Mostrando las entradas con la etiqueta preso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta preso. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de octubre de 2022

Argentina: Mujer fue a visitar a su esposo en la cárcel, pero no pudo pasar porque el hombre tenía visita conyugal. Una mujer se llevó una amarga sorpresa cuando intentó ingresar a una cárcel para visitar a su esposo en La Plata, Argentina, donde quedó demostrado que no hay barreras que impidan una infidelidad.

Argentina: 

Mujer fue a visitar a su esposo en la cárcel, pero no pudo pasar porque el hombre tenía visita conyugal.

Una mujer se llevó una amarga sorpresa cuando intentó ingresar a una cárcel para visitar a su esposo en La Plata, Argentina, donde quedó demostrado que no hay barreras que impidan una infidelidad.

Mujer fue a visitar a su esposo en la cárcel, pero no pudo pasar porque el hombre tenía visita conyugal

De acuerdo con medios argentinos, la fémina llegó hasta el penal para una visita conyugal; sin embargo, los guardias le impidieron el pase y le dijeron: “El detenido está manteniendo relaciones sexuales”.

La esposa, aún confundida, alcanzó a pensar que su marido estaba con otro preso, pero los miembros de la seguridad le confirmaron que estaba con otra mujer en ese mismo momento, por lo que no podría pasar hasta nuevo aviso.

Furiosa, ella la esperó en la puerta del lugar, junto con dos amigas que había llamado, para encarar a la persona que estaba con su pareja, con quien tiene tres menores hijos.

“Te viniste a regalar con marido ajeno”, le gritó la esposa a la fémina que había estado en la prisión, de acuerdo con el medio informativo argentino Todo Noticias. Posteriormente, empezaron a golpear violentamente a la supuesta amante, que tuvo que escapar para no sufrir heridas graves y, durante el forcejeo, un celular se cayó.

De acuerdo a medios locales, una amiga de la cónyuge tomó el teléfono y ahora fue denunciada por robo. Además, todo parecería indicar que ambos mantenían una relación hace mucho tiempo atrás y que estas visitas eran regulares, hasta que finalmente fueron descubiertos.

 

FUENTE: https://www.msn.com/es-pe/noticias/mundo/mujer-fue-a-visitar-a-su-esposo-en-la-c%C3%A1rcel-pero-no-pudo-pasar-porque-el-hombre-ten%C3%ADa-visita-conyugal/ar-AA13mS1r?rc=1&ocid=winp1taskbar&cvid=5787783850c4486f87821964b3353ed4


martes, 20 de abril de 2021

Vladimiro Montesinos ya prepara su libertad. 21 años después. Los exjefes militares, el ex asesor presidencial y los jefes del Grupo Colina empezarán a cumplir sus condenas a partir del 2022. El último sale el 2028. Los próximos cinco años serán claves para la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción en el país. Los integrantes de la red de corrupción y asesinatos de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos que recibieron las más altas penas de prisión efectiva por crímenes de lesa humanidad empezarán a cumplir sus condenas y volverán a las calles. Han pasado más de 20 años de la caída del régimen de Alberto Fujimori, luego de que en septiembre del 2000 se hicieran públicos los primeros vladivideos de la corrupción. Videos en los que se veía al asesor presidencial Vladimiro Montesinos en una antesala de las oficinas del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) repartir fajos de billetes a empresarios, funcionarios públicos, políticos y militares.

Vladimiro Montesinos ya prepara su libertad.

21 años después. Los exjefes militares, el ex asesor presidencial y los jefes del Grupo Colina empezarán a cumplir sus condenas a partir del 2022. El último sale el 2028.

Asesor. Vladimiro Montesinos apoya a Keiko Fujimori. Foto: La República

Los próximos cinco años serán claves para la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción en el país. Los integrantes de la red de corrupción y asesinatos de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos que recibieron las más altas penas de prisión efectiva por crímenes de lesa humanidad empezarán a cumplir sus condenas y volverán a las calles.

Han pasado más de 20 años de la caída del régimen de Alberto Fujimori, luego de que en septiembre del 2000 se hicieran públicos los primeros vladivideos de la corrupción. Videos en los que se veía al asesor presidencial Vladimiro Montesinos en una antesala de las oficinas del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) repartir fajos de billetes a empresarios, funcionarios públicos, políticos y militares.

La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha anunciado que de llegar a la presidencia de la República indultará a su padre, Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años de prisión, por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos, en un contexto de violación de derechos humanos.

De concretarse ese anuncio, la libertad de Fujimori aceleraría la libertad de los demás condenados por violación de derechos humanos, ya sea por cumplimiento de la pena o algún beneficio penitenciario que acorte los pocos años que les queda en prisión efectiva.

Indulto. La candidata presidencial Keiko Fujimori ha anunciado que indultará a su padre Alberto Fujimori de llegar a la presidencia de la República. Foto: AFP

Por estos días se ha hablado de un indulto a Montesinos. Pero, de acuerdo con fuentes penitenciarias y del Poder Judicial, el exasesor y hombre fuerte del SIN no requiere el perdón presidencial, pues bien podría acogerse a beneficios penitenciarios y salir en los próximos días.

Montesinos está detenido desde junio del 2001 y actualmente cumple una condena de 25 años de prisión por crímenes de derechos humanos, en el Centro de Reclusión de la Base Naval del Callao, que cumplirá indefectiblemente en junio del 2026, cuando podrá recuperar su libertad.

Desde hace años, el ex asesor presidencial trabaja en su excarcelación. Como ha recibido otras condenas menores, cada vez que las cumple, sus abogados tramitan inmediatamente los documentos de cumplimiento de pena y restitución de derechos.

También se mantiene activo de todo el quehacer nacional y uno de sus abogados administra una página web en Facebook, en la que se pronuncia regularmente sobre la vida política del país. El fin de semana se pronunció a favor de la candidatura de Keiko Fujimori.

