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jueves, 19 de abril de 2018

5 desafíos a los que se enfrenta Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro en la presidencia de Cuba- Aunque lleva mucho tiempo preparándose, su tarea no será fácil.


5 desafíos a los que se enfrenta Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro en la presidencia de Cuba- 
Aunque lleva mucho tiempo preparándose, su tarea no será fácil. 
Díaz-Canel fue elegido como presidente por los diputados de la Asamblea Nacional de Cuba el 19 de abril.

Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 58 años que desde 2013 se desempeñaba como primer vicepresidente de Cuba, fue elegido por mayoría como sucesor de Raúl Castro.
Se trata de un relevo histórico en la jefatura del Estado. Por primera vez en casi 60 años, un nuevo dirigente no perteneciente a la familia Castro ni a la generación que hizo triunfar la Revolución y condujo a la isla hacia el socialismo, toma las riendas del país.



Con el proceso de reformas económicas iniciado bajo la presidencia de Raúl Castro aparentemente encallado, el acercamiento a Estados Unidos paralizado y los analistas advirtiendo del deterioro de la economía, el nuevo líder cubano tiene ante sí desafíos mayúsculos.
Estos son los 5 mayores.

1. Falta de legitimidad y la sombra de la "Generación histórica"

La principal fuente de legitimidad en la política interna de Cuba había sido hasta ahora el hecho de haber participado en la lucha guerrillera contra el régimen de Fulgencio Batista.
Fidel Castro fue el líder de aquel movimiento armado y desde su victoria en 1959 se le aclamó oficialmente como el líder histórico de la revolución socialista.


Cuando debido a sus problemas de salud le cedió el poder a su hermano Raúl, provisionalmente en 2006 y definitivamente en 2008, éste pudo contar con el aval de haber tomado parte en aquella Revolución armada y de su parentesco con Fidel.
Pero, como indica Rafael Hernández, director de la revista cubana Temas, "la autoridad de Raúl o de Fidel no la va a heredar nadie".

Se trata, pues, de un relevo generacional no exento de problemas, en el que el nuevo máximo dirigente "tendrá que construir su propio consenso y su propio capital político".
Si en la época de Fidel era él quien concentraba el poder, Hernández cree que ahora se vivirá "un proceso de descentralización".
Según él, con Raúl Castro se impuso un estilo más colegiado de gobernar y Díaz-Canel "se caracteriza por su capacidad para trabajar en equipo".
Obligado a explicar más sus decisiones al resto de dirigentes y a ser más conciliador de lo que tuvieron que serlo los Castro, el nuevo presidente podría sufrir un problema de falta de autonomía y ver limitada su capacidad de maniobra para impulsar reformas.
De hecho, el adiós de Raúl Castro no es total.
Seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), reconocido en la Constitución como "la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado".
Junto a él, permanecerán en su Buró Político figuras como Ramiro Valdés o José Ramón Machado Ventura, compañeros de Raúl y Fidel en la llamada "Generación histórica", a la que Díaz-Canel elogia y promete lealtad.

Fidel y Raúl Castro contaban con el aval de que lideraron la lucha armada en la Sierra Maestra.
Rafael Rojas, intelectual cubano del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de Ciudad de México, cree que el Buro Político retiene "el poder real" y en él se "ha decidido acompañar el traspaso de la jefatura del Consejo de Estado, entre una generación y la otra, con un inmovilismo institucional e ideológico que reste ímpetu renovador al nuevo liderazgo".
Pronostica que Díaz-Canel formará "un gobierno muy, muy continuista, sobre todo en sus primeros años, porque el continuismo es una garantía de su legitimidad".
A quienes, como la oposición, reclaman que la salida del menor de los Castro traiga consigo una rápida transformación en la isla, su sucesor lanzó un mensaje claro al anunciar "continuidad de todo".

2. El perfeccionamiento de las reformas económicas

Durante la presidencia de Raúl Castro, la puesta en marcha de las medidas liberalizadoras avivó la actividad económica, la condonación de gran parte de la deuda externa negociada con los países del llamado Club de París alivió las cuentas estatales y el sector privado floreció.
Las reformas emprendidas por Castro abrieron la puerta a cosas hasta entonces vetadas a los habitantes de la isla, como abrir pequeños negocios privados, comprar y vender viviendas y autos, viajar al extranjero y alojarse en hoteles.
Pero últimamente las cosas parecen haberse torcido.
La economía vio cómo en 2016 se frenó su crecimiento de los últimos años.
El de ese año es el último dato de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) confirmado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y muestra un incremento del 0,5%, muy inferior al 4,4% de 2015.

