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jueves, 5 de abril de 2012

Veinte Años Después

Veinte Años Después
"El plan de Montesinos – con el que convenció a Fujimori desde diciembre de 1990– fue utilizar la emergencia que vivía el Perú para reemplazar el sistema democrático por un régimen de mano dura. Es una falacia, además, que el golpe del 5 de abril fuera necesario para vencer a Sendero Luminoso"

Han pasado veinte años desde el golpe del 5 de abril de 1992. El país perdió esa noche la libertad y pocas horas después la perdí yo también. A la sombra de lo pasado, ¿puedo escribir con justicia sobre ese día y esos años? Creo que sí; y de hecho lo haré.

La primera vez que leí las palabras del título fue en la novela de Alejandro Dumas que continúa a “los tres mosqueteros”. Era la edad en la que veinte años duplican tu vida, parecen eternos y mucho más si uno ve lo que el tiempo le hizo a los magníficos mosqueteros y a lo que parecía su indestructible amistad.

Veinte años son eternos cuando uno tiene diez, pero siguen siendo largos cuando se ha cruzado la desguarnecida frontera de los sesenta. Así que, dado que el espacio es más bien breve, abordaré las preguntas inevitables sobre el 5 de abril de 1992 y sus consecuencias, en la perspectiva de este largo desenlace.

¿Hubo alguna razón de fondo para el golpe del 5 de abril? Solo una, y esta fue apropiarse del Poder para no soltarlo nunca. El plan de Montesinos – con el que convenció a Fujimori en fecha tan temprana como diciembre de 1990– fue utilizar la emergencia que vivía el Perú por la debacle económica de García y el crecimiento de la insurrección senderista, para abrogar el sistema democrático y reemplazarlo por un régimen de mano dura inspirado en las dictaduras militares derechistas de la década del 70, con dos diferencias importantes: 1) un líder civil, no tanto en el molde de Bordaberry sino en el de Kagemusha, aunque sin una pizca de la nobleza final de este personaje; 2) el órgano central de gobierno dejaría de ser la Fuerza Armada para pasar al Servicio de Inteligencia Nacional, que a su vez tendría un títere como jefe formal y otro real.

Ese fue el cambio fundamental en el esquema de la nueva dictadura, que tardó un tiempo en aplicarse del todo. El año decisivo fue 1991. Entonces, el SIN se convirtió en la cabeza del sistema de inteligencia primero y del de seguridad en su conjunto después. Luego de afianzado el modelo autoritario fujimorista, el SIN se convirtió en la primera instancia de Gobierno en el país, en el ámbito de seguridad, por cierto; y también en el legislativo, judicial, fiscal… y en el económico, sobre todo si había que robar.

¿Fue necesario el golpe del 5 de abril para vencer a Sendero Luminoso? Esa es quizá la mayor falacia entre los argumentos avanzados y sostenidos para justificar el golpe de Estado.

En cuanto a la insurrección senderista: 1989 fue un año crucial. Las acciones de la guerra interna cubrían ya casi toda la nación y era evidente que el desenlace se acercaba. Sendero proclamaba haber alcanzado la paridad estratégica y declaraba la década siguiente, la de los 90, como la de “conquista del poder”. Las fuerzas de seguridad, por su lado, concentraron el planeamiento y control de operaciones en el Comando Conjunto. El sistema tuvo muchas imperfecciones, pero fue, con tardanza, la respuesta integral a una insurrección nacional.

Ese mismo año, de manera mucho más modesta y silenciosa, se constituyó la pequeña unidad del GEIN dentro de la Dircote. Por humilde que fuera, se trataba de un concepto audaz en la lucha antisenderista, auspiciado por el ministro Agustín Mantilla y el jefe policial Fernando Reyes Roca, con antecedentes en la labor de oficiales ilustrados de la Dincote de los 80, como Javier Palacios; y en la metodología del primer GEIN: el grupo antidrogas que dirigió el general PIP Edgar Luque en los años 70.

