martes, 1 de septiembre de 2026

Martin Luther King, activista y premio Nobel de la Paz en 1964: «Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos» Martin Luther King, premio Nobel de la Paz de 1964, apostó por el amor, la resistencia no violenta y los derechos de las personas. Gracias a ello nos dio frases que resumen una forma de ver el mundo.

Martin Luther King, activista y premio Nobel de la Paz en 1964: «Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos»

Martin Luther King, premio Nobel de la Paz de 1964, apostó por el amor, la resistencia no violenta y los derechos de las personas. Gracias a ello nos dio frases que resumen una forma de ver el mundo.

Martin Luther King (Imagen Fuente Ok Diario)

Por ejemplo, fue una de las personas más críticas del siglo XX con que el avance técnico no fuera de la mano de mejoras en la convivencia. Por ello afirmó lo siguiente: «Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos».

Y es que tan cierto es que la humanidad ha sido capaz de dominar el aire, el mar y la técnica, como que sigue tropezando con algo tan elemental como convivir sin odio.

Martin Luther King, premio Nobel de la Paz de 1964, apostó por el amor, la resistencia no violenta y los derechos de las personas. Gracias a ello nos dio frases que resumen una forma de ver el mundo.

Por ejemplo, fue una de las personas más críticas del siglo XX con que el avance técnico no fuera de la mano de mejoras en la convivencia. Por ello afirmó lo siguiente: «Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos».

Y es que tan cierto es que la humanidad ha sido capaz de dominar el aire, el mar y la técnica, como que sigue tropezando con algo tan elemental como convivir sin odio.

 

La frase sobre la convivencia de Martin Luther King que sigue vigente

«Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos» no es una crítica contra el progreso.

Es justo lo contrario; es una advertencia sobre lo incompleto que resulta cualquier progreso si no mejora la vida común. De hecho, nos enfrenta a una paradoja de nuestro tiempo.

Podemos comunicarnos al instante, viajar más lejos, construir herramientas más potentes y acceder a más información que nunca. Sin embargo, eso no garantiza respeto, justicia ni empatía.

King defendió la igualdad en un contexto de discriminación racial y violencia política. Por eso su mensaje no se queda en una idea amable sobre llevarse bien. Habla de una fraternidad concreta, capaz de traducirse en derechos, dignidad y reconocimiento del otro.

Otro matiz es que para el Nobel de la Paz sencillo no equivale a fácil. Más bien lo usa como sinónimo de básico. Es decir, antes de cualquier avance técnico, deberíamos enfocarnos en aprender a tratar a las personas.

 

Cómo aplicar la reflexión de Martin Luther King sobre el progreso en nuestra vida diaria

La frase de Martin Luther King «Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos» tiene su utilidad en nuestra vida diaria.

Aplicarla empieza por revisar cómo miramos al otro cuando piensa distinto, viene de otro lugar o vive una realidad que no conocemos. La fraternidad no exige estar de acuerdo en todo, pero sí impide deshumanizar al adversario.

También implica no quedarse en silencio ante una injusticia cercana. King vinculó siempre la paz con la justicia, no con la simple ausencia de conflicto. Por eso vivir como hermanos no consiste en evitar problemas, sino en afrontar lo que rompe la dignidad de los demás.

En nuestro día a día la frase pide gestos concretos, como escuchar antes de juzgar, no alimentar humillaciones, corregir prejuicios propios y defender derechos aunque el daño no nos afecte directamente.

 

Quién fue Martin Luther King, premio Nobel de la Paz en 1964

Martin Luther King Jr. nació en Atlanta el 15 de enero de 1929 y murió asesinado en Memphis el 4 de abril de 1968.

Fue pastor bautista, activista estadounidense y una de las figuras más visibles del movimiento por los derechos civiles desde mediados de los años cincuenta.

Su liderazgo se consolidó con el boicot de autobuses de Montgomery, iniciado en 1955 tras el arresto de Rosa Parks. A partir de ahí, su defensa de la resistencia no violenta se convirtió en una herramienta decisiva contra la segregación racial en Estados Unidos.