El ministro de Finanzas y Planificación, Ricardo Cabrisas, hizo balance de 2017 diciendo que había sido un año "tenso y complejo". Ante la Asamblea Nacional anunció que el PIB creció un 1,6% interanual.
El pasado marzo Castro animó a los cubanos a mirar al futuro "con total confianza" y reconoció "errores e insuficiencias" en la puesta en práctica de las reformas.
Carmelo Mesa Lago, catedrático de Economía en la Universidad de Pittsburgh, duda de que los datos oficiales cubanos sean fiables y sostiene que "Cuba vive la peor crisis desde el llamado Periodo Especial de la década de 1990, cuando se produjo la caída del socialismo real en Europa".
La situación actual, que no ha llegado a la gravedad de aquella, se debe, en gran parte, a los problemas de otro socio y aliado: Venezuela.


Los intercambios con este país, hasta hace poco el principal socio comercial de Cuba, han caído drásticamente.
El gobierno admite la necesidad de mejoras. Subraya el impacto negativo del embargo que Estados Unidos mantiene en vigor y de fenómenos meteorológicos adversos como el huracán Irma, que golpeó la isla el pasado verano.
Para muchos observadores fuera de la isla, el único camino posible pasa por liberalizar la economía nacional y favorecer la llegada de la inversión extranjera.

El reto, según Rafael Hernández, "es construir un nuevo modelo socialista y eficiente que restaure el nivel de vida que tenían los cubanos en la década de 1990".
La pregunta es si tal cosa será posible.
Para Mesa-Lago, en el plano económico, el nuevo presidente encara "un periodo de transición muy difícil".
El pasado marzo, Díaz-Canel afirmó que "la actualización del modelo económico y social es un proceso más complejo de lo que pensamos en un principio".

3. Dos monedas, muchos problemas

Cuba es especial por muchas razones. Una de ellas es que es uno de los pocos países del mundo con dos monedas en circulación.
Se trata del Peso Cubano o CUP, en la que el Estado paga los salarios de los trabajadores, y el CUC o Peso Cubano Convertible, equivalente a 25 CUP.
Economistas dentro y fuera del país advierten desde hace años de la necesidad de terminar con una anomalía que impide que las reformas económicas fructifiquen.
Aunque en Cuba servicios como la educación y la sanidad son gratuitos, los cubanos que trabajan para el Estado (aproximadamente el 75% de la población) perciben su salario en pesos cubanos, mientras que los productos que adquieren en tiendas y supermercados se venden en CUC, con lo que su poder adquisitivo se resiente enormemente.

El gobierno se ha fijado el objetivo de la unificación monetaria, pero tampoco esa es una misión sencilla.
"La doble moneda plantea problemas tremendos y la unificación no es algo que se pueda hacer de un golpe", señala Mesa-Lago.
Muchas empresas estatales llevan su contabilidad desde el supuesto de que un CUC vale casi lo mismo que un dólar estadounidense, pero en realidad este es su valor solo en las casas de cambio oficiales de Cuba. En el extranjero, el CUC no es objeto de intercambio.
Esto genera "enormes distorsiones" que impiden conocer la situación real de esas compañías y el valor de muchas exportaciones que se canalizan a través de ellas.
"Con la unificación, muchas quebrarían", afirma el economista cubano basado en Estados Unidos.
Otro efecto indeseado sería el de la inflación. Unificar dos monedas de valor tan diferente provocaría un aumento de los precios.
Otro rompecabezas que Díaz-Canel tendrá que resolver.

4. El reto pendiente de extender internet

Acceder a internet sigue sin ser fácil para los cubanos.
En primer lugar por su poca accesibilidad. En la mayor parte del país, la red solo está disponible en unos puntos Wifi de acceso públicos en la calle.
Y luego por el punitivo precio. Con un salario mensual que en la mayoría de los casos no supera los US$20 ó 30 mensuales, el dólar y medio que cuesta una hora de conexión supone un esfuerzo que pocos pueden permitirse.