Con la poca ayuda que pudo proporcionar un gobierno en debacle económica, el GEIN empezó a funcionar y algunos meses después, en junio de 1990, siendo todavía Alan García presidente, incursionó en la casa de Monterrico y capturó un verdadero tesoro documentario, que supo analizar rápido y bien; y con eso cambió el curso de la guerra.

Con pistas firmes y metodología impecable, el GEIN desbarató aparato tras aparato de Sendero Luminoso, sin darles descanso; y pronto ese grupo policial se convirtió en la mejor esperanza de victoria.

En 1991, Montesinos y el que firmaba las órdenes, Fujimori, buscaron penetrar, o impregnar, al GEIN con el grupo Colina, que era su destacamento especial de acción. Cuando, como era inevitable, se desató la crisis entre ambos grupos, este último se pudo salvar gracias a la intercesión del entonces jefe de Estación de la CIA, que había visto su eficacia. El deseo de Montesinos de restablecer una estrecha relación con la Agencia (cosa que logró), salvó al GEIN de sus represalias y le permitió continuar operaciones.

Poco después se produjo la captura de Abimael Guzmán, la acción que decidió la guerra, en la que ni Montesinos ni Fujimori tuvieron arte ni parte. Lo que sí hicieron fue confiscar el mérito de la victoria y presentarlo como resultado de su supuesta estrategia. Siendo Fujimori el gobernante, la gente le creyó y el resultado fue que esa hazaña policial, que demostraba la fuerza de los métodos democráticos, terminó siendo utilizada por una dictadura corrupta y deshonesta para afianzarse por años en el poder.

¿Cuál es el legado de la dictadura? Si uno compara la situación de hoy con la que imperaba en 1995 o incluso a comienzos del año dos mil, podría pensarse que el avance no solo ha sido grande sino ejemplarizador: Fujimori, Montesinos y Hermoza están en la cárcel, junto con varios de sus cómplices.

Doce años después de su caída, los antaño tiránicos, amenazantes e impunes usurpadores del poder democrático, comparten un largo presente penitenciario. Y durante todo ese tiempo, la Democracia peruana conquistada el año dos mil, en lugar de hundirse ha prosperado.

¿Hemos dejado de vivir peligrosamente? Claro que no. Hace pocos meses tuvimos al fujimorismo en las puertas del poder, reforzado por la coalición integrada por los plutócratas y los grupos de poder e influencia que medraron bajo el fujimorato y que luego no solo evitaron enfrentar sus responsabilidades (con salas VIP, lobbies y corruptelas) sino que se encontraron hasta en mejores condiciones que antes en los regímenes venales y carentes de principios que sucedieron al primer entusiasmo democrático.

Pero, la coalición neo-fujimorista fue derrotada pese a su inmensa movilización de recursos, porque las fuerzas democráticas que se movilizaron el año dos mil, y los que eran entonces muy jóvenes pero crecieron en ese espíritu, convocaron un entusiasmo superior a esos recursos y una decisión de no permitir que quienes llegaron al poder a través de la democracia, para asesinarla, pudieran perpetrar el crimen una vez más.

El seis de abril de 1992, el primer día bajo la dictadura, vi amanecer el nuevo día de la nueva era oscura, desde la ventana enrejada de un calabozo en el SIE. No sabía, sinceramente, cuántos amaneceres más me tocaría ver, pero cabía una fuerte posibilidad que fueran pocos.

Aún entonces no tuve duda de que los usurpadores no envejecerían en el poder. Luego he tenido la fortuna de pasar por veinte años más de amaneceres, en tiempos frecuentemente intensos, difíciles a veces. Estuve entre quienes lucharon por la democracia el año dos mil, y ganaron.

Quizá no fue como debió ser, pero nada impide mejorar lo que necesita reforma. Lo importante es que hemos crecido, que no hemos retrocedido, que hemos conservado y defendido la libertad que conquistamos el dos mil después de haberla perdido el 92, y que la seguiremos defendiendo con éxito mientras duren nuestras vidas… tanto las de quienes hemos extendido largamente la madurez, como las de quienes no pierden todavía su ilusionado verdor.

