miércoles, 31 de agosto de 2016

La autopsia a Lucy revela que murió al caer de un árbol. El análisis de los huesos de la 'Australopithecus afarensis' que vivió hace 3,2 millones de años en el territorio que hoy es Etiopía revela que falleció a consecuencia de las fracturas que se hizo al precipitarse desde una altura considerable. Los autores del estudio sostienen que probablemente cayó de un árbol.

La autopsia a Lucy revela que murió al caer de un árbol.
El análisis de los huesos de la 'Australopithecus afarensis' que vivió hace 3,2 millones de años en el territorio que hoy es Etiopía revela que falleció a consecuencia de las fracturas que se hizo al precipitarse desde una altura considerable. Los autores del estudio sostienen que probablemente cayó de un árbol.
MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
Esta escultura recrea el aspecto de la 'Australopithecus afarensis' bautizada como Lucy / MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
Los resultados de la autopsia llegan 3,2 millones años después de su muerte. Lucy, la Australopithecus afarensis cuyo hallazgo en Etiopía en los años 70 revolucionó el estudio de la evolución humana, probablemente murió de las fracturas que se hizo al caerse de un árbol. Así lo asegura un estudio que ha estudiado en profundidad sus huesos y que esta semana publica la revista Nature.
"Hemos sido los primeros en proponer una causa para explicar la muerte de Lucy", asegura a EL MUNDO el paleoantropólogo John Kappelman, de la Universidad de Texas en Austin (EEUU) y autor principal del estudio.
El hallazgo de Lucy, bautizada con ese nombre porque en el campamento de los investigadores que la encontraron en Adís Abeba sonaba repetidamente la canción Lucy in the Sky with Diamonds, de los Beatles, supuso un hito para paleontología mundial, hasta el punto de que se la consideró "la madre de la Humanidad". Hoy en día sigue siendo nuestro ancestro más famoso.