En 1963 lideró la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, donde pronunció el célebre discurso I Have a Dream.

Ese momento ayudó a ampliar el apoyo social y político a reformas históricas como la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derecho al Voto de 1965.

En 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz con 35 años. Su lucha no se limitó a la discriminación racial, ya que en sus últimos años también se implicó contra la pobreza y se opuso a la guerra de Vietnam.

 

FUENTE: Manuel Morera Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

https://okdiario.com/curiosidades/martin-luther-king-activista-premio-nobel-paz-1964-hemos-aprendido-volar-como-pajaros-nadar-como-peces-pero-no-hemos-aprendido-arte-vivir-como-hermanos-19178068

 

El Salvador de Bukele triplica la inversión en educación y asombra al Banco Mundial: "Está abriendo camino con un nuevo enfoque" El Gobierno entrega un ordenador a cada estudiante del sistema de eduación pública. La inversión en educación alcanzará el 8% del PIB, la más alta de Latinoamérica. La IA y las nuevas tecnologías son la piedra angular de este nuevo camino.

El Salvador de Bukele triplica la inversión en educación y asombra al Banco Mundial: "Está abriendo camino con un nuevo enfoque"

El Gobierno entrega un ordenador a cada estudiante del sistema de eduación pública.

La inversión en educación alcanzará el 8% del PIB, la más alta de Latinoamérica.

La IA y las nuevas tecnologías son la piedra angular de este nuevo camino.

El Salvador, Nayib Bukele, recibió al titular del Banco Mundial, Ajay Banga
A finales del pasado mes de julio, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, recibió al titular del Banco Mundial, Ajay Banga, con la intención de explicarle algunos proyectos en materia de educación que está llevando a cabo El Salvador y que prevé implementar a corto plazo. Todo hace indicar que el presidente del Banco Mundial quedó fascinado con los proyectos y lo que ya se ha comenzado a implementar en el país centroamericano, sobre todo dado el pequeño tamaño de la economía y los bajos niveles de renta per cápita del país. Pese a que El Salvador es un país que apenas alcanza los 6.200 dólares de ingresos por habitantes (frente a los 41.500 de España, según el FMI), el Gobierno parece decidido a transformar la educación invirtiendo una cuantiosa porción del PIB para logra un capital humano bien formado, competitivo y que ayude a convertir al país en una economía próspera.

El Banco Mundial reflejó su asombro en las cuentas oficiales de la institución en diferentes redes sociales, donde señaló que "El Salvador está abriendo camino con un nuevo enfoque en la educación, utilizando IA, herramientas digitales y datos en tiempo real para transformar el aprendizaje a gran escala y desarrollar las habilidades que los jóvenes necesitan para el futuro... El Salvador está impulsando una reforma pionera que pone la tecnología y la IA al servicio del aprendizaje, beneficiando a más de 500.000 niños", señalaba el Banco Mundial en su cuenta de X. Además, el Banco Mundial ya había publicado previamente una nota en la que confirmaba su apoyo a los planes de El Salvador en materia de educación.

Es cierto que este pequeño país se ha hecho famoso por la rápida e intensa reducción del crimen y los homicidios aprobando controvertidas leyes y actuaciones que probablemente violan los derechos humanos de los que han sido perseguidos. Sin embargo, El Salvador también está ganando fama en otros ámbitos como el turismo o la propia educación. Más allá del respaldo del Banco Mundial, se han hecho virales varios vídeos y noticias en las que se muestra como este país se ha convertido en uno de los primeros en entregar un ordenador para cada estudiante del sistema de educación pública. El Gobierno garantiza que cada estudiante del sistema público de educación en todo el país reciba un ordenador portátil totalmente equipado. Una medida que intenta reducir la brecha digital y pone la tecnología al servicio de las nuevas generaciones sin importar su origen social o económico.