Tres días antes de la segunda vuelta de las elecciones del 2016, cuando Keiko Fujimori competía con Pedro Pablo Kuczynski, el personal de seguridad de la base naval lo encontró en posesión de un teléfono celular, con el que se habría pretendido comunicar con la candidata presidencial.

 

Por ese hecho, el juez del Callao, Gino Delzo Livias, condenó a Montesinos y al suboficial de la Marina William Hidalgo Quintanilla a cuatro años de prisión efectiva, que cumple en paralelo a su condena principal.

Grupo Colina

Los jefes y exintegrantes del Grupo de Operaciones Especial del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), conocido como Grupo Colina: Santiago Martín Rivas, Carlos Pichilingue Guevarra, Jesus Sosa Saavedra, Rogelio Carbajal Garcia, Arturo Puno Díaz y Wilmer Yarleque Ordinola, también están próximos a cumplir su condena.

Martín Rivas y Pichilingue Guevara recibieron las más altas penas de 25 años de prisión, en tanto que los demás recibieron 20 años de cárcel. Otros agentes de inteligencia que integraron este grupo encargado de asesinato selectivo colaboraron con las investigaciones, recibieron penas menores y ya están en libertad.

Por la pandemia del coronavirus se encuentran recluidos en el penal Virgen de las Mercedes. Por su edad y estado de salud, también pueden acogerse a beneficios penitenciarios para completar los pocos años que les quedan de pena. Dejar el penal después de tanto años y encontrar que Fujimori está de nuevo en el poder.

Hermoza Ríos también busca el indulto

Conocido como el “general victorioso”, el ex comandante general de las Fuerzas Armadas Nicolás Hermoza Ríos también viene reclamando acceder a un indulto humanitario, por el grave estado de salud.

Detenido en abril del 2001, Hermoza Ríos fue el único jefe militar del fujimorismo que pidió perdón por sus delitos y devolvió unos 10 millones de dólares al Estado, que había ocultado en la banca suiza.

Desde el 2016, sus familiares reclaman que se le conceda el indulto o que se le permita completar su condena en un domicilio o centro de salud. En abril del 2023 saldrá de prisión con pena cumplida.

 

FUENTE: https://larepublica.pe/politica/2021/04/20/vladimiro-montesinos-ya-prepara-su-libertad/



domingo, 13 de mayo de 2018

Leopoldo López al premio Nobel de la Paz. Acabo de leer 'Preso pero Libre', libro autobiográfico en el que Leopoldo López narra sus vivencias en la cárcel militar de Ramo Verde.


Leopoldo López al premio Nobel de la Paz.
Acabo de leer 'Preso pero Libre', libro autobiográfico en el que Leopoldo López narra sus vivencias en la cárcel militar de Ramo Verde.
Foto: RPP
Acabo de leer ‘Preso pero Libre’, libro autobiográfico en el que Leopoldo López narra sus vivencias en la cárcel militar de Ramo Verde. A esa mazmorra lo enviaron magistrados serviles y pusilánimes con el chavismo, acusándolo –sin pruebas– de asesinato, incendio y terrorismo. La fiscal de la nación que avaló esa patraña, Lucía Ortega Díaz, es la misma que hoy arrepentida recorre el mundo reconociendo una farsa urdida por el gobierno de Maduro y el fiscal que sustentó los cargos, Franklin Neves, también ha confesado en Estados Unidos que fue obligado a acusar a un inocente. Sus dictámenes, que formarán parte del archivo de las infamias judiciales, fueron utilizados por jueces corruptos para sentenciarlo a catorce años de prisión.
En particular, me han sorprendido dos aspectos del relato de López:
Primero, su profunda convicción católica. Comenta, en efecto, que al inicio del cautiverio leyó la historia del jesuita vietnamita Nguyen Van Thuan, perseguido y encerrado durante diez años por el régimen comunista y que luego sostuvo que había enfrentado la adversidad “fortaleciendo el alma mediante la oración y relación con Dios”.
López siguió ese camino. Nos dice: “Despierto a las cinco de la mañana, tiendo la cama, monto un café y me siento a orar, a hablar con Dios, con Jesús, a ejercitar la oración como una conversación íntima […] Entrar en oración me ha dado mucha fuerza porque me ha ayudado a poner en contexto lo que significa estar preso por las convicciones, por la palabra. Y porque ha sido la ventana para salir de mi celda”.
Lo segundo que fluye del texto es la fortaleza de un político demócrata que decide no huir ni asilarse para demostrar que en Venezuela existe un Poder Judicial conformado por títeres del régimen, que encarcela a docenas de personas inocentes y no sanciona a quienes asesinan o torturan a nombre del Socialismo del Siglo XXI. A López no pudieron quebrarlo en ese calabozo del tribunal de justicia, sucio y pestilente; tampoco lo pudo hacer su celda en Ramo Verde, donde resistió maltratos y humillaciones, largos periodos de aislamiento, inspecciones de malandros encapuchados que ingresaron varias veces a su habitación para hurgar en libros y escritos, quemando con soplete imágenes de Ghandi, Martín Luther King, Mandela, Bolívar y de la Madre Teresa de Calcuta, (que conservaba en su pequeño templo de oraciones). Tampoco lo amedrentaron cuando lanzaron orines y excrementos a su celda o cuando cometieron la infamia de exigir que guardias bolivarianas obliguen a su esposa y a su madre a desnudarse para acceder a visitarlo.
Ahora que muchos ciudadanos postulan a Leopoldo López al Premio Nobel de la Paz, me sumo a esa cruzada que constituye un reconocimiento internacional a un valiente demócrata venezolano, a su esposa Lilian Tintori, a su honorable familia y compañeros de lucha, así como a quienes luchan por la paz, la democracia y los derechos humanos.

FUENTE: Luis Gonzales Posada
http://politico.pe/leopoldo-lopez-al-premio-nobel-de-la-paz/

lunes, 9 de abril de 2018

Lula para principiantes. Un paralelo entre la historia de Brasil y la historia de su mayor líder histórico. Los habitantes de un país suelen hablar de otro utilizando como referencia la propia historia. Así sucede a veces con los argentinos y Brasil. Aquí el secretario de Clacso ofrece otra mirada, más real y más compleja.