Se trataba de una hembra de apenas 1,10 metros de estatura que combinaba rasgos de los humanos modernos con características de los chimpancés. Así, pese a que tenía un cerebro realmente pequeño, sus extremidades y su pelvis indicaban que era bípeda, es decir, caminaba erguida, pero también que trepaba por los árboles. Tres años después de su descubrimiento, esta nueva especie de homínido fue denominada Australopithecus afarensis, adquiriendo fama mundial.
Pese a que el esqueleto de Lucy, del que se halló el 40%, ha sido bien estudiado, hasta ahora no se había determinado cuál fue la causa de su muerte. Kappelman tuvo la ocasión de estudiar los fósiles cuando fueron trasladados desde Etiopía a EEUU en 2008 para ser exhibidos. Allí pasaron todos sus huesos por un sofisticado escáner de rayos X diseñado para trabajar con materiales duros y con el que se consigue una resolución mayor que en las pruebas médicas. Hicieron un archivo digital con las piezas escaneadas.
Examinando los huesos, Kappelman se dio cuenta de que el húmero de la extremidad derecha presentaba una fractura rara en los fósiles. Tras consultar con un cirujano ortopédico, imprimieron en 3D el esqueleto de Lucy y confirmaron que la herida en el húmero era compatible con una fractura causada al caer desde una considerable altura. También observaron fracturas parecidas, aunque menos graves, en el hombro izquierdo y en otras zonas del esqueleto, como la rodilla izquierda y la pelvis, todas ellas compatibles con una caída en altura.
Las fracturas que les han llevado a concluir que murió al precipitarse desde una altura considerable, añade el investigador, eran claramente perimortem, es decir, se produjeron antes de morir y pudieron diferenciarlas bien de aquellas que sufrió tras su fallecimiento. "Estudiamos cuidadosamente el esqueleto de Lucy y no encontramos pruebas de fracturas antiguas. La mayoría de las que presentaba eran como las que normalmente vemos en casi todos los fósiles, conocidas como postmortem porque se hicieron tras la muerte". Sin embargo, explica, encontraron también fracturas con fragmentos minúsculos de hueso preservados en el lugar en el que se produjo la rotura, que creen que se produjeron poco antes de morir. Y este conjunto de fracturas coincide con las que sufren las personas que sufren un impacto tras caer desde una cierta altura.
Si a esto se le añade "que el esqueleto apenas había sido movido y que el área en el que se encontró era un terreno llano inundable, lo más probable es que el impacto se produjera al caer de un árbol", propone el investigador. "Es irónico que la causa de la muerte del fósil que ha sido el centro de un acalorado debate sobre el papel que jugó la locomoción arbórea en los primeros momentos de la evolución humana pueda atribuirse a la caída de un árbol", señala.
¿Y por qué han tardado tanto en esclarecer la causa de su fallecimiento? "La muerte puede producirse por una amplia variedad de causas, por ejemplo, debido a una enfermedad o al envejecimiento pero rara vez queda registrada en los huesos del esqueleto. Y esto ocurre también con los fósiles. A veces encontramos fracturas de huesos reparadas, pero raramente es la causa de la muerte", explica Kappelman.
¿Desde qué altura cayó Lucy? Según Kappelman, 14 metros de altura es una estimación conservadora. Esa es la altura a la que los chimpancés suelen colocar sus nidos.
A Robert Sala, arqueólogo y director del Instituto Catalán de Paleocología Humana y Evolución Social (IPHES), no le ha sorprendido las conclusiones de este estudio: "Los individuos de esta especie combinaban el hábitat del suelo con la vida árborea y la forma de sus extremidades indicaba que tenían la capacidad de moverse por los árboles con cierta ventaja", relata por teléfono.
"Por el tipo de fracturas, lo más probable es que pudo caer de un árbol. Los chimpancés hacen nidos para dormir en los árboles. Podría haber ocurrido perfectamente que Lucy se protegiera en los árboles de los depredadores y en un momento determinado cayera", relata por teléfono Sala, sin vinculación con este estudio.
No obstante, José María Bermúdez de Castro, codirector de los yacimientos de Atapuerca, en Burgos, no tiene tan claro que la muerte de Lucy se produjera al caer de un árbol. "¿Se cayó de un árbol o de un acantilado? Esto no lo podemos saber", asegura.
Aunque al investigador español le parece importante "avanzar en el conocimiento de este ejemplar, con tanto valor simbólico", se muestra sorprendido de que este estudio haya sido publicado en la prestigiosa revista Nature: "No me parece muy relevante para el avance de la ciencia saber que este individuo tenía fracturas que le pudieron causar la muerte. Por otro lado, ya sabemos que esta especie caminaba por el suelo de manera habitual, pero que conservaba adaptaciones para trepar", explica a este diario a través de un correo electrónico.
La edad que tenía Lucy cuando murió también ha sido objeto de debate entre los científicos, que han propuesto un rango que oscilaba entre los 12 y los 20 años. "Desde el punto de vista de su esqueleto y de su dentadura, Lucy había alcanzado la madurez. Sus dientes no muestran mucho desgaste, así que probablemente era un adulto joven", detalla Kappelman. "Otros miembros de su especie aparentemente crecían más rápidamente que nosotros, probablemente en ese aspepcto se parecían más a los simios, de modo que calculamos que debía tener unos 15 años cuando murió".
Han pasado cuatro décadas desde el descubrimiento de este homínido y sigue habiendo aspectos por averiguar. "Ahora estamos usando nuestro escáner de rayos X de alta resolución para estudiar la arquitectura interna de los huesos de Lucy, que nos ofrecerá información sobre cómo vivió y los tipos de fuerza que operaban en su esqueleto cuando se movía", detalla John Kappelman.
"Lo que a nosotros nos interesaría saber es si era capaz de fabricar instrumentos, herramientas y de utilizarlas", apunta Robert Sala. "Recientemente se han descubierto en Kenia herramientas de piedra de la misma antigüedad de Lucy, pero no se sabe qué especie las fabricó. Nos falta por averiguar si fue la misma especie a la que perteneció Lucy o bien otra distinta", explica.

FUENTE: http://www.msn.com/es-pe/noticias/tecnologia/la-autopsia-a-lucy-revela-que-muri%C3%B3-al-caer-de-un-%C3%A1rbol/ar-AAidwDz?li=BBoJIjd&ocid=iehp


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