Según el informe sobre la libertad en la red de la organización Freedom House de EE.UU., Cuba sigue siendo uno de los países del mundo con una más baja penetración de internet y el gobierno bloquea los sitios que considera inadecuados, entre ellos muchos de los promovidos por la oposición.
Se estima que apenas un 5% de los cubanos tiene internet en su casa.
En los últimos meses, la compañía estatal de comunicaciones, Etecsa, puso en marcha un plan con el que pretende extender internet en los hogares del país.
Los críticos señalan que el coste sigue siendo demasiado elevado y la velocidad de la conexión muy lenta.
El nuevo presidente de la isla se refirió al problema de la red el pasado febrero. "Se ha hecho mucho, pero no todo lo que necesitamos, ni de la manera más coherente".

5. La relación con Trump y Estados Unidos

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso el final del acercamiento iniciado por Barack Obama.
La economía de Cuba vive tiempos difíciles, pero no tanto como los del Periodo Especial, cuando cayó la URSS.
El nuevo presidente anuló algunas de las medidas más importantes de su antecesor. La restauración de las restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses ha privado de una de sus fuentes principales de ingresos al sector turístico, vital para la economía cubana.
Trump endureció además el embargo vigente desde hace décadas al poner trabas a todos los negocios con EE.UU. de las empresas gestionadas por Gaesa, el gran entramado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas.
Las nuevas normas dificultan que los nacionales de Estados Unidos pernocten en los hoteles de Gaesa o consuman en sus restaurantes.
Esta tanda de medidas consideradas hostiles por La Habana se produjo poco después de un turbio e inesperado incidente diplomático.
Tras denunciar que personal de su embajada en Cuba había sufrido problemas de salud derivados de supuestos ataques sónicos, Washington redujo al mínimo la actividad consular y aseguró que las autoridades cubanas no cumplieron su deber de proteger a los diplomáticos extranjeros.
Estados Unidos no presentó pruebas.
La expulsión el pasado octubre de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington confirmó el deterioro de las relaciones.
El gobierno cubano ha negado toda relación con los supuestos ataques sónicos.


El gobierno quiere unificar las dos monedas, pero los expertos advierten que no será nada sencillo.
Arturo López Levy, politólogo de la Universidad de Texas, cree que "si se mantiene la agresividad desde Washington, es probable que Cuba se coloque a la defensiva", lo que reduciría los incentivos de sus gobernantes para introducir cambios en el sistema.
Las relaciones con Estados Unidos han sido difíciles desde que el comunismo se impuso en la isla.

Con la visita de Obama a Cuba en 2016 se abrió paso un nuevo tono cordial entre ambos países que chocó con la negativa del Congreso de EE.UU., de mayoría republicana, a levantar el embargo.
Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano de Madrid, cree que entonces La Habana "cometió un error garrafal al no dar los pasos necesarios para impulsar" las reformas que hubieran permitido a Obama probar en su país que su política hacia la isla estaba dando el resultado que no dio medio siglo de bloqueo.
Díaz-Canel protestó recientemente contra la hostilidad del "imperio" estadounidense.
La vieja retórica del enfrentamiento se abre paso de nuevo.

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43622053



Cuba: quién es Miguel Díaz-Canel, el "discípulo predilecto" de Raúl Castro llamado a continuar con el castrismo. Para algunos es un reformista a la espera de su oportunidad para hacer los cambios que necesita la Revolución de Cuba. Para otros, un burócrata gris elegido a dedo para mantener a flote el retrógrado sistema político de la isla. ¿Quién es realmente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el hombre que sucederá a Raúl Castro en la jefatura del Estado cubano?


Cuba: quién es Miguel Díaz-Canel, el "discípulo predilecto" de Raúl Castro llamado a continuar con el castrismo.
Para algunos es un reformista a la espera de su oportunidad para hacer los cambios que necesita la Revolución de Cuba.
Para otros, un burócrata gris elegido a dedo para mantener a flote el retrógrado sistema político de la isla.
¿Quién es realmente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el hombre que sucederá a Raúl Castro en la jefatura del Estado cubano? 
Miguel Díaz-Canel es el nuevo presidente de Cuba y sucesor de Raúl Castro.
"Es una gran pregunta cuya respuesta solo dará el tiempo", responde en conversación con BBC Mundo el exembajador cubano Carlos Alzugaray.
Díaz-Canel, quien celebra su 58 cumpleaños este 20 de abril, debe asumir este jueves la responsabilidad de guiar al país en circunstancias inéditas.

