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viernes, 16 de septiembre de 2016

La carretera que corta el corazón de la selva amazónica. La vía, que fue construida de forma ilegal por el gobernador de la región de Madre de Dios, facilita el acceso a taladores ilegales y buscadores de oro en la Reserva Comunal Amarakaeri y el Parque Nacional del Manu y pone en riesgo el hábitat de más de 700 especies.

La carretera que corta el corazón de la selva amazónica.
La vía, que fue construida de forma ilegal por el gobernador de la región de Madre de Dios, facilita el acceso a taladores ilegales y buscadores de oro en la Reserva Comunal Amarakaeri y el Parque Nacional del Manu y pone en riesgo el hábitat de más de 700 especies.
Imágenes satelitales tomadas en agosto revelan el avance de la carretera desde la comunidad de Shipetiari hasta Boca Manu.
LIMA, Perú.- En pleno bosque de la Amazonía sur del Perú hay una carretera de 33 kilómetros que separa dos de las zonas más biodiversas y sensibles del mundo: el Parque Nacional del Manu y la Reserva Comunal Amarakaeri. Esta vía se ha convertido en una nueva ruta para el tráfico de combustible y el avance de madereros y mineros ilegales hacia los últimos bosques primarios de la región Madre de Dios. Un equipo del diario digital peruano ojo-publico.com recorrió la zona y presenta la historia de este inminente desastre ambiental en una investigación que incluye reportajes, videos, fotos y mapas interactivos, republicados en la plataforma de periodismo latinoamericano CONNECTAS. 
La ilegal carretera es promovida por el propio gobernador de la región Madre de Dios, Luis Otsuka,quien ha sido denunciado por deforestación en el área de amortiguamiento de ambas áreas naturales protegidas. Pese a ello, la vía fue ampliada este año de 12 a 33 kilómetros y no hay ningún control policial ni fiscal en la ruta, como se puede consultar en el reportaje.
Un fiscal halló el segundo tramo ilegal de la carretera con un drone que sobrevoló el bosque. En la escena, el equipo que lo acompañó espera imágenes claves. 
El hallazgo de la vía ocurrió en enero de este año durante la inspección de un fiscal de la zona y no había sido revelado hasta ahora. La construcción, efectuada de forma artesanal, no contó con ningún tipo de permisos.
Según un estudio de la ONG Conservación Amazónica y la Amazon Conservation Association, su apertura ha causado la pérdida de 32 hectáreas de árboles y vegetación, el equivalente a 44 campos de fútbol. Y la proyección es que, si continúa avanzando hasta el centro poblado minero de Boca Colorado, en 2040 se habrán perdido 43,000 hectáreas de bosques, lo que equivale una extensión igual a las líneas de Nazca, el famoso monumento arqueológico en el desierto de la costa central del Perú.

Dicha ampliación implicaría además quedar a 5 kilómetros la Reserva Territorial Madre de Dios, donde viven los indígenas mashco piro, que son una de las etnias en aislamiento voluntario más grandes del Perú.
El avance de las actividades extractivas ilegales, estimulado con la ampliación de la carretera, amenaza directamente a diez comunidades nativas que administran la Reserva Comunal Amarakaeri. Estos pueblos lucharon durante décadas por la defensa de sus últimos bosques, pero ahora están divididos: unos están a favor y otros en contra de explotar su territorio en competencia con los extractores de oro. La carretera está siendo utilizada de forma imparable para la extracción de cientos de metros cúbicos de madera.

Un cargamento de madera llega al puerto instalado en la comunidad de Shipetiari para ser trasladado por río a otra ciudad de Madre de Dios. 
La Reserva Comunal de Amarakaeri representa el último refugio de indígenas de distintas etnias queescaparon de la explotación de los caucheros y de la fiebre del oro que arrasaron sus tierras, décadas atrás, a lo largo del siglo XX. Sin embargo, hoy este territorio está acorralado además por taladores de madera e invadido por una trasnacional estadounidense, Hunt Oil, que obtuvo del Estado una concesión equivalente a un tercio del área de la reserva.
El problema implica además una amenaza al hábitat de más de 700 especies reportadas en esta reserva, entre plantas, insectos, mamíferos, anfibios, aves, reptiles y peces, según el registro publicado por el Instituto de Biología de la Conservación del Instituto Smithsoniano en 2015. Uno de los animales emblemáticos de estos bosques es el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), una especie única en América Latina que está en peligro de extinción.


Por: Fabiola Torres
FUENTE: http://www.univision.com/noticias/medio-ambiente/la-carretera-que-corta-el-corazon-de-la-selva-amazonica


martes, 8 de octubre de 2013

Habla Goya Casas, acusada de ser la principal productora de oro ilegal. Vendió S/.46 millones en oro ilegal y se autodenomina una pequeña minera de la depredada selva de Madre de Dios.