Triplica la inversión en educación

Para implementar estos programas y medidas que han asombrado al Banco Mundial (habitualmente los países en desarrollo destacan por invertir poco en educación), el Gobierno está teniendo que invertir grandes cantidades de dinero. El Gobierno del país anunció este pasado domingo que invertirá 3.000 millones de dólares en la cartera de Educación, equivalente a más del 8% del Producto Interno Bruto (PIB).

"Vamos a pasar a una inversión de más de 3.000 millones de dólares al año, que es tres veces de lo que se invirtieron Gobiernos anteriores, el equivalente a más del 8% del PIB", aseguró Bukele ante unos 30.000 jóvenes estudiantes del sector público. Destacó que esto convertiría a El Salvador, con presupuesto estatal para Educación de 1.683 millones para este año, en "el país que más invierte de su economía en educación en toda Latinoamérica".

50.000 becas para estudiantes

El anuncio fue hecho ante miles de estudiantes en el Estadio Nacional Jorge 'Mágico' González, en San Salvador, donde además indicó que el programa de becas universitarias beneficiaría a unos 50.000 alumnos con financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de un acuerdo, por valor de 100 millones de dólares "para garantizar que no dependa de un Gobierno o de un presupuesto".

"Estas 50.000 becas son solo para este año; para el otro año vienen más y más y así sucesivamente hasta que todos los jóvenes salvadoreños tengan la oportunidad de estudiar", comenta Bukele sin precisar el costo de este programa ni el porcentaje del presupuesto de Educación que alcanzará. En marzo de 2025, anunció un programa de becas para "todos los jóvenes de El Salvador, con el único requisito de obtener buenas notas, completar el proceso formativo y hacer trabajo comunitario". En su momento, calificó este programa como "la mano blanda del Gobierno", tal como volvió a nombrar este domingo.

"A nivel internacional se conoce a este gobierno por tener una mano dura contra el crimen, contra la delincuencia, contra las pandillas, contra el narcotráfico, pero realmente sí tenemos una mano dura contra los malos pero debemos tener una mano blanda y amiga y buena con los buenos", añadió. No solo la eduación, la economía parece haber empezado a despegar, mientras que la pobreza se ha reducido en los últimos años.

Caída del crimen

Desde marzo de 2022, El Salvador permanece bajo un régimen de excepción implementado tras una ola de asesinatos ligada a un pacto gubernamental roto que ha dejado 92.000 detenciones, entre ellos 8.000 inocentes reconocidos por el propio Bukele.

Esta medida extraordinaria se ha convertido en la principal apuesta del Gobierno contra las pandillas, lo que también le granjeó al Bukele su reelección inmediata en 2024, pese a que la Constitución lo prohibía. Paralelamente, defensores de derechos humanos contabilizan más de 6.400 denuncias por abusos bajo esta política de seguridad pública y la muerte de al menos 554 personas encarceladas en custodia estatal, la mayoría con evidentes signos de violencia física.

No obstante, con la puesta en práctica de medidas y leyes que han sido tildadas de abusivas y represivas por diferentes organismos internacionales, la criminalidad ha caído con intensidad, hasta presentar datos propios de un país avanzado con 1,9 homicidios por cada 100.000 habitantes. Al mismo tiempo, la economía parece haber comenzado a despegar en 2025 y los primeros meses de 2026, donde el crecimiento del PIB está rondando el 4%, prácticamente el doble de la media de los últimos 20 años. El fuerte creciente del turismo (gracias a la mejora de la seguridad) y la inversión en construcción para adecuar las grandes infraestructuras a la nueva realidad turística están impulsando la economía. Por su parte, la inversión en educación pretende solidificar, sostener en el tiempo y estimular aún más si cabe este rebote del PIB a través de una mayor diversificación de la economía y la apuesta por el talento.