Los Por primera vez en seis décadas no habrá un Castro en el poder.
La generación que protagonizó la insurrección contra Batista inicia su retirada y cede la posta a una menos avejentada de la que él es el máximo exponente.
 círculos políticos e intelectuales en el país se debaten entre quienes piden más reformas económicas y más apertura al exterior, y quienes abogan por mantener el control de la economía y la opinión pública para asegurar la estabilidad política.
Con cuál de estas visiones se alinea este hombre corpulento, canoso y de ojos azules es la incógnita que todos quieren despejar.
Su mirada vidriosa y su voz áspera, que le llega a los cubanos cada vez más a menudo a través de los noticieros oficiales, es de las pocas certezas que sobre él tienen los habitantes de la isla.
Miguel Díaz-Canel fue elegido este jueves presidente de Cuba por la Asamblea Nacional, en sustitución de Raúl Castro.
Raíces en Villa Clara

Descendiente de inmigrantes asturianos, casado en segundas nupcias con una profesora universitaria y padre de dos hijos de un matrimonio anterior, es oriundo de Placetas, en la provincia de Villa Clara.
Fue en esa provincia central donde forjó la mayor parte del crédito político que ha terminado por auparle a lo más alto de un extenso entramado estatal que ha recorrido casi en su totalidad desde su juventud.
Completados sus estudios en la Universidad de Las Villas y el servicio militar obligatorio, se incorporó como profesor a esa misma Universidad en 1985.
En 1987 se convirtió en dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas y daba el primer paso de su incipiente carrera política.

Fue entonces cuando el Departamento de Organización y Cuadros del Partido Comunista se fijó en este joven que admiraba a los Beatles pero se adscribía sin fisuras a la causa socialista.
Compañeros de aquellos años recuerdan el aprecio que le mostraban sus subordinados en las caminatas por el campo que se organizaban como parte del trabajo de adoctrinamiento de la juventud.
Díaz-Canel era un leal seguidor de la ortodoxia socialista y, sin embargo, no mostraba el talante autoritario al que estaban habituados.
Fue luego enviado en misión internacionalista a Nicaragua, por donde pasaron militares, médicos y otros profesionales cubanos desplazados por el gobierno en apoyo a la causa sandinista.
"Allí organizaba los comités de base de los jóvenes comunistas e hizo el trabajo político-ideológico que buscaba reforzar las posiciones afines al gobierno cubano y el sandinismo", recuerda Arturo López Levy, politólogo de la Universidad de Texas.
De vuelta en Cuba, se convirtió en 1993 en primer Secretario del Partido Comunista en su provincia natal.

Máximo responsable provincial en los duros años del Periodo Especial, cuando la caída de la URSS hizo desplomarse a la economía cubana, se ganó fama de gestor comprometido y dirigente más tolerante de lo acostumbrado.
"Progresista"
El también villaclareño Harold Cárdenas Lema, autor del blog "socialista y revolucionario" La Joven Cuba, rememora en conversación con BBC Mundo sus "políticas sociales progresistas, que lo hacían muy diferente de las de otros".
Otros lugareños recuerdan su celo en la persecución del mercado negro, al que muchos en la planificada economía de Cuba acuden en busca de los productos que escasean en el circuito comercial legal.
Uno de los hitos que más mencionan quienes, como Alzugaray, lo creen un hombre "moderno", fue su defensa del club El Mejunje, un local frecuentado por los miembros de la comunidad LGTB que escandalizaba a los sectores más intransigentes del oficialismo por los espectáculos con travestis y otras actividades que allí se organizaban.
Su fundador, el artista Ramón Silverio, recuerda cómo Díaz-Canel solía llevar a sus dos hijos pequeños a las actividades infantiles del club.
López Levy coincidió con él en su época de responsable ideológico juvenil.

Evoca a un político distinto.
"Ejerció en Santa Clara un liderazgo bastante raro para la época, andaba en bicicleta y en pantalones cortos por las calles", le cuenta a BBC Mundo.
"En una época de escasez se había construido una imagen de modestia, de cercanía a la gente. Fue una jugada política muy inteligente".
Pero, además de sus maneras desenfadadas, lo distinguía su capacidad de organización.
Es un ingeniero que piensa en términos de eficiencia, preguntándose qué sistema dará los mejores resultados"
"Es un ingeniero que piensa en términos de eficiencia, preguntándose qué sistema dará los mejores resultados".
Racionalista y metódico, se fue erigiendo en una especie de alto funcionario ejemplar bien considerado por sus superiores.
Fidel Castro, impresionado
López Levy cuenta que "impresionó a Fidel Castro porque fue capaz de organizar en pocas horas una gran movilización" con motivo de una visita del histórico dirigente a la provincia.
En 2003, al mismo tiempo que se le asignó dirigir a la provincia de Holguín, Raúl Castro promovió su candidatura al Buró Político del Partido Comunista.
Había nacido entre ambos una relación "de maestro y discípulo predilecto", como la describe Alzugaray, que se ha mantenido desde entonces.
Díaz-Canel entraba así en el núcleo duro del poder estatal en Cuba y en 2009 se le nombró ministro de Educación Superior.