Habla Goya Casas, acusada de ser la principal productora de oro ilegal
Vendió S/.46 millones en oro ilegal y se autodenomina una pequeña minera de la depredada selva de Madre de Dios.
Fiscalizados. Gregoria Casas, su esposo Cecilio Baca y su hija Yoni Baca muestran los planos de la zona donde operan.(Foto: Juan Ponce / El Comercio)
Gregoria Casas Huamanhuillca no sabe leer ni escribir, pero según las autoridades se ha convertido en la principal responsable del desastre ecológico en la selva de Madre de Dios. El Comercio viajó hasta Huepetuhe para entrevistarla, pero no fue posible ubicarla. Luego una llamada telefónica nos llevó hasta el Cusco. Allí contó su historia y sus secretos en la cadena de comercialización del oro ilegal desde su producción en Tambopata hasta su exportación a Suiza. En la entrevista estuvieron presentes su esposo Cecilio Baca, sus hijos Yoni y Marco Baca, así como su abogado y su contador.

— Usted es cusqueña. ¿Cuándo llegó a Huepetuhe?
Mi esposo y yo viajamos a Huepetuhe en la época de Belaunde, hace 48 años. Hoy tengo 71, pero entonces tenía 23 años. Allí conocí a los llamados ‘chichiqueros’ que buscaban oro en las quebradas. [Su esposo Cecilio Baca interviene, pero ella levanta la mano y dice: “Estoy hablando”].

— ¿Y empiezan a extraer oro?
Sí, y le dije a mi esposo: “Cecilio, nosotros también ‘chichiquiaremos’”. Así empezamos y por más de 20 años trabajé como artesanal hasta el gobierno de Alberto Fujimori cuando llegaron las empresas de maquinaria de Lima.

— ¿Cuánto oro extraían?
Entre 5 y 10 gramos a la semana. Había días que sacábamos, otros no. El oro no se siembra.

— ¿Cuándo obtiene su primera concesión?
Nuestra primera concesión fue Cecilio Gregoria en 1978 y extraíamos unos 15 gramos. Al mes podíamos sacar entre 250 o 400 gramos que vendíamos al Banco Minero de Huepetuhe.

— ¿Cuánto les pagaban?
Pagaban S/.2,00 o S/.1,80 [de la época]. Luego el gramo de oro subió en el gobierno de Fujimori. “Ojalá que llegue a los S/.10”, decíamos. Luego llegó a los S/.20.

— ¿Cuándo cambia la forma de extracción de oro en Huepetuhe?
Con Fujimori, cuando los empresarios de Lima nos vendieron maquinaria [pesada]. Todos los mineros compraron. Era la fiebre de las máquinas.

— ¿Cuánto oro sacaban con las máquinas, si antes extraían entre 250 y 400 gramos al mes?
Unos 700 a 800 gramos al mes, pero no trabajaban todas las máquinas al mismo tiempo.

— ¿Y cómo abastecían de combustible a las máquinas?
Le compramos a los griferos de Huepetuhe. Cada máquina necesita unos 60 galones de combustible. Luego nos convertimos en consumidores directos.

— ¿Le seguían vendiendo el oro al Banco Minero?
No, el banco ya se había retirado. En 1990, más o menos.

— ¿Y a quién le vendían?
A Inka Gold [creada en 1993] y Oro Fino [de 1997]. Después le vendimos a Leonardo Callalli [de Los Poderosos].

— ¿Cuántas concesiones tiene actualmente?
Cuatro. Cecilio Gregoria, Marleni, Paraíso y Aluvial 93B.

—¿Cuánto oro ha extraído en los últimos años?
Estará en la contabilidad, qué voy a recordar, si no sé leer ni escribir. [Días después su contador nos dijo que Gregoria Casas –como persona natural y jurídica, a través de su empresa Goya EIRL– vendió 470 kilos de oro por un total de S/.46 millones entre el 2008 y el presente año].

—¿Y a quién le vendió ese oro?
Al señor Miguel Zinanyuca de E&M Company. Él paga mejor. A veces paga hasta 50 céntimos más por gramo de oro.

—¿Cuánto le paga por gramo?
Sume, si el gramo de oro está S/.106, él paga S/.106,50. Todo está declarado en la Sunat. Soy principal contribuyente.

—¿Ya no le vende a Oro Fino?
A veces no paga como debe ser. Mejor es Zinanyuca de E&M Company. Como no sé leer ni escribir, entonces él viene y me paga. [Cecilio dice que le vende a Oro Fino y a Veta de Oro del Perú y sus hijos Yoni y Marco Baca a E&M y Royal Gold].

—¿Sabe dónde acaba el metal?
No sé. ¿Por qué tanto control sobre lo que vendo?

— El Comercio reveló que su oro llega a Suiza.
El que me compra sabrá adónde lo llevará. Ellos tendrán sus papeles al día para exportar.

