jueves, 11 de noviembre de 2010

La Vuelta Del Cholo: Alejandro Toledo lanza su candidatura y busca pararse en la centro izquierda del tablero electoral.

La Vuelta Del Cholo
Alejandro Toledo lanza su candidatura y busca pararse en la centro izquierda del tablero electoral.

Toledo Vuelve.
El lema de la campaña que estrena el ex presidente pone sobre la mesa su experiencia de gobierno como el valor agregado principal (¿y acaso no hubo un Alan Vuelve en el 2001 a pesar de los resultados del primer gobierno aprista?).

–Mommy –dice cariñosamente a su esposa Eliane que lo llama antes de abordar un avión en Washington– I’m in a meeting right now.

Eliane le responde en español. Mamush, insiste amoroso Toledo en el estudio de su casa en La Molina. Ultima los detalles del discurso de lanzamiento que será pronunciado al mediodía siguiente, el miércoles 10, en el Hotel Bolívar.

“Estoy viviendo el mejor momento de mi vida”, le han escuchado repetir. “Esta es la decisión más importante a mis 64 años de edad”.

El economista ha dejado en claro a quien lo escuche que la decisión de volver al ruedo no ha sido nada fácil. Su hija Chantal ya le recordó que casi no lo vio por seis años. Someter de nuevo a Eliane al escrutinio permanente de la prensa es otro factor en juego.

“Estoy viviendo el mejor momento de mi vida”, le han escuchado repetir. “Esta es la decisión más importante a mis 64 años de edad”.

¿Es mera vanidad? ¿Apenas apetito por el poder?

Lo niega categóricamente. Reitera que le quiere devolver al Perú lo mucho que le ha dado.

Alejandro Toledo nunca ha ganado tanto dinero. Ha contado que durante un vuelo a Australia comenzó a hacer cálculos.

En Chimbote le pagaban 50 céntimos por lustrar zapatos.

Eso cuando no lo botaban de la entrada del Hotel Chimú. Podía hacerse cuatro soles en un día.

En ese vuelo iba camino a pronunciar una conferencia por la que le iban a pagar decenas de miles de dólares.

“Ambos momentos en una misma vida”, pensó sorprendido.

Hasta ahora dictaba clases de políticas de desarrollo económico en la Universidad de Stanford.

También trabajaba en el Brookings Institute y el John Hopkins, además de presidir el Centro Global para el Desarrollo y la Democracia que reúne a 21 ex presidentes.

Las cuentas abiertas en el 2004.

ERROR ESTADÍSTICO

La narrativa que Toledo ha pincelado sobre sí mismo le saca el máximo provecho a su condición de anomalía estadística. Pero, además de ser una útil herramienta, es cierta.

De Cabana a Chimbote.

De allí a San Francisco y de vuelta al Perú.

Líder de la resistencia antifujimorista caracterizado luego como frívolo incorregible.

Presidente de popularidad en el zócalo. De 8% de aprobación a entre 48% y 67% cuando salió de Palacio, según la encuestadora. Otra vez candidato.

Toledo es una suerte de candidato vudú, cuya figura debe estar siendo pinchada por los alfileres de la competencia.

En las últimas encuestas nacionales tiene una intención de voto de alrededor de 16%, pero las expectativas puestas sobre él, al menos en los cuadernos de los analistas, son muchos más.

Juan de la Puente subrayó en CARETAS 2154 que es, junto con Alan García, el político peruano que más soltura tiene para adaptar su discurso.

Ha pasado por cuatro campañas y reconoce que no le gustan mucho. Por eso debe ser que favorecía una guerra relámpago para el 2011.

Pero la ley electoral obliga a adelantar y anunciar las decisiones.

Cabe también preguntarse si la irrupción de una candidata como Mercedes Aráoz lo apresura a delimitar la cancha.

Precisamente el presidente Alan García le respondió a su supuesto pedido, formulado en un evento internacional realizado en la Contraloría, para que él y sus ministros levanten su secreto bancario.

García lo llamó “loquito de la calle” al responder pedido de levantamiento bancario.