Fiel a su proceder meticuloso, al poco de tomar posesión, organizó una serie de reuniones con cuadros estudiantiles para conocer la situación de su nueva área de responsabilidad.
Luis Carlos Battista era uno entre la quincena de jóvenes que se reunía con el nuevo ministro en la Universidad de la Habana.
"Recuerdo a un hombre serio, pero no frío, que estaba al tanto de lo que ocurría en las universidades extranjeras", le dice a BBC Mundo.
Mostraba especial interés por "las condiciones materiales y el trabajo político-ideológico".
Harold Cárdenas también tomó parte en esos encuentros y notó algo que cree que puede ser un problema.
"Díaz-Canel pertenece a la generación de mis padres, que creció bloqueada por Estados Unidos y tiene una actitud negativa hacia ese país".
En 2013, al ser nombrado primer Vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, se convirtió en el sucesor "in pectore" de Raúl Castro.

Este elogió de él que "no era un advenedizo" y su "firmeza ideológica".
"Distanciarse de Raúl Castro le hubiera puesto en riesgo", explica López Levy. Desde entonces ha evitado impulsar una agenda propia y ha mantenido un perfil bajo que dificulta pronosticar cuál será su política.
Cautela
Puede que Díaz-Canel aprendiera la lección de Carlos Lage, Roberto Robaina o Felipe Pérez-Roque, otros dirigentes defenestrados inesperadamente por tomar iniciativas que los Castro vieron como desleales.
La cautela, casi timidez, que lo caracteriza según quienes lo han tratado quizá lo ayudaron a sobrevivir en la cúpula.
Raúl Castro se comprometió que dejaría la presidencia al culminar su segundo mandato.
Un veterano periodista cubano que prefiere no dar su nombre afirma que "lo único que ha podido hacer hasta ahora es lo mismo que todos los demás, obedecer".
Alejándose del perfil aperturista que dibujó en su etapa de dirigente provincial, en sus últimas declaraciones ha subrayado su total adscripción a los postulados clásicos del comunismo en Cuba y prometido persistir en "la marcha triunfante de la Revolución".
"En los últimos tiempos muestra una dureza ideológica algo preocupante", señala Alzugaray.
Para Antonio Rodiles, activista anticastrista, Díaz-Canel "es una persona gris y apagada que repite como un robot lo que se ha repetido en Cuba en los últimos 60 años".

Según él, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la reducción en el número de gobiernos en manos de la izquierda en Latinoamérica, el gobierno cubano se siente "arrinconado" y solo se plantea "resistir".
Rafael Rojas, del Centro de Investigación y Docencia Económica de Ciudad de México, lo achaca a que, sin ser un Castro, "el continuismo es la garantía de su legitimidad".
Este experto cree que, en sus primeros años al menos, Díaz-Canel cumplirá sus promesas de "continuidad".
Muchos en Cuba se preguntan si Díaz-Canel avanzará en las reformas iniciadas por Raúl Castro
En un video filtrado hace algunos meses cargaba contra algunos medios cubanos, acusándolos de practicar "estereotipos probados de guerra cultural", lo que desalentó a quienes esperan que sea el gobernante que pilote los cambios que muchos demandan en el país.
Algunos observadores han visto en la filtración un intento de desprestigiarlo por parte de sus propios compañeros de filas.
Más que en sus palabras, algunos prefieren fijarse en sus gestos

Díaz-Canel acostumbra a acudir a sus reuniones con una tableta y se deja ver en público con su mujer, algo inusual entre la vieja dirigencia cubana, reacia a las nuevas tecnologías y a la exposición pública de su vida privada.
López Levy cree que él, en realidad, es partidario de "aplicar con más premura" las reformas ya aprobadas y que "se le está subestimando al presentarlo como alguien en manos del sector más reaccionario".
Para muchos en Cuba y entre la numerosa colonia cubana en el exterior, esos cambios no solo son necesarios sino insuficientes.
Díaz-Canel tendrá que pilotar la nave entre presiones contradictorias.
La capacidad de trabajar en equipo que se le reconoce deberá ser uno de los recursos que explote.
Porque, como dice Alzugaray, "a Fidel se le perdonaba todo, a Raúl casi todo, pero a él no se le va a perdonar tanto".