—Usted y su familia son investigados por lavado de activos por sus concesiones, terrenos, maquinarias, empresas de transporte e inmuebles y hoteles en Cusco y Madre de Dios.
Yo a cada rato soy auditada por la Sunat. El Comercio dice que soy la baronesa del oro, la reina del oro, la tía Goya, de dónde voy a ser tía. Eso le dicen a una mujer foco rojo, prostituta, que trabaja con 50 hombres. Mi nombre es Gregoria Casas. Dicen que cargo oro en sacos, que tengo cuentas y casas en EE.UU. Eso es falso.

— En el 2000 usted y su esposo fueron investigados por defraudación tributaria.
Yo denuncié a mi contador por eso. Él sacó facturas sin mi permiso, negoció con ellas.

—Las autoridades la culpan por la deforestación y contaminación de Madre de Dios.
El ministro del Ambiente, Javier Pulgar-Vidal, me insulta cuando dice que he removido todo el monte de Madre de Dios. Por decir que soy millonaria a mi esposo hasta lo han asaltado en el Cusco. El ministro dice que han bombardeado mis dragas, pero yo no tengo esas máquinas. Tampoco conozco La Pampa. Ni he tocado las reservas naturales de Tambopata, Manu, Amarakaeri ni Malinowski. Desde que llegué a Huepetuhe sigo aquí.

— Pero usted usa mercurio, que es un producto tóxico.
Yo compró mercurio a una empresa que lo trae desde Huancavelica y que le vende a todos en Huepetuhe. Compro a S/.450 el kilo de mercurio. Lo reutilizo y no pierdo ni una gota. Nunca lo he botado al río.

—¿Está de acuerdo con que se investigue a todos los mineros de Huepetuhe?
Que investiguen a todos, no solo a mí. Que me bombardeen si me encuentran trabajando en zonas de reserva natural, con qué cara voy a reclamar.

FUENTE: http://elcomercio.pe/actualidad/1641818/noticia-habla-goya-casas-huamanhuillca-principal-productora-oro-ilegal
ÓSCAR CASTILLA C.
Unidad de Investigación
ocastilla@comercio.com.pe
Entrevista exclusiva de El Comercio,

domingo, 25 de marzo de 2012

Esclavas de Oro

Esclavas de Oro

Operativo policial y fiscal en un prostibar en “Lamal”, en el kilómetro 92 de la carretera Interoceánica.
La otra explotación de la minería ilegal en Madre de Dios: las jóvenes y menores de edad atrapadas en las mafias de trata.

Stefany (18) y Alejandra (19) fueron las últimas dos jóvenes rescatadas de los prostíbulos de los campamentos mineros de Madre de Dios antes del inicio del paro contra los 5 decretos legislativos que penalizan la minería ilegal.

Estas dos chicas de Chincha fueron engañadas con una falsa oferta de trabajo como meseras en Puerto Maldonado, según relata una nota de la fiscalía de Madre de Dios fechada el pasado 24 de febrero. Su destino final fue otro: trabajar en régimen de esclavitud en uno de los locales que administra en el campamento Delta 1 la cadena de prostíbulos “Miss Sagitario”, una de las cabezas visibles de un negocio que brilla tanto o más que el oro en los lavaderos ilegales.
Prostibar Miss Sagitario, en el campamento Delta 1, en el distrito de Huepetuhe.

Sin documentos ni celulares, sin dinero y encerradas en el local junto a decenas de jóvenes, Stefany y Alejandra se negaron a tener sexo con los clientes, pero tras más de una semana de cautiverio el hambre finalmente pudo más. Miss Sagitario ofrece 2x1: las chicas son un regalo por el consumo de alcohol. Por cada botella de whisky, que en los burdeles puede llegar a costar 500 soles, el “cliente” puede “fichar” con la chica que le acompaña en apestosos y minúsculos cuartos de plástico. El primer día que una de ellas fue violada, relató que la obligaron a beber tanto alcohol que no recuerda el número de hombres que la vejó.

La rutina de los prostibares es lo más parecido al infierno en la tierra. Trabajan de 7 de la noche a 7 de la mañana sin descanso y no pueden salir a la calle, bajo multa de 200 soles y amenazas de palizas y violaciones. Ante la escasez de condones, los embarazos se solucionan con sobredosis de estrógenos comprados en boticas informales. Pastillas que no impiden el contagio de la sífilis o el VIH/Sida, que tienen una prevalencia superior a la media nacional, según confirma a CARETAS Marcia Cáceres, responsable del centro de salud de Mazuko, capital del Distrito de Inambari.
Coronel PNP Eduardo Vergaray, Jefe de la División Contra la Trata de Personas

Tras un mes de vivir en estas condiciones, por fin la dueña les dio a Stefany y Alejandra un primer pago de 20 soles y les permitió salir por primera vez del prostibar. Por aquel entonces ya habían saldado con su esclavitud “la inversión” de los tratantes para llevarlas hasta Delta 1. Con este mísero pago, llamaron a sus familias y encontraron un escondite. Sus padres, desesperados, se contactaron con la Asociación Huarayo, que regenta el único albergue de Madre de Dios que cobija a víctimas de trata de personas. 