García se ha excedido al advertir que no abrirá sus cuentas “porque lo pide cualquier loquito de la calle”. Toledo ha reiterado que él no hizo el pedido, sino que se limitó a recordar que él abrió sus cuentas en el 2004.

Sus reiteradas críticas al actual Presidente lo han ubicado en la ribera opositora, más cercano a Ollanta Humala que a Luis Castañeda.

La experiencia lo ayudó a desarrollar un olfato político que puede parecer rústico en su agresividad, y hasta a veces cínico para sembrar titulares, pero muy efectivo y sincronizado con el juego político peruano.
CITA EN EL BOLÍVAR

En el Bolívar pronuncia un discurso en el que busca revivir al “Toledo luchador” que se muestra “absolutamente convencido de construir una vida mejor para los peruanos, particularmente para los pobres y excluidos”.

Propone llevar a cabo lo que no logró en su gobierno y “redibujar el rostro social del país”.

Su agenda pretende “prestarle atención al lado social de la ecuación” sin descuidar el crecimiento.

Toledo es consciente de que las “categorías políticas clásicas están rotas” pero sirven para facilitar la comunicación. Ahora se describe como un hombre de centro izquierda.

Dice que su gobierno recibió la economía en recesión y que le dejó a García “la mesa servida para cosechar el crecimiento”.

Sin embargo, considera al aprista como el gobierno “más de derecha” de la región, con excepción del recientemente estrenado en Chile.

¿Cuáles son las diferencias que ofrece?

“El crecimiento no es suficiente. Se necesitan políticas sociales deliberadas para achicar la brecha y reducir la pobreza”. Por ejemplo, propone expandir agresivamente el programa Juntos, originado en la última etapa de su gobierno.

Acusa a la actual administración por haber vuelto “más ricos a los ricos”.

Considera que en el tema social se movieron en medio de “corrupción e ineficiencia”.

Pero se apresura en establecer diferencias “entre el gobierno de García y los apristas. Sería injusto. Soy admirador de Víctor Raúl Haya de la Torre”.

LECCIONES DE GOBIERNO

Las propuestas no son todavía claras. Promete acceso gratuito a Internet para todos los peruanos, que los precios de la canasta básica no subirán y una “revolución educativa”.

Se define como “evidencia andante” del efecto igualador de la Educación (“ningún hermano mío fue a la Universidad. Algunos todavía son taxistas”).

Es evidente que por ahora le interesa sobre todo caracterizar su candidatura más a la izquierda, aunque esto no ponga en el más mínimo riesgo al modelo económico, y volverá a utilizar como argumento de peso su biografía personal.

Preparó su discurso de lanzamiento en el Hotel Bolívar en su casa de La Molina. Pretendió presentar de nuevo al “Toledo luchador”.

Asegura que, si su equipo de trabajo en el quinquenio 2001-2006 respondió a la salida de la recesión, el de ahora tendrá el énfasis en la dimensión social.

Todavía no ha soltado prenda sobre nombres.

También añade un énfasis medioambiental.

Insiste en diversificar y consolidar el crecimiento para ser menos vulnerables ante las fluctuaciones externas. “Hay que jugar pelota en la cancha grande. Sin baguazos y con menos fricción interna no nos para nadie”.

Ha dicho que en su primer gobierno “fui el capitán del barco” y rescata de ese período “la combinación de agresividad para tomar decisiones y la tolerancia para saber discrepar”.

Considera que se obsesionó “con las políticas de Estado” y no le prestó la misma atención “al día a día”.

También hubiera querido tener un gabinete en Palacio para pasar por un tamiz adicional los decretos supremos.

Ahora involucra en su discurso a los emprendedores “que sin tener acceso al crédito muestran una pujanza impresionante. No quieren que les muevan demasiado el bote. Son flor de esperanza”.

En su discurso aseguró que vuelve “a intentar ser Presidente de la República, con la misma ilusión pero con la diferencia de haber conducido los destinos del país con logros y desaciertos”. Y luego desafía:
“–googléenme”.

(Enrique Chávez)

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