 

FUENTE: https://www.eleconomista.es/economia/noticias/14009822/08/26/el-salvador-de-bukele-triplica-la-inversion-en-educacion-y-asombra-al-banco-mundial-esta-abriendo-camino-con-un-nuevo-enfoque.html


Condenan a comandante PNP que se negó a ser intervenido por invadir vía exclusiva del Metropolitano en SMP. Manuel Canales (57) fue sentenciado a ocho años de prisión efectiva y al pago de S/5.000 de reparación civil tras resistirse a la intervención alegando su cargo y expresar frases denigrantes contra el personal policial en mayo pasado.

Condenan a comandante PNP que se negó a ser intervenido por invadir vía exclusiva del Metropolitano en SMP.

Manuel Canales (57) fue sentenciado a ocho años de prisión efectiva y al pago de S/5.000 de reparación civil tras resistirse a la intervención alegando su cargo y expresar frases denigrantes contra el personal policial en mayo pasado.

Policía condenado por resistir a intervención tras invadir vía del Metropolitano | Foto: Difusión

El Poder Judicial condenó a ocho años de prisión efectiva al comandante de la Policía Nacional del Perú (PNP), Manuel Antonio Canales Moscoso (57), por desobediencia y resistencia a la autoridad en agravio del Estado, tras negarse a ser intervenido por invadir la vía exclusiva del Metropolitano, en el distrito de San Martín de Porres. El efectivo también deberá pagar S/5.000 de reparación civil.

Según la Tercera Fiscalía Provincial Penal de Flagrancia Delictiva de Lima Norte, el incidente se produjo en mayo pasado, luego de que personal policial le pidiera a Canales detenerse al advertir que conducía indebidamente un vehículo particular por el carril exclusivo del sistema de buses, mientras manipulaba su teléfono, a la altura de la estación Parque del Trabajo.

Desobediencia a la autoridad

Durante el juicio oral, la fiscal provincial Beatriz Monroy Castillo sostuvo que el sentenciado desobedeció las órdenes legítimamente impartidas por el efectivo interviniente y argumentó ser comandante, mientras se resistía a acatar las disposiciones.

Asimismo, el comandante PNP expresó frases denigrantes que denotaron el quebrantamiento deliberado al principio de autoridad. Ante la flagrancia, fue detenido y trasladado a la dependencia policial del sector.

Para demostrar la culpabilidad de Canales, el despacho fiscal sustentó como principales pruebas el acta de intervención policial y las declaraciones de los efectivos intervinientes, así como la transcripción de los videos de la intervención, la inspección técnico policial, entre otros elementos.


Condena se obtuvo en tres meses

La Fiscalía resaltó que la sentencia contra Canales se obtuvo en tres meses debido a que lograron que el Poder Judicial apruebe la incoación de proceso inmediato y dicte prisión preventiva por cuatro meses contra el comandante. "De este modo, se aceleró el proceso sobre la base de las pruebas recogidas para iniciar un juicio inmediato", expresó la entidad.

 

FUENTE: https://larepublica.pe/sociedad/2026/08/27/condenan-a-comandante-pnp-que-se-nego-a-ser-intervenido-por-invadir-via-exclusiva-del-metropolitano-en-smp-336663

La matanza de Uchuraccay, 43 años después: un hijo desafía la versión oficial sobre el mayor asesinato de periodistas en el Perú. Carlos Infante reconstruye la matanza en la que murió su padre y otros siete reporteros, y señala responsabilidades políticas y militares.

La matanza de Uchuraccay, 43 años después: un hijo desafía la versión oficial sobre el mayor asesinato de periodistas en el Perú.

Carlos Infante reconstruye la matanza en la que murió su padre y otros siete reporteros, y señala responsabilidades políticas y militares.

Un niño de 11 años intenta convencer a su padre de que lo deje acompañarlo en un viaje. Su padre le dice que visitará a su abuela y que solo será un ida y vuelta. Ante la insistencia del pequeño, se muestra cortante y lo manda a dormir. Pero el niño no se rinde y prepara su mochila a escondidas. Al día siguiente, se levanta a las seis de la mañana, desafiando el frío serrano que invita a quedarse entre las sábanas. Pero su padre ya no está. Conociendo la obstinación del segundo de sus cuatro hijos, había decidido pasar la noche en su taller de imprenta para no tener que decirle que no una vez más.