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

Dos mil soles es el precio que Huarayo denuncia haber invertido para poder rescatarlas en febrero. Óscar Guadalupe, fundador de esta asociación junto a su esposa Ana Hurtado, revela a CARETAS que en las intervenciones para rescatar víctimas deben cubrir el costo de la gasolina y los viáticos de la fiscalía y la policía, que carecen del presupuesto necesario.
Asentamiento minero en Huepetuhe, donde camiones cisterna venden insumos químicos.


Mientras desde el 18 de enero de 2011, al amparo del decreto de urgencia 012-2010, se inició un operativo sin precedentes para destruir las dragas que envenenan los ríos, poco se ha avanzado contra las mafias de trata de personas que se alimentan perversamente de esta economía negra.

“La corrupción nos ha invadido y la trata se ha convertido en parte del paisaje”, denuncia Óscar Guadalupe, refugiado en Puerto Maldonado. Ante cada paro minero debe abandonar su albergue en Mazuko por las amenazas de muerte. Sólo en 2011, Huarayo, que cuenta con el apoyo de la ONG belga Tierra de Hombres, ha contabilizado 153 bares nuevos en los 37 asentamientos mineros ilegales situados en la zona de amortiguamiento de la reserva de Tambopata, conocida como “La Pampa” y que se extiende en la margen izquierda de la Interoceánica. En total, suman 420 prostíbulos, donde según la PNP y la Fiscalía son explotadas más de mil menores de edad.

Solo en 2011, Huarayo ha albergado 110 víctimas de trata, el 60% menores. Todas fueron derivadas al refugio por la fiscalía. Sin embargo, según informa esta asociación, sólo un caso ha sido denunciado.

El presidente de la Junta Superior de Fiscales de Madre de Dios, Pedro Washington Luza Chullo, justifica la escasez de casos judicializados por las dificultades para ingresar en los campamentos. “Cuando se quiere hacer un operativo, apenas llegamos a la carretera las mafias avisan a los prostíbulos por teléfono satelital y los operativos fallan”, lamenta.

EL LAVADO DE LA TRATA

Las redes de trata de Madre de Dios involucran a los propietarios de los prostibares, normalmente clanes familiares, pero también a agencias de empleo de Lima y regiones como Cusco y Puno, informa a CARETAS el nuevo jefe de la División contra la Trata de Personas (Divintrap), el Coronel PNP Eduardo Vergaray, quien considera vital perseguir el lavado de activos de estas organizaciones.
En cada prostibar trabajan hasta 50 jóvenes, un 25% de las cuales son menores de edad.

Esta división especializada tiene en la mira a más de una decena de mafias que según información de inteligencia se lucran de la trata de personas en los campamentos. Miss Sagitario y California son dos de estas cadenas, con tentáculos que salpican la Interoceánica desde el kilómetro 93. En el kilómetro 105 existe un control policial de carretera que supuestamente vigila que no entren insumos químicos ni maquinaria. Sin embargo, el transporte de menores de edad con destino a los prostíbulos parece invisible.

El propio jefe de la Divintrap, que cuenta con 48 efectivos especializados en Lima, no oculta su indignación. “¿Cómo es posible la trata de personas en estos lugares cuando en muchos casos hay unidades policiales cerca?”, se pregunta abiertamente.
Reglas de conducta de un prostibar de “Nuevo Lamal”.

A pesar de la promulgación en enero de 2007 de la Ley contra la Trata de Personas, esta actividad se ha recrudecido en el país. En octubre de 2011, ante las recomendaciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos, se aprobó por primera vez un Plan de Acción contra la Trata de Personas que, sin embargo, nació sin presupuesto suficiente, según denunció CHS Alternativo.

De acuerdo al Registro Estadístico del Delito de Trata de Personas y Afines (RETA-PNP), en 2011 se contabilizaron 199 casos a nivel nacional que representan a 700 personas agraviadas, por los cuales fueron investigadas 366 personas, pero no se detuvo ni se procesó a ninguna de ellas. Hasta febrero de este año, cuando el RETA se desactivó porque la Divintrap no pagó los S/.600 anuales que cuesta este sistema en red, fueron registrados 15 casos. Y ninguno provenía de Madre de Dios. (Beatriz Jiménez)


FUENTE: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=1010&idSTo=0&idA=57775



miércoles, 21 de marzo de 2012

‘Goya’, la reina del oro en Madre de Dios


‘Goya’, la reina del oro en Madre de Dios

La minería informal en Madre de Dios, y específicamente en el distrito de Huepetuhe, ha generado no solo daños ecológicos y ambientales: también ha creado fortunas como la de Gregoria Casas Huamanhuillca, ‘Goya’. ¿Cómo han podido, ella y su familia, construir un imperio de informalidad e ilegalidad absoluta sin que nadie, ni el Estado mismo, pueda detenerlos?

