no comienza el partido! ¡Haga algo! Pida refuerzos’. No hizo nada y desapareció. Durante todo el partido no vimos a otro policía. No volvimos a salir a los pasadizos”.
Un derechazo de Morel en la agonía del encuentro selló el 2-1 para los cremas. Eran las 7:30 pm. El brillante sol de la tarde se había ocultado. Y la noche surgió en los palcos.


Herencia de sangre. Algunos dirigentes, como Alfredo González de la ‘U’, incentivaron las barras bravas como espectáculo futbolero. Pero mientras más violencia, menos goles.

“AQUÍ USTEDES SE MUEREN”

El sepelio de Walter Oyarce (un joven amiguero y juguetón que sabía ser líder) se realizó el lunes 26 en el Parque del Recuerdo de Lurín. Finalizada la ceremonia, tres muchachas se acercaron al padre. Él las escuchó y se despidió de ellas diciendo: “No me sorprende. Él era así. Le gustaba defender a los demás”. CARETAS se acercó a ellas, quienes huyeron hacia el estacionamiento. Allí el conductor de un auto Honda confirmó que ellos habían estado en el Monumental. Aceptó conversar.
–¿Cuántos eran ustedes?
–Éramos una familia completa. 9 personas entre tíos, primos y niños. Yo estaba con mis dos hijos.
–¿Qué pasó cuando acabó el partido?
–Ellos vienen desde Oriente y Walter (Oyarce) salta del 128 a nuestro palco, el 130. Luego pasa al 132. Él y una o dos personas más. Todo fue muy rápido. Y allí comenzó. Nosotros solo decíamos qué pasa, qué pasa. Y en eso vimos caer a Walter. Ellos ni se inmutaron. Seguían peleando. Nosotros nos defendimos. Usamos el cooler. Afuera, en el pasadizo, otros querían tirar la puerta. Yo le dije al de la “U”, al que tenía el polo con sangre. “Aquí tenemos niños, aquí tenemos niños”. Y me respondió: “A mí qué chucha, aquí ustedes se mueren”.
–¿Oyarce fue arrojado del palco donde estaban ustedes?
–Del siguiente. Exactamente cae cuando está regresando del 132 al 130. Cuando Walter ya había caído vino la Policía. Les dijimos “ellos son”. Estaban parados en el 128 y salieron caminando tranquilos. Los policías los agarraron y después los soltaron.
–¿Por qué?
–Por presión de la mancha.
El testigo pidió apagar la grabadora. Y se negó a dar su nombre. Sin embargo, CARETAS cuenta con una foto donde aparecen el vehículo y su placa. El conductor aceptó una última pregunta.
–¿Quién empujó a Oyarce?
–Fue el que tenía el polo crema.
El lunes 26, “Enemigos Públicos” emitió un reportaje en el que el llamado ‘Cholo Payet’, cuya identidad aún se desconoce, se reconoció como “el de la camiseta crema” en los videos. Allí dice que Walter Oyarce también lo agredió. “Fue un intercambio”, dijo y negó su culpa: “Si lo hubiera empujado, no me hubiera quedado allí dándole correazos a otro tipo. Yo vi que lo empujaron”. Y luego se contradice: “No puedo identificar quién lo hizo. Pero no fue David, ni yo”.
Payet es descrito por una persona cercana a la barra como un tipo “más lumpen”. “Paraba con la gente de Magdalena. Aunque en realidad él viene de Falange, una mancha de San Martín de Porres”. Fuentes de Homicidios revelaron que los videos de las 16 cámaras de seguridad del Monumental muestran a ‘Cholo Payet’ y al ‘Loco David’ en el palco de Oyarce, pero no se ve el momento en que el estudiante cae. “Era tierra de nadie”, dijo un agente.



TRAGO Y VIOLENCIA

El martes 27, el presidente de la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, Martín Belaunde Moreyra, inspeccionó el Estadio Monumental y halló botellas de pisco y latas de cerveza en los palcos de la tribuna Sur, desde donde fue lanzado Oyarce.
“Se filtra licor y otros elementos como ‘ratablancas’”, declaró Belaunde. “Los propietarios tienen un dominio, pero lo que debe primar es la seguridad”. Nada de eso ocurrió el sábado 24.
Ese día hubo 4,000 policías custodiando las tribunas y la periferia del Monumental. Los 900 palcos estuvieron resguardados por solo 12 policías y 20 agentes de la empresa Control Security. Ninguno de ellos pudo detener al grupo de la ‘U’ que irrumpió en la tribuna Sur. Tampoco vio nada cuando Oyarce cayó desde el palco en el sector sur.
Pero la ceguera e impunidad no era exclusividad de los palcos. El propio Monumental carecía de licencia de funcionamiento municipal desde hace 11 años. Es decir desde que fue inaugurado. Recién el martes 27, el alcalde del distrito de Ate-Vitarte, Óscar Benavides, ordenó su clausura temporal.
Es inexplicable que todo esto haya ocurrido en el estadio más grande del país, sobre todo teniendo como precedente el episodio del 24 del mayo de 1964 en el Estadio Nacional de Lima. Aquella vez, Perú y Argentina buscaban su clasificación a las Olimpiadas de Tokio. Ganaba Argentina 1-0 y el árbitro Ángel Pazos anuló un gol peruano. Los hinchas se volcaron a la cancha encabezados por Germán Cuenca, el “negro Bomba”. La Policía arrojó bombas lacrimógenas y, al tratar de huir, el público se abalanzó sobre las rejas, aplastándose. 318 personas murieron en la mayor tragedia del fútbol mundial.
Es por tragedias monumentales como esta que la FIFA no acepta policías en los estadios bajo la creencia (y la experiencia) de que la presencia policial incita la violencia. Del mismo modo, en Europa las vallas de los estadios están siendo desmontadas para proteger a los hinchas. Otros países han aplicado una mayor severidad. Colombia, por ejemplo, aprobó en mayo pasado la ‘Ley del Deporte’, que castiga con 5 y 10 años de cárcel a los hinchas violentos.
El martes 27, el ministro del Interior, Óscar Valdés, reveló en el Congreso que el presidente Ollanta Humala había ordenado que los partidos que restan del Descentralizado se jueguen sin público. Mientras tanto, algunos congresistas proponen que los encuentros por las eliminatorias, que arrancan el 7 octubre, se jueguen también con las graderías vacías.
La violencia en los estadios no es un fenómeno local, sin duda, pero en el Perú hay dirigentes, como el ex congresista Alfredo González en la ‘U’, que incitaron a las barras bravas para hacer más “atractivo” el espectáculo. La desgracia de hoy es heredera de aquella cultura violentista. Lo paradójico es que, a más trincheras y desadaptados ‘fichos’, más pobre será el fútbol.

FUENTE: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=962&idSTo=0&idA=54914&NL=1
(Juan Carlos Méndez, Américo Zambrano)
CARETAS edicion 2200

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