miércoles, 4 de agosto de 2010

Campesinos rodean dos campamentos de Camisea

Campesinos rodean dos campamentos de Camisea
(FUENTE: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=67556)
Huelga del gas al rojo vivo. Quillabamba, en paro total y desabastecida, espera llegada de premier Velásquez, quien no termina de aceptar el diálogo.

Dirigentes del Comité de Lucha contra la exportación evaluarán hoy si aceptan o no condiciones del premier para levantar medida de protesta.

Voceros del jefe del gabinete, Javier Velásquez, respondieron tibiamente el llamado al diálogo de La Convención, mientras que la población de esta provincia cusqueña ratificó su decisión de continuar en huelga mientras no haya respuesta oficial, a pesar de haber ingresado a una crítica etapa de desabastecimiento de víveres y servicios, tras ocho días de paro, al que se sumarán hoy Canchis y otras provincias, así como algunas zonas de Puno, Madre de Dios y Tacna.
Mientras tanto, la tensión se acrecentó en el centro poblado de Kiteny, centro de operaciones del Consorcio de Camisea y donde se instalan los hoteles, comedores, etc., de donde sale el personal hacia los distintos puntos de operación de los ductos o de las mismas instalaciones.
Alrededor de 1,800 manifestantes se encuentran en la plaza de armas del lugar, y han manifestado su intención de permanecer allí hasta que se dé inicio al diálogo con el gobierno.
Ello, a pesar de la numerosa presencia policial de efectivos de la Dinoes (fuerzas especiales) en la zona, enviados al amparo del estado de emergencia declarado el domingo.
Fuentes de LA PRIMERA de la zona informaron que en la localidad de Manugali, parte del distrito de Echarate, entre 150 y 200 campesinos y nativos de la zona rodearon pacíficamente los campamentos 90 y 95, conocidos como Chimparina y Alto Manogal, de la empresa Argentina Techint, que forma parte del Consorcio Camisea.
Estos campamentos son utilizados por personal de esta empresa para pernoctar y reabastecerse de provisiones mientras realiza trabajos por la zona.
Paro total
La situación de emergencia que vive La Convención, sede de los yacimientos de gas de Camisea, llegó a tal punto, que los habitantes se encuentran imposibilitados de sacar dinero de los cajeros automáticos ya que piquetes de huelguistas rodean las instalaciones de los bancos.
El Comité Central de Lucha de Quillabamba acordó ratificar la paralización indefinida en demanda de frenar la exportación del gas de Camisea, para que sea utilizado en el abastecimiento interno, mientras que los gobiernos regionales de la Región Macro Sur reunidos en la ciudad de Arequipa acordaron respaldar el pedido de La Convención y rechazaron el estado de emergencia decretado por el gobierno en el distrito de Echarate donde se ubican instalaciones del consorcio que explota el hidrocarburo.
Entretanto, el desabastecimiento se agudiza por el cierre de los mercados y por la interrupción de la carretera Quillabamba-Cusco y otras vías.
Pero, al mismo tiempo, la paralización está ocasionando problemas de abastecimiento y alza en los precios de los productos en el Cusco, sobre todo de frutas, pues La Convención es un importante centro productor frutícola, además de agroexportador de café y cacao.
La huelga indefinida, con epicentro en Quillabamba, se extenderá a partir de hoy a otras provincias del Cusco, así como a zonas de los departamentos de Madre de Dios, Puno y Tacna, donde se han manifestado organizaciones dispuestas a dar su apoyo a La Convención.
En Canchis, la huelga se reiniciará a las cero horas de hoy, después que la población acató la medida el 27 y 28 de julio.
Valeriano Ccama, secretario de la Federación de Campesinos de Canchis y presidente del Frente de Defensa de Sicuani, manifestó que apoyarán el paro indefinido hasta sus últimas consecuencias.
Otras provincias como Acomayo, Cana y Espinar ingresarán posteriormente en dicha medida.
Ricardo Gómez, de la Federación Campesina de La Convención, que representa a cinco mil agricultores de la provincia, dijo que, a pesar de las noticias oficiales, el paro es pacífico y la población espera la presencia del jefe del gabinete, así como de los ministros de energía y Minas, Pedro Sánchez, y del Ambiente, Antonio Brack, quienes contarán con todas las garantías para dar inicio al diálogo.
El dirigente campesino rechazó que haya motivaciones políticas en esta paralización, como lo demuestra el contenido de la plataforma de lucha que contiene dos demandas principales como es la atención del mercado interno y la construcción de una planta fraccionadora de gas en Quillabamba.
Igualmente el Consejo Machiguenga del Río Urubamba (Comaru), dio a conocer su intención de continuar participando en la huelga de La Convención.
Rubén Binari, jefe de este consejo, que reúne a 30 comunidades del Alto, Medio y Bajo Urubamba, así como del Vrae y también poblados no contactados, anunció que seguirán participando pacíficamente como lo han hecho desde el 27 de julio.
La población quillabambina esperó hasta ayer en la noche la oficialización del diálogo con el gobierno, pero el prometido fax del gobierno no llegó. Miembros del Comité Central de Lucha informaron que el premier ofreció llegar a Quillabamba mañana, pero no confirmó la hora.
En esa ciudad, entretanto, se conformó el Comité Técnico que sustentará la demanda de La Convención de suspender la exportación de gas y construir la planta fraccionadora de gas, el mismo que está presidido por el ingeniero Lorenzo Puma. Hoy se incorporarán tres profesionales del Cusco, entre ellos el ingeniero Ángel Bueno, del Colegio de Ingenieros del Cusco
Grave advertencia
“Si tiene que haber sangre y muertes, las habrá”, dijo Beltrán Serrano, dirigente de la Federación Agraria Revolucionaria de Cusco, al comentar la radicalización del paro de la provincia de La Convención contra la exportación del gas de Camisea.
El dirigente pidió al premier Javier Velásquez que atienda personalmente sus pedidos y le aseguró que “no le pasará nada”. Sin embargo, advirtió que la medida de fuerza podría convertirse en un segundo “baguazo” para el gobierno, si no atiende las demandas sociales.

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