jueves, 10 de marzo de 2011

Magaly Medina: La Mujer Detrás del Personaje

Magaly Medina: La Mujer Detrás del Personaje
Sus amores y desengaños, el éxtasis y los sinsabores de la fama, su experiencia en la cárcel. La mujer más mediática del país estrena nueva temporada televisiva. Dice que ha regresado más venenosa que nunca, ¿le creemos?

Quizás no hace mucha vida social, pero cuando sale es el alma de la fiesta y luce siempre elegante.

Magaly Medina es mucho menos diva de lo que muchos se imaginan. Nos recibió mientras se teñía el cabello y así, con una toalla en la cabeza, salió también a atender a algunos auspiciadores.
 
No se hace ‘bolas’. Recibe la llamada desde Miami de su hermana, a quien considera su otra mitad, y se le ilumina el rostro. Dice que con los pocos amigos que tiene, con su familia y sobre todo con su hijo, le es suficiente. Aunque confiesa que toma antidepresivos y va al siquiatra.

¿Tomas muchas pastillas?
–No tanto como Jaime Bayly, pero sí, yo soy depresiva. Me lo diagnosticaron a los 22 años, así que voy al siquiatra, hago ejercicios porque el ejercicio te da serotonina, como sano, duermo temprano y me cuido; por el momento no tengo ganas de suicidarme, no me encierro... lo manejo bien.

¿Cambio total?. Aunque para muchos Magaly no destacaba precisamente por su belleza, ella asegura que siempre se consideró una mujer guapa, aunque reconoce que gracias a algunos "arreglitos" su look ha mejorado

Además ahora tienes muchas cosas que no tuviste antes, incluso belleza…

–Yo siempre me consideré una mujer guapa.

¿En serio?, porque existe la idea de que eras el patito feo.

–No, para nada. Así no me hubiera operado y hecho algunos arreglitos, yo me sentiría bien. He mejorado, claro, pero ese look de los 80, ¡querida, era espantoso! Y por otro lado, hay personas que somos como el vino: mientras más añejas, mejor (suelta una de sus sonoras carcajadas).

Sales muy poco y cuando lo haces te acompañan guardaespaldas. ¿No es mucho sacrificio?

–Mira, yo ya viví una etapa de muchas relaciones sociales, de mucha juerga. Ahora puedo pasar en mi casa un fin de semana completo, tirada en mi cama con mi perro y viendo películas. No extraño absolutamente nada de la calle.

¿Nada? ¿No extrañas tener una pareja?
–Hay amigos…

¿Amigos cariñosos?
–¡Nooooo!

¿Amigos con derechos?
–Ni hablar. Amigos, nada más…


Primera Comunión en Huacho


Cuando Gisela dijo que hacía dos años que no tenía “nada de nada”, tú dijiste que eso era imposible…

–Me parece un poco tonto viniendo de ella ¿no? Yo sí puedo estar dos años sola…porque yo tomo antidepresivos que bajan la libido (carcajada).

O sea que puedes vivir sin amor…

–Lo que yo hago son castings, lo que los norteamericanos llaman dates (citas): o sea sales, vas, vienes y punto. Ahí queda la cosa.


Al lado de Ney Guerrero, su productor en ATV, de quien asegura es la persona en la que más confía.

Pero en una cita puedes tener un “choque y fuga” al menos, ¿no? Porque estamos hablando de intimidad, no de compañía…

–Es que no me gusta hablar de mi intimidad.

¡Ayyyy, qué graciosa eres! “No me gusta hablar de mi intimidad”. No seas fresca, pues, si precisamente ese es tu business.

–¡Que me ‘ampayen’ pues! No, pero en serio, si esa relación no pasa de dos salidas, no significa absolutamente nada. Entonces ¿para qué hablar de eso?

Tu último novio fue Jim, el gringo. Con él si duraste un buen tiempo.

–Un año y medio. Y creo que en esa relación el problema fui yo. Sucede que cuando siento que alguien está como que muy pegado, buscando formalizar, mi reacción es hacer que se aburra de mí lo más rápido posible. Y así pasa, después me arrepiento, pero ya es tarde.

¿A qué le temes? ¿Al compromiso?

–No lo sé. Me he acostumbrado tanto a estar sola, que cuando siento que alguien está invadiendo mi espacio, no lo soporto. Este gringo, por ejemplo, juntaba sus descansos y se venía a Lima por cinco días; al tercero ya le estaba diciendo: “por favor ¿puedes adelantar tu pasaje de regreso?”. Y él, por supuesto, indignado con justa razón, hacía sus maletas y se iba.

Feliz paseando a su mascota.

¿Has tratado de buscar una explicación a ese comportamiento?

–Bueno, cuando ya tienes una rutina, es así. Pero ahora que lo pienso, lo mismo pasaba con mi papá. Él era un comandante de la policía que iba de puesto en puesto por los pueblitos de la sierra. Él mismo pedía que lo trasladen supuestamente para ganar un poquito más de dinero, y nosotras felices porque con mi mamá ya teníamos una rutina. Pero cuando él llegaba, como era muy militar, nos despertaba a las seis de la mañana y nos tenía marchando como si la casa fuera un colegio militar.
Entonces, cuando se iba era un alivio. Eso pasa, es muy humano.