Por Ricardo León / lamula.pe

Gregoria Casas Huamanhuillca, ‘Goya’.   (Foto: Difusión / Ilustración de portada: Marcelo Pérez Dalannays )

La ficha que uno debe llenar para subir a un taxi colectivo en Puerto Maldonado es el último contacto que hay con la legalidad más elemental en varios cientos de kilómetros a la redonda. Dos horas y media después, el vehículo llegará a Mazuco, un pueblo que existe gracias a la carretera Interoceánica y a la minería informal, y que es como un gran centro comercial donde uno puede comprar desde sandalias de plástico hasta un tractor, pero nunca pescado. Aquí uno debe subirse a una mototaxi que, luego de cruzar caminos de piedras, llegará al pequeño puerto.
El río Inambari se puede cruzar en bote solo cuando no está ni muy bajo ni muy crecido, porque la cantidad de personas que lo atraviesa al mismo tiempo, más la carga de equipajes y bolsas llenas de productos de todo tipo, suponen un riesgo si se tiene en cuenta la fragilidad de la embarcación. A veces hay chalecos salvavidas; otras, no. Al otro lado del río hay un puerto similar, que también huele a petróleo donde esperan alineadas varias camionetas 4x4 especialmente acondicionadas para lo que sigue, es decir, para cruzar un río más pequeño con una decena de personas a bordo y para penetrar algo que antes fue selva verde y que ahora es un terreno lechoso, fangoso, sucio y desordenado aunque muy activo que, al final de la ruta, en su punto más crítico, se llama Huepetuhe.
La industria maderera y, ahora, la minería le han ganado terreno al bosque.
En todo este recorrido uno ha podido escuchar, a veces sin siquiera preguntar, historias de todo tipo sobre una tal ‘Goya’. Los relatos más creíbles hablan de una mujer que, pese a su presencia casi invisible, controla todo el negocio de la minería informal en el pueblo y que ha acumulado una riqueza tal que hasta tiene una casa en Estados Unidos. Hay quienes dicen haberla visto pasear con una botella de gaseosa repleta de láminas de oro obtenidas en Huepetuhe, y que en las fiestas ella sacude y hace sonar a modo de matraca. De esto hay muchos testigos, incluidos antiguos choferes y guardaespaldas suyos. Pero también hay quienes comentan –pero sin que nadie más escuche– que hay varias mujeres jóvenes y foráneas que han desaparecido en sus concesiones mineras en ritos extraños relacionados con pagos a la tierra. De esto no hay testigos, y tampoco hay –por ahora– modo alguno de comprobarlo, pero es parte de la oscura leyenda que rodea a este personaje. Gregoria Casas Huamanhuillca, ‘Goya’, no se deja ver. A menos, claro, que ella quiera.
La historia de la minería informal en Madre de Dios es la historia de Huepetuhe, pero la historia de Huepetuhe es la historia de ‘Goya’. Y cada una es más sórdida que la otra.