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43663157


miércoles, 18 de abril de 2018

8 cosas que Raúl Castro hizo en sus 12 años como presidente de Cuba y a las que su hermano Fidel se negó durante casi medio siglo


8 cosas que Raúl Castro hizo en sus 12 años como presidente de Cuba y a las que su hermano Fidel se negó durante casi medio siglo 

Raúl Castro sucedió a su hermano Fidel en el poder de Cuba en el 2006.
Un hombre de 62 años vende maní bajo un enorme cartel que muestra a los hermanos Castro vestidos con uniforme militar. Raúl, mucho más joven de los 86 años que tiene hoy, tiene la boca abierta y parece gritar alguna consigna.
Fidel, que antes de su muerte declaró que no quería ningún homenaje iconográfico hacia su persona y al que poco caso le han hecho en Cuba, se ve serio y mira a algún punto con el brazo extendido.
"Son los que han dirigido Cuba", dice el manisero.
"Ellos ya hicieron lo que iban a hacer, no estará ninguno ya. Ahora es cuando es. Cuando esto se va a poner bueno de verdad".


Por primera desde que la Revolución triunfó en 1959, el país va a estar dirigido por alguien que no se apellida Castro.

Esta semana, por decisión propia, Raúl dejará el cargo al que había accedido cuando su hermano cayó gravemente enfermo: primero de forma interina en 2006 y oficialmente en 2008.
Aquí te contamos los principales hitos de la década de gobierno de Raúl Castro.
1. El deshielo con EE.UU.
En sendos discursos televisivos al unísono el 17 de diciembre de 2014, Raúl Castro y Barack Obama declararon al mundo que sus países hacían las paces después de más de medio siglo de Guerra fría.
El acercamiento, fruto de negociaciones secretas entre las dos naciones en las que medió el Vaticano, comenzó con un trueque de prisioneros en el que tres espías cubanos encarcelados en Estados Unidos fueron canjeados por un contratista estadounidense preso en la isla bajo cargos de espionaje.
Oficialmente, el 20 de julio de 2015 los dos países reanudaron relaciones diplomáticas y reabrieron sus respectivas embajadas.
En marzo de 2016, Obama visitó La Habana, 88 años después de la última visita de un inquilino de la Casa Blanca.

El deshielo fue visto como un claro logro de Raúl sobre el que Fidel expresó en varias ocasiones sus reticencias.
El embargo comercial y financiero que impone Estados Unidos a Cuba desde 1962 sigue en pie y las relaciones entre las dos naciones han sufrido un retroceso desde que Obama salió de la Casa Blanca y la administración de Donald Trump asumió el poder.
2. Reformas migratorias: los cubanos ya pueden viajar
En 2007, Rolando se lanzó al mar. Estaba hastiado y esa fue la solución que encontró. Armó junto a dos amigos una rocambolesca embarcación para intentar marcharse de Cuba.
Los cubanos se conectan a internet en espacios públicos.
"No había alternativa, esto estaba muy duro y no se podía salir. Esa era la única manera de buscar otra vida", dice.
Seis años después, en enero de 2013, el gobierno de Raúl Castro eliminó los requisitos de viaje y autorizó a los cubanos a salir legalmente del país hasta por dos años sin perder sus bienes o residencia.

