jueves, 24 de octubre de 2013

Guerra Asomada. Ya se ven los cambios en el horizonte parlamentario. ¿Se alista el fujimorismo a inclinar la balanza para inhabilitar a Alan García?

Guerra Asomada
Ya se ven los cambios en el horizonte parlamentario. ¿Se alista el fujimorismo a inclinar la balanza para inhabilitar a Alan García?
Keiko y Kenji Fujimori asistieron a la penosa primera audiencia del juicio a su padre por el caso de los “diarios chicha”. La salud mental del expresidente vuelve a ponerse en la picota.
Un discreto pero significativo cambio en el equipo de la “Megacomisión”: salió el fujimorista Pedro Spadaro y lo reemplazó su colega Héctor Becerril, que asistió a su primera sesión el miércoles 23.
Spadaro explicó que su relevo se debe a que asumió la vocería de la bancada hace más de dos meses y que el grupo parlamentario designó a Becerril.
El primero era visto como un elemento mesurado –y hasta pro aprista– dentro del grupo que investiga las irregularidades del gobierno anterior.
Becerril, en cambio, ya declaraba desde abril último que Alan García es “responsable directo” de hechos relacionados con los llamados “narcoindultos”.
En realidad, fue la propia Keiko que eligió a Becerril durante su reunión con la bancada en La Molina, el pasado martes 15.
Consultado por CARETAS, dijo que “garantizo de mi parte que, en base a las pruebas y los testigos que se presenten, se tomará una decisión”.
La interpretación del cambio, repetida tanto en círculos apristas como fujimoristas, es que Keiko estaría preparando el terreno para un endurecimiento de la bancada de Fuerza Popular con el expresidente.
“Spadaro no se va a comprar ese pleito. Quiere que otro lo haga”, observa un personaje cercano a la excandidata presidencial.
“Por sus acciones responderá Facundo”, dice expresidente.
OBJETIVO INHABILITACIÓN
Es cada vez más evidente que el objetivo último de la comisión presidida por el oficialista Sergio Tejada es lograr la inhabilitación política de Alan García y cerrarle el paso a su candidatura del 2016, donde será competidor cantado de Fujimori.
Así, Fuerza Popular y el nacionalismo compartirían, puede que por primera vez, un objetivo común.
La Megacomisión termina su mandato en noviembre próximo. Se espera que en dos semanas presente su informe final que podría incluir la recomendación de acusar constitucionalmente a García. Si se aprueba en el pleno pasaría a manos de la comisión de Acusaciones Constitucionales, que es encabezada por Marco Falconí, quien si bien se retiró formalmente de Perú Posible, todavía mantiene estrechos vínculos con el grupo toledista. Su decisión sería de nuevo refrendada en el pleno.
Alejandro Toledo aparenta ser un cadáver político –con muy probables heridas penales, además– empeñado en demostrar que aún respira y que para el efecto hará pesar su bancada más que nunca. Salvar de la censura a la canciller Eda Rivas el lunes 21 lo pone en evidencia. Fueron 54 votos contra 52. Se trataba de un caso salido de proporciones que recuerda la fragilidad que pende como una espada de Damocles sobre el gobierno de Ollanta Humala.
Con la probable inhabilitación de García, Toledo podría repetir su papel, esta vez doblemente gustoso. El fujimorismo, dice la fuente amiga de Keiko, “se convertiría en el aliado del gobierno en la hora nona”.
Por decisión de Keiko, confrontacional Héctor Becerril reemplazó a contemporizador Pedro Spadaro en la Megacomisión.
HABLA GARCÍA
Con respecto a García, el caso de los “narcoindultos” presenta dos niveles: uno es el de la responsabilidad del encarcelado exfuncionario aprista Miguel Facundo Chinguel, cada vez más embarrado con escandalosas conmutaciones de pena (ver nota siguiente). El otro es el de la que atañe al ex presidente, que firmó las recomendaciones de su presidente de la comisión de indultos y gracias presidenciales.
El otro caso en el que se espera que la Megacomisión haga hincapié es en el de los decretos de urgencia del Ejecutivo que posibilitaron la aceleración de obras de infraestructura.
CARETAS le consultó a García, que en su momento defendió a Facundo, y esta fue su respuesta textual:
“Por sus acciones responderá Facundo y me atengo a lo que el Poder Judicial establezca objetivamente. Pero a mí personalmente no se me vincula con ningún hecho o tema de los tratados por la comisión del Congreso. En cuanto a la inhabilitación creo que, jurídicamente, es un absurdo. Por lo que haga o no haga un funcionario menor no se puede (aplicar). Y menos por los decretos de urgencia que aceleraron las obras. Es una facultad legislativa establecida en la Constitución para el Poder Ejecutivo. Sería como inhabilitar parlamentarios por una ley con la que uno no está de acuerdo. Esperaré. Y nada más”.
