domingo, 12 de octubre de 2014

Katiuskha y Roberto se juraron amor eterno, a costa de los fondos públicos de la alcaldía

Katiuskha y Roberto se juraron amor eterno, a costa de los fondos públicos de la alcaldía
MAL DE AMORES. La pareja vivió a todo trapo con fondos públicos de la alcaldía.
DINERO AJENO. Poco después de dejar el cargo de jefa de archivo de la alcaldía del distrito chiclayano de José Leonardo Ortiz, las autoridades descubrieron que Katiuskha Del Castillo había comprado propiedades a precio subvaluado a funcionarios que estaban al mando de su amante Roberto Torres. Ganaba solamente 1.200 soles que no justificaban la adquisición de dos inmuebles y un vehículo del año. El dinero para dichos gastos no podía ser otro que el desviado de las arcas de la municipalidad provincial de Chiclayo.

El dinero que amasó no será suficiente para pagar la factura que le extenderá la justicia. El amor desmedido que el alcalde chiclayano Roberto Torres Gonzales profesaba a su joven novia Katiuskha Del Castillo Muro lo indujo a cometer más de una locura sin medir las consecuencias.
Las autoridades anticorrupción alegan que Torres no tuvo reparos en echar mano de los fondos públicos para satisfacer los caprichos de Katiuskha, de sus padres y de sus cinco hermanos, que aprovecharon a todo trapo la relación amorosa con el burgomaestre provincial de Chiclayo.
Ahora se sabe que Katiuskha alentó a su pareja Roberto Torres para que se lanzara a la primera y segunda reelección con la ambición de mantener el tren de vida que había alcanzado desde que se hizo pareja del alcalde en 2008, muy poco después de haber iniciado su mandato. Entre 2006 y 2014, la alcaldía provincial de Chiclayo recibió 380,8 millones de soles en fondos públicos. La de Chiclayo es una de las alcaldías del norte del país que más recursos maneja. 
Con ese dinero el alcalde Torres pagó todas las exigencias de su novia veinteañera por cuyo amor desproporcionado ahora está en la cárcel.

En julio del 2011, un grupo de vecinos de la urbanización Santa Victoria, en Chiclayo, denunció que entre el 4 y 6 de ese mes, un camión del Servicio de Administración Tributaria de Chiclayo (SATCH) y un vehículo de serenazgo del municipio chiclayano habían sido puestos al servicio de Katiuskha Del Castillo.

CONTIGO APRENDÍ
En esos días los vehículos del municipio llegaron alrededor de las 9 de la noche con personal municipal para transportar las pertenencias de Katiuskha del departamento que le había alquilado su novio el alcalde en la calle Las Jacarandás 250, en la urbanización Santa Victoria, en Chiclayo. La mudanza se dirigió al edificio valorizado en un millón de dólares que  Roberto Torres le regaló a la muchacha, en la calle César Vallejo, en urbanización El Abogado. El camión del SATCH llevaba las pertenencias y el auto de serenazgo lo escoltaba.
Por este caso hubo una investigación fiscal contra el alcalde Torres que encontró evidencias de responsabilidad penal por el delito de peculado de uso, ya que personalmente autorizó que los vehículos hicieran la mudanza. Torres, por supuesto, en esa época todavía poderoso, minimizó los hechos y dijo que los responsables eran sus subalternos y que no había pruebas contra él.
El entonces jefe del SATCH, César Regalado, actualmente preso, también se lavó las manos con el mismo argumento de que no sabía nada. Katiuskha simplemente ignoró las acusaciones. Ese era su estilo. El escándalo no la molestaba.
Sin embargo, se abrió proceso judicial contra el alcalde Torres y otros funcionarios. “Hasta el momento de esa investigación no se sabía que la propiedad adonde se llevaron las pertenencias estaba a nombre de Katiuskha Del Castillo. En un principio se creía que se trataba de un inmueble alquilado. Que la propiedad era de ella se supo a partir de las detenciones. Lo que sí quedó acreditado es que se utilizaron vehículos municipales en beneficio de Katiuskha Del Castillo”, dijo el procurador anticorrupción de Chiclayo, Manuel Benavente.
En el municipio chiclayano nada se movía sin la aprobación de Roberto Torres.