Lula para principiantes.
Un paralelo entre la historia de Brasil y la historia de su mayor líder histórico.
Los habitantes de un país suelen hablar de otro utilizando como referencia la propia historia. Así sucede a veces con los argentinos y Brasil. Aquí el secretario de Clacso ofrece otra mirada, más real y más compleja.


Desde Brasil
“Brasil no es para principiantes”, sostuvo con su poética despiadada Tom Jobim.
Entender este país exige una inmensa capacidad de imaginación sociológica. El Brasil de hoy conserva sus marcas históricas, la sociogénesis de un pasado que revive día tras día en la prepotencia de sus élites, en la persistencia de sus estructuras esclavistas y en un sistemático desprecio hacia la democracia y hacia los derechos de casi todos sus habitantes, transformados en extranjeros dentro de una nación sin patria.
La historia de Brasil ha sido modelada a golpes y engalanada por narrativas indulgentes que han pretendido explicar lo inexplicable. En definitiva, aunque todo funcione mal, Dios y la alegría son brasileños. ¿Qué más se puede pedir?
Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe, hijo del rey de Portugal, que se consagró emperador “constitucional” y defensor perpetuo del país. Una nación independiente que nació como imperio. Un imperio que permanece hasta hoy gobernado por sus dueños.
Así, la democracia ha sido una excepcionalidad en la historia brasileña. A falta de democracia política y social, Brasil inventó la “democracia racial”, una ficción doctrinaria que bien podría haber servido para construir el imaginario de una sociedad igualitaria, pero que se transformó en el mito que oculta un racismo institucional que transforma a millones de seres humanos en sujetos del desprecio y la exclusión. En la segunda nación con mayor población negra del planeta, la historia la escriben los blancos, el poder y la riqueza la acumulan los blancos, las oportunidades las secuestran siempre los blancos. Los blancos, esos que viven indiferentes ante la violencia y la segregación de los ciudadanos y las ciudadanas silenciados, invisibilizados, abandonados: pobres, negros, campesinos, indígenas, mujeres y niñas violentadas, violadas, seres humanos sin techo, sin tierra, sin nombre, sin derechos.
Brasil, un país continental, repleto de golpes. Y de mentiras. Cuando el régimen militar derrocó al presidente democrático João Goulart, en 1964, prometió restablecer el orden institucional en apenas un día. Permaneció en el poder 21 años. El primer editorial de diario O Globo, después del golpe, sentenciaba: “resurge la democracia”.
Y la democracia resurgió, pero dos décadas más tarde, sustentada en una ley del olvido y de la impunidad frente a los crímenes militares. Nadie sería juzgado. Nadie condenado. El poder se delegó en un presidente elegido de forma indirecta, sin el voto popular, que murió antes de asumir el cargo, transfiriendo así el mandato a un cacique inexpresivo y gris, con aspiraciones de poeta mediocre y heredero feudal de una de las regiones más miserables del país. La democracia quiso resurgir, pero no pudo.
Recién en 1989 se realizarían las primeras elecciones presidenciales desde 1960. Durante casi 30 años, Brasil había conseguido vivir al margen de la más diminuta e imperceptible democracia representativa. Sus élites, sin embargo, explicaban que el período de excepción dictatorial había constituido un verdadero “milagro”, y así comenzó a ser llamado el particular proceso por el que una nación que llegó a crecer más de 30% en apenas un año, pudo transformarse al mismo tiempo en una de las sociedades más injustas y desiguales del planeta.
La ruptura
La historia brasileña desde los años 90 es, más o menos, conocida. Fernando Collor derrotó a Lula con el apoyo solidario de la Red Globo. Collor fue destituido y asumió Itamar Franco, que no hizo casi nada, aunque era bonachón y solía fotografiarse cerca de muchachas sin ropa interior, lo que hizo pensar a muchos que se trataba de un buen presidente. A Itamar lo sucedió el príncipe de los sociólogos, Fernando Henrique Cardoso, que también derrotó a Lula y exigió que, quienes conocían su pasado, olvidaran todo lo que había escrito. En 1998, Lula volvió a ser derrotado por Fernando Henrique, que además de avanzar en un plan de privatizaciones, nunca revirtió y, en algunos casos, empeoró las ya deterioradas condiciones de vida de los más pobres. Durante sus dos mandatos, la pobreza creció o se mantuvo estable, alcanzando, en 2002, al 31,8% de la población. Ese año, Lula ganaría finalmente las elecciones presidenciales.
El ocaso del gobierno Cardoso significó el agotamiento o, por lo menos, el profundo deterioro de un modelo de acumulación y dominación que había imperado desde la transición democrática. A pesar de la crisis del régimen, las élites brasileñas confiaban en que Lula no significaría una amenaza a sus intereses corruptos y mezquinos. Razones tenían. El ex líder metalúrgico, había escrito una carta al pueblo brasileño en la que prometía no amenazar la riqueza y las propiedades de los más ricos, sino desarrollar un programa de inclusión social que sería beneficioso para el país. Si le creyeron porque no les quedaba otro remedio o porque confiaron en que, finalmente, lo habían derrotado, no podremos saberlo. Lo que sí sabemos es que el ex líder metalúrgico no mintió y desarrolló un inédito programa de reformas sociales cuyos resultados fueron excepcionales.
La pobreza bajó significativamente, reduciéndose en 12 años más del 73%. La llamada pobreza crónica pasó del casi el 10% al 1%. Todos los sectores sociales aumentaron sus niveles de ingreso. Los más ricos, por ejemplo, 23%. Pero los más pobres, 84%. Brasil dejó de ocupar el humillante mapa del hambre de la FAO, ampliando oportunidades y condiciones de bienestar hasta entonces inimaginables entre los sectores más pobres del país.
Pero los grandes indicadores sociales, educativos y económicos, en definitiva, el excelente desempeño de su gobierno, no fue lo que dotó a Lula de inmenso reconocimiento y aprobación. Lo que lo transformó en un verdadero mito, en una personalidad de culto y admiración por parte de los sectores populares, fue el carácter fundacional que adquirió su mandato. Los pobres pueden no codificar la sociología o la economía con los encriptados códigos teóricos de los intelectuales, pero no por eso son menos sutiles y perspicaces a la hora de comprender su propia realidad social.