No tanto. Los apristas se defienden con uñas y dientes. García volverá a asistir a declarar a la Megacomisión el próximo miércoles 30 y el ambiente se ha cargado tanto que en las inmediaciones de Alfonso Ugarte se sienten pisadas de búfalo, dicen que para responder la bienvenida que prepara el oficialismo.
A ello se suma el desmontaje del testimonio del exinterno ‘Brasil’ y su nueva declaración en la que acusa a Tejada de presionarlo para llegar hasta García (ver nota siguiente).
Además, el martes 22, el Quinto Juzgado especializado en lo Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima emitió una resolución en respuesta al pedido de nulidad del procurador del Congreso sobre la sentencia de setiembre que obliga a la Megacomisión a citar a García con el “mayor detalle” sobre los hechos que se le imputan, permitirle el acceso a la documentación de las investigaciones y garantizarle el derecho a la defensa con un plazo razonable para ofrecer sus descargos.
¿Se hace el loco? Audiencia y vídeo proyectan un Fujimori cada vez más inestable.
EL EFECTO ALBERTO
¿Qué efecto podría tener una declaratoria de guerra del fujimorismo contra el APRA?
Para empezar, los naranjas ya se encuentran divididos. Cabe preguntarse cuál sería la reacción de los llamados “albertistas”, que resienten el liderazgo del secretario general del partido, Jaime Yoshiyama.
Uno de ellos, el congresista Alejandro Aguinaga, reconoció que el ingreso de Becerril puede significar una posición más confrontacional con el APRA. “No lo había tomado así”, confesó.
A ello se suma la precariedad en la situación del propio Alberto Fujimori. Al show que montó en el inicio del juicio de los “diarios chicha” le siguió la emisión de un vídeo que ha sido interpretado por la prensa como la confirmación de sus artimañas para mostrarse enfermo.
Pero la secuencia de hechos sugiere que el expresidente ya no las tiene todas consigo.
El fin de semana previo a su presentación tuvo fuertes cuadros de vértigos, mareos y dolor en el oído. Por tal razón, el médico del INPE solicitó una consulta en la Clínica Centenario para el miércoles 16 por la mañana con el otorrinolaringólogo.
Ese día Fujimori se sintió muy nervioso y pidió cancelar la cita. Por la tarde se reunió con su abogado William Paco Castillo, con quien definió su estrategia de defensa hasta muy tarde.
No durmió durante toda la noche y a las 8 de la mañana, cuando su hijo Kenji fue a verlo para llevarlo a la audiencia, lo encontró ya cambiado y con un sobretodo encima.
Kenji le pidió que deje el sobretodo porque no hacía frío y más bien el día pintaba soleado. Tomaron un ligero desayuno, Fujimori pasó una rápida revisión médica y pasó a la sala.
El domingo, el programa televisivo Sin Medias Tintas reveló el video en el que se ve a un exaltado Fujimori en la clínica Centenario.
“Yo quiero hablar con la directora”, increpa a las enfermeras que lo atendían.
“Señora, señora Kathy, estoy con 210, 110 (de presión). Señora Kathy, por favor, deje pasar a mi hijo congresista”.
Pedía a las enfermeras hablar con la directora de la clínica pero confundió el nombre con el de la directora del Penal Barbadillo, Kathy Del Águila.
En otro momento, se ufana de su cercanía con el ministro de Justicia, Daniel Figallo, que no se ha quedado corto en darle palo.
“Sin duda, el lunes llamamos al ministro de Justicia”, amenazó.
Cuando le pide el celular a un personal del INPE dice inexplicablemente: “Tráigame el aparato, ahora voy a atender todo por la clínica”.
El viernes 25, Fujimori se presentará nuevamente en público en la audiencia donde defenderá su pedido de arresto domiciliario. El juez dirimente, Baltazar Morales Parraguez, puede definir ese mismo día si procede la solicitud o no. Lo más probable es que pida unos días para dar su dictamen. Tres días después continúa el juicio de los diarios ‘chicha’.
¿Cuánto va a aguantar el fujimorismo la exposición errática de su líder fundador?
¿Cuánto va a poder su hija empuñar las riendas y al mismo tiempo abrirse un frente con un partido que se ha pasado la vida en las trincheras?

FUENTE: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&id=12&idE=1124&idA=65580#.UmnUq_lLODc

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