"Yo no me arrepiento, todo lo contrario, me alegro, así ya nadie tiene que pasar por lo que yo pasé", dice Rolando que ahora vive en Texas, Estados Unidos.
Rolando tiene 38 años y está de visita en la isla. Desde que cruzó el estrecho de Florida a mar abierto en su improvisada embarcación, no había regresado. "Evidentemente, si los cubanos pueden viajar y conocer al fin el mundo, el país tiene que cambiar", dice.
La reforma migratoria de 2013, que fue actualizada en abril de 2016 y en enero de 2018, facilitó las visitas temporales a los cubanos que antes de 2013 salieron ilegalmente del país -si no lo hicieron por la base naval de Guantánamo- o rebasaron el límite de estancia en el exterior.
Las nuevas leyes migratorias supusieron el fin del permiso de salida, la llamada "tarjeta blanca" que las autoridades debían conceder para viajar al extranjero, y de la carta de invitación que avalaba la salida. En la actualidad, las únicas personas que aún necesitan permisos especiales para dejar la isla son los médicos y los militares.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en los últimos cinco años 819.749 cubanos residentes viajaron al exterior y el 11% de ellos establecieron su residencia permanente en otro país y pasaron a tener estatus de emigrado.
Desde la implementación de la reforma, los cubanos que habían emigrado pudieron reasentarse de vuelta en la nación.
Los llamados repatriados en los dos últimos años ascendieron a más 25 mil ciudadanos.
3. Cuentapropismo: la isla se abre a la propiedad privada
"Los sueldos del estado son de risa. Además de que cada vez más la gente quiere tener lo suyo, sus propias ganancias, no depender del gobierno para vivir", comenta Alejandra detrás de un mostrador.
Alejandra, 22 años, estudia filología en la Universidad de La Habana y tres veces a la semana "para ganarse la vida" trabaja en una cafetería privad

En 2010, el gobierno de Raúl Castro tomó la decisión de ampliar el trabajo por cuenta propia en el país. Una reforma que se convirtió en un revulsivo económico y social en la isla.
Según los últimos datos brindados por el Ministerio de Trabajo, los llamados "cuentapropistas" representan alrededor del 12% de la fuerza laboral del país y la cifra asciende a 579.415 personas afiliadas a la propiedad privada.
La "elaboración y venta de alimentos" (que incluye las llamadas paladares o restaurantes) es la actividad más desarrollada con 61.000 licencias otorgadas.
Existen 58.000 trabajadores dedicados al transporte de carga y de pasajeros. Hay 40.000 licencias autorizadas a trabajar en el arrendamiento de viviendas y espacios, una de las modalidades más demandadas.
"Es una lástima que ahora el Estado tenga detenido esto, nadie lo entiende, al final es un freno al crecimiento económico del país", expresa Alejandra refiriéndose a la determinación que adoptó el gobierno cubano de detener la entrega de licencias desde agosto del pasado año.

La disposición ha congelado el ascenso de la propiedad privada en Cuba y según el Ministerio de Trabajo esta disposición forma parte de un "proceso sistemático de revisión y perfeccionamiento encaminado a corregir deficiencias" en el funcionamiento del sector no estatal.
4. Los cubanos pueden comprarse un auto y una casa. Y venderlos también
"El carro que había heredado de mi padre se estaba cayendo a pedazos porque yo no tenía para mantenerlo y no lo podía vender", dice César con el dorso de su cuerpo recostado a un auto de la marca rusa Lada.
En Cuba, no fue hasta 2011 que el gobierno autorizó la compraventa de automóviles usados entre cubanos.
"Recuerdo que dos semanas después que salió la noticia, vendí el carro y salí de aquel suplicio", cuenta César.
Pero esa primera apertura no eliminó la prohibición para comprar autos nuevos. La restricción que exigía tener un permiso gubernamental para adquirir un vehículo fue eliminada por el gobierno de Raúl Castro el 19 de diciembre de 2013.

Desde que inició la revolución cubana en 1959 con Fidel Castro al frente, el gobierno determinó que para que los cubanos pudieran comprarse un auto, debían conseguir un permiso estatal, privilegio solo otorgado principalmente a los altos funcionarios, deportistas de renombre y artistas.
La reforma fue recibida con aliento por los cubanos, pero a modo de sueño, pues los precios de los autos, instaurados por el gobierno, están al alcance de los bolsillos de pocas personas en la isla.
"Todo el mundo se quedó mudo cuando nos enteramos de los costos. Es una cosa absurda y abusiva. Nadie entiende que en otros países los carros tengan un valor y que aquí se lo multipliquen cuando tendrían que hacer todo lo contrario por los bajos salarios de los cubanos", dice César.
Los precios de los autos en Cuba distan de los costos comunes en el extranjero. Por ejemplo, un Peugeot 508 cuesta US$262.000, ocho veces más que su valor en Reino Unido.
También en 2011, el estado cubano permitió la compraventa de casas en el país, tras mantenerla prohibida por décadas, surgió así un mercado de bienes raíces que, aunque limitado, continúa creciendo.