Los pobres saben, por ejemplo, que el ingreso tiene que ver con sus capacidades y oportunidades de bienestar. Así, operacionalizan esta evidencia en indicadores muy concretos, por ejemplo, tener o no acceso a mayores y mejores niveles educativos, tener posibilidades de acceso al crédito que permite comprar una casa propia o algunos bienes de consumo básicos, tener energía eléctrica, cloacas, agua potable y, cuando exageran en sus aspiraciones de bienestar, poder viajar a visitar sus seres queridos en avión.
Todo esto, que constituye un inventario de derechos y oportunidades básicas en cualquier república moderna, nunca había estado al alcance de millones de brasileños y brasileñas. El gobierno de Lula, y posteriormente el de Dilma, ofrecieron, por primera vez, la oportunidad efectiva de sentirse ciudadanos y ciudadanas a un inmenso contingente de personas que habían sido despreciados, descartados y humillados por unas élites que fingían desconocer su existencia como sujetos de derechos o como simples seres humanos con necesidades elementales nunca satisfechas.
Lula vino a reparar esta injusticia histórica. Y lo hizo con una enorme capacidad de gestión y ejerciendo un fuerte liderazgo político, dentro y fuera del país.
La avasalladora fuerza de Lula tomó de sorpresa a unas élites indolentes e ignorantes que suponían que un obrero metalúrgico sin instrucción universitaria fracasaría en su afán de dirigir los destinos de la décima potencia económica del planeta.
En una década, Lula y Dilma, redujeron en 53% el déficit de acceso a la vivienda digna. Construyeron más de 1 millón 700 mil casas populares, universalizaron el acceso a la energía eléctrica (en un país con una inmensa desigualdad energética), aumentaron significativamente el porcentaje de domicilios con acceso a agua, duplicaron la matrícula universitaria, construyeron más universidades y escuelas técnicas que en toda la historia del país hasta el 2002. Todas estas políticas fueron el resultado de poner a los pobres en el centro del presupuesto nacional, beneficiaron especialmente a la población rural, a las mujeres, los jóvenes, las comunidades indígenas y la población negra.
Si quisiéramos entender Brasil con ojos argentinos, aunque con enormes diferencias y especificidades históricas, deberíamos pensar que Lula cumple un papel mucho más cercano al que Perón ejerció desde 1946, que al de Néstor Kirchner desde el 2003, ante la crisis del 2001. El presidente Kirchner tuvo un papel excepcional en fundar las bases de una república construida sobre los pilares de la igualdad, los derechos humanos y la justicia social. Lo hizo con una gran capacidad de gestión, gobernando un país en ruinas, pero teniendo como referencia un imaginario y una historia que pretendía ser recuperada o refundada.
Lula no. Lula es el fundador. El gran arquitecto democrático de un Brasil, que nunca existió.
La poderosa y contundente consigna de que “la patria es el otro”, es la emotiva síntesis de una década de realizaciones que hemos conquistado colectivamente. La síntesis que gana sentido y referencialidad en un pasado común y se encarna de manera viva en la necesidad de construir un nuevo presente. Es el pasado que se proyecta y se espeja en nuestros grandes líderes democráticos históricos (Yrigoyen, Perón, Evita, Cámpora, Alfonsín), así como en las víctimas de la dictadura y en nuestras heroicas madres y abuelas. Es el futuro posible, ante la existencia de un pasado real.
Más tarde
Brasil no tuvo ese pasado. Ni ningún otro comparable. Medio siglo más tarde que la Argentina, Brasil cumplió el mandato que muchas veces les ha cabido en América Latina a los gobiernos populares: ser las administraciones que instalan, construyen y defienden un orden republicano, modernizador y democrático, frente a la barbarie predatoria que imponen unas élites del atraso que siempre parecen tener nostalgia de la Edad Media.
Lula funda el Brasil republicano. Es el líder que no está dispuesto a aceptar que no haya espacio para todos y todas en un país de iguales. Y el que, sin tapujos ni remordimientos hipócritas, no tiene miedo de decir que aspira a que todos vivan mejor, que los pobres puedan comer bien, vivir bien, tener sus hijos en las universidades, ser propietarios de las casas en las que viven. Lula no aspira a ser un hippie con onda, predicando una crítica desenfocada a los bienes de consumo. Porque sabe que de ellos depende la posibilidad de hacer de la vida digna una oportunidad efectiva y no una falsa promesa.
¿Por qué el juez Moro encarcela a Lula sin otra prueba que su propia convicción? Porque ha sido la estrategia que el poder financiero (improductivo y predatorio), el gran monopolio comunicacional que es la Red Globo, y sectores políticos conservadores (entre ellos, el del ex presidente Fernando Henrique Cardoso) han encontrado para acabar con lo que creen ser un antecedente inaceptable para ese Brasil egoísta y mezquino cuyos privilegios siempre han preservado. No aceptan que Lula vuelva al poder. Creyeron que el golpe contra Dilma Rousseff lo hundiría. Se equivocaron. Ahora creen que, encarcelándolo, podrán silenciarlo. También se equivocan.
Quieren acabar con ese metalúrgico porfiado y persistente que parece no estar dispuesto nunca a rendirse y entregar las armas de la dignidad, la confianza en la política y la certeza en el valor de las movilizaciones populares. Pero también quieren acabar con todos los Lulas que están por venir. Quieren acabar con lo que consideran un virus fatal contra sus privilegios y su impunidad corrupta: la posibilidad de que muchos y muchas puedan pensar que, si alguna vez un metalúrgico sin escuela, nordestino y pobre, pudo gobernar el país, otros y otras como él podrán hacerlo.
Están encarcelando a Lula, encarcelan una idea. Aspiran a encarcelar el futuro. No podrán. No habrá espacio en las cárceles para esa multitud de hombres y mujeres libres, que seguirán luchando por la construcción de un futuro que les pertenece y nadie podrá robarles.

* Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

FUENTE: Pablo Gentili
https://www.pagina12.com.ar/106706-lula-para-principiantes

domingo, 8 de abril de 2018

Lula "bien" pero "indignado" en prisión, mientras sus seguidores inician vigilia. El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva está "bien" pero "indignado" tras pasar su primera noche en prisión, mientras sus seguidores anunciaron este domingo que realizarán una "vigilia permanente" frente al presidio en Curitiba (sur).


Lula "bien" pero "indignado" en prisión, mientras sus seguidores inician vigilia.
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva está "bien" pero "indignado" tras pasar su primera noche en prisión, mientras sus seguidores anunciaron este domingo que realizarán una "vigilia permanente" frente al presidio en Curitiba (sur).
Captura de imagen de televisión del expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, saliendo del Sindicato de Metalúrgicos, en Sao Bernardo do Campo, estado de Sao Paulo, el 7 de abril de 2018
El objetivo de los suyos es mantener la presión, apostando por un rápido cambio de jurisprudencia que permita liberarlo.
"Él está bien aunque indignado con la situación", dijo Cristiano Zanin, el abogado del líder de la izquierda, en un video colgado en Facebook después de visitarlo en la cárcel.
Tras realizar un gran acto declarando su inocencia y la "injusticia" a la que estaba siendo sometido, frente al sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo (Sao Paulo) -donde se atrincheró durante dos días ante su orden de cárcel- Lula, de 72 años, se entregó la tarde del sábado a la policía.
Y, después de ser trasladado en avión hasta Curitiba, llegó en helicóptero en la noche a la sede policial donde empezó a purgar su pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero.
Es el primer expresidente (2003-2010) de Brasil encarcelado por un delito común.
Su llegada causó una conmoción en esta ciudad conservadora, con disturbios entre sus simpatizantes y los agentes que custodiaban la sede de la Policía Federal donde se halla la celda de Lula.
"La ciudad de Curitiba será el centro de nuestra acción política. Sólo saldremos de aquí cuando Lula salga", proclamó el sábado la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, poco después que la policía lanzara bombas de gas lacrimógeno y balas de goma para dispersar a sus partidarios.
Lula, que lidera las encuestas para las elecciones de octubre, "no es un preso común, es un preso político, el primero desde de la reapertura democrática" en 1985, insistió el domingo en la tarde Hoffman en un acto con decenas de militantes frente a la sede policial.
El estudiante Christopher Ferreira, de 21 años, pasó la noche en el campamento callejero al borde del perímetro policial, equipado con tiendas, colchones inflables y bastante abrigo.
"Pasamos la noche aquí en resistencia junto con todos los compañeros que están prestando solidaridad al presidente Lula", explicó Ferreira a la AFP.
El expresidente está recluido en una celda de 15 metros cuadrados con baño propio y una televisión, donde muy probablemente esta tarde vio la final paulistana que su querido Corinthians ganó por penales ante el Palmeiras (1-0).
"Gracias, 'Timão' ", se leía en un mensaje posteado en su cuenta de Twitter tras el partido, con una fotografía antigua de Lula sosteniendo una camiseta del equipo.
Lula recibió también muestras de apoyo de los gobiernos de Cuba y Venezuela y del líder de la izquierda radical francesa Jean-Luc Melenchon.
- ¿Podría ser liberado? -
Pero mientras los detractores de esta figura que divide a Brasil esperan que pase años entre rejas, sus seguidores creen que podría estar ahí poco tiempo. ¿Qué es lo que alimenta esa esperanza?

El próximo miércoles, el Supremo Tribunal Federal (STF) podría incluir en su agenda un debate sobre un asunto clave: a partir de qué momento un condenado puede empezar a cumplir su pena de prisión.
Según la jurisprudencia actual, esto es posible a partir de un fallo de segunda instancia, como el que profirió en enero un tribunal de apelaciones contra Lula.

Dicha jurisprudencia fue establecida por el STF en 2016 por 6 votos contra 5.
El máximo tribunal del país denegó por estrecho margen la semana pasada un recurso de la defensa de Lula para evitar que fuese preso, pero una de las magistradas que votó contra Lula, Rosa Weber, dio a entender que era favorable a modificar la jurisprudencia actual cuando el asunto fuese tratado de forma general, y no por un caso específico.
Y eso podría ocurrir el miércoles, si otro de los jueces del máximo tribunal pide, como anunció, incluir el tema en la agenda. Aunque de aceptarse, en un laberinto legal que parece no tener fin, la discusión también podría ser postergada, sin fecha de reanudación, si algún juez dice que precisa tiempo para pensárselo.
La "expectativa es que en un futuro próximo podamos revertir" la medida de cárcel, aseguró el abogado Zanin.
- "Si Dios quiere..." -
Pese a que la novela jurídica podría tener nuevos capítulos, los detractores de Lula celebraron eufóricos, descorchando botellas de espumantes, que "finalmente" esté en prisión.
"Que Lula permanezca mucho tiempo allí", pidió Mauro Celli, empresario de 49 años que pasaba pedaleando y se hizo varias fotos junto a otros ciclistas en las inmediaciones de la Policía Federal de Curitiba este domingo.
El expresidente, que se declara inocente y perseguido por las "élites", se dice esperanzado.
"Estoy con la conciencia tranquila. Puede demorar un poco, pero voy a vencer esta batalla", dijo a sus seguidores en un video grabado el viernes y publicado en su página de Facebook el domingo temprano.
"Si Dios quiere, quién sabe, la semana que viene estaremos juntos", guiñó.