(Gustavo Gorriti)
FUENTE: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=1014&idSTo=0&idA=58089&NL=1


20 años del autogolpe. Aniversario de una de las fechas más nefastas de nuestra historia

20 años del autogolpe.
 Aniversario de una de las fechas más nefastas de nuestra historia
Aniversario de una de las fechas más nefastas de nuestra historia
La noche del 5 de abril de 1992 Perú fue sacudido por la frase "disolver, disolver el Congreso" en boca del presidente Alberto Fujimori, inaugurando un autogolpe de Estado. Veinte años después, con visiones aún contrapuestas, el 'fujimorismo' mantiene su vigencia como la primera fuerza de oposición.

A dos décadas de aquella noche, el ex mandatario, de 73 años, cumple una condena de 25 años de cárcel desde 2009 por violaciones a los derechos humanos, pero el partido que agrupa hoy a sus partidarios, 'Fuerza 2011', logró colocar en las elecciones del año pasado a 37 representantes en el Congreso unicameral.

El Congreso peruano tiene un total de 130 bancas, siendo el fujimorismo el grupo opositor con mayor representación parlamentaria.

Vigilando el Palacio de Justicia

Su hija Keiko, de 36 años, disputó la segunda vuelta de la elección presidencial que ganó en 2010 el nacionalista Ollanta Humala. Dedicada hoy a mantener vivo al 'fujimorismo', analistas la posicionan como una potencial candidata para las elecciones de 2016.

El fujimorismo (derecha) "está todavía muy presente, tiene un núcleo duro, que está muy arraigado y con mucho poder económico", estimó en una reciente entrevista el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, derrotado por Alberto Fujimori en las elecciones de 1990.
Su influencia se mantiene pese a las visiones contrapuestas sobre el autogolpe de Fujimori, que clausuró además la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional y la Fiscalía de la Nación, en medio de una pugna con el Congreso, en el cual no tenía mayoría y lo consideraba un obstáculo para gobernar.

El abogado y ex senador Raúl Ferrero recuerda de esa fecha las agresiones que sufrió junto a otros congresistas.

"Pese a la disolución del Congreso, los legisladores acordamos reunirnos al día siguiente en la sede del Colegio de Abogados de Lima, pero una fuerza de soldados de élite nos lo impidió en medio de forcejeos, empellones y golpes de garrote", relató a la AFP.

Raúl Ferrero Costa
Tras el sorpresivo anuncio de Fujimori, que le permitió asumir poderes absolutos, tanques del ejército salieron durante la noche a patrullar las calles de Lima y rodearon las sedes del Congreso, del palacio de Justicia y zonas estratégicas para evitar disturbios.

Contingentes del ejército ocuparon los diarios y canales de televisión implantando una censura de prensa. La intervención alcanzó también a las agencias de noticias extranjeras, como la AFP, cuya redacción fue ocupada esa misma noche por un capitán del ejército y dos soldados, como "medida de seguridad", según dijeron.

Ferrero, abogado constitucionalista, relata que pocos días después senadores y diputados lograron reunirse y tomaron juramento al primer vicepresidente Máximo San Román -opuesto al autogolpe- como presidente constitucional, pero ello fue en vano "porque a esas alturas el golpe ya estaba consolidado".

El autogolpe tuvo un amplio respaldo entre los peruanos, aunque la mayoría lo considera hoy una experiencia que no debería repetirse

Colegio de Abogados de Lima
Una reciente encuesta reveló que el 47% de los peruanos considera que fue "necesario" en ese momento, mientras que el 38% lo estimó "innecesario". Remontados a las circunstancias de 1992, un 50% lo desaprobaría y un 37% lo aprobaría.

El martes, Keiko Fujimori afirmó que se trató de "una medida excepcional que nunca debe repetirse" y admitió que "se cometieron excesos y graves errores".