Eso se traduce después a la hora de formar una familia…

–Por supuesto. Yo vengo marcada ya por mi padre. Yo vi la relación de mis padres y además, a cierta edad me di cuenta que mi papá, pues, no era precisamente un hombre fiel y a mi mamá la llenaba de mentiras que mi mamá quería creer y cerraba los ojos porque en esa época las mujeres tenían un miedo terrible al divorcio y a quedarse solas.

Luego, cuando yo tuve 14 ó 15 años enfrenté a mi papá y él dio un vuelco total.


Infeliz, esposada antes de ir a prisión.

 Tal vez por eso emprendiste la guerra contra los “tramposos”. ¡Por culpa de tu papá!


–Un poco sí. Porque detesto la mentira, y también la estupidez de algunas mujeres que cierran los ojos ante lo evidente. Las mujeres vemos lo que queremos ver, pero en el fondo lo sabemos todo.

SUS AMORES

Tú comenzaste a salir con Ney Guerrero, tu productor de TV, cuando aún no estabas separada de César Lengua. ¿Es cierto?

–Seguíamos viviendo en la misma casa cuando ya nuestro matrimonio estaba en debacle.
Queríamos salvarlo pero, lamentablemente, mientras yo empezaba una nueva etapa de mi vida con la televisión, él estaba muy enfermo y yo no podía dejar mi casa y mi hijo al cuidado de una persona así. Hasta que tuve que pedirle que se vaya de mi casa.

Confiesa que es depresiva, que toma pastillas, pero asegura también que ha aprendido a manejar la situación.


¿A qué te refieres cuando dices que estaba enfermo?

–Bueno, él ha reconocido públicamente que tuvo problemas con el alcohol. Pero en realidad esa fue la gota que derramó el vaso, porque ya el matrimonio estaba mal desde mucho tiempo antes. Una cosa es lo que mostrábamos en público y otra lo que vivíamos día a día. Pero yo le tuve y le sigo teniendo mucho cariño.

Muchos admiran de ti la capacidad que tienes de llevarte tan bien con tus exparejas sentimentales.

–Sí, es cierto, porque queda mucho cariño; él sigue siendo el padre de mi hijo, porque él lo crió, ¿no?

El padre biológico de tu hijo es quizá tu único ex que no sigue siendo tu amigo.

–Lo frecuenté hasta que sus hijas crecieron, pero después, cuando él se separó de su segunda esposa, se alejó un poco. Cuando mi hijo era chico, yo lo llevaba a verlo a Huacho, cuando creció iba él solo, pero luego él se fue alejando de su hijo y al final ya no hay relación. ¡A los hijos hay que ganárselos, pues!

¿Cómo fue la relación con él?

–Difícil. Yo me casé porque estaba embarazada y él lo que quería era una mujer para que lave, planche, cocine y cuide a su hijo. Y yo ni de vainas hago eso. Entonces, contra su voluntad, comencé a estudiar administración de empresas en Huacho. Ahí se rompió todo porque él no podía tolerar que su mujer saliera a la calle.

Dice que detesta las sesiones de fotos, pero vaya que ha aprendido a posar frente a una cámara como una modelo

Hablemos de la relación con Ney…

–Ney es mi mejor amigo y espero que lo sea hasta el final de mis días. Es la persona en la que más confío. Sé que es totalmente honesto, admiro su inteligencia y su criterio. Es una persona que se ha sabido superar y me fío de él, incluso, hasta en mis cuestiones personales. Me cuida, me hace sentir segura…

¡Hellooo!... ¡Eso es amooor!

–No, no lo es. Estuvimos como pareja siete años y descubrí que éramos más amigos que otra cosa. Yo acababa de salir de un matrimonio que me causó mucho dolor en su última etapa y me refugié en él. Fue más como buscar compañía cuando, en realidad, necesitaba estar sola.

Yo creo que al final te vas a quedar con Ney. Eso es lo que quiere tu público, además.

–No, gracias (se ríe). Es verdad que estamos conectados todo el tiempo, no hay día que no hablemos, vacaciones, no vacaciones, pero es una linda amistad y la amistad también es una forma de amar, ¿no?

GISELA

¿Qué hay de cierto en los coqueteos con Gisela? Que el pisquito, que la cartita… ¿no será puro marketing?

–De repente este año nos tomamos un café.

¿De verdad eso es lo que quisieras?

–Yo creo que las dos queremos. La cuestión es ahora ponernos de acuerdo.

¿Y sería en privado o harían el show de las comadres?

–Yo creo que en privado. Ney y Roberto, que se comunican mucho, están confabulando entre ellos.

¿En qué momento dejó de ser tu enemiga para convertirse en tu comadre?

–Es parte del crecimiento de una y también porque cuando estás en la cárcel piensas mucho. Yo pensé incluso en dejar la televisión, porque sentía que estaba pagando un precio demasiado alto. Después como que encontré la paz conmigo misma y, por extensión, con Gisela. Después de todo, ella no me había hecho nada terrible y, por el contrario, tuvo gestos que yo sé apreciar y valorar. Y así comenzó el coqueteo, por eso le mandé la carta por su cumpleaños, porque me nació.