LAS FIRMAS DE LA INFORMALIDAD
“Claro, aún hay mucha informalidad, pero eso es culpa del Estado, que no está presente”, se lee en una página del diario El Madrediosense de noviembre del 2007. La frase pertenece a Cecilio Baca Fernández, uno de los primeros pobladores de Huepetuhe. Cusqueño de nacimiento, Cecilio pisó Madre de Dios a mediados del siglo pasado para cumplir su servicio militar obligatorio. Atraído por la industria maderera, que por aquel entonces empezaba a tomar impulso en esta región del país, llegó a Huepetuhe, que en el dialecto arasaire-harakmbut significa ´río de tigre’.
El distrito de Huepetuhe está sepultado bajo toneladas de relaves mineros.
Un día, Cecilio buscó a una mujer. Al principio fue su sirvienta, pero con el tiempo se convirtió en su esposa. Gregoria Casas Huamanhuillca no sabía –no sabe aún– leer ni escribir, pero era muy rigurosa con las cuentas. Poco a poco, ambos fueron adquiriendo terrenos que primero habían sido explotados para extraer madera, pero que debajo de la superficie estaban llenos de oro. Con el paso de los años, un pueblo entero se formó alrededor de las concesiones mineras. De hecho, la zona ‘urbana’ de Huepetuhe se estableció sobre lo que es una concesión minera de esta temida familia. Y el pueblo es suyo desde el punto de vista comercial, pero también político: Cecilio fue su alcalde cuando este lugar pasó de ser centro poblado menor a distrito.
El registro de concesiones mineras en Madre de Dios indica que ‘Goya’ maneja cuatro concesiones, que en total suman 700 hectáreas, mientras que Cecilio –de quien luego se divorció, aunque mantienen los mismos vínculos comerciales– es titular de otras cuatro concesiones que suman, en total, 845 hectáreas. Ambos, además, tienen otras concesiones en proceso de trámite por un total de 600 hectáreas. En Huepetuhe nadie entrega facturas ni boletas, no hay sucursales bancarias ni controles fiscales. No hay siquiera cajeros automáticos. Por esta razón nadie sabe exactamente cuánto oro extrae esta familia, la más poderosa de la región, ni cuánto dinero moviliza cuando se traslada de Cusco a Madre de Dios y viceversa en sus modernas camionetas, resguardada siempre por guardaespaldas, llevando el dinero –que no es poco– en efectivo. En un sector de la zona de trabajo minero, a la que ningún foráneo tiene acceso, ‘Goya’ mandó colocar una placa en la que se lee “Grupo Baca”. Hace pocas semanas, sus tractores ingresaron a un terreno que era ocupado por los llamados ‘mineros sin tierra’ (que vienen de paso, extraen oro y se van) y derrumbó sus campamentos para utilizar ella ese espacio. Este es su imperio. Huepetuhe se debe a ella y ella se debe a Huepetuhe, por más indigna que esta ecuación resulte.
La contaminación por mercurio y otros minerales salta a la vista (y al olfato).
No hay cifras exactas, decíamos, pero sí cálculos cercanos. Hace pocos meses, técnicos del Gobierno Regional de Madre de Dios tomaron, a modo de muestra, las concesiones ‘Cecilio Gregoria’ y ‘Aluvial 93’, pertenecientes a esta familia. Encontraron que al día en estas concesiones se moviliza un promedio de 960 metros cúbicos de tierra con un equipo básico conformado por un cargador frontal y un volquete. Extendiendo esta cifra a toda la maquinaria instalada en la zona, se dedujo que en Huepetuhe y sus alrededores se comercializa alrededor de 450 kilos de oro al mes. Si se calcula que 1 kilo de oro equivale a US$60.500 (cada onza se cotiza en US$1.716), deducimos que la cantidad de dinero que aquí se moviliza es obscena (unos US$27 millones al mes).
Todos los días, a toda hora, en algún rincón de este pueblo se está extrayendo, vendiendo y comprando oro. Y, según revela un funcionario –que prefiere mantenerse en el anonimato , por seguridad– de la oficina de Fiscalización de la Dirección Regional de Energía y Minas, en todo el proceso (extracción, venta, compra) se infringe una cadena interminable de normas ambientales, laborales y legales, cuyas sanciones resultan siendo parte del problema. Un ejemplo: en la resolución 031-2004 del Ministerio de Energía y Minas, promulgada el 3 de febrero del 2004, se da cuenta de una inspección llevada a cabo en tres concesiones pertenecientes a Cecilio Baca y Gregoria Casas, para verificar el cumplimiento de normas ambientales, laborales y de higiene minera. A modo de sanción, se exigió un pago de S/.10.602,04. Cuando el ministerio anunció que aplicaría un cobro coactivo por el incumplimiento del pago correspondiente, ‘Goya’ visitó personalmente la oficina de la Dirección Regional de Energía y Minas y aseguró que ya había cancelado ese monto al Banco de la Nación, y hasta mostró los sellos de caja que le fueron entregados. Ella no podía leerlos por su condición de analfabeta, pero sí sabía exactamente para qué sirven estos papelitos. Un par de llamadas a los directivos del banco y un cruce básico del registro de ingresos demostraron que ‘Goya’ había falsificado los vouchers. Tiene suficiente dinero como para pagar multas aún mucho mayores, y lo ha demostrado más de una vez: antiguos funcionarios de la oficina de la Sunat en Madre de Dios cuentan que en una inspección llevada a cabo en Huepetuhe se exigió personalmente a ‘Goya’ el pago de varios cientos de miles de soles por concepto de multas por evasión, y que ella le pidió a un empleado suyo que le alcanzara un maletín y allí mismo, frente a los funcionarios estupefactos, contó cada billete y cada moneda y pagó su multa en efectivo. Pero en aquel caso, cuando ‘solo’ debía pagar S/.10.602,04, prefirió falsificar un papel. La resolución, firmada por el entonces ministro Hans Flury, dictaba iniciar acciones legales contra esta familia.
Esa fue la primera huella de ilegalidad que dejaron en su camino los magnates del oro en Madre de Dios. La primera, pero no la única.