No obstante, justificó esa decisión, alegando que se tomó en "un momento dramático y excepcional cuando los terroristas de Sendero Luminoso dinamitaban la capital todos los días" y cuando el país estaba saliendo de la hiperinflación que había dejado el primer gobierno del socialdemócrata Alan García (1985-1990).

El gobierno de su padre (1990-2000) "sentó las bases del actual crecimiento económico del país, un modelo que ha sido respetado por los siguientes mandatarios", dijo Keiko.

Salomón Lerner Febres, ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, opinó que el autogolpe "trató de instrumentar el miedo de la gente para, bajo pretexto de atacar los grandes males del país, convertir al país en un enorme botín para un pequeño grupo de inescrupulosos que montaron la mayor red de corrupción".

"Fue una época de infamias que envenenó la moral pública", escribió Lerner Febres en el diario La República.

Para Mario Vargas Llosa "fue una tragedia para el Perú, y quien destruyó la legalidad (Fujimori) fue un criminal, un criminal que afortunadamente está pagando ese crimen".

FUENTE: http://noticias.latam.msn.com/pe/encuesta/autogolpe.aspx?cp-documentid=33026825


domingo, 1 de abril de 2012

Vargas Llosa: el fujimorismo es todavía poderoso en Perú

Vargas Llosa: el fujimorismo es todavía poderoso en Perú
El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa aseguró que el fujimorismo aún sigue presente y está "muy arraigado y con mucho poder económico en el Perú", 20 años después del autogolpe del ex presidente Alberto Fujimori, en una entrevista divulgada este domingo.


El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa aseguró que el fujimorismo aún sigue presente y está "muy arraigado y con mucho poder económico en el Perú", 20 años después del autogolpe del ex presidente Alberto Fujimori, en una entrevista divulgada este domingo.

"El fujimorismo está todavía muy presente, tiene un núcleo duro, que está muy arraigado, con mucho poder económico", señaló Varga Llosa al diario La República al recordar el 5 de abril de 1992 el autogolpe del ex mandatario Alberto Fujimori, que cerró el Congreso, Palacio de Justicia y ministerio Público y gobernó con los militares.

Vargas Llosa dijo que el autogolpe del 5 de abril de 1992 "fue una tragedia para el Perú y quien destruyó la legalidad (Alberto Fujimori) fue un criminal, un criminal que afortunadamente está pagando ese crimen".

El ex presidente (1990-2000) está preso desde 2007 en una sede policial en Lima, a la que llegó extraditado de Chile. En 2009, un tribunal lo condenó a 25 años por el asesinato de 25 personas a manos de un escuadrón de la muerte del ejército, en el marco del combate a la guerrilla izquierdista Sendero Luminoso.

Para Vargas Llosa "hay miles de familias que sufren las consecuencia de esa dictadura genocida y probablemente la más corrupta que ha tenido el Perú en toda su historia", precisó.

El escritor aseguró que el fujimorismo "todavía está allí y puede jugar un papel de sabotaje, de minar la vida democrática en el Perú".

"No hay que olvidarse que ellos (los fujimoristas) robaron muchísimo y están muy presente en los medios, tienen una influencia política porque tienen una capacidad de soborno muy grande, pero no pueden ganar una elección", señaló Vargas Llosa.

El premio Nobel de Literatura explicó que el resultado en las elecciones presidenciales del 2011 que obtuvo Keiko Fujimori, hija del ex mandatario, "fue absolutamente excepcional y como ha ocurrido con todos los partidos políticos nacidos de la dictadura, el fujimorismo va seguir encogiéndose hasta extinguirse".

Keiko Fujimori perdió en segunda vuelta y por estrecho margen las elecciones presidenciales, que lo ganó Ollanta Humala, un militar nacionalista.


FUENTE: http://noticias.latam.msn.com/pe/peru/articulo_afp.aspx?cp-documentid=33123863