TE QUIERO PORQUE TE QUIERO
La primera audiencia del juicio se programa el 17 de septiembre de este año, pero el alcalde presentó un certificado que supuestamente acreditaba que estaba enfermo. Era una triquiñuela. Al día siguiente, Torres reapareció en plena campaña por su segunda reelección sin mostrar ningún signo de enfermedad.
La pareja era adicta a los escándalos.
En enero del 2011, Katiuskha Del Castillo entró a trabajar como jefa de archivo del municipio distrital José Leonardo Ortiz, nombrada por el alcalde Raúl Cieza Vásquez. A cambio, Raúl Torres designó como subgerente de su administración a Filiberto Cieza Vásquez, sin cumplir con los requisitos que manda la norma. Lo que había pasado era que el alcalde Torres buscaba un trabajo con qué entretener a su novia, y como no podía emplearla en Chiclayo, le pidió a su colega el favor y a cambio recluto al hermano de este.
Filiberto Cieza no tenía ninguna profesión que avalara su designación como funcionario en la municipalidad de Chiclayo. La Fiscalía al conocer el hecho denunció que hubo un caso de cambio de favores entre ambos alcaldes. Actualmente existe una acusación fiscal por el delito de patrocinio ilegal. Ante la Fiscalía, Katiuskha Del Castillo optó por guardar silencio y su pareja, el alcalde, señaló que Filiberto Cieza fue contratado porque cumplía con los requisitos solicitados en el concurso público que realizó el municipio para ocupar la plaza. Sin embargo, la existencia del concurso no pudo ser acreditado ante las autoridades.
“El caso está en etapa intermedia. El fiscal Carlos Cáceres Cabrejos, de la Segunda Fiscalía Penal de Chiclayo, formuló acusación contra los alcaldes, y también contra Filiberto Cieza y Katiuskha Del Castillo, por patrocinio ilegal. Lo que queda es esperar la decisión de la jueza Cecilia Acosta, la misma que dictó prisión preventiva contra Roberto Torres para dar paso al juicio oral”, explicó el procurador anticorrupción.
Pero el cargo de jefa de archivo municipal en José Leonardo Ortiz le trajo problemas a Katiuskha dos años después de abandonar la alcaldía.

USTED ES LA CULPABLE
En marzo del 2014, la Procuraduría Anticorrupción de Chiclayo la denunció ante el Ministerio Público por el delito de enriquecimiento ilícito. El procurador acusaba a la joven de haber adquirido dos bienes valorizados en 15 mil dólares durante los años 2011 y 2012, tiempo en el que ejerció el cargo de jefa de archivo,  a pesar de que sus ingresos percibidos como servidora pública no le permitirían adquirir dichos bienes. Katiuska ingresó ganando 1.100 soles y a su salida percibía 1.300 soles  mensuales.
Fue el 10 de mayo del 2011, cuatro meses después de ocupar el cargo, que Katiuskha adquirió un carro Chevrolet rojo por 3 mil dólares, que le fue vendido por César Regalado Rodríguez, el hoy preso gerente municipal de Chiclayo. El carro  a todas luces estaba  subvaluado. César Regalado había adquirido el vehículo el 13 de enero del 2011, cuatro meses antes, a la suma de 30 mil 240 soles.
La situación empeoró cuando las autoridades descubrieron que el 15 de noviembre del 2012, Del Castillo adquirió un inmueble ubicado en la urbanización La Florida por la suma de 12 mil dólares, que le fue vendido por otro integrante del municipio de Chiclayo, el presidente del directorio de la Entidad Prestadora de Servicio de Saneamiento de Lambayeque (Epsel), Percy Quesquén Díaz.
La Tercera Fiscalía Provincial Penal de Chiclayo, a cargo del fiscal Sergio Zapata Orozco, tomó el caso y lo envió a Lima para que sea visto en la Fiscalía de la Nación como lo estipula la ley cuando un funcionario del Estado comete el delito de enriquecimiento ilícito. Amarse a costa de los fondos públicos sale caro.

Novia tenía una red de familiares en alcaldía

Para solventar los gastos requeridos por Katiuskha y su familia, Roberto Torres Gonzales, cometió una serie de delitos como peculado, asociación ilícita para delinquir, lavado de activos, contra la administración pública y otros en agravio del Estado.
Mientras Roberto Torres  mantuvo una relación sentimental con Katiuskha Del Castillo Muro, su madre, Norma Muro y sus familiares fueron favorecidos con puestos de trabajo. Ninguno tenía mérito para justificar la contratación.
Fue un ex funcionario de Epsel Carlos Canales Guevara, quien denunció a funcionarios de la Municipalidad Provincial de Chiclayo que le exigían una coima a cambio de que le aprobaran el pago de sus beneficios sociales de 45 mil soles.
Las autoridades levantaron el secreto bancario de las comunicaciones de los implicados y encontraron evidencias de la existencia de una red de los familiares de Katiuskha en la alcaldía chiclayana. La red cobraba coimas por licitaciones, autorizaciones de obras, etc., según las autoridades.

FUENTE:
María Elena Hidalgo - Enviada especial a Chiclayo.
http://www.larepublica.pe/12-10-2014/katiuskha-y-roberto-se-juraron-amor-eterno-a-costa-de-los-fondos-publicos-de-la-alcaldia

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