Retrato emblemático de los periodistas que murieron a manos de los comuneros de Uchuraccay en 1983.

El niño no volverá a ver a su padre. Primero le dirán que lo han apresado y, casi tres días después, se enterará de que lo han matado en una quebrada, a más de 4.000 metros de altura, en un centro poblado llamado Uchuraccay. Octavio Infante García fue uno de los ocho periodistas asesinados junto con su guía, a huaracazos —golpes con una honda andina— y hachazos el 26 de enero de 1983, en las alturas de Ayacucho. Tenía 43 años y dirigía su propio periódico, Panorama de Huamanga, desde donde reportaba los primeros episodios de la guerra interna entre el terrorismo y las Fuerzas Armadas, que desangraría al Perú durante las dos décadas siguientes.

La brutalidad del crimen conmocionó al país y desató numerosas interrogantes. Se creó una comisión investigadora, encabezada por el escritor Mario Vargas Llosa, cuyas conclusiones, a pesar de haber sido rebatidas, perduran hasta hoy: los periodistas —que habían viajado a la zona para investigar la muerte de unos terroristas en un pueblo cercano— fueron confundidos con miembros de Sendero Luminoso por los comuneros de Uchuraccay, que los atacaron en masa.

Los cuerpos de los periodistas.

Según esa versión, los comuneros creyeron que sus cámaras eran armas y no pudieron entenderse porque unos hablaban español y los otros, quechua. El verdadero problema peruano, decía entonces Vargas Llosa, era el de “la incomunicación entre quienes disfrutamos de condiciones de vida moderna, y esa mayoría que languidece en la más pavorosa miseria, cuya vida es y solo puede ser bárbara y a la que, por lo mismo, exigirle comportamientos civilizados resulta una obscenidad”.

La tesis, respaldada por el Gobierno de Fernando Belaúnde, culpaba a todos y, al mismo tiempo, a nadie. 43 años después, uno de los huérfanos de la masacre de Uchuraccay reabre la discusión sobre lo que realmente sucedió. Carlos Infante Yupanqui, hijo de Octavio Infante García, el Gordo Octavio, publicó hace unos meses Dame tu cámara, carajo (Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga), un ensayo de 181 páginas sustentado en más de una década de investigación, trabajo de campo, nuevos testimonios y documentación que le ha permitido reconstruir el ataque y señalar a responsables con nombre y apellido. Pero el libro también le ha servido para aliviar el peso de una pregunta que nunca dejó de hacerse: si aquella mañana hubiera logrado acompañar a su padre, ¿habría podido cambiar su destino?

Desde que asimiló que no volvería a treparse a la espalda de aquel hombre corpulento, de baja estatura y lentes ahumados, Carlos Infante supo que sería periodista y que algún día saldaría cuentas con esta historia. Cada vez que iba al colegio, se detenía un momento en la imprenta para recordar a Octavio escribiendo en el viejo linotipo sin mirar el teclado. Lo recordaba exhausto, llegando a casa después del toque de queda, agitando una tela blanca para que no lo detuvieran. Y lo recordaba frontal, sin amilanarse a la hora de publicar una noticia, aunque pudiera traerle problemas con los subversivos o con las Fuerzas Armadas. Ayacucho fue el principal campo de batalla de una guerra que dejaría allí por lo menos 25.000 muertos y desaparecidos.

Carlos Infante y el mausoleo de los mártires de Uchuraccay.PARIS ARMIN

“Vargas Llosa fue un tonto útil que empeñó su prestigio”, dice Carlos Infante —mostacho, frente amplia, un lunar en el mentón— desde su despacho en Huamanga, Ayacucho. Detrás de él, una fotografía en blanco y negro resalta en una pared cubierta de diplomas. Es su padre —la camisa fuera del pantalón y la casaca al hombro— caminando por la puna junto al resto de periodistas. Fue tomada horas antes de su muerte.