FUENTE: https://www.afp.com/es/noticias/208/lula-bien-pero-indignado-en-prision-mientras-sus-seguidores-inician-vigilia-doc-13t8lb2

Lula ya está en prisión para cumplir condena de 12 años. El ex presidente de Brasil se entregó a la policía 26 horas después de que venciera el plazo dado por el juez Sergio Moro para su ingreso en prisión. Fue trasladado a la sede de la Policía Federal de Curitiba


Lula ya está en prisión para cumplir condena de 12 años.
El ex presidente de Brasil se entregó a la policía 26 horas después de que venciera el plazo dado por el juez Sergio Moro para su ingreso en prisión. Fue trasladado a la sede de la Policía Federal de Curitiba
Luiz Inácio Lula da Silva llegó a la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba para cumplir una condena de más de 12 años de cárcel por corrupción. (Foto: AFP)
El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ingresó la noche del sábado en la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, donde fue recluido para empezar a cumplir su pena de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero. 
Lula llegó a Curitiba en avión procedente de Sao Paulo, donde se entregó a la Policía Federal en cumplimiento del auto de prisión dictado el pasado jueves por el juez Sergio Moro. 
Cientos de simpatizantes y detractores, separados por un cordón policial de unos 30 metros de distancia, acompañaron el histórico momento apostados en los alrededores del recinto. 
Varias centenas de adversarios de Lula se congregaron desde una horas antes frente al edificio, lanzando fuegos artificiales, haciendo sonar cornetas y silbatos y golpeando cacerolas. Desplegaron una bandera de Brasil gigante, al grito de "¡¡Viva la República de Curitiba, viva Sergio Moro!!", refiriéndose al juez que ordenó su encarcelamiento. 
Curitiba es la denominada "capital de Lava Jato", la investigación que sacó a la luz una descomunal red de corrupción encaramada en el aparato estatal. 
Del otro lado de un vallado tendido por la policía para la ocasión, había igualmente unos cientos de lulistas. 
Lula "fue el mejor presidente de Brasil, hizo una revolución social, su prisión es injusta e ilegal", afirmó Eunice Campos, una psicopedagoga de 60 años.
La Policía Federal tuvo que dispersar con gases lacrimógenos a partidarios de Lula que protestaban en la puerta de la institución en el momento del aterrizaje del helicóptero en el que el ex presidente fue trasladado hasta la prisión.  
- Se entregó en el sindicato -

El ex mandatario se entregó a la policía horas antes en medio de tensas escenas protagonizadas por sus simpatizantes, que buscaban impedir que saliera del Sindicato de los Metalúrgicos.
Lula, de 72 años, salió a pie del sindicato ubicado en Sao Bernardo do Campo, en el estado de Sao Paulo, donde estaba atrincherado desde hacía dos días, para subir a un vehículo de la Policía Federal, que partió escoltado por una caravana de otros autos, mostraron imágenes aéreas de TV Globo. 
El convoy se dirigió hacia el aeropuerto de Congonhas; desde allí, Lula fue trasladado a Curitiba (sur), a menos de una hora de vuelo, donde llegó más tarde pasar su primera noche en una celda especial de 15 metros cuadrados, con baño privado.  
Previamente, unas decenas de simpatizantes de su fuerza política, el Partido de los Trabajadores (PT), le habían impedido salir de la sede del sindicato, dando lugar a tensas escenas. 
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) se entregó a las autoridades en Sao Paulo 26 horas después de que venciera el plazo dado por el juez Sergio Moro para su ingreso en prisión.
El anuncio de su detención fue recibido con bocinazos en barrios de Sao Paulo y de otras ciudades brasileñas.  
- "Cada uno de ustedes será un Lula" -

Lula anunció su intención de entregarse unas horas antes, al final de una misa frente a la sede sindical, en memoria de su esposa fallecida el año pasado.
En su discurso, Lula da Silva expresó su agradecimiento a su predecesora Dilma Rousseff y a otros dirigentes de izquierda. El ex jefe de Estado proclamó su inocencia y acusó al juez Moro de "mentir".
La misa se llevó cabo en un camión de sonido convertido en capilla, frente al Sindicato de Metalúrgicos. 
"Voy a cumplir la orden de cárcel (...) y cada uno de ustedes se transformará en un Lula", afirmó el ex mandatario de izquierda (2003-2010), que se proclama inocente, desencadenando un clamor unánime de "¡Soy Lula! ¡Soy Lula!". 
"Hace mucho tiempo que soñé que era posible gobernar este país incluyendo a millones de personas pobres en la economía, en las universidades, creando millones de empleos", proclamó, antes de ser sacado en andas del camión de sonido sobre el cual se había improvisado una capilla.
"Ese es el crimen que cometí (...). Y si fuera por ese crimen, de colocar a negros en la universidad, de que los pobres puedan comprar un auto, viajar en avión, seguiré siendo un criminal", arengó desde la cima del camión.

Lula, favorito a las elecciones de octubre, tenía orden de prisión desde el jueves, decretada por el juez Sergio Moro, para empezar a cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.
Moro le había ofrecido la posibilidad de presentarse "voluntariamente" en Curitiba antes del viernes a las 05:00 p.m., pero el ex mandatario ignoró ese plazo y prefirió permanecer en su búnker sindical.
- Recursos hasta el final -