"Revolico", uno de los sitios de clasificados más consultados por los cubanos, tiene más de 40.000 anuncios en su sección de "compra/venta".
5. Internet llega a la isla
Las plazas públicas y los parques cubanos han cambiado su dinámica social. Ya no son aquellos sitios donde la gente iba a ver correr a los niños en las tardes o a tomar la brisa en compañía de su pareja.
Desde 2013, en Cuba, los parques y plazas públicas son oficinas de trabajo y, sobre todas las cosas, el lugar donde los cubanos se pueden comunicar con el mundo a través de un servicio público de internet.
Antes de esa fecha era imposible que la mayoría de los cubanos pudieran acceder con frecuencia a la red.
Pero si bien cada vez más crecen las posibilidades de conexión, las condiciones para acceder a ella siguen siendo arcaicas y limitadas por su baja calidad y su alto costo comparado con los salarios cubanos y a los precios en el resto del mundo.

Según datos de Etecsa, la única empresa de telecomunicaciones que existe en la isla, más de 2 millones de personas tienen correo electrónico y se han contratado millón y medio de cuentas permanentes de navegación.

El gobierno de Cuba autorizó la venta de carros en 2011.
En todo el país existen 635 áreas públicas con conexión Wifi y el gobierno ha comenzado a habilitar servicios de internet a domicilio, de los cuales hay funcionando en todo el país 11.980 hogares.
6. Los cubanos pueden ir a los hoteles de su propia isla
En marzo de 2008, el gobierno cubano rompió con la prohibición que impedía a los ciudadanos de la isla alojarse en los hoteles de turismo internacional.
Hasta ese momento, solo estaban autorizados a hospedarse las parejas en luna de miel o estudiantes y trabajadores destacados en los centros laborales estatales que se acogían a un plan especial.

"Para nosotros ir a un hotel era lo más sublime que nos podía pasar. Si nunca habíamos ido, era lógico que pensáramos así", recuerda Elier, de 37 años.
Antes de la nueva medida, la población con acceso a pesos cubanos convertibles podía utilizar los servicios de los hoteles como restaurantes, tiendas y gimnasios, pero no hospedarse.
"Ese es uno de los grandes problemas de Cuba, que a veces ni con dinero uno resuelve las cosas", dice Elier, quien desde 2008 se ha hospedado en varios hoteles en compañía de su familia.
Raúl Castro eliminó algunas restricciones que mantuvo por años su hermano Fidel.
Después de acabar con la prohibición, las autoridades cubanas justificaron la medida alegando que el turismo padecía una escasez de habitaciones y que además el acceso a los hoteles rompía con la igualdad social de la revolución.
"Al final tantos años con la puerta cerrada en vano, porque cuando la abrieron nada cambió, todo sigue igual en Cuba", dice Elier.
7. Cuba aumenta la inversión extranjera
El mal estado de la economía cubana hizo que al gobierno de Raúl Castro no le quedara más remedio que reformar una ley para otorgar más incentivos a los inversionistas extranjeros.
La fórmula encontrada fue diseñar un megapuerto para convertirlo en el principal polo industrial de la isla.
El sitio seleccionado fue el puerto del Mariel, a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana.

Antes de inaugurar el puerto del Mariel, Castro también renegoció la deuda con el Club de París a finales de 2015.
En ese instante, la deuda se encontraba congelada desde hacía más de 30 años. Raúl logró una condonación de US$8.500 millones y su gobierno se comprometió a desembolsar US$2.600 millones en un plazo de 18 años para así acceder a créditos.
Se prevé que Miguel Díaz Canel sea el sustituto de Raúl Castro en el gobierno de Cuba.
8. Límites de mandato en los cargos políticos
Raúl Castro deja de ser el presidente de Cuba por decisión propia.
Una proposición suya al Partido Comunista de Cuba (PCC) terminó modificando la antigua forma de gobierno en la isla y estableció límites de edad y de tiempo de mandato para los cargos políticos.

Los mandatos de los dirigentes fueron limitados a dos períodos de cinco años y se fijó los 60 años como edad máxima para ingresar al Comité Central del Partido y hasta los 70 años para los cargos de dirección en el PCC.
Raúl deja el poder y por primera vez en más de medio siglo alguien que no lleva el apellido Castro asume las riendas de Cuba.

*Este artículo es una versión del que fue publicado originalmente en el medio independiente cubano El Estornudo. BBC Mundo lo reproduce aquí con su autorización.

FUENTE: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43592601