Las fotografías cambiarían la discusión sobre el caso. En mayo de 1983, apenas cuatro meses después de la matanza, salieron a la luz nueve imágenes desenfocadas halladas en la cámara de una de las víctimas. En ellas se ve a los periodistas conversando con comuneros de Uchuraccay, una secuencia que puso en cuestión la idea de que no hubo diálogo y de que ni siquiera tuvieron tiempo de identificarse. Willy Retto apretó nueve veces el obturador antes de morir.

Carlos Infante afirma que aquel “hallazgo” de las cámaras en una cueva de vizcachas fue montado para presentárselo a un juez que necesitaba pruebas, pero que los infantes de Marina —que ejercían el control en la provincia de Huanta— no contaban con que una de las cámaras pudiera contener evidencias capaces de contradecir la versión oficial. El idioma tampoco habría sido una barrera: además del guía —que era su tío—, su padre hablaba quechua. Luego se sabría que algunos de sus verdugos hablaban castellano y que incluso habían recibido instrucción militar. Pero lo más grave, cuenta Infante, vino después. El general Clemente Noel Moral, quien estaba al mando de varias regiones declaradas en estado de emergencia, intentó responsabilizar a los propios periodistas de su muerte. “Dijo que fue su culpa por ir a buscar a senderistas, que además portaban una bandera roja, y que muchos de ellos tenían esas inclinaciones”, dice.

Una de las nueve fotos de Willy Retto, quien no dejó de disparar el obturador hasta su muerte.

A Carlos Infante le duele que cada 26 de enero la matanza siga siendo recordada como el resultado de una confusión y no como la consecuencia de una estrategia que, asegura, fue impulsada por el Gobierno de Belaúnde para fomentar la creación de grupos paramilitares. “Su objetivo era trasladar los costos de la guerra sobre la población campesina, evitando, en lo posible, bajas y gastos en las fuerzas del orden frente a un enemigo anónimo e imprevisible”, explica. En su libro, Infante sostiene, a partir de testimonios y documentos, que Uchuraccay estaba sometida a una élite comunal que había sido desplazada por los terroristas y buscaba recuperar el poder, incluso con técnicas militares como la emboscada. Sus integrantes, liderados por Silvio Chávez Soto y Fortunato Gavilán, ya habían cometido una serie de matanzas. Cuando aquella tarde los periodistas les dijeron que habían llegado a la zona para investigar esos crímenes, firmaron su sentencia. Habían comprendido el mensaje demasiado bien.

“Eran absolutamente conscientes de la responsabilidad penal por los crímenes sistemáticos que habían cometido, pero sentían un grado de impunidad por el apoyo de las Fuerzas Armadas”, dice Infante. El autor traza una cadena de mando que empieza con el presidente Belaúnde —con quien la historia suele ser indulgente—, continúa con su ministro de Guerra, el general Luis Cisneros, y sigue con el general Clemente Noel, entre otros, por haber aplicado el Manual ME-41-1, que regía las operaciones contraguerrilleras. Todos han muerto ya, como varios de los deudos. Pero Infante todavía espera justicia, aunque sea con el relato. La última posibilidad está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La petición de los familiares fue declarada admisible en marzo de 2010, pero no ha avanzado desde entonces.

Su madre, la viuda de Octavio, le ha pedido que se cuide. Remover el pasado puede ser peligroso, sobre todo en días en los que la memoria está amenazada. A sus 54 años, Carlos Infante asegura que no tiene miedo y que, con su ensayo, tiene cómo disputar el relato que se impuso durante décadas. Uchuraccay ya no es la palabra con la que lo molestaban de niño. Es el libro que necesitaba escribir.


FUENTE: Renzo Gómez Vega https://elpais.com/america/2026-08-31/la-matanza-de-uchuraccay-43-anos-despues-un-hijo-desafia-la-version-oficial-sobre-el-mayor-asesinato-de-periodistas-en-el-peru.html