Sus abogados multiplicaron hasta último momento las tentativas de evitarle la cárcel, o al menos de que esta sea de corta duración. El viernes, presentaron un nuevo recurso, esta vez ante la corte suprema, alegando que el tribunal de apelación que confirmó y agravó la pena en enero no había examinado las últimas objeciones presentadas al fallo. Horas antes, un tribunal de tercera instancia rechazó una petición similar.
Los defensores de Lula criticaron la celeridad con que Moro emitió la orden de captura, menos de 20 minutos después de haber recibido luz verde del tribunal de apelación.
Pero el magistrado símbolo de la Operación Lava Jato, que desvendó una gigantesca red de sobornos enquistada en el Estado, con implicaciones de prácticamente todos los partidos, descarta esos cuestionamientos.
"(Lula) fue condenado por lavado de dinero y corrupción. Es preciso ejecutar la sentencia. No veo ninguna razón específica para aplazarla", dijo Moro en una entrevista concedida el viernes a la China Global Television Network (CGTN).
La esposa de Lula, Marisa Letícia, falleció en febrero del 2017. Este sábado habría cumplido 68 años. Su nombre figuraba en la causa que llevó a la condena de Lula, como beneficiario de un apartamento en un balneario ofrecido por una constructora a cambio de facilidades para obtener contratos en Petrobras.
Lula siempre negó esos cargos y al despedir a quien fue su compañera durante cuatro décadas y con quien tuvo tres hijos expresó su deseo de que "los criminales que levantaron ligerezas contra Marisa tengan (un día) la humildad de pedir disculpas".

FUENTE: https://elcomercio.pe/mundo/lula-prision-cumplir-condena-12-anos-noticia-510018

domingo, 16 de julio de 2017

¿Indultar a Fujimori? Sería un desafuero insensato sacar de la cárcel a un exmandatario que dio un golpe de Estado e instauró una de las dictaduras más corruptas de la historia del Perú.

¿Indultar a Fujimori?
Sería un desafuero insensato sacar de la cárcel a un exmandatario que dio un golpe de Estado e instauró una de las dictaduras más corruptas de la historia del Perú.
Alberto Fujimori (FERNANDO VICENTE)
Las conversaciones privadas no deben convertirse en públicas y, por desgracia, la que tuve con el presidente del Perú Pedro Pablo Kuczynski durante su reciente visita a España ha sido objeto de rumores y especulaciones que no siempre corresponden a la verdad. Por eso autoricé a mi hijo Álvaro para que, en una entrevista en El Comercio,reprodujera lo que le dije al mandatario respecto a la posibilidad de que indultara a Fujimori.

Nunca me indicó que tuviera la menor intención de hacerlo; sólo que, como le llegaban numerosas cartas y documentos pidiendo el indulto por razones de salud, había entregado todo ese material a tres médicos a fin de que le informaran sobre el estado del reo. Mi impresión personal es que Kuczynski es un demócrata cabal y una persona demasiado decente para cometer un desafuero tan insensato como sería el sacar de la cárcel y devolver a la vida política a un exmandatario que, habiendo sido elegido en unas elecciones democráticas, dio un golpe de Estado instalando una de las dictaduras más corruptas de la historia del Perú. Y echando por tierra la sentencia de un tribunal civil que en un juicio abierto, con observadores internacionales y de manera impecable, condenó al exdictador por sus crímenes a pasar un cuarto de siglo entre rejas.

Ese juicio no tiene precedentes en la historia peruana. Nuestros dictadores o morían en la cama, sin haber devuelto un centavo de todo lo que robaban, o eran asesinados, como Sánchez Cerro. Algunos, como Leguía, murieron en la cárcel, sin haber sido juzgados. Pero, en este sentido, el juicio de Fujimori fue ejemplar. Lo juzgó un tribunal civil, dándole todas las garantías para que ejercitara su derecho de defensa, y, pese a todas las campañas millonarias de sus partidarios, ninguna instancia jurídica o política internacional ha objetado el desarrollo del proceso ni a los magistrados que lo sentenciaron.

Por otra parte, él no ha manifestado jamás arrepentimiento alguno por los asesinatos, secuestros y torturas que ordenó y que se perpetraron durante su dictadura, y tampoco ha devuelto un solo centavo de los varios miles de millones de dólares que sacó al extranjero de manera delictuosa durante su Gobierno. (Los únicos 150 millones de dólares que ha recuperado el Perú de los cuantiosos robos de aquellos años los devolvió Suiza, de una cuenta corriente que había abierto Vladimiro Montesinos, el cómplice principal de Fujimori). Su liberación sería un acto ilegal flagrante, como ha afirmado en The New York Times Alberto Vergara, teniendo en cuenta que todavía no ha sido juzgado por otra de las matanzas del Grupo Colina, realizada en Pativilca en 1992. Sería una “aberración jurídica que perdonase a Fujimori hacia el futuro, por crímenes todavía no procesados”.

“Jamás manifestó arrepentimiento por los asesinatos, secuestros y torturas que ordenó”

No sólo sería una ilegalidad; también, una traición a los electores que lo llevamos al poder y a las familias de las víctimas de los asesinatos y desapariciones, a quienes prometió firmemente que no liberaría al exdictador. No nos engañemos. La extraordinaria movilización entre la primera y la segunda vuelta que permitió el triunfo de Pedro Pablo Kuczynski se debió en gran parte al temor de una mayoría del pueblo peruano de que el fujimorismo volviera al poder con Keiko, la hija del condenado. El voto de la izquierda, decisiva para esa victoria, jamás se hubiera volcado masivamente a darle el triunfo si hubiera imaginado que iba a devolver a la vida pública peruana a uno de los peores dictadores de nuestra historia.

Hay quienes piensan que el indulto ablandaría al Parlamento que, hasta ahora, además de tumbar varios ministros del Gobierno, ha paralizado la acción gubernamental obstruyendo de manera sistemática las iniciativas del Ejecutivo para materializar su programa, introduciendo reformas económicas y sociales que dinamizaran la economía y extendieran la ayuda a las familias de menores ingresos. Quienes piensan así, se equivocan garrafalmente. No se aplaca a un tigre echándole corderos; por el contrario, se reconoce su poder y se lo estimula a que prosiga su labor depredadora. Fue una equivocación no haber enfrentado con más firmeza desde un principio la irresponsable oposición del fujimorismo en el Congreso; pero, al menos, ha servido para mostrar a la opinión pública la indigencia intelectual y la catadura moral de quienes, desde las curules parlamentarias, están dispuestos a impedir la gobernabilidad del país, aunque sea hundiéndolo, para que fracase el Gobierno al que detestan por haberlos derrotado en aquella segunda vuelta que ya festejaban como suya.