LA SELVA YA NO ES VERDE
Había una piscina en Huepetuhe, la única del pueblo. Era parte de un hotel medianamente decente, de cinco pisos, de habitaciones con vista al río. El edificio ahora luce abandonado, torcido hacia un lado, y la piscina –que ocupaba el cuarto piso– está ahora en el primero. Los tres primeros pisos están enterrados bajo varias capas de relaves mineros que se han desplazado con el paso de los años. De hecho, ocurre cada cierto tiempo: los habitantes de este pueblo se dan cuenta de que el muro arenoso de contención, que años atrás fue levantado, está próximo a ser sobrepasado, lo que significa el inminente desembalse de los ríos de barro y mercurio seco. Y no hay cómo detenerlo. Hay comerciantes que, bajo lo que es ahora son sus tiendas, tienen acumulados productos –repuestos para camiones, motores, herramientas– que no pudieron recuperar. Y, ni modo, compraron un poco de madera y levantaron un piso nuevo. Y así. La vida no se acaba en Huepetuhe porque hay oro y porque ‘Goya’, el eje de esta economía infestada de ilegalidades, necesita que trabajen para ella. Hay que extraer oro y rápido; luego habrá tiempo para pensar en una nueva piscina.
‘Goya’ también se impone entre empresarios de importantes compañías.
Un periodista de un canal de televisión de Madre de Dios es uno de los pocos que ha logrado entrevistar a ‘Goya’. Ella lo citó, junto a un grupo reducido de personas, en uno de sus campamentos. Para llegar a este lugar se debe atravesar la carretera de Huepetuhe, que en realidad era el río, pero en vez de agua hay relaves mineros que el sol seca y por los cuales perfectamente se puede transitar, incluso en los camiones más pesados. No hay río y por lo tanto no existe aquí un solo pez. El periodista recuerda que ‘Goya’, para jugar un poco con la idea de hasta dónde puede llegar su riqueza, les sirvió camarones, un plato físicamente imposible de obtener en la zona. Ese mismo reportero, por criticar a los poderosos gremios mineros de Madre de Dios, ha sido agredido e insultado y ahora ‘colecciona’ mensajes de voz amenazantes en su celular.