¿Pero por qué públicamente?

–Fue un gesto de buena voluntad de mi parte, para que se sepa, si algún día nos sentamos a tomar un café, que las dos dimos los pasos necesarios para llegar a eso. ¡Ya estamos viejas para andarnos con tonterías! Pero eso sí, todo lo que quiera mi comadre, pero sentarme a leer la Biblia con ella, o ponerme a cantar sus canciones religiosas, ¡ahí nomás, porque yo sigo siendo medio hereje! (más carcajadas).

LA CÁRCEL

¿Cómo te marcó la cárcel?

–Me marcó mucho y aprendí cosas malas que no puedo decir. Aprendí mucho sobre el sistema de justicia en este país, de lo que no puedo hablar porque mi pena se cumple en diciembre de este año, pero me decepcioné mucho…

Pero a la experiencia en sí, como periodista, al menos, ¿le podrías sacar algo bueno?

–Fue una experiencia valiosísima, sí. La cárcel está llena de historias muy crueles, de gente anónima que no tiene un abogado que la defienda, de gente cuya familia no tiene un sol para ir a visitarla. He visto muchas cosas, Patty, buenas y malas.

La cárcel también cambió tu forma de enfocar el programa. Ahora eres más cauta, por ejemplo…

–Evidentemente, pero a veces al ser cauta no sabes qué terreno estás pisando y te confundes, y comienzas a ser más cauta de lo que deberías ser. Ahora soy mucho más desconfiada con las cosas que me llegan.


Una de las cosas que más disfruta Magaly, es engreír al pequeño Ozzy, su adorado perrito, maltés de raza.

¿Reconoces que hubo un poco de terquedad de tu parte en el caso del futbolista Paolo Guerrero?

–Lo que pasa es que yo le creo mucho a mi equipo y yo creo que algún día se sabrá la verdad de este caso. No voy a hablar de eso ahora, además ya me comí mi cárcel. Pero sí te digo una cosa: yo creo que lo volvería a hacer.

Una vez me dijiste que tú hacías un programa con el que no estabas de acuerdo pero sólo para llamar la atención del público, y que, una vez que la tuvieras, recién ibas a hacer el programa que realmente querías. ¿Ahora, haces el programa que quieres?

–Yo creo que sí. Me parece divertido, cuando lo veo digo: pucha, qué divertido… Creo que Chollywood es una parte de nosotros, Chollywood somos los peruanos. Florcita, Susy Díaz y El Mero loco son parte de nuestro folclor y nadie te dice que los tomes en serio. Todo lo que ellos hacen es para hacernos reír y lo consiguen.

Ya no vas a perseguir a la gente con tus ampays.

–¡Ah, bueno, cuando hayan los sacaré! Los ampays seguirán existiendo siempre.

¿A quién no le sacarías un ampay por consideración, a quién le perdonarías la vida?

–A nadie, hasta Ney está advertido. Como ser humano yo he renunciado a muchas cosas, así que a estas alturas primero está mi chamba. He sacrificado mi vida personal, no tengo marido, vivo sola y ¿tú crees que me va a quitar el sueño sacarle algo a alguno de mis amigos? ¡A mí ya no me da pena perder un amigo!

Yo creo que ya no eres tan mala como quieres aparentar.

–No, yo tampoco siento que sea mala, aunque muchas personas consideren que las he dañado. Decirle a alguien que su marido es un tramposo, la verdad no me parece un acto de maldad.

Finalizada esta entrevista, exclamó: ¡Caray, les he contado más de lo que le cuento a mi siquiatra!


Chollywood según Magaly


Gisela Valcárcel: Cuando pienso en ella, pienso en la vecina de al lado, a la que no conozco pero quisiera conocer. Uno de estos días le voy a llevar un pastel.

Jaime Bayly: Un loco de miércoles. ¡Ese sí que está más tronado que yo!


Carlos Cacho: Me da pena porque está en la cárcel y porque no ha sabido manejar la popularidad. Es que los flashes y la televisión te embriagan. Y no sólo se embriagó de fama, sino de muchas cosas más, que es el riesgo que se corre.

Raúl Romero: Sigue en televisión y eso, de todas maneras, genera respeto.


Laura Huarcayo: Tiene el mérito que de ser una modelito que pasó a hacer un programa donde se superó muchísimo. No merece muchas de las cosas que le han pasado.

Peluchín: ¡Ay, mi Peluche! Si fuera tan irónico e inteligente ante cámaras, como lo es fuera de ellas, sería buenísimo...


Erika Beleván: Una buena chica.

Mauricio Diez Canseco: ¡Ay, que no se las dé de galán conmigo! No me gusta nada de él. ¡Ni aunque fuera el último hombre sobre la Tierra! Que se busque su bataclana nomás.

(Por: Patricia Salinas O.)
FUENTE: Revista ellos & ellas, Caretas 2171, http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&idE=921&idS=74

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