La dictadura es siempre el mal absoluto, el régimen que destruye no sólo la economía, sino también la vida política, cultural y las instituciones de un país. Las lacras que deja perduran cuando se restablece la democracia y muchas veces son tan mortíferas que impiden la regeneración institucional y cívica. La gran tragedia de América Latina en su vida independiente han sido las dictaduras que se sucedían manteniéndonos en el subdesarrollo y la barbarie pese a los esfuerzos desesperados de unas minorías empeñadas en defender las opciones democráticas.

“La democracia no libra a los países de pillos, pero permite que sus pillerías sean castigadas”

Desde que cayó la dictadura fujimorista, en el año 2000, el Perú vive un período democrático que ha reducido la violencia e impulsado su economía de manera notable al extremo de que su imagen internacional, en estos últimos años, ha sido la de un país modelo que atraía inversiones y parecía un ejemplo a seguir por los países del tercer mundo que aspiran a dejar atrás el subdesarrollo. El indulto a Fujimori echaría por los suelos esta imagen y nos retrocedería otra vez a la condición de república bananera.

Es verdad que, gracias a las revelaciones y denuncias de Odebrecht, la gestión de algunos de los expresidentes de la democracia, como Toledo, primero, y ahora Humala, se ha visto empañada con acusaciones de malos manejos, corrupción y tráficos ilícitos. En buena hora: que todo aquello se ventile hasta las últimas consecuencias y, si ha habido efectivamente delito, que los delincuentes vayan a la cárcel. Esas cosas las permite la democracia, un sistema que no libra a los países de pillos, pero permite que sus pillerías sean denunciadas y castigadas. La democracia no garantiza que se elija siempre a los mejores, y, a veces, los electores se equivocan eligiendo la peor opción. Pero, a diferencia de una dictadura, una democracia, sistema flexible y abierto, puede corregir sus errores y perfeccionarse gracias a la libertad. Fujimori, que llegó al poder, arrasó con todas las libertades y con ese sistema democrático que le había permitido alcanzar la más alta magistratura. No es por ese crimen mayúsculo por el que está en la cárcel, sino porque, además de haber acabado con nuestra precaria democracia, se dedicó a robar de la manera más descarada, y a asesinar, torturar y secuestrar con más alevosía que los peores dictadores que ha padecido el Perú. No puede ni debe ser indultado.


Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2017.
© Mario Vargas Llosa, 2017.
Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/07/14/opinion/1500029371_557689.html


martes, 30 de mayo de 2017

Murió el exdictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega

Murió el exdictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega
Casi seis años después de regresar a su país para pagar 60 años de condenas por casos que van desde asesinato hasta delitos ambientales, murió anoche Manuel Antonio Noriega, exgeneral y excomandante en jefe de las fenecidas Fuerzas de Defensa de Panamá.
Noriega, de 83 años, fue operado el 7 de marzo pasado en al Hospital Santo Tomás de la capital panameña para extirparle un tumor del cerebro, pero unas horas después sufrió una hemorragia cerebral que obligó a una nueva intervención, que no superó y lo dejó en terapia intensiva desde entonces.
El fallecimiento de Noriega “cierra un capítulo de la historia” del país centroamericano, declaró hoy el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela. “Muerte de Manuel A. Noriega cierra un capítulo de nuestra historia; sus hijas y sus familiares merecen un sepelio en paz”, expresó Varela en un mensaje en su cuenta de Twitter.
Noriega fue extraditado a Panamá el 11 de diciembre de 2011 tras cumplir más de 20 años en la cárcel en Estados Unidos y Francia por narcotráfico y blanqueo.
Cumplía más de 60 años de condena en la cárcel de El Renacer, a las afueras de la capital panameña, hasta el 28 de enero pasado, cuando la Justicia le otorgó un arresto domiciliario temporal para que cumpliera el pre y el postoperatorio fuera la celda.
En 2010, la Justicia panameña abrió una nueva causa penal en su contra por su presunta responsabilidad en la desaparición, en 1970, y posterior muerte del dirigente izquierdista Heliodoro Portugal, pero el juicio se suspendido hace un año por los problemas de salud que aquejan al exdictador.


FUENTE: http://agendapais.com/internacionales/murio-el-exdictador-de-panama-manuel-antonio-noriega/


viernes, 10 de febrero de 2017

Heriberto Benítez: “Si Toledo va preso, ¿A Alan dónde lo mandamos?”

Heriberto Benítez: “Si Toledo va preso, ¿A Alan dónde lo mandamos?”

Heriberto Benítez cuestionó la orden de prisión preventiva de 18 meses que se impuso contra el expresidente.

Heriberto Benítez, abogado de Alejandro Toledo, cuestionó la orden de prisión preventiva de 18 meses que se impuso contra el expresidente. Señala que a su cliente no se le permitió dar su descargo y ser escuchado por el juez, denunciando un apresuramiento en la intención de capturarlo.
“A Toledo ni siquiera lo han llamado a declarar, ni siquiera lo han citado, ni siquiera ha dado su descargo y ya están mandándolo a la cárcel, entonces se le dice al juez que si quiera lo escuche“, explicó con conversación con Exitosa.
En este sentido, Benítez reveló que él asumió la defensa de Toledo a pedido del mismo expresidente. Cuestionó el trato que viene recibiendo y lo comparó con cómo se le viene tratando al otro expresidente Alan García Pérez.
“Escucho que un político dice que a Alan García lo han citado para el 15 de marzo, a García le dan un mes, a García lo citan, lo escuchan y a Toledo lo meten preso y él se habría reunido dos veces con Barata y Alan García 16 veces, si Toledo va preso, ¿a Alan dónde lo mandamos?“, agregó.
FUENTE: http://exitosanoticias.pe/heriberto-benitez-si-toledo-va-preso-a-alan-donde-lo-mandamos/