Pocos son los dueños de Huepetuhe; dueños, se entiende, en sentido comercial, que es el único orden aquí. Algunas de las mayores fortunas locales pertenecen a las familias Cosme Quispe y Huaquisto, así como a la empresa Sur Amazónico –todos estos dedicados, también, a la extracción de oro informal–, pero en cantidades muy menores comparadas con la enorme porción de territorio que pertenece a las familias Baca Casas, Baca Fernández, Baca Gutiérrez y Baca Condori; es decir, a Cecilio Baca, Gregoria Casas y sus hijos. Uno de ellos, Marco Baca, llegó a ser presidente de la federación de mineros locales, y representante, casi al mismo tiempo, de la concesionaria de Volvo en el lugar. Es decir, el poder económico de esta familia no tiene límites. En sus dominios ocurre de todo: luego de una inspección llevada a cabo a finales de junio del 2010, y en la que participaron inspectores laborales y representantes de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Madre de Dios, se sometió a investigación a 12 empresas locales, entre ellas ‘Baca Fernández Cecilio’ y ‘Goya’, que han acumulado denuncias por informalidad laboral. Esto, por cierto, es un eufemismo de lo que realmente ocurre en estos campamentos, donde la explotación y marginalidad y la ausencia de condiciones mínimas de seguridad es lo más común.
Años atrás, cuando ya el imperio de ‘Goya’ marcaba un rumbo sostenido gracias al incremento en el precio internacional del oro, otros mineros informales y artesanales se desplazarían y buscarían nuevos territorios a los cuales ingresar sin ningún tipo de control. Huepetuhe era ya, y es y seguirá siendo, un enorme forado, un tajo mal abierto. Las fotos aéreas que acompañan estas páginas así lo demuestran. Por cierto, imágenes muy similares componen el póster que venden algunos ambulantes en la plaza de Armas de Puerto Maldonado, bajo el eslogan “Huepetuhe, capital peruana del oro”. En ellos aparecen, sin pudor alguno, los cerros ya pelados y las enormes máquinas y el pueblito reducido, casi escondido. Solo se han borrado, quizá por estética simple, las imágenes de los gallinazos que abundan en el lugar. Huepetuhe representa el inicio de la decadencia de Madre de Dios.
Aún queda la impresión de que en la capital de Madre de Dios, la capital de esta región, los problemas siguen siendo otros. Cuando Mick Jagger viajó de Cusco a Puerto Maldonado, en octubre del 2011, en medio de diplomas y medallas y llaves de la ciudad y otras condecoraciones folclóricas, él les comentó a algunas autoridades presentes un problema que vio desde la pequeña ventana de su avión: el lado oscuro y marrón y ya perdido de la selva.
La minería informal cambió el paisaje en Madre de Dios. Al fondo, Huepetuhe.
Madre de Dios: la maldición de los recursos naturales
En la sede de la Dirección Regional de Energía y Minas del Gobierno Regional de Madre hay una oficina amplia y silenciosa en la que están repartidas, como si de una reciente mudanza se tratara, varias cajas enormes de cartón, que dentro guardan expedientes del grosor de un ladrillo. Son los estudios básicos de impacto ambiental remitidos por los mineros de Madre de Dios. Un funcionario de esta oficina, que se pasa la vida –literalmente– leyendo estos documentos, comenta que desde el 2009 hasta la fecha a esta oficina han llegado 554 expedientes, de los cuales solo se han podido certificar 88. Antes eran dos las personas que debían revisar cada uno antes de poner el sello correspondiente; ahora son seis. En promedio, el expediente más sencillo y con menos errores demora entre tres y cuatro días en ser corregido. El minero informal, mientras espera, decide empezar a operar. Ocurre siempre, todo el tiempo, todos los días. ¿Quién lo va a sancionar?
Un estudio elaborado en el 2009 por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) y el Ministerio del Ambiente indica que si los mineros de Madre de Dios pagaran impuestos por los S/.1.600 millones que se comercializa cada año, la región obtendría alrededor de S/.50 millones para obras públicas. Pero esta actividad solo reporta impuestos por una cantidad ridícula de dinero: S/.42 mil.
Ante este panorama comienza, entonces, el juego político. Aquiles Velásquez, presidente de la Federación de Mineros de Madre de Dios (Fedemin), asegura que ellos, los mineros informales, sí quieren convertirse en formales, pero que el gobierno no se los permite y les impone leyes y normas imposibles de cumplir. La culpa, dice, la tienen ‘los otros’.
‘Los otros’ son las autoridades. Ernesto Montañez, el director regional de Energía y Minas, la tiene más clara, al parecer. “Este no es un tema social ni ambiental ni económico; es un ilícito penal el que se está cometiendo”, señala. El decreto 012 del Ministerio del Ambiente, promulgado en el 2010, prohibía el uso de dragas y otras herramientas de succión en los ríos, y autorizaba a las Fuerzas Armadas para que las destruyeran. Así se hizo. El problema es que esos mismos mineros ahora están en tierra firme, y no hay un decreto que ordene desplazarlos. A lo mucho, explica Montañez, los efectivos policiales y militares destruyen la bomba de inyección de los motores, pero estas se consiguen luego muy fácilmente. Agrega el funcionario: “Como el Gobierno Regional, entonces, decidió no entregar más concesiones, los mineros se movilizaron y compraron el kit de revocatoria del presidente regional, José Luis Aguirre”. Y ahí están, en una carpa en la Plaza de Armas de Puerto Maldonado, recolectando firmas que valen oro, literalmente.
¿Hay alguna solución, siquiera parcial? César Ipenza, abogado de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental y ex asesor del ministro Antonio Brack, afirma que Madre de Dios sufre la “maldición de los recursos naturales”. El experto comenta que lo primero que debe hacerse para combatir la minería informal es saber realmente a qué se enfrenta el Estado, de qué tamaño es el monstruo. “Lo primero que se debe hacer es ponerlos en evidencia, demostrar que no son pequeños productores mineros, sino gente de mucho dinero. La Sunat y otros organismos deben desenmascararlos, primero, para evitar que se sigan acogiendo a los beneficios de la pequeña minería”.
El Ejecutivo ha anunciado recientemente que evalúa una serie de medidas para seguir combatiendo a los mineros ilegales, entre ellas la tipificación de esta actividad como delito sancionado con prisión efectiva. Mientras tanto, y como demuestran los mapas, los mineros ya se apostaron con sus máquinas y su mercurio y sus prostíbulos y su impunidad sobre la zona de amortiguamiento de la Reserva Natural de Tambopata. Esta reserva, curiosamente, fue el destino turístico amazónico más visitado por turistas extranjeros durante el 2011.


1.545 hectáreas tienen en concesión 'Goya' y su exmarido en Huepetuhe. Otras 600 hectáreas se encuentran en trámite
27 millones de dólares se mueven mensualmente en Huepetuhe. La mayor parte del dinero llega al imperio de 'Goya'
18.000 kilos de oro extraen anualmente los mineros informales de Madre de Dios
70 toneladas de mercurio y otros químicos son vertidos a los ríos de Madre de Dios anualmente, debido a la actividad minera en la región
1.100 adolescentes son explotadas sexualmente en los bares, cantinas y prostíbulos ubicados en zonas mineras como Huepetuhe, Guacamayo, Delta 1, La Pampa, entre otras
  
FUENTE: http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=6354


martes, 4 de octubre de 2011

HUMOR TODOPODEROSO: Amado Romero "Realmente Amado"

HUMOR TODOPODEROSO
Amado Romero
"Realmente Amado"

Amado Romero
"Realmente Amado"


FUENTE: http://www.larepublica.pe/carlincaturas/carlincaturas-04102011-2011-10-04